Riesgos Inherentes a los Anestesicos Inhalatorios, Abortogénesis y Teratogénesis

Después de la dolorosa experiencia de la talidomida, vino en todas partes la alarma por el uso de drogas durante el embarazo y especialmente por la acción de los depresores del sistema nervioso, entre los anestésicos, sobre la mitosis.

Muchos de los anestésicos, como el éter, ciclopropano, cloroformo, óxido nitroso, etileno, la lidocaína, los narcóticos y tranquilizantes tienen el mismo efecto que la colchicina, un potente antimitótico. (111).

La mutagenicidad, teratogenicidad y carcinogenicidad de las drogas, incluidos los anestésicos, probablemente resulta de alteraciones de la DNA o proteínas cromosómicas.

Esta alteración puede resultar de un ataque directo sobre la DNA por un compuesto altamente reactivo, los anestésicos inhalatorios posiblemente no actúan de esta manera ya que ellos están formados por moléculas relativamente estables, pero sí por reactivos intermediarios a partir de una molécula estable por biodegradación que pueden atacar la DNA o las proteínas cromosómicas (112).

Dependiendo del momento y sitio en que actúen pueden causar muerte fetal, malformaciones o cáncer. O puede no suceder esto, el organismo reconoce la presencia de una célula alterada, puede actuar matándola o reparándola.

La protección contra el irrestricto desarrollo y crecimiento de mutaciones se apoya no solamente en los procesos reparativos cromosómicos sino también en las defensas inmunes del cuerpo.

Así los anestésicos podrían no sólo causar defectos al nacimiento o cáncer sino también deteriorar las defensas inmunológicas (I 12).

La encuesta hecha por Vaisman en Rusia dio la alarma con la alta incidencia de abortos entre anestesiólogas, lo que trajo una larga serie de encuestas investigando abortos y malformaciones congénitas, Checa eslovaquia , Estados Unidos, Inglaterra, Finlandia, Alemania, Brasil, Colombia, Argentina y la CLASA, como pueden apreciar en la tabla III. (Vea también: Riesgos Inherentes a los Anestesicos Inhalatorios, Inmunosupresión)

Incidencias de Abortos y Malformaciones

Por otro lado, ya desde 1964 se habían iniciado los estudios experimentales en animales (pollos, ratas, ratones, y hamsters) cuya síntesis se puede observar en la tabla IV.

Incidencias de Abortos y Malformaciones Congenitas

La tabla III muestra cómo en la mayoría de las encuestas hay un aumento en la incidencia de abortos y malformaciones congénitas en el personal que trabaja en las salas de cirugía y los hijos de este personal en comparación con los grupos controlo con la incidencia en la población general del lugar.

Sin embargo estas encuestas han sido severamente criticadas por algunos (109, 111, 113). Ericso n (109) en Suecia hizo un estudio comparativo, basado en registros médicos de los hospitales, sobre la incidencia de abortos y malformaciones congénitas en el personal que trabaja en el área quirúrgica (tabla 1lI) durante el embarazo y el personal médico no expuesto y no halló diferencias significativas en incidencia de abortos, peso del niño al nacer ni malformaciones en estos niños.

Y atribuye este hallazgo tan diferente a las otras encuestas, en que éste se basó en los registros médicos y no en una encuesta enviada por correo o llamadas telefónicas, que suministran datos de años atrás sobre términos como “aborto” o “anormalidad” que permiten una gran variedad de respuestas o aquella pregunta de “¿ha tenido abortos su esposa’?” y que están sujetos a un sinnúmero de factores como el nivel educacional del encuestado, etc.

Los principales críticos (Ferstandig (111) y Waits y Col (113) afirman que la recolección de datos no ha sido suficientemente seria en la mayoría de las encuestas (correo, teléfono), que el valor estadístico que se ha dado a algunos resultados, como los de la encuesta de la ASA, no son en realidad significativos y que a excepción de la encuesta de la ASA, las demás se han hecho sobre una población muy reducida, 31 anestesiólogos en Rusia, por ejemplo, que impide hacer un juicio imparcial.

Concluyen que los estudios epidemiológicos sobre los efectos de trazas de anestésicos sobre la reproducción tienen serios defectos, ninguno contempla las concentraciones inhaladas por ese personal y no hay una clara evidencia de relación causa efecto entre la exposición y la incidencia de defectos en la reproducción y Waits afirma que si hay algún riesgo en este punto no se debe precisamente a los vapores anestésicos.

En relación a los estudios hechos en animales, estos se deben interpretar con sumo cuidado y no son susceptibles de una fácil extrapolación al hombre. No se puede olvidar que el stress afecta la capacidad reproductiva de varias especies, los ratones por ejemplo (38), que la hipoxia causa malformaciones congénitas y que las dosis de los diversos anestésicos afectan el comportamiento, horario de comidas, sueño etc., de los animales.

Hay que tener en cuenta que en la gran mayoría de los estudios se usaron concentraciones anestésicas (1 MAC o más) o subanestésicas muy superiores a las encontradas en las áreas quirúrgicas sin sistemas de evacuación de gases (tabla IV y 1) y que en los trabajos en los que se usaron concentraciones similares a las encontradas en las áreas quirúrgicas (tabla I) como los de Bruce (3) Chang y Col (3) y Warton y Col (SO, SI), no se encontraron cambios significativos con los grupos control utilizados.

Todos los anestésicos tienen los mismos efectos, dependiendo de las concentraciones utilizadas y del momento de su utilización, es lo que se conoce como el “horario embriopático” que fijan tan claramente los trabajos de Geretto y Col (45) en el Brasil, y que es el período del embarazo más susceptible a la acción teratogénica de las drogas.

A pesar de las fundadas críticas a los estudios epidemiológicos y en animales, no podemos concluir que la incidencia alta de abortos y malformaciones de varios estudios, se pueden olvidar o menospreciar, hay definitivamente una enorme coincidencia de resultados.

Creemos que el tema merece nuevos y más serios estudios y encuestas que contribuyan a aclarar el problema y que investiguen otras causas diferentes a los anestésicos inhalatorios, que puedan estar incidiendo, como podría ser el stress, tema que trataremos más adelante, por ahora debemos concluir que el trabajo en las áreas quirúrgicas es potencialmente peligroso para el personal femenino que trabaja en ellas durante el embarazo y especialmente durante el primer trimestre del mismo.

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