Tratamiento y Control de la EPOC estable

Tratamiento y Control de la EPOC

¿Cuál es el tratamiento para la EPOC?

Existen varios medicamentos que sirven para el tratamiento de la EPOC.

La mayor parte de ellos son de uso inhalado. Dichos medicamentos ac­túan, principalmente, de dos maneras:

  1. Dilatando o abriendo un poco las vías aéreas que están cerradas y no dejan salir el aire, por lo cual son conocidos como broncodi­latadores. Algunos de ellos también disminuyen la producción de flemas.
  2. Reduciendo la inflamación de las vías aéreas, por lo que reciben la denominación de antiinflamatorios, como los corticoides.

En ocasiones el paciente necesitará recibir terapia con oxígeno. En ese caso, deberá seguir las instrucciones de su médico sobre la cantidad de horas que necesita utilizar el oxígeno diariamente, la cantidad que requie­re, y lo más importante, si se lo recomiendan: nunca salga sin el oxígeno.

Existen otros medicamentos que se pueden utilizar para el control de la enfermedad. Si el paciente tiene un medicamento diferente de los bron­codilatadores o de los corticoides, deberá preguntar al médico qué hace dicha sustancia: siempre es mejor tener claro para qué se están tomando los medicamentos.

La gran mayoría de los mencionados medicamentos vienen en forma de inhaladores; la nueva generación de estos tiene dispositivos que son dife­rentes y con diversas formas de uso.

Es necesario que el paciente reciba un entrenamiento por parte de su médico, del personal de enfermería o de fisioterapeutas respiratorios sobre cómo utilizar el inhalador específico que le formularon.

¿Qué tipo de controles necesita un paciente con la EPOC?

Los controles con el médico se deben definir según la gravedad de su EPOC; además, deberá establecerse con qué tipo de médico se debe rea­lizar esta consulta: general, especialista en medicina familiar, especialista en medicina interna o neumólogo (experto en los pulmones).

También es importante que el paciente sea evaluado por un grupo de apoyo de enfermedades respiratorias, con enfermeras o fisioterapeutas respiratorios, e, idealmente, especializado o capacitado en la atención de pacientes con la EPOC. El número de visitas también dependerá de qué tan grave es la enfermedad.

¿Qué tipo de exámenes se necesitan, y cada cuánto se recomiendan?

En ocasiones, el médico va a solicitar una radiografía de tórax y unos gases arteriales, para revisar la presencia de otras posibles enfermedades que le puedan estar causando al paciente síntomas diferentes de los de la EPOC.

La radiografía de tórax se toma estando el paciente de pie, sentado o acostado; es rápida y no es dolorosa.

Los gases arteriales indican qué tan bien o mal está la capacidad de los pulmones para introducir oxígeno en la sangre y expulsar el dióxido de carbono (CO2).

El examen puede ser molesto, pues se debe pinchar una arteria de la mano para extraer la sangre, pero es un examen rápido y la información que le puede aportar al médico es muy valiosa.

¿Qué vacunas debe tener el paciente con la EPOC, y con qué frecuencia debe aplicárselas?

Todos los pacientes con la EPOC deben vacunarse cada año contra la influenza; además, deben recibir vacunación contra el neumococo. La frecuencia de vacunación contra el neumococo depende del tipo de va­cuna disponible en su centro de atención.

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