Determinismo, Complejidad, Sistemas caóticos y la Teoría ergódica

Por su parte conocemos cómo todos los sistemas caóticos, son sensibles a las condicio­nes iniciales y cómo las trayectorias de las partículas cuánticas divergen exponencialmente en condiciones de alta inestabilidad pero con cierta predictibilidad de acuerdo con nues­tros instrumentos de medición. Aquí incluyo algún concepto del psicoanálisis; si bien éste apareció en el Siglo XIX se desarrollo en el Siglo XX y trajo una explosión de modelos conceptuales buscando el principio de causalidad, en las relaciones pre-objetales y objetales; vínculos padre-madre-feto-bebé y el desarrollo de todo el concepto del complejo de Edipo y de castración, descubriéndose así los dos instintos básicos de vida-muerte, ya citado en varias parte de esta obra.

Un aspecto a tener en cuenta dentro de la ciencia, tecnología actual es cómo los instru­mentos de medición en física son más precisos y/o menores cuando se pasa de los átomos a la partículas y muy distintos obviamente a los del psicoanálisis; por ejemplo, en psicoanálisis te­nemos como base el encuadre y la asociación libre y la interpretación, parámetros que si bien pueden medirse tienen sus variables. La física se vale para su medición y demostración de las matemáticas (251), de los sistemas, de ecuaciones diferenciales autónomas y no lineales; de tal manera, se cumplen las condiciones necesarias para asegurar la existencia y la unidad en las soluciones para cada conjunto de valores de las variables dependientes. Tengamos en cuenta cómo la evolución de un sistema caótico es completamente determinístico. La misma “teoría ergódica no describe los sistemas altamente inestablesen términos de puntos de trayectorias en el espacio de las fases…o en términos de microestados y sus evoluciones252, sin embargo, “brinda una macrodescripción mediante una participación de concepción de grano grueso (del espacio de las fases)” (Olimpia Lombardia Argentina, No. 5). Dentro de toda esta concepción hablamos de “macro estados”, “macro evolución”, “macro procesos,” “propiedades estadísticas”, “probabilidades asociadas y transitorias”, “macro historias del sistema”, con lo cual estamos precisando características mayores. La misma entropía de Kol­mogorov es una medida de la cantidad de “macro estados de la entropía”.

Cuando pensamos en la tendencia natural a la “tesis, antítesis y síntesis”, al orden, desor­den y nuevo orden, esta conceptualización la podemos asociar con el principio del equilibrio dinámico (equilibrio-desequilibrio) y la lógica matemática y por ende con la exactitud o la “cuasi exactitud” de las ecuaciones matemática dentro de toda una complejidad. Entonces ¿será que las leyes naturales son exactas y ellas ya incluyen la ordenación matemática? Esta pregunta pertenece más a una observación y comprobación de los descubrimientos que se han realizado a través de la historia, descubriendo las leyes; aún más, los mismos filósofos ya lo han propuesto; así lo encontramos en Dubarle M., en “La lógica formalizante y la física hegeliana” (1970). De la misma manera, están presentes estos conceptos en la obra de Henry Lefebre, en “Lógica formal, lógica dialéctica”. Entendamos aquí, como ya se mencionó en otra parte, todo se interrelaciona en forma compleja, relativa, probabilística, comple­

mentaria, transformadora, simétrica y asimétrica, con distintas variables, con funcio­nes íntegra y desintegradoras para confluir y volver repetitivamente a ciclos alternos o continuos, los cuales por ahora no están bien calculados y que pueden tener un fin más con otra pregunta: ¿si de ese punto se puede partir nuevamente a otros? Estas ideas también nos llevan a pensar en la organización de sistemas y a la comprensión de los procesos inter e intrasistémicos.

Así es como llegamos a la conceptualización del pensamiento sobre las neurociencias en las que confluyen distintas disciplinas, desde las materialistas simples hasta las más comple­jas matemáticas y electrónicas, y entre ellas toda la biología, es decir la vida del hombre y finalmente incluir la cosmología (253). Esta idea de “interrelación” no es nueva, más es im­portante recabar en ella y comprenderla dentro de la teoría de la complejidad (pensamiento complejo) y la interrelación de disciplinas, no solo para entender los hechos y fenómenos, sino cómo debemos operar en ellos.

