Reseñas Bibliográficas,Presentación del Libro “Salud y Medio Ambiente, Un Compromiso de Todos”

Sesión Solemne de Posesión como Miembro de Número del Dr. José D. Cardona Arias
8 de Septiembre de 2005
La temática del medio ambiente es muy extensa, amplia e interesante, controvertida y apasionante. Hay muchos problemas que son motivo de controversia y de discusión científica. Hay mucha información, muy difícil de manejar y todas ellas son alarmantes y catastróficas si se quiere decir.

Acad. Dr. José D. Cardona Arias Amenazas y peligros sobre el Medio Ambiente
“El hombre avanza tanto en el dominio de la naturaleza que aprenderá a destruirse a sí mismo”

S. Freud

La problemática ambiental

Libro,  Salud y Medio AmbienteEs evidente que existen muchos movimientos y campañas en beneficio del medio ambiente, pero ello no significa que la población se haya percatado de que la naturaleza está en peligro y que el ser humano es el mayor responsable de las amenazas y de su deterioro progresivo.

La extinción de la biodiversidad ha sido una constante desde el, siglo XX y según el profesor Salvador D. Vergel, de la Universidad de Buenos Aires, se debería a dos causas principales:

a) Destrucción de los ecosistemas y
b) La imposición de tecnologías en materia agrícola que tienden a reemplazar la biodiversidad por la homogeneidad.

Se han invadido grandes extensiones de selvas tropicales, páramos, etc., con cultivos tradicionales y ganadería, sin contar los cultivos de drogas narcóticas que junto con los insumos químicos que consumen ocasionan severos daños ambientales.

El abuso del medio ambiente es tan destructivo como la guerra y mucho más difícil de prevenir, porque es un proceso demoledor que el hombre ha puesto en marcha y en algunas ocasiones es irreversible. Actualmente cada año desaparecen entre 10.000 y 35.000 especies al destruir su hábitat natural. De las medidas que se tomen en el comienzo del presente siglo, dependerá el estado del mundo en los próximos siglos. Al destruir el ambiente, se generan nuevas tensiones que ponen en peligro la estabilidad política. La mayor competencia por la tierra y por el agua, el aumento de las calamidades ambientales y de la pobreza serán los estímulos más potentes para los conflictos, según ve el panorama la O.N.U., que desde 1972 instituyó el 5 de junio como el día mundial del medio ambiente, estimando que 30% de la población mundial carece actualmente de agua.

Veinte años después en la Cumbre de la tierra, celebrada en Río de Janeiro, el planeta se dio cuenta que, paradójicamente durante el tiempo que transcurrió entre una reunión y otra, el deterioro ambiental había sido superior al de los 100 años anteriores. 1.000.000 de personas viven en la pobreza absoluta y 1.000.000.000 apenas si poseen los recursos mínimos, agravando los problemas de una sociedad en extrema pobreza.

De seguir esta demoledora e incontrolable actitud, nos vamos acercando a una situación histórica, en la que ponemos en peligro la suerte del género humano y la muerte de la naturaleza. No obstante otro testimonio de la preocupación ambiental es el informe “Cuidar la tierra” elaborado en 1991 en la ciudad Suiza de Gland, con el denominador de “Estrategias para el futuro de la vida”. Está promovido por la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (U.I.C.N.), el programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente (P.N.U.M.A.) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (W.W.F.). Hace recomendaciones como: respetar y cuidar la comunidad de seres vivos, mejorar la calidad de la vida humana, conservar la diversidad de la tierra, reducir al mínimo el agotamiento de los recursos no renovables, etc.

Reflejo de esta inquietud mundial por la trascendencia de la naturaleza sobre los seres humanos, han sido las conferencias mundiales sobre el medio ambiente, auspiciadas por las Naciones Unidas y que se realizan cada 10 años. La primera fue en Estocolmo en junio de 1972. La segunda conferencia tuvo lugar en Nairobi en 1982. En 1992 se realizó en Río de Janeiro la llamada “Cumbre de la tierra”. En el año 2002 se realizó la reunión de Johannesburgo, la que concluyó con el calificativo de “decepcionante, fracaso histórico y traición a la humanidad”.

El encuentro, en el que participaron más de 100 jefes de estado y 60.000 delegados de 170 países, difíciles de reunir para cualquier certamen, sólo logró el compromiso de reducir a la mitad el número de personas que no tienen agua en su domicilio o sea 2.400.000. Por lo demás, sólo generó compromisos que como los de Río de Janeiro, nunca se cumplieron y todo se reduce a un compendio de buenas intenciones. Colombia logró un respaldo en la lucha contra las “plantas narcóticas” y su sustitución por cultivos lícitos, demostrando no sólo cómo afectan la economía del país, sino que tienen un alto impacto ambiental.

