Mitología Hindú, Budista y el Destino

Mitología Hindú, Budista y el Destino

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

Así como en el capítulo VIII “el ser y no ser” utilicé los mitos para mostrar el temor y la prohibición al conocimiento, aquí voy a hacer lo mismo, en este caso para señalar cómo el ser humano desde milenios atrás plasmó creencias e interpretaciones con respec­to al destino, al conocer del tiempo, del futuro y de las fuerzas que nos determina.

Todo esto no significa que sea la última respuesta a las incógnitas y menos pueden admitirse como dogmas infalibles. Se trata sí de tener un conocimiento más en las enmarañadas incógnitas del destino.

El pueblo hindú parece haber emigrado del oeste y asentarse a las orillas de los ríos fundando sus ciudades que fueron elevadas en terraplenes de tierra y muros de madera. Al mismo tiempo construyeron templos, depósitos, almacenes y casas.

Este pueblo como otros, tenían jerarquías sociales, económicas, culturales y familiares como costumbres sociales heredades de los mesopotámicos. Así fue como los matemáticos desarrollaron el sistema numérico que conocemos hoy en día.

El gran poema épico de la india es la Mahabarata, que cuenta la historia de cinco príncipes hindúes que perdieron su reino y lucharon para recuperarlo. Este escrito aparece en sánscrito y es una de las obras más importantes de la literatura hindú.

En la India apareció el brahamanismo y luego el bu­dismo 600 años a.C. Varios textos de este capítulo aparecen en la obra: “Ciencias, Mitos y Dioses” (2004). Las divinidades supremas para los hindúes eran Dyaus y Prithivi, este último uno de los más antiguos dioses arios.

El primero era el dios del cielo, el padre de la creación. La segunda era la madre tierra. Más tarde aparecieron Varuna (el rey de las nubes), que oculta a los hombres el cielo, los astros y Mitra (dios bondadoso del sol).

Dyaus personificaba la creación, el infinito se personificó en Aditi, Mitología

De ellos surgen los otros dioses. Como Dyaus personificaba la creación, el infinito se personificó en Aditi, ser eterno, divinidad femenina como Prithivi. He ahí que entre los dioses ya existe la diferenciación de los sexos, aunque el origen del ser humano se le atribuye al sexo femenino.

En esta mitología se concebía a Varuna como el organizador de la órbita del sol (figu­ra masculina), así como de la luna y de las aguas y es quien conoce cuanto ocurre en el corazón de los hombres, siendo poderoso y temible y nadie podrá resistir su autoridad. Es el soberano regente del universo, es el que hace que brille el sol del cielo, produce el viento, el aire, los cauces de las aguas, regente de la noche, invisible de la mirada de sus adoradores, rey de los dioses y hombres.

La palabra Ishwar significaba para los vedas Dios. Sin embargo se empleaba más frecuentemente el nombre de Siva. Saravastri era una de las esposas de Brahma y diosa de la sabiduría y de las ciencias, la filosofía, la literatura y la poesía. A la vez madre de los vedas e inventora del alfabeto de Vanagari.474

Junto a Varuna y Mitra aparecen, entre los hijos de Aditi: la Eternidad; Aryamán, genio protector del matrimonio y de la dicha doméstica; Bhaga, el protector y alimentador, que también favorece el amor y el matrimonio; Amsa, repartidor de bienes; y Daxa, personificación de la energía.

Entre los dioses más populares se incluye Ganesh475 que tiene cabeza de elefante y simboliza la riqueza y el éxito y Hanuman, el dios mono, símbolo del heroísmo y lealtad; es también el que tiende un puente para que otro dios sirva, para el continente Sri Lanka a rescatar un príncipe persa.

Visitando el célebre Santuario de Someswara (Somnath), Mitología

Nótese que en esta mitología hay una búsqueda del hombre para poner los hechos y fenómenos y así buscar diferencias. Se presenta la tragedia, aparece el castigo, lo inevitable, el valor de los frutos, el arte ornamental, los adornos, la justificación de los actos, el relato con personajes diferentes, la explicación de los estados emocionales, la maldición, la veneración y el deseo de protección de los niños, los celos, el dios de los tres ojos portador del tridente, la consecución de la belleza, el deseo de ser adorado e invocado, la inmortalidad, la entrada al cielo, visitando el célebre santuario de Someswara (Somnath). He ahí el destino depositado en la voluntad de los dioses.

Los dioses se veneraban, espe­cialmente a Siva. Al conocimiento se le decía Siddhi y a la comprensión Buddahi y a la victoria invencible Ganapati. En los tiempos recientes se supone que Ganesa encarnó en un ser humano igual que Jesucristo.

Brahma se manifestaba en tres personas distintas, formando la Trimurti, la trinidad india. Estas personas eran los tres dioses mayores: Brahma, el creador (su símbolo era la tierra). Visnú, el conservador y salvador (su símbolo era el agua). y Siva, el destructor y renovador (su símbolo era el fuego).

