In Memoriam: Dr. Rafael Saravia Perry

Dr. Rafael Saravia PerryLa Cirugía Ortopédica Nacional, los Cirujanos Ortopedistas, hemos sido golpeados en grado sumo, por la desaparición del doctor Rafael Saravia Perry, joven especialista, ya brillante en sus ejecutorias y de quien se esperaba por su sólida preparación y por los derroteros trazados con el ejemplo de sus padres, de su familia y de sus maestros, además de los cursos de posgrado por él adelantados, que llegaría a ser y muy pronto figura bien destacada y depositario del prestigio de nuestra SCCOT, a nivel nacional e internacional.

Ha sido muy difícil aceptar la realidad de su partida, por más que se piense y muchas veces, sobre lo inexorable que es la muerte, y menos llegar a resignarse cuando muere un joven promisorio como Rafael Jr., orgullo y dicha de sus padres, apoyo de todos sus compañeros y de veras que un ser privilegiado, no solamente por el templo en donde nació, hogar en donde Rafael padre y Janeth, rinden tributo día a día al afecto y al amor familiar, a la honestidad, al buen ejemplo y a todas las virtudes, para trasmitir a sus hijos los mismos derroteros que ellos recibieron de sus mayores en un hogar verdaderamente ejemplar, sino de excelencia en su propia persona, porque Rafael hijo, fue un destacadísimo estudiante en el Gimnasio Campestre; bachiller emérito de ese claustro; estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario, con notas de alto nivel, y siendo no solamente estimado por sus compañeros, por su exquisito don de gentes, sino por su bonhomía, generosidad, gentiles maneras, y una simpatía que irradiaba todos los días.

Privilegiado también, porque sus propios méritos y muy altas calificaciones pudo llegar a obtener –lo que todos sabemos es muy difícil–, ingreso al exclusivo Mass General Hospital, de Boston, para Fellows y cursos que indudablemente ya realizados, de no haber sido atacado por cruel enfermedad, lo convertirían en un gran especialista, orgullo de todos nosotros y de sus padres que lo adoraban.

¿Cómo podemos entonces, aceptar la durísima realidad de su partida? Ha sido un lugar común escribir y decir que los seres privilegiados, (inteligentes y buenos como Rafael Jr. suscitan la envidia de los dioses que los quieren para sí y bien pronto, quitándoles el don de la vida muy jóvenes.

Yo no tengo explicación, ni la acepto, para su desaparición. Me ha dolido en lo más profundo de mis entrañas y de mi alma. El dolor lascerante de su muerte lo hemos compartido todos con sus atribulados padres y hermanas, y no hace falta decir cómo fue la manifestación de pesar, ante la nutridísima presencia y lágrimas de todos, en el momento del último adiós para Rafael Jr.

Se dan pocos ejemplos similares de un amor paternal igual al de Rafael, por su hijo hoy desaparecido y, una reciprocidad de un amor filial del hijo por el padre. Eran tantos los factores de unión, era tanto el amor del padre por el hijo y de sus hermanas, que todavía por ello sentimos mucho más su deceso, y no podemos sino manifestar desde lo más inextricable de nuestros corazones que acompañamos y hemos acompañado fraternal, entrañablemente a Rafael, Janeth, a sus hijas, al igual que a toda la familia Saravia Perry, haciendo propio todos nosotros su duelo y su pena.

Paz para su tumba, y que Dios en el cual sí todos creemos precisamente en momentos tan duros como el que hemos vivido con la familia Saravia, les dé hasta donde ello sea posible cristiana resignación. Ellos saben muy bien que no han estado solos y que sus lágrimas inagotables también han sido vertidas profusamente por todos nosotros que nos honramos en ser sus amigos del alma y de siempre.

Dr. Diego Soto Jiménez
Santa Fe de Bogotá, julio 10 de 1996

El Comité Editorial se une muy sinceramente y comparte los sentimientos de duelo y amistad expresados por el Dr. Diego Soto y se las hace llegar al Dr. Rafael Saravia Gallo, señora e hijas y demás familiares

Dr. Guillermo Alonso A.
Editor

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