Letras, Coordinación de las Investigaciones Conducentes a la Eliminación de la Enfermedad de Chagas en América Latina

Álvaro Moncayo M.D

Introducción

El Programa de Investigación y Adiestramiento en Enfermedades Tropicales (TDR) fundado en 1976 está co-patrocinado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y además financiado por contribuciones voluntarias de países desarrollados y también de países en desarrollo.

La Tripanosomiasis Americana o Enfermedad de Chagas es una de las enfermedades que constituyen el objetivo del TDR, siendo las otras las siguientes: Malaria, Filariasis, Esquistosomiasis, Leishmaniasis, Tripanosomiasis Africana y Lepra.

El programa busca desarrollar nuevos medios de prevención, tratamiento y control de estas Enfermedades Tropicales y fortalecer la capacidad de investigación de las Instituciones dedicadas a la medicina tropical en los países endémicos.

El Comité de Orientación sobre Enfermedad de Chagas encargado de manejar y financiar los proyectos de investigación sobre esta enfermedad se creó en 1978 y desde entonces ha desarrollado una labor de apoyo a la investigación fundamental y aplicada tendiente al cumplimiento del mandato primordial del TD, a saber, mejorar las herramientas de prevención, diagnóstico y tratamiento de la Enfermedad de Chagas.

Una de las actividades más importantes del Comité ha sido la coordinación de las Investigaciones tanto básicas como aplicadas tendientes a la eliminación de esta enfermedad en el continente.

Esta función de coordinación ha demostrado ser muy útil -por ejemplo- en la estandarización de técnicas serológicas para diagnóstico, en el desarrollo de un código electrocardiográfico y de criterios uniformes para su interpretación, en la evaluación doble ciego de moléculas recombinantes para diagnóstico serológico y pronóstico clínico y en la implementación de un protocolo común de investigación operativa de campo en seis países de América Latina con el fin de evaluar el costo efectividad de las nuevas estrategias de control de la transmisión vectorial de la enfermedad.

Para llevar a cabo su labor, el Comité ha contado con la colaboración de la comunidad científica especializada de América Latina y también de otros continentes.

Un 75%del total de fondos (1978-1991) adscritos al Comité para financiación de los proyectos de investigación, o sea alrededor de US$8 millones, ha sido otorgado a instituciones e investigadores de América Latina, tras una estricta selección en la cual los únicos criterios que deciden son la excelencia científica y la relevancia de las propuestas a las prioridades del plan de trabajo.

Epidemiología e impacto en salud pública

La Tripanosomiasis Americana o Enfermedad de Chagas, llamada así en honor del Dr. Carlos Chagas, médico brasileño quien describió la sintomatología, el agente causal y el insecto vector en 1909, existe únicamente en el continente americano y se extiende desde México hasta el sur de la Argentina. (Ver Mapa 1).

Está causada por el parásito flagelado, Trypanosoma cruzi, que se trasmite al hombre por las heces del insecto hematófago vector de la familia de los reduvideos y por transfusiones de sangre infectada.

Existen dos fases de la enfermedad: la fase aguda que aparece inmediatamente después de la infección y la fase crónica que se manifiesta entre 15 y 20 años después de una fase intermedia, indeterminada y asintomática.

La fase crónica se caracteriza por lesiones irreverentes que afectan el sistema nervioso autónomo del corazón con presencia de severos trastornos del ritmo cardíaco y muerte súbita (27% de los infectados) o del sistema digestivo con desarrollo de mega esófago o megacolon (6% de los infectados). Además, en un 3% de los pacientes infectados puede observarse alteraciones neurológicas motoras y sensitivas periféricas.

Distribución enfermedades de Chagas

En el momento actual no hay ninguna terapéutica eficaz para la fase crónica ya que las dos drogas existentes, Nifurtimox y Benznidazole, son parasiticidas que actúan solamente en la fase aguda.

Transmisión a través de vectores

En el ciclo doméstico de la enfermedad, el insecto vector -principalmente Triatoma infestans y Rhodnius prolixus- está domiciliado y se reproduce y crece en las grietas de las paredes de las casas de adobe de donde sale para atacar a sus víctimas por las noches.

De aquí la importancia de las medidas de control de esta enfermedad que incluyen el ataque químico a los insectos vectores a través de insecticidas tradicionales, de potes fumígenos, de pinturas insecticidas o el mejoramiento de la vivienda.

Se estima que el total de casos de infección humana por T. cruzi en el continente es de 16 a 18 millones. De este total de infectados, el 27% va a desarrollar lesiones cardíacas irreversibles, un 6% va a presentar megaesófago o megacolon y un 3% lesiones neurológicas motoras o sensitivas periféricas.

Alrededor de 90 millones de personas, es decir un cuarto de los habitantes de América Latina, están expuestas al riesgo de infección por el parásito. (Ver Tabla 1).

Prevalencia de infecciones

Transmisión por transfusión sanguínea

Los movimientos migratorios de la población rural a las ciudades en los años 1970’s y 1980’s cambiaron el patrón epidemiológico tradicional de la enfermedad como un problema casi exclusivamente rural y la transformaron en una infección urbana que se puede transmitir por transfusiones de sangre infectada.

Las cifras que aparecen en la Tabla 2 muestran la gravedad del problema en algunas ciudades del continente. Como puede apreciarse, la proporción de sangres infectadas varía entre 1.7%en Venezuela y 63%en Santa cruz, Bolivia, lo cual muestra que es mucho más alta que la infección por Hepatitis B o por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Prevalencia de sangre infectada

En Santiago de Chile, por ejemplo, la prevalencia de sangre infectada con el virus de la Hepatitis Bes de 0.4% -es decir diez veces menor que la proporción de sangre infectada con T. cruzi- y la prevalencia de sangre infectada con VIH es de 0,01%-es decir 400 veces menor que la proporción de sangre infectada con T. cruzi-.

En Buenos Aires se practican anualmente más de 500.000 transfusiones. La tasa de infección por T. cruzi de la sangre a transfundir alcanza al 6%. Esto quiere decir que si no se hiciera tamizaje obligatorio existiría el peligro de unas 30.000 transfusiones infectantes al año.

La transmisión de la Enfermedad de Chagas a través de transfusiones sanguíneas constituye también una amenaza para los países donde no existe la transmisión vectorial comoson los Estados Unidos y el Canadá, donde se han reportado recientemente casos de transmisión transfusiona1. (1)

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