La contaminación es tal vez la más importante de las amenazas para la supervivencia de los seres que habitan la biosfera.

En primer lugar tenemos la contaminación atmosférica caracterizada por la acumulación de gases que producen el efecto invernadero, con el aumento de la temperatura en el planeta.

En segundo lugar, la contaminación de las aguas marinas y fluviales, lo que afecta su aprovechamiento, tanto para el consumo como para el regadío.

En tercer lugar, se menciona la contaminación urbana con la creciente dificultad en el manejo ambiental de los desechos.

En cuarto lugar, cerrando este cuadro esquemático, se debe recordar que desde 1985 se conoce la existencia del agujero en la capa de ozono sobre el polo sur, lo que facilita una mayor exposición a las radiaciones ultravioleta.

Por lo expuesto podemos concluir que existe una preocupación por la suerte ambiental, pero hay muchos intereses económicos en juego, que impiden una acertada política en torno a la naturaleza y poner en práctica todas las propuestas formuladas en todas las conferencias mundiales sobre el medio ambiente. No existe en la población una verdadera conciencia que la impulse a preservar la naturaleza y el manejo ambiental adecuado. Existe más ecologismo que ecología. El seminario internacional sobre política ambiental de América Latina, realizado en Bogotá en el año 2003, concluyó que el tema del medio ambiente “cayó del último lugar dentro de las prioridades de los gobiernos, pues considera que este no es un factor de desarrollo de inversión, sino un gasto”.

En Colombia hemos retrocedido en el manejo ambiental por parte del gobierno en la reducción de los presupuestos y en la fusión del Ministerio del Medio Ambiente con otras carteras, relegándose a un segundo plano.

Se hace necesario que tanto la comunidad nacional como internacional, con los gobiernos a la cabeza, se comprometan realmente en políticas educativas de preservación del medio ambiente, que concienticen la población sobre su importancia y trascendencia para la vida humana y que realicen programas de conservación y mantenimiento de la naturaleza, pues aún es tiempo de conservar la biodiversidad privilegiada que tiene Colombia y mejorar las condiciones ambientales pensando en las futuras generaciones. Pertenecemos a la naturaleza, de ella venimos y hacia ella volvemos; al destruirla nos destruimos a nosotros mismos.

El Hombre y su Ambiente

El ser humano como tal, en el desarrollo de todo su sistema vital está íntimamente vinculado con la naturaleza, interactúa con ella y en todo su acontecer corre la misma suerte. La naturaleza ha actuado en todo su sistema evolutivo a través de millones de años, en forma “natural” sin interesarle las consecuencias sobre los seres vivos, hasta llegar a lo que conocemos como planeta tierra, el cual, como sistema viviente, permanentemente ofrece modificaciones de sus ecosistemas, a los cuales los seres vivos se deben adaptar.

Es así como tras grandes cataclismos, sucedidos hace 60 millones de años, desaparecieron todos los animales considerados prehistóricos, dando lugar a nuevos espacios, nuevas condiciones de vida y nuevas especies. El hombre que apareció tardíamente en el planeta ha tenido que crear mecanismos de adaptación que le han permitido sobrevivir. La participación del ambiente, entendido este no solo como aquello que tiene que ver con el entorno geográfico y ecológico, sino también con los aspectos climáticos y socioculturales, es críticamente importante en el desarrollo de la vida humana. Terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, fenómenos glaciares, modifican permanentemente nuestro hábitat y el ser viviente debe ajustarse a ello, teniendo que inducir mecanismos de protección permanente en su entorno, no sólo regional sino mundial. De hecho todo problema ambiental es potencialmente una situación de salud, razón por la cual todos los padecimientos que nos afectan tienen un componente ambiental.
Ya en la antigüedad, los filósofos se interesaron por los factores ambientales que modifican el crecimiento, la reproducción y la difusión de los seres vivos. Hipócrates, Aristóteles y Platón formularon inquietudes ambientales relacionadas con la salud, con la contaminación y al mismo tiempo se crearon reservas de agua, de caza y parques naturales. Hipócrates, en su famoso juramento comprometió a los médicos, quienes debían observar las leyes físicas y orgánicas, procurar el bienestar en todo sentido utilizando todos los medios a su alcance incluyendo las leyes naturales. Demócrito consideraba al universo material, incluidas las plantas, los animales y el mismo ser humano, como un sistema opuesto al espíritu humano. Griegos y romanos consideraron la naturaleza como materia prima para el hombre y sus fines, basándose en su convicción sobre el poder del hombre y en la consideración de la naturaleza como mera fuente de recursos. Así se inician las consecuencias etológicas, delineando una comprensión de la relación del hombre con la naturaleza, reforzada por el pensamiento cristiano, cristalizando en un antropocentrismo, “todo gira en torno al hombre y sirve para sus fines y utilidades”.