Sabemos que estas creencias mitológicas aparecie­ron mucho antes que las judeocristianas y tendían a fundir tres aspectos de la divinidad en una unidad, en Brahma.476

De acuerdo con esta mitología, el poblamiento de la tierra comienza cuando Brahma da el ser a cuatro hijos: Brahmán, nacido de su boca, Xatria, de su brazo derecho, Vaisya, de su muslo derecho, y Sudra, de su pie derecho.

Implícito el destino

Estos cuatro personajes fueron los patriarcas mitológicos de las cuatro castas en que se dividió el pue­blo hindú: Brahmanes o sacerdotes, Xatrias o guerreros. Vaisyas o labradores y Sudras o artesanos477. Respecto de la creación de la tierra, la tradición india afirma que “se originó primero con las aguas y luego el espíritu divino que germinó en todos los seres bajo el nombre Hiranyagarbha se encerró en un huevo de oro que se dividió en dos partes”, una de ellas formó el cielo y la otra la tierra. He aquí también implícito el destino.

Como divinidad benéfica y amable, protectora de los hombres, Visnú toma forma visi­ble y se encarna de tiempo en tiempo. Visnú por ejemplo se encarnó en Krisna que nace de una virgen como Cristo y es el personaje importante del Bhagavad-gita. Ahora bien, cada uno de los dioses tenía sus esposas, y existía entre ellos una jerarquía en la que el Trimurti era la entidad divina de mayor rango.

Brahma tuvo un hermoso y joven dios del amor, llamado Cama-Deva, y dos esposas, Rati y Priti. En esa mitología existían el juicio, el premio (paraíso) y el castigo (infierno-fuego). Prithu dijo “voy a matar a la tierra y le obligaré a conceder sus frutos”. Atemorizada aquella se convirtió en vaca y fue perseguida hasta el cielo de Brahma quien le dice a sus hijos: “¿es que no conoces el pecado de una hembra que de esta forma intentas acabar con mi vida?”.

cuando la felicidad de muchos queda asegurada por la muerte de un ser maligno, la muerte de ese ser es un acto de rectitud

El rey contestó: “cuando la felicidad de muchos queda asegurada por la muerte de un ser maligno, la muerte de ese ser es un acto de rectitud”. Dijo la tierra: “si para promover el bienestar de tus súbditos pones fin a mi vida, dime tú mayor de los monarcas: ¿de dónde va a obte­ner tu gente sustento?”.

Finalmente la tierra se da por vencida y en beneficio de la huma­nidad pare un ternero y le permite segregar leche. Sin embargo antes de ese momento no había cultivos de pasto–agricultura ni camino para comerciantes. He aquí en este mito de leyendas y dioses la persecución del objeto madre tierra el desafío al dios padre Brahma el sometimiento de la tierra y aceptación de la “maternidad ternero-leche”, (“Ciencias, mitos y dioses”, 2001).

Entre otras divinidades está la Maya478, que es una “ilusión, principio femenino de apariencia cambiante que nos oculta la realidad del universo por medio de impresiones ficticias y que engaña nuestros sentidos”. Se expresa en los Mantras de la meditación. La existencia real sólo pertenece a la divinidad.

Maya, la apariencia, es una de las esposas de Brahma. Existe un sonido sagrado como símbolo que lo denomina “Om”-(aum) que lo puede llevar a la meditación. Es un Mantra, sonido que se repite, que representa a Brah­ma y se usa frecuentemente para la meditación.

Recuérdese que el hinduismo cree en la reencarnación, puesto que el ser estaría atrapado en un ciclo de vida o reencarnación tan discutido y rebatido por los occidentales y conocido como “Samsara”. El ciclo depende de las acciones de la vida actual y las personas vuelven a nacer a posiciones más altas o más bajas según sus acciones y con la posibilidad de ingresar al Nirvana.

Los cuatro Vedas, Libros Sagrados de los Hindúes

Las imágenes de los dioses están simbolizados con estatuas a las cuales se les hacen ofrendas.“Las fuentes antiguas de la doctrina brahmánica son los libros sagrados de los hin­dúes, redactados entre 1500 y 1400 a.C., son: 1. Los cuatro Vedas: el Rigveda, el Sama­veda, el Yajurveda y el Atharvaveda. (Este libro es de origen más moderno).

Cada Veda es una colección de himnos versificados en distintos metros y dedicados a numerosas divi­nidades, pero refiriéndose en el fondo al sacrificio y a la conservación del fuego sagrado. Los vedas están plenos de rituales escritos en prosas o brahamanas y tratados de filosofía y metafísica, según la tradición, los Vedas fueron dictados por Brama. 2. 

