IV. El Determinismo e Indeterminismo Psiquico Azar y Probabilidad

(Lógica de la Investigación y Psicoanálisis)

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

Introducción y generalidades

En este texto ya se ha explicitado cierta conexión de los fenómenos y procesos con la psicología, las neurociencias, la geología y más específicamente con el sistema psicodiná­mico, en los que también participa el determinismo y el azar, con sus diferentes variables (témporo espaciales, histórico culturales, fenómenos externos sociales y traumas).

Cuando reflexionamos sobre un hecho psíquico, por ejemplo, en el detenerse en la calle a ver una vi­trina, un accidente de tráfico, el desarrollo de una enfermedad fatal, o simplemente un estado gripal, que puede convertirse en neumonía, una fractura, y tantos trastornos físicos, psíquicos, económicos desencadenados por factores emocionales, o el encuentro con una determinada persona, el hallazgo de un objeto perdido, la llamada telefónica no esperada o lo contrario, el llegar precisamente en el momento de la muerte del amigo (a), el encuentro de dos o más personas en lugares o situaciones no planificadas o simplemente el conocer la persona que lo acompañará el resto de los días o equivocarse en esa elección, la transmisión o recepción de un pensamiento y múltiples fenómenos como las llamadas “corazonadas”, el “tercer instin­to”, y que han sido encasillados en la parapsicología o fenómenos paranormales, esoterismo, magia blanca y negra, en el presentimiento, en la intuición o simplemente en la denominación de lo casual, fortuito, coincidencia o el destino que en la vida es una cotidianidad.

De una manera u otra nos hallamos con los dos fenómenos: “azar y determinismo”; en estos dos se incluye los hechos subjetivos y objetivos, la percepción de las necesidades, la información, las expectativas, los propósitos, las habitualidades con sus diferentes variables aleatorias que siempre participan o confluyen en los hechos, los cuales podrían estudiarse con cierta profundidad para determinar su predictibilidad.

Algunos aspectos psicodinámicos

Aquí nos referimos a todo lo subjetivo y a la necesidad y también lo estamos planteando desde el puno de vista psicodinámico con los procesos inconscientes que participan en los

hechos para determinarlos; esto no significa que exista el sentimiento o la sensación de “un misterio o una magia” del comportamiento humano por que se deba a algo extraño, que va más allá de la razón o de la probabilidad y que él o los hechos ocurran por su determinación objetiva o subjetiva, consciente e inconsciente y del azar.

Obviamente podemos analizar los factores de los procesos conscientes en que participan, las percepciones y sus expresiones en la complejidad del conocimiento y la voluntad, puesto que ellos intervienen en los procesos reflexivos y en las acciones conscientes; recordemos que no todo es o puede devenir cons­ciente.

Entendamos cómo la fantasía inconsciente está en las fronteras de lo físico y lo psíqui­co, entre lo instintivo biológico y lo mental, este último se construye con base a las organi­zaciones neuro-energéticas. Esta temática está desarrollada con cierta amplitud en la obra: “Cerebro-Mente” (El Pensamiento Cuántico), 2009.

En la vida cotidiana observamos los actos fallidos producidos por el inconsciente o el azar determinista; por ejemplo, refundir documentos personales o ajenos, perder llaves, traspapelar cartas importantes, cuentas, tro­pezar y hacerse ligeros daños en manos, pies o en el tronco, quemarse con bebidas calientes y hasta poder llegar a accidentes físicos; también sucede que no se tomen precausiones para evitar errores creyendo que el sujeto no puede fallar y con ello se observa el predominio de la omnipotencia, el orgullo y la arrogancia, las cuales no son otra cosa que defensas a las fragi­lidades humanas.

De todas maneras, siempre nos encontramos con los psicodinamismos que participan como causalidad en la casualidad o el azar, y por eso en el fondo está determinados por esos factores neuropsicogénicos.

