El Azar Determinista, Síntesis y Conclusiones

Ya al final de estos textos podemos recapacitar sobre la globalidad de los mismos; es por esto por lo que es factible encontrar que la obra podría dividirse en varios escritos; sin embargo, podemos clasificarlos en teóricos desde la introducción (capítulo I), las conside­raciones generales, los conceptos de necesidad y su relación con el azar y el determinismo, y, éste con el determinismo psíquico y la probabilidad (determinismo y azar), la teoría del a complejidad y caos (orden-desorden), hasta llegar a centrar el pensamiento en lo que se trata de definir como “azar determinista” conectado y explicado éste con la física cuántica.Hasta aquí la parte conceptual teórica y descriptiva de la nueva teoría. En estos postulados se abre un campo al pensamiento de la participación del fenómeno del “azar determinista” en “el ser y no ser” como un camino de indagación no sin traer conceptos filosóficos, los ejemplos mitológicos que demuestran la presencia de los temores al conocimiento y la ilusión a la in­mortalidad, así como la participación del mecanismo de la negación que provoca la mentira con la participación de procesos conscientes e inconscientes.

Es así de tal manera como se llega a plantear los sueños, las paradojas, la necesidad del azar y el determinismo, y éste en las obras literarias, en la psicología de la vida cotidiana, en la historia y en la clínica psicoanalítica. Así arribamos al fenómeno de la intuición en el cual se plasma el azar determinista relacionado con el inconsciente, con el destino, y cómo éste se encadena con múltiples factores entre ellos el del libre albedrío, la decisión, los diferen­tes mitos que aportan conocimientos al respecto, y en especial a los conceptos de ciencia y Dios. Estas ideas son seguidas de reflexiones sobre la libertad, el bien y el mal, la vida y la muerte, el diálogo y monólogo con el propio destino, la buena y mala fortuna, y la felicidad; se aportan algunos ejemplos así como las leyes de la serialidad y el concepto de inconsciente colectivo.

La obra termina con reflexiones sobre la ciencia, la filosofía, el cálculo, el rompimiento de “paradigmas”, y a la vez un estracto histórico del pensamiento científico neuropsíquico y el destino del mismo. De tal suerte llegamos a estas consideraciones y comentarios generales con esta síntesis. El lector podrá fácilmente darse cuenta de cómo se navega en un campo sencillo y complejo, teórico y práctico, de consideraciones conceptuales en los que existen múltiples consideraciones filosóficas y científicas hasta llegar a los hechos más sencillos y cotidianos que han acompañado a la humanidad. De tal manera, también esta obra podrá ser aceptada y atractiva para los pensadores reflexivos o los que requieren hechos concretos de la realidad; unos y otros nos encontramos con el principio de causalidad y acausalidad, a la vez que con el inicio y fin, el de la vida y el de la muerte, el pasado, presente y futuro y el del hombre en el cosmos.

El lector habrá encontrado como en las diferentes temáticas y desde el título mismo se plantea el “azar determinista” como una posible nueva propuesta teórico científica que signi­fica la presencia, al mismo tiempo del azar y el determinismo en el origen de los hechos; así se conecta el azar-determinista (el primero como sustantivo y el segundo como adjetivo), con el sistema consciente e inconsciente y su interrelación con la física ondulatoria y sus funciones, consecuencias que incluyen el determinismo, las coincidencias, los principios de causalidad en el origen y el destino; para llegar a él, se trajo en primer lugar la temática del determinis­mo, así como el de la probabilidad, lo predecible, lo cuantificable por cálculos matemáticos, la incertidumbre, la información codificada, el destino, la libertad, la necesidad, la voluntad y la posibilidad de decisión o tomar decisiones. Estas temáticas se analizaron en sus distintas variables filosóficas, científicas, neuroanatómicas y neuroquímicas, físico-químicas y se in­cluyó los conceptos de la física clásica y la cuántica con sus leyes constantes y las ecuaciones para llegar finalmente a la “función de onda-partícula” y a la “función mental”, no sin pasar por la computación cuántica y así llegar al pensamiento complejo y cuántico en donde operan los movimientos giratorios y de bucles (“spins” y “twistor”). Finalmente se traen ejemplos de hechos que los situamos en el “azar determinista”. En realidad todos tenemos en cualquier momento de la vida fenómenos que se ubican dentro de esta clasificación; y, aún más, si re­flexionamos retrospectivamente a través de los milenios, encontramos estos fenómenos en los mitos y actualmente en la psicología de la vida cotidiana.

