El Circo y mi Dilema: Nota del Editor

Este tipo de situaciones comenzó desde el descubrimiento de América y el Renacimiento. Colón llevó a Europa indígenas del nuevo continente para que observaran las diferencias con los europeos. El cardenal Hipólito Medici en el Vaticano, tenía colecciones de animales exóticos y también de seres humanos de diferentes razas, procedentes de lejanos países. Se llamaban “Colecciones etnológicas”, pero en realidad eran zoológicos humanos, para llamar las cosas por su nombre. En el zoológico de Moctezuma (Méjico), exhibían enanos, albinos y jorobados (1).

Aunque no deba ser objeto de crítica, también vemos algunos de estos personajes dibujados por pintores famosos. Una caricatura de Leonardo de Vinci muestra el rostro de un hombre acromegálico. Velásquez dibuja al enano Sebastián de Mora y a Francisco Lezcano, el Niño de Vallecas (considerado un enano hipotiroideo, es decir, un cretino). En uno de los cuadros más famosos del mundo –las Meninas o la familia de Felipe IV– Velásquez pinta a la Infanta Margarita de Austria, quien fue enfermiza y murió prematuramente;; se dice que presentó pubertad precoz, talla corta, bocio y exoftalmos, por lo que se ha especulado que padeciese un síndrome de Albright.

Es famosa la mujer barbuda, cuadro del español José de Ribera, que muestra un caso severo de virilización e hirsutismo, correspondiente a Magdalena Ventura de los Abruzos, quien llegó a Nápoles con cincuenta años, procedente de dicha región. El duque de Alcalá –Virrey de Nápoles– encargó al artista pintar a esta mujer, que aparece aquí junto a su marido y con un niño en los brazos y a quien la barba le empezó a crecer a los treinta y siete años (figura 1). El lienzo -que se encuentra en el Hospital-Museo de Tavera, en Toledo– hace pensar que se trata de un mal relativamente benigno, pues un cáncer de suprarrenales o de ovario no le hubiera permitido vivir todos esos años. Ribera –quien siguió el naturalismo – pintó con crudeza a mendigos, truhanes y seres deformes (2).

Mujer Barbuda

El empresario P.T. Barnum (Actualmente, Ringling Brothers, Barnum & Bailey Circus, también llamado “El principal espectáculo s obre la Tierra”, exhibió en Nueva York a una esclava –en ese momento ciega y paralítica– diciendo falsamente que tenía 161 años y había sido la niñera que había cuidado a George Washington. No era cierto, la desdichada mujer tenía 79 años, poco después murió (figura 2).

Promoción de una Mujer Sesquicentenaria

Cuando se inventaron los circos como espectáculo-negocio, estos fueron también modus vivendi de personas con ciertas habilidades, o de otras con enfermedades que las hacían lucir como “curiosidades médicas”.

El Museo Mutter, en Filadelfia es uno de los museos de medicina más antiguos y prestigiosos en el mundo. La increíble colección de lo que se exhibe allí incluye una reconstrucción en yeso de los auténticos gemelos siameses Chang y Eng Bunker, unidos por un hueso cartilaginoso en el pecho (figura 3). Estos hermanos lograron tener vidas “separadas” e independientes, tenían personalidades y hábitos distintos, cada uno tuvo esposa y más de diez hijos. Hicieron su fortuna en el circo, donde exhibían sus espectaculares defectos, y lograron comprar con ello las fincas donde vivían sus familias (3).

gemelos siameses Chang y Eng Bunker

En el siglo XIX se hicieron populares los circos y espectáculos de los freaks (monstruos) humanos, que viajaban por todo el mundo para exhibir sus formas. Se han hecho muchas publicaciones al respecto. También películas como La mujer mono, dedicada a la freak mexicana Juliana Pastrana, famosa en Europa por la exuberancia de su vello y de su barba. La mujer de cuatro piernas también se exhibía (figura 4).

La mujer de cuatro piernas

En nuestro tiempo siguen existiendo por supuesto muchos casos raros, curiosidades médicas que han logrado estudiarse mejor y tratarse con diferentes técnicas modernas. En las calles de las grandes urbes deambulan algunos sin extremidades, o con facomielia, enanos, ciegos y algunas personas deformes que aprovechan su situación para hacer de ella un negocio, pues despiertan la
compasión pública. Los enanos y gigantes más famosos terminan en el Libro Mundial de Récords Guinness, también en circos y programas de televisión (entre nosotros el simpático “mandíbula”, probablemente acromegálico).

Todos recordamos haber visto en circos mujeres “de caucho” que tenían la capacidad de estirarse de manera inverosímil, debido a que tenían variaciones genéticas de las proteínas que constituyen la matriz proteica, trastornos benignos que a menudo se asociaban con frecuentes fracturas traumáticas y por abuso (4). La literatura médica anterior a la Segunda Guerra Mundial anota el caso del Circo Olympia, que hizo en Londres una función especial para médicos, donde se presentaron entre otros la mujer jirafa, la mujer leopardo, o la mujer más pequeña. Eran usualmente conseguidas en países africanos donde se veían este tipo de anomalías. Lo curioso es que el grupo médico quedó inmensamente agradecido por habérsele permitido observar a estos seres humanos fenotípicamente diferentes (5).

Otro tipo de trastorno presentado a menudo en circos como el ya citado Ringling Brothers, Bailey & Barnum fue la microcefalia, y los afectados con la llamada “cabeza de alfiler” eran llamados “eslabones perdidos”. Esto dio lugar a reclamos, y a la expedición de leyes prohibitivas de este tipo de espectáculos (6,7). También se han filmado películas muy rentables sobre seres extraños, como Freaks (Monstruos, Tod Browning, 1932), The Ape Woman (La mujer simio, Marco Ferreri, 1964), Elephant Man (David Lynch, 1980) and Black Venus (Venus negra, Abdellatif Kechiche, 2010) (8).

Referencias

1. Mullan, Bob and Marvin Garry, Zoo culture: The book about watching people watch animals, University of Illinois Press, Urbana, Illinois, Second edition, 1998, p.98. ISBN 0-­252-­06762-2
2. Jácome-­Roca A. Historia de las Hormonas. Academia Nacional de Medicina, Bogotá. 2007.
3. Zecchini F. ¿Qué pasó con los freaks? https://www.estosdias.com.mx/blog/archivos/522
4. See comment in PubMed Commons belowGrahame R. Joint hypermobility Hypermobility-not a circus act. Int J Clin Pract. 2000; 54(5):314­5
5. Human oddities and freaks. Br Med J. 1935;; 1(3864): 167
6. Mateen FJ, Boes CJ. “Pinheads”: the exhibition of neurologic disorders at “The Greatest Show on Earth”. Neurology. 2010;; 75(22):2028-32.
7. Bogdan R. Exhibiting mentally retarded people for amusement and profit, 1850 – 1940. Am J Ment Defic. 1986 Sep;;91(2):120
8. Brodesco A. Filming the freak show. Non-­normative bodies on screen. Med Secoli. 2014;; 26(1):291-312.

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