El Sistema Consciente e Inconsciente; el Azar y el Determinismo

Es importante aclarar los conceptos que se refieren a la mente y al pensamiento; a sus procesos, mecanismos y sistemas funcionales que ocurren en el cerebro para adentrarnos al otro espacio (micro espacio) en el cual operan las partículas subatómicas las que tienen que ver con las funciones cerebrales y obviamente las mentales o psíquicas; de ahí, que otra manera de conceptualizar la mente rs aquella que nos lleva a comprenderla como el conjunto de funciones cerebrales y no como una cosa inerte; sin embargo, las funciones a que nos referimos son la consciencia y el inconsciente, el pensamiento, la memoria, la atención, la imaginación, los sentimientos, el aprendizaje, los mecanismos psíquicos de defensa y tam­bién los sueños. Aquí debemos anotar que en todo este funcionamiento interviene la energía psíquica o mental que en psicoanálisis se denomina libido. En los mecanismos cerebrales se producen organizaciones moleculares a nivel de la química cuántica con sus señalizaciones e interfunciones que van a dar finalmente programas de ordenamiento los cuales emerge una decisión del ser humano para actuar con ideas, pensamientos y luego con acciones y movi­mientos voluntarios y aun entrar a la franja de lo involuntario de los sistemas “preconsciente e inconsciente”.

Al referirnos al “inconsciente” (136) tengamos en cuenta que los diccionarios de la lengua española, lo definen por lo contrario, es decir, por “lo no consciente” o lo no llevado a la consciencia. Freud en su obra “El Inconsciente”, (1915), (137) lo utilizó como un “sustantivo” y también como un “adjetivo”. El inconsciente para Freud es el “representante de las pulsiones” lo que equivaldría a un límite entre lo somático y psíquico; a la vez, lo definió como derivado de un “sistema mental opuesto al de la consciencia” y como una “instancia mental”; de tal manera, le dio una “tópica” (de espacio o lugar psíquico dinámico) ubicando en este sistema todos los contenidos reprimidos, dolorosos traumáticos, negados al acceso del sistema preconsciente y consciente por la acción de la represión (primaria y secundaria). Sus características pueden referirse a los contenidos que son representantes de las pulsiones (energías psíquicas) y que son regidos por mecanismos específicos irracionales, especialmente por la condensación y el desplazamiento. Estas pulsiones buscan retornar a la consciencia y a la acción (retorno de lo reprimido), más sólo pueden encontrar acceso al “sistema preconsciente-consciente”, después de haber sido sometidas a las deformaciones de la censura o lo que llamó Freud “Superyó o consciencia moral”. Estas pulsiones conllevan deseos infantiles que son experiencias con fijaciones en el inconsciente con “una sucesión de inscripciones” de signos (codificaciones) los cuales conocemos hoy día como señalizaciones cuánticas.

Por lo tanto, “como sustantivo es un sistema” y “como adjetivo es lo que califica el sentido estricto del contenido inconsciente del citado sistema”. Freud en su segunda postulación del inconsciente ubicó al “sistema inconsciente” en una estructura a la que denominó “Ello” (segunda tópica) y que lo diferencia de las otras instancias como ser el “Yo y el Superyó”.

Aparato psíquico o mental. La palabra aparato psíquico empleada por Freud en “La Interpretación de los Sueños” (1900), (138), la utilizó para referirse a la organización inter­na de las diferentes funciones a “lugares psíquicos específicos”; a la vez, implicaba la co­existencia de los distintos sistemas que forman un conjunto de funcionamientos. La palabra “aparato” sugiere la de trabajo y fue tomado por Freud sobre su concepción de arco reflejo, según se transmite la energía recibida. “El proceso reflejo sigue siendo el modelo de todo funcionamiento psíquico” (Op. cit., Freud, S., 1900). Sin embargo, desde el punto de vista psicoanalítico, el aparato psíquico no debe interpretarse en el sentido neuro-anatómico con localizaciones cerebrales específicas, pues implica diversos sistemas psíquicos; en cambio, el aparato cerebral o sistema nervioso central nos indica una serie de interconexiones neurona­les de funciones, en el cual ocurren los procesos psíquicos y que conllevan la energía interna, las transformaciones de la misma para los diferentes fenómenos y acciones y entre ellos la de la fantasía consciente e inconsciente, el pensamiento, la representación, la elaboración psí­quica y todos los psicodinamismos. Por lo tanto Freud, según aparece en su obra “Compendio del Psicoanálisis” (1938), este término tiene una connotación más de modelo conceptual; sin embargo, para Freud tiene también una connotación física y aun biológica, puesto que él se refería a: “la vesícula protoplasmática” (esta referencia aparece en el capítulo IV en “Más allá del principio del placer”, (1920), (139). A la vez puede también interpretarse como una metáfora.