El problema del determinismo nos lleva también a pensar en los micro niveles, micro estados, micro procesos y así sucesivamente que participan en los anteriores macros. Es inte­resante entender que los sistemas altamente inestables son totalmente deterministas por que se produce también unos macro estados detectables y predecibles y por lo tanto deter­ministas y susceptibles de estadística. En el trabajo de Olimpia Lombardi de la Universidad Nacional de Quilmes y Universidad Autónoma de Madrid sobre el “Determinismo e Indeter­minismo en física” trae una cita de William Ditto y Louis M Pecora (1993) que se refieren a que “si bien el caos es impredecible y es determinista, a la vez, dos sistemas caóticos prácti­camente idénticos del tipo apropiado son impedidos o forzados por la misma señal y produ­cirán la misma salida, aún cuando nadie pueda decir qué salida será”. El ya mencionado I. Prigogine refiriéndose “al azar y al ámbito” a la mecánica clásica escribe: “ciertos sistemas dinámicos inestables son aleatorios, como los juegos del azar (254) tipo Bernoulli. Así pues, “… se puede hablar de azar; y el azar se ha convertido en un elemento fundamental de la di­námica” (citado por Wagensberg, 1986)255. El mismo autor piensa que “el caos o el azar eran los enemigos de la ciencia que avanzaba contra la incertidumbre…” “hasta cuando apareció la teoría de la probabilidad…” y se pregunta: “¿el azar es un producto de mi ignorancia o es un derecho de la naturaleza? “Las soluciones se van produciendo al azar” (personalmente y con el determinismo); “en la biodiversidad hay soluciones para problemas que todavía no se han presentado”. Todo esto nos puede conducir o puede presentarse en actitudes fanáticas o apáticas en l ciencia y en la tecnología; los primeros, tienen cargas tanáticas o destructivas o los segundos tienen miedo a la vida, la cual puede despertarse, (Wagensberg, 2011) (256).

Aquí llegamos a una conclusión importante y es la que se refiere a cómo las interpreta­ciones objetivas como las subjetivas en las macro evoluciones en sistemas de alta inesta­bilidad, cuentan con argumentos válidos. Paul Davies a quien se cita en otra parte de esta obra, en su escrito “Chaos Frees the Universe”, (1990)257 argumenta “a favor del carácter abierto del universo de la realidad del libre albedrío sobre la base de los resultados de la teoría del caos y de la teoría ergódica” (Lombardi). He ahí cómo se abren las ventanas a la comprensión de la aleatoriedad o al azar en la postulación del “libre albedrío” o capacidad de decidir en uno u otro sentido. Sin embargo, esto podría tener cierta validez en el ser humano, más no es bien claro en los sistemas cosmológicos a no ser que entremos a darles una connotación humana de Yo, de capacidad para decidir, pues coopera la conciencia cósmica y con ella el Ente Supremo, Hacedor al cual se le dio el ya tan nombrado y denomi­nado Dios.

