Riesgos Inherentes a los Anestesicos Inhalatorios, Inmunosupresión

Parece que las defensas inmunológicas ejercen importante papel en la resistencia a los procesos tumorales y que los anestésicos actúan alterando la respuesta inmune. ¿Pero, los anestésicos son inmunosupresores, inmunoestimulantes o no interfieren en el sistema inmunitario? (21).

Lassen encontró depresión de la médula ósea y leucopenia en un paciente con tétanos y tratado durante tiempo prolongado con óxido nitroso, lo que despertó la sospecha sobre el efecto inmunodepresor de este gas.

Farbrook (31) halló que óxido nitroso al 25% suprimía la leucocitosis normal en respuesta al trauma ya la infección administrando durante un tiempo prolongado y que se aumentaba la concentración al 60% esta respuesta era más precoz, por su parte Aldrete y Virtue en un trabajo sobre ratas concluyen que la depresión de la médula ósea y la leucopenia se puede producir por un número grande de agentes, casi todos con cualidades narcotizantes (depresores del SNC) (34).

Se ha demostrado (25) que el halotane disminuye la función de los fagocitos, impide la acción del linfocito a antígenos conocidos, disminuye el número de linfocitos esplénicos que producen anticuerpos liberados al producirse la exposición de los antígenos.

Esta depresión mínima a 0.50/0 (5.000 p.p.m.) pero se manifiesta a concentraciones mayores y puede durar hasta 72 horas antes de regresar. (Vea también: Riesgos Inherentes a los Anestesicos Inhalatorios, S.N.C. y Psicomotor)

Este efecto inmunosupresivo puede deberse a un fenómeno en 3 etapas. Pudiera ser que el agente prolongue la síntesis de la DNA a nivel de los componentes inmunológicos celulares; o se produzca una inhibición de este proceso o que finalmente en una etapa más grave la droga suprima la síntesis del DNA.

Para probar estas hipótesis se ha observado en la clínica que la respuesta de los linfocitos a la fitohemaglutina (PHA) de pacientes operados era baja (137).

Bruce (17) en un estudio en sangre de anestesiólogos y un grupo control, estimulando los linfocitos con PHA la respuesta fue normal y no encontró diferencias con el grupo control.

Mathieu y Col (30), por su parte encontraron un aumento significativo en la respuesta a la PHA en mujeres anestesiólogas, comparadas con sus colegas masculinos, 10 que hace pensar a los autores si esto podría explicar la alta incidencia de abortos.

El efecto inmunodepresor puede no existir con la inhalación crónica de trazas de anestésicos y por el contrario hace pensar a Rosenbaum (32) que sean inmunoestimulantes.

Actualmente es evidente que bajas dosis de ciertas drogas llamadas inmunodepresoras, por ejemplo bajas dosis de 6-merca ptopurina aumen tan la G YM y parece posible que bajas dosis de anestésicos en los anestesiólagos expuestos puedan actuar como estimulantes más que como inmunodepresores y se ha sugerido seriamente que la inmunoestimulación puede acelerar los procesos neo plásicos, quizá por la formación de anticuerpos que bloquean la inmunidad del huésped.

Este efecto inmunodepresor puede ser beneficioso o perjudicial, es beneficioso cuando evita reacciones  antígeno-anticuerpo en los pacientes anestesiados. Pero es altamente perjudicial en presencia de antígenos bacterianos, virales o neoplásicos (25) y debemos pensar que el significado práctico del efecto de los anestésicos sobre la respuesta inmunológica se relaciona con la capacidad del individuo para combatir infecciones bacterianas o virales y malignidad (139).

Al hablar de carcinogénesis se insinuó la posible deficiencia inmunológica en la patogenia de las neoplasias por una falla en el mecanismo de supervisión que reconoce y destruye las células extrañas. La tensión y la ansiedad pueden, además, influenciar la función inmunológica por la vía del SNC y la función neuroendocrina.

Los niveles de corticoesteroides en el suero se incrementan durante la tensión y se sabe que los esteroides inhiben muchos fenómenos inmunológicos que son importantes en la defensa contra el cáncer (74).

Se ha demostrado (38) que la inmunosupresión favorece la dispersión de la malignidad y que las metástasis se hacen rápidamente durante el período postoperatorio. Los tumores trasplantados pegan más fácilmente si se somete a stress, cortisona y anestesia.

La irregularidad de la respuesta en las manifestaciones hepáticas por el halotane, así como la aparición de astralgias, alergia, e hipersensibilidad se han sugerido como el resultado de una respuesta inmunológica.

Álvarez (2) encontró, por ejemplo, un 24.5% de astralgias en su encuesta y González Eraso (24) un 64%.

¿Cuántos casos de morbilidad o mortalidad por infecciones pueden atribuirse a la práctica de la anestesia? ¿y estarán los anestesiólogos predispuestos a contraer enfermedades infecciosas por la misma naturaleza de su trabajo? (140).

Como medidas preventivas para hacer que estos riesgos disminuyan creemos que se debe conocer muy claramente el estado y el diagnóstico del paciente antes del acto quirúrgico; el uso de guantes en las maniobras de intubación, etc., el uso del tapabocas y como se dijo las vacunas contra la hepatitis.

Para concluir con Bruce (17) creemos que es evidente que si la inhalación de las tazas encontradas en el ambiente quirúrgico es inmunosupresora, esto debe ocurrir en casos raros y no es la regla general.

Continuará en el No. 11 de la Revista

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