Conocemos a la vez, cómo los “procesos inconscientes” tienen sus indicadores que pue­den llevarnos a predecir la posibilidad de “una actuación” dentro del proceso psicoanalíti­co (conocido como “acting” en inglés); esto lo conocemos como indicadores en el proceso analítico en donde se puede prever más no prevenir la actuación de un paciente; muchas son las ejemplificaciones que pueden mostrarse; a la vez, es con la clínica como es factible ex­poner los procesos teóricos y técnicos para su demostración; así también los hallazgos y las deducciones a las que se llega, son de distinta índole, más cuando cada observador terapeuta (psicoanalista) tiene sus modelos de operar.

Hago énfasis en la predictibilidad y la relación entre el azar y lo subjetivo con el inconsciente, de cada uno de los participantes de la inves­tigación (analista-analizado), y las múltiples variables que participan en la predicción de la relación analítica.

Desde el punto de vista de la metodología científica y del psicoanálisis el estudio del concepto de la actuación (“acting”) requiere aplicar el método comparativo y correlativo para realizar su estudio y comprensión de la integración de los fenómenos y establecer una función y/o varias funciones para no caer en “no sé”, “no entiendo”, “es casualidad”, o es lo “fortui­to”, “el azar”, por ello a veces no se le tiene en cuenta.

En realidad todo acto humano opera como una actuación y es mejor entenderlo como el acto que representa y puede conllevar el retorno de lo reprimido y obviamente la fantasía inconsciente correspondiente. De una u otra manera, “la actuación” implica algo de información y de necesidad de actuarlo y convertirlo en obra, ya sea desde lo verbal hasta la actuación en un hecho.

La palabra de por sí, es otro acto como lo es el silencio, más no todos los actos son palabras; téngase en cuenta que los vacíos internos pueden llenarse de palabras. De todas maneras nos encontramos con la actua­ción de los dos impulsos básicos: lo erótico y lo tanático.

Ana Freud 1960, ( 111) refiriéndose a las actuaciones, expone como los instintos y no los recuerdos son los que se evocan en las actuaciones; quizás vale la pena tener en cuenta que evocar un instinto equivaldría también en este lenguaje, a relacionarlo con el objeto (representación) de su satisfacción, y por ende, con la fantasía inconsciente correspondiente y obviamente con la connotación vivencial emo­cional, lo que implica el subjetivismo.

Por lo general, en psicoanálisis concebimos que en toda actuación, es factible llevar además de la búsqueda del placer y de la adaptación, cierto sentimiento de culpa; en ocasiones se presenta masoquísticamente la espera de castigo, con expectativa de retaliación del objeto superyoico, del cual se depende y/o desprende.

De una u otra manera, las actuaciones conllevan los deseos de controlar las tendencias actuándolas afuera. En psicopatología encontramos muchas actuaciones que son movidas por elementos psicóticos, psicopáticos, neuróticos, de despersonalización, hipocondríacos o simbióticos en forma micro, macro o masivamente (112).

En este texto se entiende cómo deben comprenderse las reacciones de placer, satisfac­ción, insatisfacción y dolor, relaciones subjetivas de felicidad o infelicidad, de conformidad e inconformidad, llenamiento, vacío y así sucesivamente. T

odas estas reacciones con sus pro­cesos cognitivos y conductuales hacen parte fundamental de la naturaleza animal y humana en especial, pues son sus estructuras las que han conformado la base determinística del ser para estar, hacer y tener; sin embargo queda un gran espacio indeterminado del ser en el que aparece el decidir, la posibilidad y probabilidad, el indeterminismo y el azar el cual también opera en los campos de la sensopercepción, el conocimiento, las emociones y la conducta.

¿Qué tiene que ver el azar con la naturaleza de los cambios estructurales? La respuesta depende a qué estructura se refiere, si a las anatómicas, a las físico químicas, biomoleculares, atómicas y por ende a las psíquicas y a qué grado de complejidad se refiere, pues muchos de los sistemas se integran y relacionan con un comportamiento dinámico, lo que implica cam­bios, cuali y cuantitativos y por ende con todas sus variables.

A todo esto, hay que agregar los conceptos filosóficos, socio-políticos y económicos y ambientales en los cuales se incluyen los sujetos, las personas e instituciones con estados estables o inestables; estos últimos, los inestables que pueden aparecer y desaparecer en diferentes épocas de la historia.