Ya al final de estos capítulos nos hallamos con que en las diferentes temáticas planteadas, se ha hecho alusión específica y profunda a los conceptos del bien y el mal, o si existe el bien de la maldad o la maldad del bien como un interrogante contradictorio pero presente; más bien sí se ha mencionado a los sentimientos de placer y displacer, de la incertidumbre, del asombro, del presentimiento y de lo que se ha denominado preconcepto, y de los términos en donde aparece el prefijo “pre”, antes (pre concepto, prever, predecir, prevenir, presentir, prehacer, preconocer, presaber, precursor, predicción, predisposición, preceder, predilecto, preclaro); en cambio el prefijo “post” (después) no se menciona con tanta frecuencia, lo cual equivaldría al análisis histórico del cual ya muchos se han ocupado a través de milenios; de todas formas aquello no aparece; sin embargo sí se incluye la témporo-espacialidad, el “en, antes y después”. Esto es lo que el hombre ha querido o deseado controlar, a través de los tiempos, lo que implica el tiempo.

Invito aquí al lector hacer la siguiente reflexión: desde siglos anteriores existían sistemas de pensar y racionamientos distintos; más aún cada siglo o época se le ha achacado una for­ma de pensamiento; por ejemplo, Adolfo De Francisco Zea en su obra “La locura de Don Quijote”, 2007 en el capítulo VI, trae los sistemas de pensar y razonar del Siglo XVI con un epígrafe de Humberto Eco que dice: “nosotros somos el tiempo en que vivimos”. En la parte número IV de dicho capítulo trae cuatro modalidades de pensamiento y racionamiento cono­cidas en esa época que vienen en latín y traducidas al español son: “la conveniencia, la emu­lación, la analogía, y la simpatía”; actualmente podríamos decir que este Siglo XXI, herencia del anterior como ocurre siempre, los modelos son del “facilismo, del dinero, de la manía narcisística, del escapismo, del rapidismo y de la omnipotencia”. Siglos anteriores siempre imperaron las fuerzas religiosas con sus diferentes creencias, las político y económicas que imperaron para marcar la historia medieval, los imperios y reinados, las grandes conquistas, descubrimientos no sin antes haber pasado por la aparición de textos en donde se consignó el pensamiento de cada época con sus mitos sus sistemas políticos y religiosos y los personajes protagonistas de aquellas épocas.

Del “logos” griego razón se pasó al “eros” (amor), al “nous” (orden), al “eidos” (pre­sencia, apariencia), a la “poietae” (interpretación), a la “paideia” (pedagogía, educación y formación), se llegó a la “phycis” (naturaleza) y luego al “ethos” (la costumbre, la ética), y finalmente a la “poiesis” (la creación) no sin parar por “psí” (ánimo, alma). Aquí “se pasa del no ser al ser, con una presencia y una interpretación y luego cada educación o formación de qué es la naturaleza y su origen, las costumbres y la ética y así se pasa de lo irracional a lo lógico racional, del inconsciente al consciente”, (Op. cit.). Es así como también aparece en los diferentes textos de las distintas épocas, la estructura del pensamiento lógico y aún matemático, de las cuatro proposiciones de la lógica matemática: ES (esencia, presencia), DE (pertenencia), UN (individualidad), CON (relación). Con estas cuatro proposiciones se llega a las nueve preposiciones del pretor romano: ¿qué? (determinación, definición), ¿por qué? (razón), ¿para qué? (finalidad), ¿cómo? (forma), ¿dónde? (lugar), ¿cuándo? (tiempo), ¿quién? (persona, objeto), ¿cuánto? (cantidad), ¿cuál? (estado o cualidad). Es así también como el hombre llega por la lógica, la matemática y la ciencia a conocer, descubrir, inter­pretar y explicar el macro y el microcosmos. En esa búsqueda e investigación se viaja en el conocimiento, se indagan identidades, nominan los fenómenos, encuentran analogías y dife­rencias, se pone en función la imaginación para luego comprobar con imágenes proyectadas, calculadas, computarizadas y luego probadas en su funcionamiento más ínfimos (cómo son los de las partículas cuánticas en la física ondulatoria), en la cual opera alternativamente o en conjunto la materia y energía, y se conjugan en una, para determinar otro fenómeno, al cual se le denomina “azar determinista”.