Por lo expuesto concluimos que la noción de “inconsciente freudiano” nos lleva a pensar no solamente en la tópica (lugar) sino en una dinámica que se mueve o dinamiza en todo el aparato mental con diferentes mecanismos. Tengamos en cuenta que el inconsciente conlleva representaciones en forma de “fantasías” (“fantasmas con escenarios imaginarios”) que con­llevan funciones y que pueden concebirse como verdaderas escenificaciones del deseo; esto lo observamos muy fácilmente en los sueños, que son la “vía regia al inconsciente”. Existen fantasías provenientes de la filogenia y ontogenia y que se van fraguando en el desarrollo de la mente a través de los años y aun pueden no aparecer a través de la vida. Podemos decir que el “inconsciente freudiano es algo que se constituye, incluso aunque la primera fase de la represión primitiva, pueda considerarse como mítica” (140). Otra de las maneras de detectar el inconsciente son los actos fallidos, las equivocaciones orales, las actuaciones en donde se denota la realización de deseos, con cargas de energía (catexis) y que tienden a emerger a la consciencia. Tengamos en cuenta además que existe una “energía psíquica inconsciente” con fuerzas de atracción y retracción ejercidas sobre las representaciones y oponiéndose a la toma de consciencia, y solamente observada por sus derivados a la consciencia y que se observa en la psicología de la vida cotidiana, esta temática se planteará en el capítulo correspondiente de esta obra.

De estos textos podemos concluir que existen afectos o emociones inconscientes con car­gas instintivas y con representaciones que permanecen fragmentadas o no transformadas, suprimidas por la represión, mas el impulso queda internamente dinamizándose topográfica­mente e intersistémicamente. A la vez, debemos tener en cuenta que el inconsciente conlleva la “antítesis consciente-inconsciente”, la “contradicción interna”, el proceso primario irra­cional, el reemplazo de cargas energéticas físicas o psíquicas, otras fantasías y representa­ciones, contenidos latentes y las que pueden transformarse en forma cualitativa diferente, en especial en ansiedad y angustia o ser suprimidas con inhibiciones en la descarga para quedar hundidas en las profundidades del inconsciente. Existe sí una comunicación entre los dos sis­temas (inconsciente-consciente), el cual lo observamos, como ya se anotó, a través de los de­rivados, de los sueños, de los síntomas de organizaciones mentales patológicas, permanentes o no, y aun en los mitos que conllevan toda la fantasía inconsciente. Nótese que en la misma psicopatología de la esquizofrenia, por ejemplo de la paranoia, en ella observamos toda una serie de fantasías persecutorias, inconscientes. El psicoanálisis en realidad es la ciencia del inconsciente, lo no consciente y que hace parte de los fenómenos de la física ondulatoria con sus energías (catexis) que operan el sistema nervioso (neuronas) y más específicamente en la biología molecular en y con las diferentes funciones cuyo producto sólo estudia la neurop­sicología y el neuropsicoanálisis de hoy día en que avanzamos gracias a las investigaciones del psicoanálisis y las neurociencias desarrolladas en el Siglo XX y ahora en el siglo XXI.

La fantasía consciente e inconsciente (141). La fantasía consciente es la representación de imágenes en el consciente, a la vez se representa y detecta en los sueños, las imaginaciones y ensueños diurnos, las novelas, la poesía, las ficciones, los proverbios, los mitos, las leyendas, el folclor y el arte en general.


___, (1920). “Beyond the pleasure principle”. Standard Edition. Hogarth Pres. London. Vol XVIII, pág. 11-258.
136 Los textos pertenecen al libro “Cerebro-Mente”. El Pensamiento Cuántico, 2009.
137 S. Freud, (1915). “El Inconsciente”, Standard Edition, Volumen XIV, Hogarth Press, London.
138 S. Freud, (1900). “La interpretación de los sueños”, Standard Edition, Volumen II y IV, Hogarth Press, London.
139 S. Freud, (1920). “Más allá del principio del placer”, Standard Ed, Vol. XVIII, Hogarth Press, London.
140 Laplanche J., Pontalis, JB., “Diccionario de Psicoanálisis”, Editorial Labor Barcelona, España, Pág. 201, 1971
141 Tomado del libro: G. Sánchez Medina, “Modelos Psicoanalíticos. Arquitectura y Dinámica del Aparato Mental”, Cargraphics, 2002.

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