Los Brahmana, tratados teológicos-exegéticos, seguidos por los Upanischads y los Aryanakas; 3, los Sutras. Esta religión es la segunda etapa del desarrollo de la religión en la India y se ca­racteriza por reconocer un Dios supremo impersonal, un ritual complicado y la creencia en la transmigración. 

El fin de la vida religiosa es tender a unirse con el Uno eterno e invariable: Brahma. Todo ser viviente vuelve a nacer, pero depende de sus actos lo que será en la vida futura (Karma)”. (479). Todas estas creencias nos llevan a que la fuerza del destino nos determine.

El llamado Bhagavad-gita480 es una filosofía personal que nos enseña el desapego a lo material y nos lleva a la esencia de lo humano que implica también paz y el camino a se­guir “el sendero”.

Mahavharata libro sagrado

Es el canto de lo divino, forma parte del Mahavharata o libro sagrado como es el Toráh para los judío, el Corán para los islámicos y la Biblia para los cristianos, comprende una escritura común de todo el mundo y es la esencia del pensamiento Veda que incluye el conocimiento de Krisna o Khrisna (quien dice que el Atman es el mismo brahman o cabeza de Dios “quien es verdaderamente sabio y no se lamenta ni por los vi­vos ni por los muertos”, (De Francisco, A., 2001).

A la vez el Dharma significa la esencia de las cosas que incluye el principio y el fin, es también la capacidad de rendir servicio que es la cualidad esencial del ser viviente, la obra es la ciencia de Dios con instrucciones sobre la moralidad.

La misericordia del señor como única basada en principios de Upanis­hads y tiene toda una serie de enseñanzas que no se pueden comparar con ningún libro mundano ni entender como envidia, “ofrece a la persona otra vida con menos sufrimien­tos y errores” y admite el proceso de transmigración, lo cual incluye la muerte.

Está más allá de la ignorancia y es la primera que habla sobre el Sol – Dios, los planetas, la materia descontaminada, los restos de la historia, el conocimiento del super hombre o super-raza, la unión con la vaca, las aguas del Gangés, el método de oír y entender, el misterio aclara­do por las preguntas de Arjuna, las palabras del espíritu, el estudio de la inteligencia, los cantos en que se disipan por la lamentación, (“Ciencia, mitos y dioses”, 2004).

Kris­na es la verdad absoluta que contiene el pensamiento, el sentimiento y la acción

A la vez, el Bhagavad es el fin de la vida, la llamada de Krisna a través del Gita. “Kris­na es la verdad absoluta que contiene el pensamiento, el sentimiento y la acción, es agua, tierra, fuego y aire, es lo grandioso y lo minúsculo, es el actuar en armonía con ley moral, es el nacer y morir que implica renacer y la purificación divina, es la “aceptación del karma” ya mencionado. Es en suma el “Todo” y la explicación del orden establecido con un movimiento de consciencia en todo el universo y lo que nos da independencia, orden, placer de dar y poder que en conclusión nos lleva a la perfección y a la renuncia.

Los hindúes llaman también a la ciencia suprema el yoga (481), la búsqueda de Dios, la su­prema realidad, el conocimiento y la integración al Uno o Brahma. Aquí podemos incluir en todo esto el destino, el azar y el determinismo (Op. cit.).

El Uno o Brahma se identifica con el amor a través del sendero de la meditación y la renuncia. Esa sería la autorrealización. De Francisco, 2001 refiriéndose al libro “El camino del Dharma” escribe: “todo lo que somos es el resultado de lo que pensamos[…]. Si un hombre habla o actúa con pensamiento puro, la felicidad le sigue como una sombra que nunca le abandona”, como el buey al arado.

En los siguientes textos, me propongo hacer una simple y muy somera síntesis de ideas que surgieron a mediados del Siglo XIX en adelante pero que tuvieron su origen en los vedas miles de años atrás en la India y en el Tíbet y que da inició al pensamiento mo­derno brahamánico, y que incluye el conocimiento de las ciencias que fueron aparecien­do.

el cosmos y el destino

Es por eso que las ideas se irán planteando como el resultado de la fragua realizada por años. Personalmente no me identifico con los planteamientos y creencias, mas si hago el ejercicio de describirlos, estudiándolos previamente para entenderlos desenvolviendo esa confusa madeja de hilos conceptuales y conductores sobre las leyes que los antiguos de esas regiones construyeron para entender la vida del ser humano en el planeta tierra, el cosmos y el destino.

Existen diferentes tratados sobre el hombre y su origen en la tierra, la consciencia, el alma, las funciones, los problemas de la humanidad, el fuego cósmico, las verdades, la ley de causa y efecto o ley del karma, el fuego material, mental y espiritual, el macro y microcosmos, el concepto de la inmortalidad y el primer fuego, el “cuerpo etérico y el prana” como la fuerza vital que se reparte por la columna vertebral en el kundalini, los planos físicos y astral o espiritual.

