VII. El Azar Determinista

Ciencia y Pensamiento Mágico

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

(Complejidad, caos, azar y determinismo, procesos de
ordenamiento, cuerpo-mente)

Introducción

A estas alturas el lector se encuentra nuevamente con el término azar determinista como título del capítulo y de la obra; aquel concepto en este momento ya se ha centrado en capítulos anteriores, su origen y el desarrollo del mismo, en relación a la complejidad, al caos, a los procesos de ordenamiento que ocurren en el cuerpo y mente para establecerse un sistema al que denomino “azar determinista”; por lo expuesto el interesado en estos temas deberá tener en cuenta los textos pertinentes y en especial los que se refieren al azar, al determinismo, a la complejidad y caos, al orden y desorden, así como los postulados de Popper, Einstein, Prigogine y otros.

Centrar el pensamiento que conlleva múltiples conceptos implica no solamente traer una síntesis sino la condensación de la interrelación de ideas que ya fueron definidas; sin embargo, no todas estan interrelacionadas y menos cuestionadas para llegar a la utilidad de las mismas; en esta parte se tratará de hacerlo.

Designación del “Azar Determinista”

Inicio estos textos con la definición del término “azar determinista” el cual apareció en el año 2000-2001 y fue publicado en la obra: “Psicoanálisis Teoría de la Complejidad”, (2002); uso el término “azar” como sustantivo y al “determinismo” como adjetivo; mas los conceptos se fusionaron; la explicación de ellos son desarrollados a través de la obra y más explícita­mente se realizó en el capítulo anterior: “Determinismo y Azar”.

En el año 2007 me encontré con textos ya estudiados en que Ilya Prigogine en su libro: “El nacimiento del tiempo”, (1996); en el cual comenta sobre el equilibrio (lineal o no lineal) aña­diendo a los atractores la sensibilidad a las condiciones iniciales, el de azar determinista. Este concepto está antes, en y después del sentido que le pueda dar el hombre, mas encuentra en las fronteras en el sistema consciente-inconsciente, al menos en su posibilidad. Estas ideas y otras más, como ya el lector lo podrá haber observado, son discutidas en toda la obra.

Como ya se explicitó en el capítulo V los académicos AM Kolmogorov y Shaitin propu­sieron la relación entre complejidad y azar o aleatoriedad, y al mismo tiempo dentro de este contexto se reduce el azar a la complejidad; el primero sería proveniente de la ignorancia. A la vez Ilya Prigogine plantea como el caos determinista, así como las leyes de Newton, en­gendran comportamientos de aspecto aleatorio; de tal forma habría una interrelación entre azar y determinismo; por lo tanto, las leyes del caos se asocian obviamente a los sistemas caóticos pero con la posibilidad de tener un nivel estadístico.

La asociación entre sistemas caóticos y parámetros estadísticos es factible siempre y cuando conozcamos las trayectorias de las partículas, sus posiciones, velocidades, tiempo, espacio, movimientos y fases que des­criben sus funciones lo cual según los postulados de Heisenberg y Pauli no son por ahora posibles; sin embargo, esta medición es una probabilidad la cual se formula con teoremas de convergencia pero más aceptando las desviaciones de los fenómenos. Como ya se explicitó esto está elaborado en el capítulo “Determinismo y azar, probabilidad y predicción estadís­tica”.

El concepto de “azar determinista” de acuerdo a los postulados que traigo a través de la obra, los relaciono específicamente con el sistema consciente e inconsciente y su interrelación con la física ondulatoria o la operatividad de la física de partículas, para tener un conocimiento del comportamiento de uno y otras (sistema consciente e incons­ciente y partículas) y conocer sus equilibrios y así lo determinado e indeterminado, lo predecible e impredecible; y, como lo expresé en el capítulo anterior (determinismo y azar), de aquí partimos a la importancia del concepto del determinismo, el destino y el azar para explicar procesos naturales, coincidencias y principios de causalidad.

Conocemos cómo de las formulaciones de Laplace se llegó a lo impredecible y a lo inde­terminado dentro de la naturaleza y personalmente lo relaciono con lo que denomino ‘azar determinista’ y que otros hacen alusión al ‘caos determinista’.

Con el término de “azar determinista” explicito cómo se designan los fenómenos o hechos (factores) que operan y configuran un comportamiento psicofísico cotidiano basados en el comportamiento de lo físico-químico cuántico probabilístico en los cuales se unen lo impredecible con lo predecible y determinado con un principio de causalidad; por ejemplo, el pensamiento intuitivo, los actos inconscientes y aun todo el comportamiento del sistema inconsciente, los fenómenos paraverbales y extraverbales, que no son extrasensoriales sino sensoriales físicos y en algunas ocasiones medibles, pero hasta ahora no bien reconocidos por la ciencia clásica, pero que son propios del aparato sensoperceptual del hombre y aún del animal, y, que todavía atañen a la ignorancia; por esta razón no significa que no corresponden a la ciencia y se les dé más la connotación de ocultismo y fenómenos mágicos.

