Neurobiología del Prejuicio Social III

Neurobiología del Prejuicio Social

Miami. “Todo depende del lente con que lo mires” o “Uno habla de la feria de acuerdo a como le fue en ella”, rezan los adagios populares. ¿Qué está la gente tratando de decir? Que la percepción e interpretación de la realidad visual es eminentemente individual. El doctor Glenn Smith de Georgia Tech nos recuerda ahora que incluso el azul del cielo no es el mismo azul para ti o para mí. Depende de nuestros conos retinianos. El azul celestial lo causan aquellas ondas del espectro visual de frecuencia corta que se dispersan con más facilidad en la atmósfera. El azul y el violeta son colores de onda corta con longitud entre 400 y 450 nanómetros o billonésima de metro. El rojo por lo contrario que es de onda larga, penetra más en la atmósfera ya que contiene más quantas de energía fotónica. Esta es la razón por la cual los atardeceres son rojizos. El sol esta más lejos de la tierra en ese momento y sólo percibimos las ondas de mayor energía que alcanzan a llegarnos antes de la caída de la noche. Pero -se pregunta el Doctor Smith- ¿por qué no vemos el cielo violeta si contiene energía de menos longitud de onda que la banda azul? Muy sencillo- nos explica- los cinco millones de conos no absorben ondas puras con una longitud específica de nanómetros. Absorben un “espectro de espectros”, así que los colores que percibimos son la suma algebraica de espectros vecinos o circundantes. El color percibido representa la suma de dichas frecuencias. Por ejemplo rojo más verde es amarillo. Para nosotros es lo mismo el amarillo puro que el amarillo híbrido de rojo y verde. En contraposición la suma de violeta y azul nos da azul ya que el color violeta híbrido o mezclado con azul lo perciben los conos como azul + blanco, es decir, azul. Como el azul es la mayoría de las veces una formula o una “receta” (mi azul no es tu azul). Pero no sólo eso; la visión de los primates es tricromática de acuerdo al tipo de conos retinianos. Mamíferos inferiores como los perros tienen visión dicromática, luego su cielo ¡no es del mismo azul que el de su amo!

La percepción facial es muy compleja y sobre ese tema nos ocuparemos en un futuro. Quiero enfatizar y para ello menciono el estudio del Doctor Smith (American Journal of Physics 73: 590, 2002) que así como un solo color no es exactamente el mismo para ti ni para mí, tampoco son las caras. Las caras ofrecen para cada uno historia evolutiva, gesto, actitud, mensaje silente y como lo veremos enseguida, rasgos raciales y colores diferentes. Es un fenómeno neurobiológico al cual se asignan valencias emotivas de diverso significado o índice, como dicen los expertos. No podemos decretar las leyes de la naturaleza para hacerlas compatibles con “políticas correctas” igualitarias y justas. Simplemente tenemos que aprender a convivir con nuestras diferencias biológicas y psíquicas por razones sociales altruistas.

¿CUÁLES SON LAS BASES NEUROBIOLÓGICAS DE LA HONESTIDAD Y DEL ENGAÑO?

Es apremiante para la sobrevivencia individual identificar las intenciones de nuestro congénere o del otro ser interactuante si se trata de un animal. ¿Está ocultando un cuchillo detrás de su espalda? ¿Es el bulto en su pantalón causado por un revólver que lleva oculto? ¿Me va a morder? Estudios hechos en París y Londres utilizando fMRI demostraron que nosotros distinguimos entre la conducta deliberadamente engañosa de otros individuos y su conducta honesta. Es más, podemos distinguir entre la conducta equivocada pero no engañosa de otros y la conducta honesta y a la vez correcta. Esto a pesar de que biológicamente estamos predispuestos a confiar y creer en los otros con el objeto de facilitar el intercambio social. Al visualizar a un actor a quien se le ha dado la información equivocada sobre el peso de una caja que ha de levantar en vilo, nosotros adivinamos la actitud de sorpresa del actor mientras que activamos la circunvolución temporal superior, la corteza del cíngulo, la corteza frontal dorso lateral y el cerebelo. Este circuito nos revela la transgresión de la expectativa motora. Cuando observamos sin embargo al actor que en forma deliberada está tratando de engañarnos, activamos, además de las áreas mencionadas, el núcleo amigdalino. La amígdala tiene entonces el rol agregado de asignar un valor afectivo-moral a la acción observada. Si bien las áreas mencionadas arriba identifican para nosotros las trasgresiones de expectativa psicomotriz, la amígdala nos informa de las trasgresiones morales. Aquellos que sufren de paranoia, si se quiere una forma extrema de ansiedad, son supersensibles al rechazo o desaprobación en cuando asignan a las acciones neutras valencia negativa o equivalentes a una transgresión moral.