Todos estos conceptos se asocian a las leyes eco­nómicas482 que integrarían lo interno. Su consecuencia sería el fuego de la mente en su naturaleza con sus factores cósmicos, humanos, en los sistemas en donde aparece el ego con sus principios y movimientos, a la vez con su ley de atracción o el fuego del espíritu con sus diferentes estancias y enunciados básicos que lleva al cosmos.

Entiéndase que en esta doctrina también los elementos aire, fuego, agua y tierra son fundamentales, así como el sonido o lenguaje humano lo son con las vocales y consonan­tes, a la vez que con toda una filosofía del sonido. En relación con los Devas que presiden el mundo sutil y pertenecen al dominio del verdadero Mantra Sastra.

Sonido sagrado Aum u Ohm

La gran palabra que resuena durante los 100 años de Brahma cuya revelación persiste mediante el sistema solar. Es el sonido sagrado Aum u Ohm. Estas tres letras místicas representa las iniciales de una frase subsidiaria que consiste de varios sonidos, estos aspectos dominarían la materia.

La ley de atracción se expresa manipulando aquella. Existen otras palabras o frases que completan 21 sonidos (cinco, más siete, más nueve). Los nueve sonidos finales producen la síntesis espiritual. He aquí la confluencia del sonido, los números (en es­pecial el múltiplo de tres), la ordenación de vibraciones sonóricas que funcionan como atractores.

Quiero anotar aquí que cualquier analogía, nunca es exacta en su totalidad y sólo ofrece ciertas correspondencias amplias y fundamentales. Este concepto debe aplicarse a cualquiera de los hechos descritos y encontrados a través de la historia. Ssin embargo, no podemos cerrarnos y olvidar que existe una interrelación de fenómenos y los ya postula­dos “azar determinista” y “el destino”.

Podríamos afirmar que unos y otros, tratan del macro y microcosmos y de sus mani­festaciones. De tal forma, el hombre se pone en relación al cosmos y a la vez, proviene de él y su fin es aquel; y, entre medios estaría la consciencia con todos sus factores electro­físicos, magnéticos, químicos, biológicos y cuánticos, así como las leyes de causalidad e interrelaciones atómicas.

La verdad, en cualquier época

De ninguna de estas categorías o temáticas en especial me ocuparé, pues los lectores podrán consultarlos en los libros que extensamente los plantean483. Sugiero al lector tener una mente abierta, no solamente a preguntas, sino a lo que aparece a través de la profundidad del tiempo, adelante o atrás y lo que aparece como verdad, algunas veces plena y posible, otras con mucha incertidumbre como respuesta. Entendamos cómo la verdad, en cualquier época “…aparece más adelante como un fragmento del todo, y más tarde podrá ser reconocida sólo como parte de una realidad, de tal manera, que en sí misma es una distorsión de la realidad”, (Alice A. Bailey, 1960).

Aquí es necesario entender cómo el pensamiento, los conceptos y las creencias giran en una rueda evolutiva, pero no infalible, ni exacta. De ahí que cualquier escrito no debe admitirse como un dogma o como una fuente de autoridad de inspiración infalible. 

En la misma doctrina budista se escribe que:

El Señor Buda ha dicho: …que no hemos de creer en lo dicho, simplemente porque ha sido dicho. Ni en las tradiciones, porque han sido trasmitidas desde la antigüedad. Ni en los rumores como tales. En los escritos de los sabios, porque ellos los han escrito, tampoco. Ni en las fantasías que sospechamos nos han sido inspiradas por un deva (es decir una supuesta inspiración espiritual).

En las deduc­ciones basadas en alguna suposición casual que hemos hecho, tampoco. Ni por lo que parece ser una necesidad analógica. Ni por la mera autoridad de nuestros instructores o maestros, sino que hemos de creer cuando lo escrito, la doctrina o lo dicho, está corroborado por nuestra propia razón y conciencia. ‘Por eso’ dice, ‘les he enseñado a no creer por el solo hecho de haberlo oído decir. Pero que cuando crean con toda conciencia, entonces actúen de acuerdo a ello, con plenitud” (La Doctrina Secreta, VI; 84 en Blavatsky HP., 1950).

 karma y de manas en la doctrina brahamánica

Sin embargo, voy a hacer una referencia específica al concepto de karma y de manas en la doctrina brahamánica. Manas significa mente, voluntad, inteligencia, propósito de una existencia, frecuencias eléctricas, cohesión, apertura, ordenación, percepción psí­quica, principio animador de la consciencia, materia, deseo, fuerzas electromagnéticas, gravitacionales, nucleares, vitalidad, actividad. De ahí que se llama mahadeba la voluntad divina Vishnú. La sabiduría sería hija de la necesidad y Brahama la consciencia inteligen­te. Todo esto en el lenguaje occidental lo entendemos como Dios. Entiéndase que todos estos conceptos se interrelacionan con las ciencias actuales, neuropsicociencias.