Al reflexionar aparece la pregunta sobre: si el cosmos fue elaborado por una conciencia y si al pensar en ella ¿estaremos proyectando una cualidad humana en el allá o más allá? A la vez, si nos referimos a un Yo cósmico o universal, ¿estaremos haciendo lo mismo? ¿Será que pueden existir seres más evolucionados que el hombre en otros sistemas planetarios y/o ga­lácticos? A pesar que esto puede ser válido preguntémonos nuevamente: ¿si el hombre llegó en su evolución a ser consciente y tener conciencia no sería porque estaba ya determinado (principio de determinación) para un proceso evolutivo y llegar a los estados de conciencia? Siguiendo esta línea de pensamiento nos encontramos que el hombre estaría determinado en su programa evolutivo para pensar en un ser que hubiese determinado y/o programado y ese sería simplemente al que llamamos Dios. Esta conclusión aparentemente válida está sesgada por un determinismo del principio de causalidad, y así todo está determinado por algo. Por qué no preguntarnos o darnos la posibilidad de pensar que también venimos de un azar, de una probabilidad en la evolución de las fuerzas cósmicas que originaron la energía-materia y luz para llegar en su proceso evolutivo al hombre. Aquí también viene otra pregunta: ¿Y después del hombre qué? La respuesta puede ser que evolucionemos por milenios en nuestras capacidades neuropsíquicas y arribemos al pensamiento que ha sido muy elaborado por los hinduistas (budismo) que el hombre llega en las diferentes etapas de evolución en el pensa­miento cósmico, es decir vuelve al cosmos y se fusiona con el todo; ahí se cerraría el círculo no sin pasar por el desorden y el caos para llegar al punto cero. He aquí un concepto sobre el hombre en el cosmos o el hombre sujeto-Yo y el otro, el universo. Todas estas son elucubra­ciones en que participa el azar y el determinismo.

Según el citado autor Davies, “ignoramos los detalles ultrafinos incluso de unos pocos grados de libertad”. De esto concluimos cómo existe un objetivismo y subjetivismo con res­pecto al macro y micro determinismo e indeterminismo, pues este último genera una serie de incógnitas y probabilidades más de tipo conceptual. Sin embargo, existe un único modo objetivo de describir la realidad, más allá de la descripción teñida de subjetivismos, sino en la observación de los distintos fenómenos a estudiar en el campo físico-químico-psíquico.

A la vez, conocemos cómo los “objetos del mundo” existen independientemente en nues­tro conocimiento y de ahí que las descripciones parten del sujeto observador que describe, y cómo lo describe corresponde a su propia percepción y vivencia en la relación de las pala­bras, de los objetos externos nominados con palabras; aquí nos encontramos con una franja o banda, o un puente entre lo externo y lo interno. Lo importante es tener en cuenta en que no debemos caer, como ya se expresó anteriormente, y es en parcializaciones o en una sola ubicación de lo externo o de lo interno; más sí es importante tener en cuenta que lo externo, los objetos no existen independientemente de los esquemas o modelos conceptuales con que pensamos y trabajamos. Es entonces cuando debemos pensar que la relación senso-percep­ción-objeto-nombre-acción-hecho-fenómeno-conocimiento y concepto, nos pueden llevar a ciertas verdades y/o realidades a las cuales les damos nombre y existencia, y, que no son meras ilusiones o apariencias subjetivas si no presencias objetivas (individuales o colectivas) que se relacionan; son los entes que están ahí presentes.

Desde el punto de vista del “realismo internalista” de una u otra manera, nos encontramos con la “alternativa entre determinismo, probabilidad e intedeterminismo”. A este respecto Popper afirma: “Hoy comprendo por qué tantos deterministas, e incluso exdeterministas, que creen en el carácter determinista de la física clásica, creen seriamente en una interpretación subjetivista de la probabilidad, es de algún modo, la única posibilidad razonable que pue­den aceptar; porque las probabilidades física objetivas son incompatibles con el determinis­mo” (Popper, 1982, p. 125)258. Esta idea escribe Lombardi, “continúa vigente hasta nuestros días”; por ejemplo, en una obra relativamente reciente Meter Kosso clasifica los tipos de pro­babilidad en dos grupos: “La probabilidad objetiva es una propiedad de la naturaleza misma y se aplica a eventos que son genuinamente indeterministas […] La probabilidad subjetiva es una propiedad de nuestro conocimiento de la naturaleza y se aplica a casos donde carecemos de información y, por tanto, poseemos incertidumbre” (Kosso, 1998, p. 114).


