Carátulas: Sector agropecuario, Agroliteratura

Con tres interesantes obras de reciente aparición, se enriquece el examen de los sectores agropecuario y rural.

EN LOS ÚLTIMOS MESES, LOS ESTUDIOSOS DEL SECTOR AGROPECUARIO HAN RECIBIDO TRES PUBLICACIONES QUE VIENEN A CONSTITUIR VALIOSOS APORTES AL EXAMEN DE ESTA PARTE DE LA ECONOMÍA, y que por haber aparecido en pleno debate por la Presidencia de la República, seguramente habrán sido objeto de un cuidadoso examen por parte de quienes se disputaban el favor del electorado.

Se trata de Desarrollo agropecuario y rural: la estrategia, del ente ciudadano Misión Paz; Modelo, política e institucionalidad agropecuaria y rural, de la Contraloría General de la República, y AgroVisión Colombia 2015, un trabajo preparado para la Presidencia de la República por la Corporación Colombia Internacional, CCI, y el Centro de Estudios Ganaderos y Agrícolas, Cega.

Colombia

EN LOS LLANOS ORIENTALES SE ENCUENTRAN ÁREAS CONSIDERABLES PARA SER DESTINADAS AL CULTIVO DEL MAÍZ

fenavicultores8602-20El crecimiento de la avicultura, que ha sido sorprendente, no puede seguir haciéndose sobre la base de importar materias primas, pues el país ofrece una grandes posibilidades para su cultivo que el país debe aprovechar.

Desarrollo agropecuario y rural: la estrategia, es un trabajo de Misión Paz, ente de expresión ciudadana, que fue creado en el año 2000, “con la finalidad de diseñar una propuesta de política orientada a lograr la transformación económica y social del campo colombiano, como una contribución a la impostergable tarea de construir, dentro del marco de los principios constitucionales y de libre iniciativa privada, un nuevo modelo de sociedad, justa y equitativa”. A continuación, tomamos apartes del capítulo titulado Cadena avícola y producción de maíz, yuca y soya:

La producción mundial de carne creció al 2.8% promedio anual en los últimos veinticinco años. Para 1999, la más producida y consumida era la carne de cerdo (39.1%), seguida por la bovina (24.7%) y la avícola (23.9%). No obstante, la que ha presentado el mayor crecimiento ha sido la avícola: 5.1% promedio anual. La porcina también ha crecido más que el total de carnes (3.2% promedio anual), debido al crecimiento registrado en China, mientras que la bovina lo ha hecho más lentamente (1% promedio anual). Se prevé que estas tendencias continuarán en los próximos lustros (…).

En Colombia, la composición del consumo de carnes difiere sustancialmente de la internacional. La carne bovina es la más producida y consumida, pero la avícola es la que ha registrado los mayores incrementos en la oferta y en la demanda, al igual que en el ámbito mundial. La tasa de crecimiento promedio anual de la producción fue de 6.34% en la década de los 90. La de cerdo, por su parte, presenta un consumo muy bajo y decreciente (…).

Adicionalmente, la cadena representa un importante potencial de merca­do para la agricultura colombiana, si se tiene en cuenta que la gran mayoría de las materias primas que consume es importada. Las compras externas de maíz amarillo y soya, principalmente, han crecido significativamente y estos productos constituyen, hoy en día, dos de los principales rubros sec­toriales de importación.

Ejemplos internacionales

fenavicultores8602-21El crecimiento de la producción avícola ha sido tan sorprendente como el del consumo. Numerosos países han registrado tasas de crecimiento muy significativas en los últimos años. Muchos de ellos lo han hecho sobre la base de la utilización de materias primas producidas localmente, lo que los ha convertido en los más competitivos. Estados Unidos, por ejemplo, mayor exportador de carne de aves del mundo, aumentó su producción 5.33% promedio anual en el último cuarto de siglo, basado en la producción nacio­nal de maíz amarillo, fríjol soya y otras materias primas. Las exportaciones de carne de ave aumentaron de 518.456 toneladas en 1990 a 2.130.978 en el 2000 (crecimiento de 15.2% promedio anual) y las de carne de cerdo, de 107.955 en 1990 a 576.970 en 1999 (20.5% promedio anual).

Brasil -tercer exportador mundial de carne de ave-, duplicó su produc­ción avícola en una década; pasó de producir 2.356.000 toneladas de carne de pollo en 1990 a 4.990.000 en 1999 y a más de 5 millones en el 2000 (7.8% anual). Este crecimiento tan im­presionante de las actividades avícola y porcícola se hizo con base, casi total­mente, en materias primas cultivadas en el país. La producción de maíz amarillo aumentó en más de 10 millones de toneladas -de 18.9 a 29.1 millones en la década y a 29.9 en el 2000- y la de soya en otro tanto, de 20.3 a 31 millones. Asimismo, se apoyó en su importante producción de yuca (alrededor de 24 millones de toneladas anuales).