Cuando nos referimos a manas en esta doctrina, lo hacemos a la mente y a todos los órganos de los sentidos, y por ende también a la lógica y al logos. De tal forma, existe una interrelación de los diferentes campos físico y psicobiológico.

En esta doctrina, se incluye la identidad y el desenvolvimiento consciente, así como el libre albedrío con sus jerarquías en el ser humano. Si bien todas estas creencias constituyen un conjunto de conocimientos y conceptos, en ellas se cuestiona la verdad y todo no está resuelto, las mismas afirmaciones tienen preguntas, pero hay un determinismo y es el que se refiere a la creencia en la reencarnación (343 encarnaciones para los brahamánicos). En estas creencias existe el día del juicio final(484) y por lo tanto hay un positivo y negativo, una evolución, una consciencia individual y una colectiva, hay hombres superiores y la con­junción espíritu-materia y mentes o manas.

Las reencarnaciones en la rueda de la vida

Las reencarnaciones en la rueda de la vida, el Samsara, que representa el tiempo circular, es también el deseo de los seres de salirse del Samsara para entrar al Nirvara o unión con el Uno o Todo universal de la filosofía hinduista y budista.

Otro aspecto a mencionar aquí es el del karma, ley causa y efecto. Aquí aparece tam­bién un impulso y una causa originante con voluntad activa, un determinismo, una limi­tación y un destino. A la vez, es una verdad y una ilusión, es un sendero, es una esperanza para mejorar. El karma actúa a través de manas o mente en sus diversas formas.

A la vez existen cuatro señores del karma o maharajáes, que adjudican y gobiernan el karma a los hombres, en el sistema y en el cosmos. Poseen forma y planos. He ahí la presencia de un determinismo.

Las clases de karma las impone la entidad animante de la materia o sustancia misma y esencia dévica. Por lo tanto existe el karma cósmico impuesto al logos. El karma del siste­ma es el que pone en acción los anteriores, el karma planetario y el individual es el karma de cadena ligado a la experiencia de la vida. El karma del globo o destino es el individual de la entidad.

Las cinco existencias enumeradas aquí, sobre las cuales actúa el karma son señores cósmicos y estelares de luz, quienes adquirieron inteligencia y pasaron por el reino humano hace muchos años”. (“Tratado sobre fuego cósmico”), (Op. cit., pág. 390).

El karma de un subplano o el destino

Existen otros tipos de karma: el plano mezclado con el del logos y que tiene aspec­tos masculinos y femeninos. El karma de un subplano o el destino de ciertas entidades menores. Karma de los reinos de la naturaleza (animal, vegetal, mineral). El karma de la jerarquía humana está compuesta por: Sanchita o méritos y deméritos acumulados en todos los nacimientos, el Prarabadha es parte del anterior y es destinado a influenciar la vida humana en la reencarnación, (son los actos del cuerpo, además del nacimiento) y el tercero el Agami es la palabra, el pensamiento y el acto (que se piensa y hace) y constitu­ye acciones buenas y malas realizadas después del nacimiento, es el karma actual.

Otros karmas son el mundial, el racial, el destino, el propósito de cada raza, el subracial del destino, el nacional, el familiar y el individual. Ttodos se entremezclan y obsérvese que provienen de una necesidad explicativa de la realidad.

Por su parte dentro de estas creencias para instaurarse el karma necesita de un actor, un determinante con voluntad, una ayuda complementaria, una acción, una palabra, una utilización de complementos y una influencia de la conducta anterior, (485).

Nótese que todos estos Karmas se relacionan con condicionamientos o determinismos naturales unidos al azar, así como interrelacionados unos con otros para manifestarse en acciones en el aquí-ahora y luego en el allá-aquí-futuro para fusionarse en el cosmos.

De esto in­ferimos cómo aquí participa el azar-determinista y si bien existe cierto grado de “libre albedrío” estamos destinados a las leyes de causa-efecto, a lo denominado Karma y al destino que acompaña al ser humano paso a paso para llegar o confundirse en el Todo.

conceptualizaciones brahamánicas

Obsérvese que todas estas conceptualizaciones brahamánicas tienden a la evolución y a un centro celestial al cual se le denomina Dios y el Cosmos. Aquí podríamos preguntar­nos ¿si todas las doctrinas teosóficas no conllevan esa tendencia? La respuesta es afirma­tiva.

Con respecto al concepto “manas” y “karma”, es muy fácil inferir en dónde y cómo se manifiestan las diferentes interrelaciones bioneuropsíquicas y espirituales en la vida del hombre, ya expuestas antes y, en ella el bien y el mal, estas últimas serán consideradas en el capítulo siguiente.