Téngase en cuenta que esta explicitación o designación de hechos o actos, entre ellos los inconscientes, pertenecen, como se dijo a una proposición hipotética explicativa la cual requiere la prueba de ser reproducida, falsada, contrastada, corroborada y verificada para convertirse en certera y en ley o ciencia. Es aquí cuando deviene el problema del por qué; por ejemplo, los hechos inconscientes no pueden ser verificados y falsados.

Por lo general consideramos ciencia cuando toda teoría pasa a ser leyes comproba­bles; la comprobación, por su parte, tiene que ver con el tiempo, es decir que en diferentes tiempos se compruebe el mismo fenómeno o hecho; sin embargo, aquí se introduce como no todos los fenómenos de la naturaleza o los hechos que aparecen han sido comprobados, y más bien cuando nos adentramos al concepto de pasado, presente y futuro entendiéndolos o relacionándolos con la velocidad y obviamente con movimiento en los diferentes espacios; es así como la témporo-espacialidad puede fundirse y el tiempo ser uno; es decir, entramos en la dimensión atemporal como ocurre con el inconsciente del psicoanálisis.

Cuando contempla­mos el antes, el ahora y el después, lo hacemos en una dirección definida temporal y espacial con una percepción del tiempo; más si nos deshacemos de este postulado témporo-espacial perdemos la dirección y así el antes, el en y el después. Es así como nos encontramos con el pensamiento de Ilya Prigogine quien postula que podemos eliminar la noción del tiempo, más cuando nos acercamos a los conceptos teológicos de Dios, en los que se concibe como “el todo está dado” y por lo tanto no hay temporalidad.

Es en este punto en donde nos acer­camos a los conceptos de Laplace (demonio de Laplace, ojos de Dios), cuando aquel filósofo matemático escribe: “el tiempo no tiene dirección definida y tanto da si el tiempo avanza o retrocede”; he aquí los conceptos de irreversibilidad y reversibilidad del tiempo, (Op. cit., Ilya Prigogine, 1996).

Conocemos cómo la velocidad y el movimiento conceptos que tienen que ver con la se­gunda ley de Newton en que se entiende como la fuerza es el producto de la masa por la aceleración y esta última es la velocidad sobre el tiempo; y a la vez, la velocidad es distancia sobre tiempo; en consecuencia la distancia sobre el tiempo al cuadrado se conjuga con la de la fuerza que, como ya se mencionó anteriormente es igual a la masa por distancia sobre el tiempo. (F: m.d/t), (Entiéndase F=fuerza, d=distancia, t=tiempo, m=masa).

Estas leyes las podemos conectar con las de la termodinámica ya planteadas en este tex­to, pero para recordarlas, me permito nuevamente traerlas en forma somera; en la primera la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma y la segunda que se refiere a que el intercambio de calor en un sistema y sus alrededores se produce un equilibrio, y, a mayor calor mayor entropía que es la medida de desorden; la tercera ley se refiere a que la entropía se acerca a cero cuando la temperatura se aproxima al cero absoluto.

Observando todas estas leyes de la física clásica newtonianas y de la termodinámica, nos encontramos de todas ma­neras con el concepto de masa y energía264, a la vez que con los de fuerza, calor, movimiento, tiempo, espacio, orden, desorden, equilibrio, reversibilidad e irreversibilidad, determinis­mo e indeterminismo, probabilidad e improbabilidad, certeza e incertidumbre, entropía y su contrario neguentropía, y así sucesivamente otros términos y sus significados; cada cual conlleva todo un concepto con respecto a la materia y a la energía con sus diferentes siste­mas y procesos.

Así llegamos a las ideas de creación del universo, el cual parecería que se inició en un nivel de entropía con un desorden para llegar a un orden a través de un supuesto tiempo, dentro de un sistema abierto dinámico con tendencia al equilibrio y cuya totalidad es más virtual y conceptual pues los sistemas tienden al equilibrio o al punto cero (0) para luego volver a repetir el o los ciclos.

El segundo y tercer principio de la termodinámica tienden a la entropía y al equilibrio; esto no significa que haya una propensión de llegar a lo estático, sino al movimiento para pasar del equilibrio al desequilibrio y viceversa. Pienso aquí que esto es inexorable y ocurre como réplica del universo en el ser humano; es así como nos encontramos con la vida y la muerte, lo consciente y lo no consciente, más allá del inconsciente.

Es así como podemos concebir que la vida biológica y psicológica y aún la social son estados procesales de sus sistemas que transcurren en diferentes fases, a las cuales podemos llamar “estados transitorios o transicionales o estacionarios265 en los que se encuentra el sitio vital del ser humano, es decir, el día y la noche con un constante transcurrir sin mantenerse siempre en un equilibrio en que no haya movimiento o dinámica.


264 Energía viene de la voz griega “energeia”, construida a partir de las raíces en (en) y ergon (trabajo). Es la capacidad de cualquier sistema para realizar un trabajo. Newton definió el término vis viva (fuerza viva). La energía tiene su unidad que se le denomina Ergio. (Ver energía en el capítulo V, de este mismo libro, pág. 113). 265 Ese estado estacionario es más un concepto de “posición” que pasa a ser un episodio o fase y condición con su propio desarrollo

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