En el caso específico de la yuca, Tailandia es el mayor exportador mun­dial, con el 78.1% de las ventas, equivalentes a 5 millones de toneladas (han oscilado entre 4 y 8 millones de toneladas en los últimos años).

El potencial de producción

Los países que tienen potencial para incrementar su producción avícola y porcícola son los que cuentan con una buena disponibilidad de tierras y de aguas, que les permitan no sólo crecer en estos animales, sino especialmente producir el alimento que requieren y tener dónde usar el estiércol como abono (gallinaza y porquinaza).

La producción avícola en Colombia creció 5.58% promedio anual entre 1990 y el 2000, destacándose la de carne de pollo, que se incrementó 6.34% anual frente a la de huevo (4.6%). Empero, este significativo crecimiento se realizó con base en el abastecimiento externo de las mate­rias primas para la alimentación animal. Las importaciones de maíz se incrementaron en más de 55 veces, al pasar de 32.500 toneladas a más de 1.800.000 en el mismo periodo, y las de soya y sus subproductos en más de diez veces: de 66.645 en 1991 a 677.321 en 1999.

No obstante, los avicultores colombianos ya han comprendido la impor­tancia de abastecerse con materias primas producidas en el país, y la posi­bilidad de hacerlo competitivamente. Por ello, en el segundo semestre del 2000 había diecinueve empresas avícolas participando directamente en la siembra de maíz amarillo, y la Federación Nacional de Avicultores de Colombia, Fenavi ha impulsado decididamente el cultivo de este cereal y de la yuca para la alimentación de las aves (…) Varios departamentos colombianos disponen de áreas considerables donde se puede sembrar maíz amarillo competitivamente, tal como ya se ha demostrado en Córdoba, Valle, Tolima, Huila y los Llanos Orientales. En el semestre A del 2000, en todos ellos, había experiencias de cultivos comer­ciales con buenas productividades y con costos totales por tonelada inferio­res a US$120 y, en algunos, cercanos a los US$80, a pesar de no contar aún con la disponibilidad suficiente y adecuada de la maquinaria e implementos requeridos (…).

En la Zona Cafetera existe también un significativo potencial para la pro­ducción de maíz. Ya se está sembrando, en monocultivo, o intercalado con los cafetales soqueados, con buenas producciones y bajos costos. Si se tiene en cuenta que en Colombia se soquean 75.000 hectáreas en prome­dio cada año, el potencial de producción de maíz en los espacios libres que quedan entre los surcos del café soqueado sería entre 300.000 y 375.000 toneladas anuales.

Las siembras intercaladas de maíz con el cultivo de palma de aceite repre­sentan, asimismo, un potencial considerable, dadas las enormes posibilida­des de incrementar este último cultivo (…). La soya tiene, igualmente, un vasto espacio para expandir su producción, en particular como cultivo de rotación. Los cultivos de maíz y arroz, en espe­cial en los Llanos, tienen en la soya la rotación ideal. Asimismo, se han empezado a crear clusters soyeros: en el segundo semestre del 2000 había 7.000 hectáreas sembradas con soya, con técnicas modernas y de labranza de conserva­ción, en una sola zona del Llano: Pompeya, a 25 kilómetros de Villavicencio.

En Colombia hay, de la misma manera, una superficie potencial mínima de 800.000 hectáreas para el cultivo de la yuca, la cual se ubica principal­mente, en los Llanos Orientales, Valle, Cauca, Huila, Tolima, Santander y Eje Cafetero. Empero, el área actualmente sem­brada escasamente llega a las 180.000 hectáreas, por lo que hay un amplio campo para aumentar las siembras (…).

Usos alternativos de la yuca

La yuca tiene numerosos usos. Además del consumo humano en fresco, muy generalizado en el país, su empleo en la industria de alimentación animal, en la de almidones y en la de congelados y fritos para consumo humano es de gran importancia. Si bien es cierto que la mayor parte del comercio internacional se hace como yuca seca -principalmente peletizada- para alimentación animal, las exportaciones que registran un más rápido crecimiento son las de almidones de yuca y las de congelados (…).

Ventajas de Colombia

Colombia presenta algunas ventajas significativas para expandir sus activi­dades avícola y porcícola, las cuales pueden resumirse de la siguiente forma:

– Amplia disponibilidad de tierras aptas para la producción de las materias primas para la alimentación animal, en las cuales se pueden depositar y aprovechar la gallinaza y la porquinaza.
– Tecnología disponible para producir eficiente y competitivamente las aves y los cerdos y las materias primas requeridas para alimentarlos.
– Posibilidad de producir algunas materias primas durante todo el año, o en diversas épocas del año. Demanda insatisfecha y en crecimiento para estas carnes, en el país y en algunos mercados cercanos que podría atender.