Aquí vale enfatizar que en el sustrato el concepto brahamánico conlleva la tendencia hacia el bien, consciencia moral, lo que en psicoanálisis llamamos el super Yo, la armonía, el equilibrio y nuevamente las leyes cosmológicas. De todo esto se conforman partes esenciales del brahamanismo que tienden a la unión con brahma equivalentes a Dios.

Para concluir y simplificar el Karma está relacionado con un determinismo originado en las acciones buenas o malas que se presentan en el curso de una existencia y que de­terminan lo que habrá de ser en la siguiente vida, dándole al ser, en esta última, la opor­tunidad de mejorar o superar su Karma según sus acciones (principio de causalidad). El karma fundamental es el individual y se cumple dentro del Dharma o sendero que siguen los seres vivientes (plantas, animales, humanos) en sus encarnaciones.

El elemento fuego es fundamental (sol, explosiones atómicas)

El elemento fuego es fundamental (sol, explosiones atómicas). Así Agni es el señor del fuego que rige a los elementales en los tres planos de la evolución humana: físico, astral (espiritual) y mental. Por su parte Atman significa el “Yo” o el “ego”. Es realmente el alma que tiende a unirse al Atman universal que es el mismo Brahma, el “Todo” o “el Uno”, un centro individualizado. Y, como ya se expresó en otra parte, existen diferentes clases de manas que son los ejes centrales de la constitución humana o la verdadera alma.

En esta doctrina se cree que el cuerpo físico tiene una inercia, una movilidad y un ritmo y aparentemente sigue las leyes de Newton. Existen tres fuegos el fuego interno o por fricción, el fuego solar y el fuego eléctrico. Dentro de toda esta concepción está la senda imaginaria entre el yo personal y el impersonal el cual constituye el camino eleva­do de la sensación al campo de la realidad o al yo personal, esto es el llamado Antaka­rana. El “Atman individual” es una chispa divina.

Hinduismo y budismo Mitología Hindú, Budista 

Hinduismo y budismo tienen una similitud y entre otras el concepto de reencarna­ción y el de la rueda de la vida del dios Shiva como único dios (Brahaman o el Atmán o Realidad Profunda de los Upanishads [colecciones de escritos de los vedas, herencia cultural de los arios]). Recuérdese aquí que el Budismo surgió con Buda (623 a.C.) y el Hinduismo y los Vedas fueron construyendo sus conceptos e ideas y creencias a través de milenios anteriores y algunas provenientes de Mesopotamia.

Para unos y otros budistas e hinduistas, la palabra contenía el conocimiento abstracto que lo llevaba también al amor por la belleza, al pensamiento regresivo, a la fantasía, al lenguaje y a la consciencia lo que equivalía también a ser conscientes de sí mismos, de la vida y de la muerte.

Magia Fantasía Mito y Religión

Su pensamiento muestra una estructura racional a la vez que una magia fantasía, convertida en mito y religión con nebulosos enigmas y la puerta abierta al mundo subconsciente, a la vez que con discernimiento e intuiciones. Para ello era mejor tener al Maestro junto, sentarse junto a él, es decir, estar en la posición Upanishads (posición de loto) para adquirir en el silencio majestuoso e inmovilidad el mundo de la meditación (Nidiahaysana) en donde se adquiere una superioridad material y espiritual. He aquí el poder y la magia de las palabras486 y del silencio. En un estado de vigilia y de ensoñación en donde hay algo más que pensamiento que es un proceso de interiorización en las profundidades del inconsciente o “estado de éxtasis” que es otro modo de existir.

La última evolución de las creencias de la India está representada por el budismo, doctrina de renovación religiosa que, sin acabar por completo con la creencia brahmánica, es profesada actualmente por millones de fieles. El budismo no tiende a terminar con las doctrinas hinduistas del brahamanismo, lo que hace es modificarlas, complementarlas y darles un sentido pragmático. Si se quiere, pone la evolución espiritual del ser humano.

Príncipe Siddharta en la Mitología Budista

El fundador de esta religión fue el príncipe Siddharta, llamado el “Buda”, es decir, el “sabio iluminado”, que había alcanzado dicha condición por medio de la austeridad y las buenas obras. Vivió entre los siglos VII y VI a.C., renunciando a su alcurnia y a los placeres de la vida. Su vida y su doctrina tienen puntos de contacto con el cristianismo, pues consideran que vivir es sufrir y que el sufrimiento se deriva de las acciones y de las pasiones. Buda, al igual que Cristo, renunció a ambas como medio para liberarse de todos los dolores y llegar finalmente al nirvana, (Op. cit.)

Enseguida vamos a interrelacionar estas creencias con otras que se originaron en Egipto, Siria y Caldea. El lector podrá observar que hay gran interconexión e influencia recíproca de las creencias, para más tarde dar origen a otras.