251 La misma matemática, obviamente tiene su lógica, de ahí que tengamos la denominada “lógica matemá­tica” que se conecta con el pensamiento y la Psicolingüística, así mismo con la gramática; a la vez, cuando nos referimos a “algoritmos” (como se ve en otra parte de esta obra), se refiere a ordenaciones matemáticas, pensamos inmediatamente que esta capacidad es la programada en el cerebro, en las relaciones y orga­nizaciones moleculares que operan en las neuronas; aún más el cerebro contiene en sus estructuras neuro-moleculares, toda una programación que la misma lógica matemática la determina, o la de­muestra en la lingüística; es por esto por lo que se conocen las cuatro proposiciones de la lógica matemática a saber: ES, DE, UN, CON; cada una tiene su sentido y significado, los cuales están al servicio de la lógica como conectores básicos psicolingüísticos; por ejemplo, la proposición ES conlleva la existencia, el ser en su esencia; la segunda proposición DE nos lleva a pensar en la pertenencia; la tercera UN, se refiere al principio de individuación y la última; la cuarta CON es el de la relación de una cosa con otra, un sujeto con el objeto. Además existe la determinación constructiva del sujeto, el objeto y el verbo, de esta construc­ción, de la cual siempre trata el “SER” o la existencia ES DE algo que pertenece a UN alguien en relación CON algo. Esta programación se hace automáticamente y debe estar presente en todo discurso conceptual, no así en el irracional inconsciente e ilógico que al pasar a la conciencia en el discurso verbal o escrito no sólo se concientiza, sino tiene la estructura de la lógica. Lo interesante es que esta ordenación lógica es una tendencia humana para determinar no sólo la esencia (es), presencia (de) e individualidad (un) y relación (con) en general, sino están en referencia al objeto y a las acciones que sobre él operan, las cuales a la vez, indefectiblemente van a ubicar al ser” en “el estar, hacer y tener” (verbos regulares) que son una constante psicolingüística para la comunicación, expresión y comunicación de la información en relación al objeto y al tiempo y espacio dentro de los parámetros de los deberes, derechos, poderes y libertades.
252 En la evolución o historia del pensamiento científico y de las investigaciones en las neurociencias, están las conceptualizaciones filo y ontogenéticas, la neuroelectroquímica y física, la teoría del caos, entre otras. En estas ideas se ha observado, a través del tiempo Siglo XIX , XX y XXI de nuestra era, las tendencias po­larizantes (cerebro-cuerpo, mente-psiquis) también la tendencia organicista y no organicista parcializándose y/o afinándose cada vez más el pensamiento para luego conectarlo con lo social y económico político, y aún buscar principios de causalidad; al mismo tiempo, que todo esto ocurre, se define, clasifica la psicopatolo­gía y la fenomenología y hechos psíquicos. Entendamos que fue la clínica y en ella la práctica, las cuales exigieron de la técnica nuestros aportes y pensamientos; poco a poco se llegó a puntos ciegos o a caminos sin salida y sin respuesta, para luego partir de allí, a abrirse a la interrelación de disciplinas y pensamientos; he ahí la ciencia de la complejidad o del pensamiento complejo (Juan Carlos Gallego Gómez, “Evolución y neurociencias: neurobiología, filogenia y teoría del caos”, Revista Colombiana de Psiquiatría, Suplemento No. 1, Vol. XXXIII, 2004, páginas 25-36) y “Psicoanálisis y la teoría de la complejidad”, (2002), “Mode­los Psicoanalíticos. Arquitectura y Dinámica del aparato mental”, (2001). “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”, (2009).
253 Jaime Sepúlveda. “Filosofía y neurociencias. Hegel: La realidad como vida”. Revista Colombiana de Psiquiatría, Suplemento No. 1, Vol. XXXIII, 2004, páginas 9-24.
254 La negrilla es mía
255 Wagensberg, J. (ed.) (1986), “Proceso al Azar”, Tusquets, Barcelona
256 El Tiempo, 29 de Julio/11, Bogotá Colombia, pág 24
257 Davies, P., (1990), “Chaos Frees the Universe”, New Scientist, 128, pp 48-51.
258 Popper, K., (1982), “Quantum Theory and the Schim in Psysics”, Hutchinson, London. Los números de páginas corresponden a la versión castellanas Teoría Cuántica y el Cisma en Física, Tecnos, Madrid, 1985

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