En el caso de la yuca, específicamente, el país presenta, también, venta­jas considerables. En primer lugar, es un cultivo de las zonas tropicales, por lo que no tiene competencia de los países industrializados que subsidian el agro. En segundo término, en el continente no hay grandes exportadores de yuca y Colombia ya es el tercer productor en América y el décimo en el mundo. En tercer lugar, en Colombia se encuentra el centro de investigación internacional con más conocimientos y tecnologías en este producto y con el mayor banco de germoplasma del mundo: el Ciat. En cuarto término, la yuca puede cultivarse en suelos pobres y ácidos, en los que difícilmente se dan otros cultivos, por lo que no compite por las mejores tierras. En quinto, en Colombia ya se han probado comercialmente variedades de alto rendi­miento y tecnologías modernas -incluida la mecanización de algunas la­bores- que permiten obtener costos de producción competitivos.

Los rendimientos promedio colombianos son de 12 toneladas por hectá­rea, frente a 15 de Tailandia. Empero, como se mencionó, existen varieda­des con las que se han obtenido rendimientos que van de 40.8 a 56.3 toneladas, con un rendimiento en materia seca que oscila alrededor de 39%. De manera que aspirar a incrementar los rendimientos a 25 toneladas por hectárea en varieda­des dulces y a más de 40 toneladas en amargas es más que factible (…).

El beneficio potencial

El consumo de carne de pollo podría continuar creciendo de manera im­portante hasta llegar a un consumo per cápita de 20 kilos en el 2020, lo que implicaría una tasa de crecimiento de 4.18% promedio anual, inferior en casi dos puntos a la registrada en la década de los 90. De esta manera se estaría contribuyendo a incrementar sustancialmente la ingesta de proteína animal de los colombianos y, por ende, ayudando a mejorar su situación nutricional. En condiciones favorables, esa producción podría obtenerse to­talmente en el país, así como la de las materias primas para alimentación de las aves (…).

Adicionalmente, para la industria de congelados (chips y croquetas de yuca) se han proyectado desarrollos regionales en los próximos cinco años para la producción de 250.000 toneladas anuales, con áreas requeridas de producción de 19.000 hectáreas (rendimientos esperados promedio de 26.7 toneladas en variedades dulces), para atender mercados domésticos, de los países andinos y del Caribe. El mercado de exportación de chips y croquetas de yuca que se obtendría con este desarrollo generaría US$375 millones al año en divisas y un total de 1.311.000 jornales anuales (aproximadamente 5.000 empleos directos).Teniendo en cuenta el potencial de mercado inter­nacional, donde Colombia puede ser altamente competitivo, y las áreas po­tenciales del país para la producción de yuca, se podría pensar en alcanzar un volumen anual de producción de 2.680.000 toneladas de producto pro­cesado, equivalentes a unas 200.000 hectáreas, en los quince años siguientes (…).

Propuesta de la Contraloría

fenavicultores8602-23Para adelantar la tarea, el Congreso no podría darle plenas facultades al gobierno, pues este caería en la tentación de usarlas para solucionar el déficit fiscal, mediante el adelgazamiento institucional.

Modelo, política e institucionalidad agropecuaria y rural es el título del libro recientemente lanzado por la Contraloría General de la República, en el cual se hace un examen a la institucionalidad sectorial, y se presenta, a manera de esbozo, una propuesta de ajuste en este campo. Se propone la creación del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y Reforma Agraria, en remplazo del Fondo de Desarrollo Rural Integrado, DRI, y de los institutos de pesca y adecuación de tierras, Impa e Inat. La nueva “institucionalidad”, a juicio de Carlos Ossa Escobar, contralor general, “estaría basada en los principios de competitividad, equidad, especialización, participación y concertación, sostenibilidad ambiental, visión sistémica, adecuada delimitación de competencias, descentralización, gobernabilidad local y planeación participativa”. Avicultores recoge apartes del capítulo La ingeniería de la estructura organizacional del sector:

Se precisa de una readecuación institucional, que diferencie, en principio, dos tipos de organizaciones en función del apoyo que demanda la bimodalidad de la estructura agraria y el desarrollo rural campesino.

Por una parte, se deben definir unas normas y procedimientos que procuren fortalecer la iniciativa de los agentes agroempresariales, dentro de la relación Estado-sec­tor privado, en la consolidación de las actividades productivas subsectoriales en torno a las alianzas estratégicas como soporte institucional de las “cadenas productivas”. De hecho, las organizaciones empresariales y gremiales de los productores asumen el carácter de ejecutores de políticas públicas, en la perspectiva de potenciar el desarro­llo agroproductivo del país bajo principios de eficiencia y de competitividad. El Estado, a través del Ministerio de Agricultura, y la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, como organización gremial de segundo grado, serán los responsables del diseño, el control, el seguimiento y la evaluación de la política de ejecución (…).