Obsérvese aquí que en el budismo, ni los creadores del universo, ni los mismos hombres controlan el destino. La misma “posibilidad de ser iluminado” es válida solo para los seres humanos. De tal manera, no se resuelve el problema del destino, sin embargo tratan de darle explicación y sentido.

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474 Notemos en la fonética de los vedas cierta analogía con las lenguas romanas especialmente el latín y de ahí también sus creencias que fueron migrando al occidente, a Grecia e Italia.
Para los hindúes también tenían un dios de prudencia y de la política de la sagacidad y a él o a ella se le da el nombre de Ganesa. Se cuenta que realizando una ceremonia en las orillas del Ganges con flores y frutos. Pavarti después de su matrimonio con Siva, y no teniendo hijos, ve en aquel lugar un cuerpo de luz, como un anciano brahamánico que viene hacia ella y este es Krishna (luz) que luego se convierte en niño. Nótese aquí que también había ofrendas valiosas a los dioses para aplacarlos o venerarlos.
475 Ganesh es un elefante con un colmillo roto que tuvo que utilizar para continuar escribiendo lo que le dictaba el Dios Brahma; es el Dios de los buenos y exitosos comerciantes.
476 Vemos cómo el concepto de trinidad se repite en diferentes culturas, religiones como los cristianos (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y tiempos históricos.
477 Nótese cómo el concepto de nacimiento proviene en estas creencias, de una parte del cuerpo (boca, brazo, muslo y pie derecho), en el antiguo testamento judaico Eva nace de la costilla de Adán.
478 La palabra Maya la encontramos en la cultura mesoamericana. Valdría la pena investigar la lin­güística, además del uso y significado de esta palabra en diferentes culturas para saber si existe alguna interrelación entre ellas.
479 Espasa Calpe, Diccionario Enciclopédico Abreviado, pág. 209, tomo II
480 En 1972 se publicó el libro “Bhagavad-gita As It is”, His Divine Grace; A.C. Bhaktivedanta; Swami Prabhupada. El autor explica que la primera versión fue acortada sin ilustraciones ni expli­caciones del verso original Srimad Bhagavad-gita, la obra pertenece a la traducción del sánscrito al inglés, palabra por palabra y sus comentarios. La obra al final en un apéndice trae un glosario de palabras y una guía de pronunciación y escritura sánscrita con las vocales y consonantes, a la vez que las pronunciaciones de las mismas. Un índice de los versos sánscritos es publicado de la misma manera que el índice general. Esta obra es de gran guía para quien quiera ir a la traducción de los originales. Todos estos textos sobre las creencias del destino, los mitos de la creación hindú y budista fueron traídos de la obra del autor: “Ciencia, Mitos y Dioses”, (2004).
481 El Yoga según el hinduismo, es la unión de la consciencia en la entidad infinitesimal de la vida con el supremo ente Dios o Krisna. Sin embargo, significa dos cosas: la unión con la vida divina que ocupa el universo (la finalidad de la vida humana); la segunda significa un curso de autoeducación distribuido científicamente, y el estudio y práctica de lograr ese fin. Existen siete escuelas o métodos de Yoga que no son antagónicas; sus métodos se diferencian para acoplarse a diversas mentes de los hombres; estas son: 1. El Rája Yoga de Pantajali; 2. Los Yogas Karma y Buddhi de Shri Krishna; 3. El Jnána Yoga de Shrí Shankará-chárya; 4. El Hatha Yoga; 5. El Laya Yoga; 6. El Bharkti Yoga; 7. El Mantra Yoga. Los primeros tres tienen una denominación general de Raja Yoga, Raja significa real; en esos tres el ser humano por medio de su voluntad, su amor y pensamiento como poderes divinos y universales de su origen, se busca cultivar la mente y la evolución de la misma. Los cuatro últimos (Hatha, Laya, Bharkti y Mantra) son ejercicios y métodos, el primero de prác­ticas aspiratorias y espiratorias (Ha y Dha) ayudan a tener una mayor consciencia. Estos cuatro últimos se denominan en general el Hatha Yoga que incluye los otros tres. El Yoga en realidad, es un método de coordinación y de armonía en el cuerpo, la mente y el espíritu (deseo, necesidad, vo­luntad, emoción, pensamiento y acción), en síntesis el Yoga lleva a la siguiente forma de pensar: “Yo soy quien quiere, ama y piensa, y utiliza su cuerpo como instrumento de expresión de estos poderes”. He aquí el posible poder y control de la mente.
Nótese que existen ciertas similitudes entre algunos conceptos hindúes, budistas y brahamánicos con conceptos del psicoanalista Karl Gustav Jung, como el del “inconsciente colectivo”; sin embargo, las diferencias son grandes entre los conceptos orientales y occidentales, de una u otra forma unos y otros hacen hincapié en la salud física y mental a través de los ejercicios respiratorios para la adqui­sición, unos la oxigenación de los pulmones (occidente) y los otros la energía llamada prana con la respiración pranayana.