En realidad en toda teoría de sistemas y estructuras no hay conceptos y técnicas claros para entender y manejar los cambios, puesto que pertenecen a sistemas complejos de las estructuras.

En realidad no existe una teoría general única sobre el azar y su predicción y más bien se le concibe como algo impredecible. Conocemos sí, cómo de los múltiples modelos o modos de pensar desde Heráclito (535-475 a.C.), Sócrates y Platón (423-345 a.C.); se pasó a Demócrito (460-370 a.C.) y luego a Aristóteles (384-322 a.C.), Epicuro (342-270), luego a Lucrecio (99-55 a.C.) y más adelante apareció San Agustín (354-430 d.C.), posteriormente vino Descar­tes (1596-1650), luego Newton (1642-1727), Hegel (1770-1831), Galileo (S. XVI y XVII), Darwin, Laplace, Freud (1856-1939), Einsten (1879-1955).

En el Siglo XX aparecieron Hei­senberg, Pauli y muchos otros, ya mencionados en otra parte, para llegar a Ilya Prigogine.

Rene-Descartes

Figura 3. René Descartes (La Haye en Touraine; 31 de marzo de 1596 – Estocolmo, 11 de febre­ro de 1650).

Filósofo, matemático y físico francés, formuló el céle­bre “cogito ergo sum”, elemento esencial del racionalismo occi­dental.

Isaac-NewtonFigura 4. Sir Isaac Newton (25 de diciembre de 1642 JU – 20 de marzo de 1727 JU (4 de enero de 1643 GR – 31 de marzo de 1727 GR)) fue un físico, filósofo, teólogo, in­ventor, alquimista y matemá­tico inglés, autor de los Phi­losophiae naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde describió la ley de gravitación universal y estableció las ba­ses de la mecánica clásica me­diante las leyes que llevan su nombre.

Entre sus otros des­cubrimientos científicos destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica (que se presentan principalmente en su obra Opticks) y el desarrollo del cálculo matemático.

Figura 5. Galileo Galilei (Pisa, 15 de febrero de 1564 – Florencia, 8 de enero de 1642), fue un astrónomo, filósofo, matemático y físico italiano que estuvo relacionado estrechamen­te con la revolución científica.

Eminente hom­bre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias y artes (música, literatura, pintura). Ha sido considerado como el “padre de la astronomía moderna”, el “padre de la física moderna” y el “padre de la ciencia”.

Galileo Galilei

Sigmund FreudFigura 6. Sigmund Freud (6 de mayo de 1856, en Příbor, Moravia, Imperio austríaco [actualmente República Che­ca] – 23 de septiembre de 1939, en Lon­dres, Inglaterra, Reino Unido).

Médico y neurólogo austriaco, creador del psi­coanálisis. Su interés científico inicial como investigador se centró en el cam­po de la neurología, derivando progre­sivamente sus investigaciones hacia la vertiente psicológica de las afecciones mentales.

Albert EinsteinFigura 7. Albert Einstein (Ulm, Alemania, 14 de marzo de 1879 – Princeton, Estados Unidos, 18 de abril de 1955) físico de origen alemán, nacionalizado posteriormente suizo y estado­unidense.

En 1905, cuando era un joven físico desconocido y estaba empleado en la Oficina de Patentes de Berna, en Suiza, publicó su teoría de la relatividad especial.

En ella incorporó, en un marco teórico simple, fundamentado en postulados físi­cos sencillos, conceptos y fenómenos estudiados anteriormente por Henri Poincaré y por Hendrik Lorentz.

Probablemente, la ecuación más conocida de la física a nivel popular, es la expre­sión matemática de la equivalencia masa-energía, E=mc², de­ducida por él como una consecuencia lógica de esta teoría. Ese mismo año publicó otros trabajos que sentarían algunas de las bases de la física estadística y la mecánica cuántica.

Werner Karl HeisenbergFigura 8. Werner Karl Heisenberg (Wurzburgo, Alema­nia, 5 de diciembre de 1901 – † Múnich, 1 de febrero de 1976). Físico alemán. Es conocido sobre todo por formular el principio de incertidumbre, una contribución fundamen­tal al desarrollo de la teoría cuántica.

