Artroscopia, Ciencia y Arte

Dr. José Manuel Pinzón Rojas*
* Miembro Titular SCCOT. Presidente capítulo de Artroscopia SCCOT.

Introducción

Desde el comienzo de la artroscopia en 1918 en el Japón, estuvo sometida a períodos de progreso y estancamiento, (especialmente por los efectos de la II Guerra Mundial). Pero fue en la década de 1970, cuando se expandió por el mundo y se aceptó como un procedimiento diagnóstico y quirúrgico. Entonces comenzó a preguntarse, si era una ciencia, un arte, una técnica quirúrgica, una supraespecialidad, una subespecialidad, o una disciplina dependiente de la ortopedia.

Pienso que se trata de una rama o subespecialidad de la cirugía ortopédica. Actualmente se considera un procedimiento eminentemente quirúrgico, y por ello como toda ciencia médica antes de proceder a practicarlo, debemos tener un programa de enseñanza teórico y práctico que permita una adecuada curva de aprendizaje.

Educación y formación del artroscopista

Para la formación y preparación del artroscopista es necesario tener en cuenta varios factores: 1. Aptitudes, 2. Conocimientos generales, 3. Preparación médico quirúrgica, 4. Formación en ortopedia general, 5. Inclinaciones para la investigación, 6. Cualidades humanas.

Actualmente en Colombia apenas se está desarrollando un proceso de maduración en la formación de subespecialidades de la ortopedia y especialmente de la artroscopia.

Es indispensable la existencia de un lazo de unión muy estrecho entre la ortopedia y la artroscopia así como lo existe entre la SCCOT y el capítulo, se debe alimentar mutuamente, estimular, unir y fortalecer sus vínculos especialmente en conocimientos que en última instancia van en beneficio del paciente, de la comunidad y del artroscopista.

En un editorial sobre la formación del cirujano ortopedista, del Dr. Eugene GE. Bleck, publicado en el Journal of Bone and Joint Surgery de octubre de 1991, se preguntaba “Si la cirugía ortopédica ha dado la respuesta a la mayoría de los problemas músculoesqueléticos” Esto no se ha logrado y sería debido a la fragmentación de la ortopedia, en parte, y a que los educadores, no se daban al trabajo de inculcar los principios morales. Cree que los esfuerzos en la educación deberían dirigirse más a la influencia biológica y humana que al abordaje mecánico. Algo similar podemos pensar de la artroscopia respecto a la patología articular.

Piensa que el médico ortopedista, por estar pendiente de los problemas administrativos, económicos y de demandas, le quita el tiempo que necesita para: 1. Observar al paciente, 2. Dialogar con el paciente y, 3. Pensar acerca del paciente, y esto puede llevar a una desestabilización de la práctica médica en Estados Unidos.

Encontró que el 75% de los residentes de ortopedia de la universidad de Stanford se estaban formando o formarían en artroscopia, por lo tanto sugiere hacer un estudio sobre el número de especialistas en artroscopia que se requieren, y concluye que la artroscopista ideal debe tener bases en: 1. Anatomía, microanatomía, biología molecular, genética, bioingeniería, ingeniería mecánica, 2. Buenos conocimientos en epidemiología y bioestadística, indispensables para sus investigaciones.

En nuestro medio es absurdo pretender que el adquirir equipos e instrumental quirúrgico, es la base para practicar la artroscopia, para esto se debe recibir un entrenamiento adecuado y en la práctica siempre pensar: ¿porqué?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿cuál? Y donde vamos a efectuar el procedimiento.

Es necesario que el artroscopista se encuentre involucrado en el área de investigación, no sólo desarrollando y aplicando nuevas técnicas quirúrgicas, sino en investigación clínica y especialmente pensando en los beneficios que le pueda brindar a la comunidad. Debe investigar sobre aspectos que estén lesionando la salud pública de los colombianos (Ej: violencia deportiva y práctica de deportes de alto riesgo), y cómo reducir costos de atención sin comprometer la calidad.

El artroscopista de hoy, dice el Dr. Neal C. Small, en un artículo sobre el mantenimiento del control de la práctica ortopédica publicado en Arthoscopy de agosto de 1996, además de su entrenamiento médico y práctica tecnológica, debe tener cuidado en el manejo del paciente, revisar el costo beneficio del procedimiento, hacer técnicas lo menos invasivas, idealmente en forma ambulatoria, y en muchos casos con anestesia local o espinal. Concluye diciendo que la subespecialidad sobrevivirá con: buenos médicos, buenos ortopedistas, buenos artroscopistas y adecuado cuidado en el manejo del paciente. Deberá haber investigación y publicación de trabajos éticos.

En los programas de educación, se debe enfatizar en la fisiología y semiología del aparato locomotor, ya que pese al avance vertiginoso en medios diagnósticos, como la resonancia magnética sigue siendo válido el que la valoración clínica es esencial en el diagnóstico de afecciones articulares.

En un estudio prospectivo que compara el examen clínico con la resonancia magnética, en el diagnóstico de rupturas meniscales de 57 rodillas, publicado en Arthroscopy de 1996, G. Glaud Miller señala que la precisión diagnóstica clínica fue de 80.7% y la de la resonancia magnética de 73.7%, concluye que la RM no previene cirugías innecesarias, y que se debe ordenar en casos especiales o de confusión.

El trabajo de Nicholas E. Rose y Stuard Gold, publicado en Arthroscopy en agosto de 1996, compara de exactitud del examen clínico con la resonancia magnética en el diagnóstico de ruptura de menisco y el LCA, es estudio realizado en forma prospectiva y retrospectiva se practicó en 154 paciente, a 100 se les hizo estudio retrospectivo y se relacionaron los hallazgo clínicos y de resonancia y a 54 sólo con los hallazgos clínicos y se les practicó la artroscopia.

La seguridad con la resonancia en los 100 pacientes fue:

Ruptura menisco medial
Ruptura menisco lateral
Ruptura LCA
75%
69%
98%

La seguridad con el examen clínico fue:

Ruptura menisco medial
Ruptura menisco lateral
Ruptura LCA
82%
76%
99%

De los 54 pacientes con sólo examen clínico la seguridad diagnóstica fue sensiblemente igual a la anterior. Concluyen que en ciertas circunstancias es innecesario y costoso el examen con resonancia (RM).

Cuando se sospecha patología meniscal y del LCA el Dr. Gary G. Pochling, al comentar estos 2 trabajos, dice que estamos aprendiendo más con menos, y que aún es frecuente que entre las opciones para tratar pacientes la RM pese más que la valoración médica.

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