Para sintetizar y concluir, vale la pena volver a preguntarnos sobre ¿cuál es el destino de nuestro sistema solar, galáctico y de todo el universo? Para construir la respuesta es necesario plantearnos ¿cuál fue su inicio?; nadie tiene la explicación exacta; sólo nos planteamos el o los Big Bang de universos infinitos y así arribamos también a los conceptos de: principio y fin, finito e infinito, todo y nada, creación y destrucción, orden y caos, contracción, expansión, pasado, presente y futuro, tiempo, espacio, puntos de fusión y fisión, explosión e implosión; todos estos referidos al comportamiento de la materia, energía y temporo-espacialidad que se manifiesta en funciones de onda y crean las cuatro grandes fuerzas y campos (gravitatorio, magnético y nucleares fuerte y débil) con sus consecuencias, entre ella la luz o la carencia de ella (oscuridad). Todo esto nos lleva a entender que él o los universos pudieron crearse a sí mismos fluctuando entre la presencia, creación y ausencia, destrucción y la nada, lo cual conduce a comprender cómo el ser humano es la repetición del universo (nace, crece y muere) para volver a existir en otra forma (transformación). Así mismo entendamos que la vida y la muerte son etapas y manifestaciones del orden y desorden consecutivos eternamente. Por lo expuesto entiéndase que ese es el destino no solo de la humanidad sino de todo el universo.

¿Qué pasa con la materia que se convierte en energía o viceversa, o estas dos en luz y oscuridad?; ¿qué ocurre con la antimateria, la materia y energía oscura? La respuesta es que ellas, siendo las responsables del universo, siempre eternamente estarán presentes como de igual manera lo está el espacio lleno y vacío; más cuando no conocemos sino el límite del universo, no conocido por los sentidos o calculado por las matemáticas; es así como llegamos al ya mencionado finito e infinito.

Estas conceptualizaciones, algunas explicitadas por los cosmólogos, otras todavía no son reconocidas, aceptadas y comprobadas por las ciencias matemáticas.

Otra pregunta obvia es ¿cómo se creó la materia-energía con sus partículas cuánticas, con o sin masa y carga? La respuesta puede originarse en supuestos todavía incógnitos, a no ser que les demos el nombre de Dios y allí se detiene todo cuestionamiento, como cuando nos si­tuamos en el punto cero con su numeración ascendente o descendente infinita y/o en la eterni­dad incomprensible; así también nos aproximamos al hombre en el azar y en el determinismo o lo que aquí denomino el azar determinista y su destino que es el del universo.

Aquí voy a transcribir el texto que aparece en la obra: “Cerebro-mente” (El pensamiento cuántico):

Al final de este largo viaje sin fin, nos introdujimos en distintos campos y anduvimos por diferentes caminos; ahora nos podemos preguntar: ‘¿cómo es la autoevaluación’?. La respuesta está sujeta a los referentes que surjan para la evaluación. Si el referente es competir con otros autores que se han acercado a este pensamiento o han formulado conceptos parecidos como el de Penrose, u otros que han desarrollado las neurociencias, como Eric Kandel y tantos otros, que en la bibliografía aparecen, y que han puesto sus conceptos como granos de arena o piedras estructurales; el resultado de la auto evalua­ción no es válida porque el punto de partida no es el de competir sino el de interrelacionar e indagar cuestionándonos paso a paso. Esta obra pretende ser más bien otro aporte para satisfacer la curiosidad y la investigación, en parte histórica, en forma profunda, teniendo el conocimiento universal que se ha desarrollado hasta ahora. Pensamos que el valor reside en la síntesis e integración del conocimiento que se le da al estudiante lector para iniciar el estudio, desde sus inicios en la historia hasta la actualidad. El mismo hecho y el proceso de evaluación tiene tanto vacíos como pros y contras; por esta razón es válido que los referentes más útiles deben provenir del otro, de la crítica y supervisión de afuera, más cuando el investigador (es) está (n) sumergido (s) en un campo tan complejo que requiere de la observación y crítica externa que permita una evaluación más objetiva, sin descartar los subjetivismos personales del evaluador observador externo.

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