Por otra parte, se debe garantizar desde el Estado el fortalecimiento institucional al desarrollo y a la consolidación del subsector de la economía campesina, así como al desarrollo socioeconómico de la población rural, a través de un sistema de soporte institucional conformado por las entidades públicas y las organizaciones sociales de los pequeños productores y campesinos (asociaciones, cooperativas, sindicatos agra­rios, etc.), en la perspectiva de potenciar un desarrollo rural concertado y mediado por principios de focalización, equidad y sostenibilidad (…).

Es de resaltar que el peor error que se podría cometer en la conformación o ajuste de la nueva institucionalidad sería que el Congreso diera plenas facultades al gobier­no para hacerlo, puesto que, como ha venido sucediendo, el criterio asumido ha sido el del adelgazamiento institucional para solucionar el déficit fiscal y no para redireccionar la institucionalidad (…).

Estructura institucional propuesta

fenavicultores8602-24La propuesta de ajuste institucional debe estar orientada, en principio, a garantizar una estructura organizacional que permita que los beneficios de las políticas públicas, con la ejecución de sus diferentes instrumentos y programas, lleguen efectivamente a los agentes rurales en con­diciones de equidad y se concreten en soluciones estratégicas y coherentes con la naturaleza de los problemas que afectan al sector agropecuario y rural colombiano. En tal sentido, la propuesta debe procurar:

– La readecuación de las organizaciones (entidades públicas y privadas) a la heterogeneidad y multifuncionalidad del sector agropecuario y rural en el actual escenario de libre mercado (…).

– La simplificación de la actual estructura de los sistemas operacionales a través de los cuales fluyen los distintos instrumentos y programas de la política agropecuaria.

– El fortalecimiento institucional en los niveles regionales o departamentales, expresado en la presencia de agencias o instancias institucionales responsables del con­trol, seguimiento y evaluación de la aplicación de los diferentes instrumentos y programas de las políticas sectoriales.
En consideración de lo anterior, se propone inicialmente la creación y la conformación de dos tipos de organizaciones para el sector agropecuario y rural: las de demanda y las de oferta de la política pública.

Las primeras integran y son representativas de las diferentes tipologías de los agentes rurales, potencialmente beneficiarios y demandantes de las políticas agropecuarias (organizaciones agroempresariales, gremios, asociaciones de productores, sindicatos agrarios, organizaciones campesinas y de las comunidades rurales). Se debe tener presente que todas las organizaciones beneficiarias de las políticas públicas son de carácter privado.

Las segundas incluyen dos niveles de organizaciones: el conformado por aquellas ins­tancias del Estado responsables de la formulación, coordinación, control y seguimiento de la política pública; y las consideradas como ejecutoras de la política pública, las cuales concretan sus funciones dentro de los denominados sistemas operativos.

(…) la presente propuesta, desde el nivel de las organizaciones, está encaminada a fortalecer dos ámbitos de la ejecución de la política pública. El primero es el de hacer viable la operación de los cinco sistemas funcionales de apoyo al desa­rrollo del sector agropecuario y rural, mediante su simplificación y el establecimiento de una coordinación, desde el nivel central, que asegure la oferta clara, los procedimientos transparentes de acceso a los instrumentos de política y programas y a las entidades encargadas de ofrecerlos, para lo cual se deben diseñar e implementar estrategias de capacitación y difusión de éstos a los agentes rurales potencialmente beneficiarios. El segundo tiene que ver con la concreción de la oferta de la política pública y de sus instrumentos en los niveles territoriales, mediante el establecimien­to y el funcionamiento de unas Gerencias Regionales de Políticas Agropecuarias, en­cargadas de coordinar la aplicación, la instrumentación, el control, el seguimiento y la evaluación de la política pública y de sus diferentes programas.

Las Gerencias Regionales serán dependientes del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, estarán bajo su coordinación y cumplirán dos funciones principales:

– Planificar, coordinar y orientar las agendas regionales de desarrollo, como instrumento para concentrar la iniciativa e intereses de los agentes rurales alrededor de los planes, programas y proyectos de desarrollo sectorial en las regiones (…).

Por otro lado, la creación de las Gerencias Regionales de Políticas Agropecuarias no supone un incremento en la actual planta de funcionarios públicos destacados en el sector agropecuario y rural, sino que, por el contrario, se permite su redistribución y el aprovechamiento óptimo tanto de la capacidad técnica del recurso humano como de la infraestructura física existente y subutilizada (de investigación, de producción, de almacenamiento, de agroindustria y comercialización, etc.), de apoyo al desarrollo del sector (…).

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