LA EMOCIÓN CONDICIONA LA ATENCIÓN

Los humanos identificamos con mucha mayor facilidad figuras que en forma individual y específica nos causan temor -culebras o arañas por ejemplo- cuando ellas se encuentran camufladas en un arreglo que incluye una mayoría de figuras que no nos causan temor. Este hallazgo es independiente del número de distractores incluidos en el arreglo visual. Lo que tememos lo vemos primero y más pronto, afortunadamente… ¡Por algo será!

EL TEMOR, LA CONCIENCIA Y EL SISTEMA AUTONÓMICO

Estímulos visuales amenazantes (Vg., un rostro hostil) engendran actividad metabólica exagerada de la amígdala incluso cuando el estímulo es de tal brevedad que no se percibe concientemente o cuando el estímulo se enmascara y camufla en tal forma que no lo puede reconocer el sujeto investigativo. Esto se demuestra con estudios simultáneos psico-galvánicos o de conductancia eléctrica de la piel que pueden detectar la reacción autonómica de alerta en ausencia de percepción conciente. La percepción conciente del rostro hostil se asocia a activación de la ínsula que discrimina sobre el significado del estimulo. Pacientes con Deficiencia Autonómica Primaria (DAP) que se caracteriza por degeneración y denervación secundaria puramente de orden autonómico periférico, no alertan el sistema autonómico en forma refleja normal cuando están expuestos a estímulos amenazantes. Ni la amígdala ni la ínsula de estos individuos reaccionan al estímulo. Ellos constituyen -desde mi punto de vista- “el soldado perfecto” ya que al no percibir la amenaza tampoco les importa. Como reza el dicho “ojos que no ven, corazón que no siente”. En el síndrome de Williams se mantiene la reactividad amigdaliana a los estímulos aversivos intrínsecos, por ejemplo el sabor desagradable de ciertos alimentos, pero ellos carecen de habilidad discriminatoria social de conductas potencialmente hostiles dirigidas contra ellos. En otras palabras, los individuos con Síndrome de Williams son “los perfectos amigos”.Nunca se ofenden. El estudio conducido por Hugo Critchley y colaboradores del Instituto de Neurociencia Cognitiva de Londres utilizando al igual fMRI define la fisiopatología de los siguientes síndromes:

1 Alexitimia: Siento pero no reconozco ni discrimino entre mis sentimientos, Vg., entre ira y temor, ternura y fatiga, taquicardia fisiológica y ataque de pánico, disnea por ejercicio y ataque cardiaco. A (¿Amígdala?): I: (¿Ínsula?)
2. Prosopagnosia; No te conozco con los ojos (no puedo decir quién eres) pero te conozco con el corazón. A: ++, I: –
3. Síndrome de Capgras: Sé que eres idéntico a mi padre, pero sólo te estas haciendo pasar por él. A:- , I: +.
4. Insensibilidad Congénita al Dolor: Ni siento ni me importa (DAP). A: -, I: +.
5. Indiferencia Congénita al dolor: Siento, pero no me importa. A: +, I: – .

Tensiometro111-1Figura 1: Los núcleos amigdalianos se ven en rojo y los ventrículos en azul aguamarina.