Aspirar el prana implica tocar meridianos que se estipulan en la medicina china como los nadis en la acupuntura. Para los hindúes la energía del Kundalini asciende a través de los chakras como vértices de energía que regulan el cuerpo energético; todo esto es equivalente a la biología molecular de las hormonas y de la inmunología, de ahí que podamos pensar que al hablar de Kundalini, chakras prana podemos estar hablando de libido y de glándulas endocrinas. Entendamos aquí nuevamente que en la relación dual psicoanalítica se enfrentan dos subjetividades en forma de intersubjetividad y con ello no sólo representaciones mentales sino estados emocionales que se ponen en interfunción para ser objetivos. En el caso de los ejercicios del Yoga, es la confrontación o mejor el enfrenta­miento de la persona consigo misma sin la participación del otro, más sí con un maestro que lo guía en su propio destino.
En el psicoanálisis existe la “relajación y un proceso de regresión” en el cual también se produce una nueva forma de respirar. De una u otra forma el Yoga y el psicoanálisis son técnicas muy distintas. En la primera existe la respiración (pranayana), posición del cuerpo (asana), posición de las manos (mudras), repetición de sonidos (mantra), todas estas de índole tibetano e hindú; Dikr Sufi; Suras Musulmanas (frases repetidas); Oración cristiana; cuento o relato pedagógico sufi; parábola pedagó­gica cristiana; silencio, acción Taoismo; suspensión del juicio Epoché (tibetana e hindú); fe cristia­na; meditación Shadana (tibetana e hindú); solución de problemas Koan Budismo zen y mayéutica del Platonismo. En el psicoanálisis se aplica una técnica específica en el cual existe un encuadre y varios procesos, entre ellos los más importantes el de la transferencia contratransferencia, el de la asociación libre y el de la interpretación, no simplemente como un ritual o un método y disciplina espiritual.
Evidentemente el psicoanálisis nos permite liberarnos de conflictos y tener mejor atención y con­centración mental; al mismo tiempo, que enriquece nuestro diálogo interno para llegar a un mayor conocimiento de nosotros mismos. No se trata en el psicoanálisis de meditar y de tener el flujo de las ideas (samatha de los hindúes) o de atender y visualizar las imágenes mentales para una autocons­ciencia y autoobservación, si no de una reflexión autocrítica, un adquirir consciencia de sí mismo sin convertirse en un objeto, de llegar al “insight” (un darse cuenta con una visión introspectiva), es el “nosce te ipsum” socrático.
Aquí distingamos entre la meditación, la cavilación, la contemplación y la conscientización, todas ellas son distintas. Valdría la pena traer el proverbio hindú: “el que contempla una pintura no está en el cuadro”.
El pensamiento oriental trae consejos para meditar provenientes del budismo tibetano, de la cons­ciencia del Tao y de estados chamánicos; estos son: la meditación como sinónimo de concentración y control mental, como conocimiento del Absoluto, como experiencia fusional (éxtasis), como expe­riencia de aniquilación del Yo (fana), como trance y como contemplación. Los consejos prácticos en estas creencias implican no cerrar del todo los ojos ponerlos finos, tener una postura fácil, no tener ruidos o música alrededor, tener las manos en posiciones específicas (mudras), de tener el flujo del pensamiento e imágenes, intercalar ejercicios isoméricos de estiramiento muscular, hacer una respi­ración consciente media hora diaria, tener una meditación combinada con movimientos rítmicos sin­cronizados con la respiración y ayudados con mantras o vibraciones con la sílaba Om; se recomienda el mantra de cuatro tiempos, como Sa-Ta-Na-Ma. En estos ejercicios existe una cierta pérdida del control corporal y uno de los objetivos fundamentales es llegar a la meditación para adquirir cono­cimiento, puesto que la meditación sin conocimiento no conduce a nada. En estas prácticas orientales se recomienda dejar el eclecticismo para entrar a un estado de fusión y así de unidad. (Op. cit.).
482 La ley de la economía tiene sus efectos sobre la materia en el sentido de la disociación y distribu­ción de los átomos, el ritmo vibratorio, heterogeneidad, actividad giratoria innata, y sus leyes subsi­diarias, las de vibración, adaptación, repulsión y fricción. Entiéndase aquí que se estaba planteando miles de años atrás los descubrimientos de Einstein, el principio de incertidumbre de Heisenberg, las leyes de Newton y los postulados de Planck, llegándose a integrar materia y espíritu.

483 En inglés “A Treatise on Cosmic Fire”, en español “Tratado sobre fuego cósmico”, Alice A. Bailey, Editorial Kier, S.R.L., Buenos Aires, Argentina, 1960
484 En el cristianismo miles de años después, también hay un juicio final, un veredicto un sí o un no y por lo tanto un destino. 485 Op. cit., pág. 390-416
 

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