Este principio afirma que es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula. Heisen­berg fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1932. El principio de incertidumbre ejerció una profunda influencia en la física y en la filosofía del siglo XX.

Todos estudiaron los diferentes fenómenos físicos, químicos, psicológicos y filosóficos desde distintas perspectivas para llegar a la ciencia de las ciencias, la epistemología (113) y luego a las ciencias de la complejidad y a la física cuántica que emergió después de Planck. Estas investigaciones llevaron a la Lógica de la Investigación Científica de Karl Popper (1971) en donde está explicitado el determinismo y el indeterminismo. Determinismo, inde­terminismo y el sistema psíquico.

Ref: Fotografías tomadas de:
www.vidasdefuego.com/biografia-albert-einstein.htm
https://miguel-baquero.blogspot.com/2010/05/contribucion-la-ciencia-2-parte.html
https://tematicacristiana.blogspot.com/2008/11/galileo-gali­lei.html
https://fisicamod3rna.blogspot.com/2010_11_01_archive.html 

Sigmund Freud en los años 1886-1889 publicó “Reseña de August Forel: El hipnotis­mo” (114); allí expone cómo el determinismo se opone al libre albedrío personal. Años más tarde en 1901 en una “Nota Introductoria”(115) hace mención a las parapraxias y se refiere al “determinismo psíquico” en todos los pequeños detalles del proceso mental.

Años más tarde en 1910 en su obra sobre “Terceras Lecturas” (116) nuevamente hace alusión dos veces a que el proceso mental está determinado psíquicamente. En el mismo año, en la “Quinta Lectura” (117) se pronuncia en el sentido de que las personas ignoran las particularidades que distinguen el proceso mental inconsciente del consciente y que son determinadas por la vida mental.

Años más tarde 1922-1923 en “Artículos para la Segunda Enciclopedia” (118)se pronuncia nuevamente con respecto a la parte técnica sustituyendo la hipnosis.

En este trabajo describe como existe un espacio estrecho entre los hechos mentales normales y pa­tológicos, los cuales tienen su explicación fisiológica y determinada; de la misma manera en la obra “Una nota de la prehistoria de la técnica analítica” (1920-1922) (119) nuevamente se pronuncia con respecto al determinismo mental.


111 Freud, Ana. “Tour contributions to the Psychoanalytic study of the child”, 1960.
112 El estudioso de esta temática desde el punto de vista psicodinámico, podrá encontrar más claridad de estos conceptos en el capítulo XV página 200 de la obra del autor: “Técnica y Clínica Psicoanalítica”, 1994.
113Einstein al respecto a la ciencia y epistemología se pronunció así: “La ciencia sin epistemología es -en la medida en que sea concebible- primitiva y confusa. Sin embargo, tan pronto como el epistemólogo, que bus­ca un sistema claro, se abre camino a través de él, tiende a interpretar el contenido especulativo de la cien­cia según los parámetros de ese sistema y a rechazar lo que no encaje en él. El científico, por el contrario, no puede permitirse un esfuerzo tan grande para alcanzar una epistemológica sistemática. […] Por tanto, aparece ante el epistemólogo sistemático como un oportunista sin escrúpulos”. Einstein, Albert (1956), Out of my later years, Cita del Press,
114 Freud, S., “Review of August Forel’s Hypnotism”, (1886-99), Standard Edition, Hogarth Press, London, Vol. I, pág. 94.
115Freud, S., “Editor’s Introduction”, (1901), Standard Edition, Hogarth Press, London, Vol. VI, pág. XIII.
116 Freud, S., “Third Lecture”, (1910), Standard Edition, Hogarth Press, London, Vol. XI, pág. 29.
117Freud, S., “Fifth Lecture”, (1910), Standard Edition, Hogarth Press, London, Vol. XI, pág. 52.
118 Freud, S., “Two encyclopedia articles”, (1923-1922), Standard Edition, Hogarth Press, London, Vol. XVIII, (1920-1922), pág. 238.
119 Freud, S., “A note on the prehistory of the technique of analysis”, (1920), Standard Edition, Hogarth Press, London, Vol. XVIII, (1920-1922), pág. 264.

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