LA CONSOLIDACIÓN CORTICAL UNIMODAL SENSORIAL ENGENDRA EPIFANÍA COGNITIVA

Un estimulo nuevo lo percibimos con varios sentidos en un esfuerzo inicial de reconocimiento. A su vez engranamos la amígdala que esta a cargo de asignar valencia emocional positiva o negativa al estimulo. Esto es parecido a lo que experimenta la mosca Drosofila cuando esta expuesta a estimulo visual que no es fácil de reconocer (utiliza el sistema de aprendizaje sinérgico multisensorial) el cual genera en principio mayor tensión “emocional”. Con la repetición del estimulo nos habituamos normalmente a el y hacemos dos cosas: 1. Lo confinamos a la corteza mas apropiada para la naturaleza del estimulo, la corteza de la circunvolución fusiforme del lóbulo temporal por ejemplo si se trata de un rostro. 2. Desengranamos al sistema autonómico y por ende a la amígdala, mitigando el valor emotivo generalizado o crudo del estimulo, tornando su componente afectivo en un engrama mas sofisticado, mas especifico y si se quiere mas “racional”. Con el tiempo es más fácil reconocer los estímulos habituales los cuales procesamos en forma automática o casi refleja. La amígdala contiene neuronas particularmente diseñadas para la valoración emotiva positiva y negativa de los estímulos. El núcleo lateral es el núcleo aferente más importante de la amígdala recibiendo vías de las diferentes zonas corticales sensoriales mientras que el núcleo central, representa el núcleo eferente… La zona dorsal y ventral de la amígdala se sirve de un mecanismo de polarización metabólico y electrofisiológico aparentemente instituido con el propósito de discernir mas fácilmente los estímulos creando un contraste. Individuos con trastorno de la atención o con memoria de trabajo deficiente tienen que apelar al aprendizaje multisensorial con el consiguiente “stress” causado por la sobresaturación continua de estímulos. Dicho sea de paso ellos se encuentran mas a riesgo de exhibir prejuicio social.

La epifanía (o “Momento Eureka” para otros) ocurre cuando acoplamos descargas corolarias en sintonía (ondas gamma) entre el estimulo primario y los asociados (“Qué cara tan bonita… ¡Pero si es mi mama!).

Hemos de recordar estos puntos de interés:

a. Aprendemos conciente e inconscientemente
b. Tanto el estímulo primario como los estímulos (recuerdos) asociados pueden ser concientes o inconscientes (uno si y el otro no)
c. Percepciones específicas pueden traer recuerdos de hechos primarios, situaciones, objetos o personas que registramos en forma inconsciente anteriormente.
d. De manera reciproca, podemos recordar o reaccionar sin saber el por qué, a fenómenos asociados aprendidos en forma inconsciente, a un hecho aprendido en forma conciente inicialmente.

¿No nos ilustran las aseveraciones anteriores sobre la importancia del psicoanálisis como trabajo “detectivesco” de gran magnitud? Me atrevo a afirmar que el psicoanálisis es el estudio del por qué de los porqués.