Este concepto cambiaría fundamentalmente con la evolución del hombre y su naturaleza, hacia una dimensión biocéntrica: ya el hombre no es el centro del universo. Es lo que afirmó Albert Schweitzer en 1923: “Yo soy vida que quiere vivir en medio de vida que quiere vivir”. Sólo con esta actitud, el hombre puede llegar a encontrarse consigo mismo, con sus semejantes y con la naturaleza. El hombre no está solo, sino unido con el ambiente y es lo que le da la verdadera dimensión universal, que tiene la obligación de asegurar la supervivencia de la naturaleza, de todo ser viviente y de la vida humana en particular.

La preocupación ambiental ha sido constante en los dos últimos siglos. La palabra ecología aparece por primera vez en 1866 en la obra “Morfología general del organismo” de Ernst Haeckel como una rama de la biología. Este neologismo formado por las palabras griegas oikos y logos, significa literalmente “ciencia de la casa” y la definió como el “conjunto de las relaciones de los organismos con el mundo exterior ambiental, con las condiciones orgánicas e inorgánicas de la existencia, lo que se ha llamado la economía de la naturaleza, las relaciones mutuas de todos los organismos vivos en un único lugar, su adaptación al medio que los rodea, su transformación a través de la lucha por la vida, etc.”.

En 1898 aparece la obra de A.F.W. Schimper, botánico de Estrasburgo, el cual trata de estudiar sistemáticamente la influencia que tiene el medio, en el plano fisiológico, sobre los órganos de las plantas, en una aproximación ecológica a la geobotánica. En 1905 aparece F.E., Clements, con la primera obra pedagógica de la historia de la ecología. En ella se recogen nuevos métodos e instrumentos de investigación que hacían posible el estudio, en plano fisiológico de la repercusión de los factores ambientales sobre la vegetación, sobre los animales y en general sobre el conjunto de los seres vivientes. El primer encuentro consagrado a los estudios ambientales se realizó en París en el año de 1950, haciendo énfasis en la ecología microbiológica como factor esencial en muchas enfermedades resistentes a los tratamientos.

De esta manera la temática ambiental se va internacionalizando, incrementada con la irrupción de la crisis medioambiental, creando la conciencia de que hay que mirar al mundo desde otro punto de vista, surgiendo un nuevo ángulo de interpretación, un nuevo paradigma, en el que el hombre reconoce que se encuentra entrelazado con el ambiente y que depende de él.

En 1979 aparece J.E. Lovelock, con su hipótesis Gaia. Busca una explicación de la “atmósfera extraordinariamente singular de la tierra”. Su explicación es que la atmósfera está diariamente influida por la superficie terrestre y que es la vida misma la que ejerce ese influjo. Toda la tierra representa una unidad que se autorregula y en la que la biosfera regula la atmósfera. La tierra puede defenderse contra la destrucción. “La materia viva no se comporta pasivamente ante la amenaza de su existencia”. La atmósfera asume la necesaria misión de control, ya que se configura por la interacción del conjunto de los seres vivos.

Según la hipótesis Gaia, la tierra tiene la capacidad de mantener su salud mediante el control del entorno químico y físico. Parte del concepto de que existe una interacción constante entre las partes orgánicas y las partes inertes del planeta. La materia viviente de la tierra, su aire, océanos y superficie forman un sistema complejo al que puede considerarse como un organismo que por sus interacciones, es capaz de mantener las condiciones que hacen posible la vida en el planeta.

El suelo es un medio vivo, donde interactúan millones de seres, entre lombrices, insectos y microorganismos que desempeñan un papel importante en el proceso de descomposición y transformación de la materia orgánica, en la fijación y regulación de la asimilación de los nutrientes responsables de mantener un equilibrio natural. El ser humano es un eslabón más que debe vivir en armonía con el mundo natural, que es fuente de vida, que es la madre de todos los seres, de la cual toma su sustento físico, emocional, estético, moral y espiritual. Siguiendo esta hipótesis, Gaia es un planeta que sufre, que percibe cómo se agota su capa de ozono, cómo va desapareciendo su biodiversidad y cómo se van agotando sus recursos naturales. La hipótesis Gaia fue dada a conocer en las “Jornadas Científicas sobre el origen de la vida en la tierra”, celebradas en Princeton, New Jersey en 1969, como un sistema cibernético autoajustado y adaptado para permitir el desarrollo óptimo de los seres vivientes. Continúa siendo de gran valor, al dar origen a grandes interrogantes que han permitido progresar en el estudio y manejo del medio ambiente.

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