EL PROCESAMIENTO VISUAL INCONCIENTE Y PRECONCIENTE

¿Cómo estudiamos el aprendizaje conciente de orden racial? Contestando dos cuestionarios. Uno denominado “Escala de Racismo Moderno” y el otro “Prueba de Asociación Implícita”. El segundo determina nuestras preferencias o tendencias raciales discriminatorias positivas o de aversión analizando las respuestas a preguntas indirectas que nos “descubren” nuestro sentimientos “de fondo” sin la negación autoritaria del superyó. ¿Cómo estudiamos el aprendizaje y procesamiento inconsciente de los estímulos? Utilizando figuras camufladas (masked) o mostradas en una pantalla en forma muy breve hasta el punto de que no se toma conciencia de lo que se mostró. Al mismo tiempo podemos acompañar este experimento de estudios simultáneos paraclínicos. Por ejemplo, se puede registrar la reacción psico-galvánica o de conductancia eléctrica de la piel (basada en la sudoración producida por la despolarización de axones autonómicos que inervan a las glándulas sudoríparas) que en últimas causan un cambio electrolítico debajo del electrodo superficial de registro con el correspondiente cambio de potencial dérmico. La activación abrupta del sistema autonómico simpático y -como consecuencia- de las glándulas sudoríparas, incrementa la conductancia de la piel. Igualmente podemos registrar el reflejo palpebral inducido por estimulo súbito (un ruido intenso) y comparar la energía de la contracción refleja del músculo orbicular de los ojos, si se provoca inmediatamente después de la estimulación visual INCONSCIENTE. En otras palabras, el reflejo palpebral “nos vende” y nos revela los verdaderos sentimientos sumergidos por el lastre del superyó. Por último, podemos completar un fMRI simultáneo al estímulo visual e identificar la activación especifica de núcleos y sistemas, lo cual nos ofrece información objetiva y reproducible. Olsson y asociados desde New York University nos dicen ahora que tenemos preconcepciones raciales de la misma naturaleza que los temores “preparados” o hereditarios evolutivos tales como el temor a las culebras. ¿Por qué? ¿Algo pasó en las sabanas africanas hace miles de años? Olsson estudió individuos de raza blanca y de raza negra. Los blancos tememos a los negros y viceversa. Pero los blancos tememos más a lo negros que los negros a los blancos. Cuando un blanco ve a un negro que no conoce con antelación, la amígdala se ilumina como si el blanco hubiera visto una culebra. Y ¿cuánto tiempo toma la percepción inconsciente? Treinta milisegundos. Curiosamente, a los 525 milisegundos la reacción inconsciente de temor se empieza a atenuar mientras que en forma concomitante la corteza prefrontal, que constituye el mecanismo neurobiológico social de control (El Superyó Autoritario) se activa progresivamente. ¿Qué significa lo último? Que contamos con un mecanismo de control cognitivo (unos más, otros menos) que puede matizar nuestras percepciones negativas, incluso en un estadio PRECONCIENTE. Más material para que el psicoanalista dilucide…

¿QUÉ HACEMOS PARA COMBATIR EL PREJUICIO SOCIAL?

El grupo de Olsson demostró que la exposición visual de gentes conocidas-Oprah Winfrey, Bill Cosby- no causa temor conciente ni pre-conciente (y viceversa para los sujetos de raza negra viendo caras de blancos conocidos y populares con el público). Además demostró que aquellos blancos que habían tenido relaciones amistosas o amorosas previamente con mujeres negras reaccionaban con temor de menor intensidad. ¿Cuáles son las malas noticias? Los estímulos visuales neutros se pueden volver negativos con estímulos aversivos sobre- agregados y aquellos estímulos negativos ancestrales como el miedo a los arácnidos (“preparados” en el lenguaje de Olsson ) pero reforzados con más estímulos negativos ulteriores, son mucho más difíciles de extinguir. ¿Qué hacer para integrarnos socialmente? Llama a un psico-oftalmólogo sociólogo. El te dirá que hay que hacer la integración paulatinamente. La integración no se crea por decreto. Toma tiempo. Generaciones. Es como sintetizar un explosivo en el laboratorio. Muy despacio. Algo para recordar en estos tiempos belicosos.

Daniel Jácome Roca, MD Profesor Asociado Clínico de Neurología Colegio Médico de Darmouth Universidad de Miami

El autor con sus dos hijos –Danny y Eduardo- en su casa de Greenfield, MA hace unos años.

1. Grezes J, et al: Brain mechanisms for Inferring Deceit in the Action of Others. The Journal of Neuroscience 24: 5500-505, 2004.
2. Critchley HD, et al: Fear Conditioning in Humans: The influence of Awareness and Autonomic Arousal on Functional Neuroanatomy. Neuron 33: 653-663, 2002.
3. Morris JS, et al: Parallel Neural Responses in Amygdala Subregions and Sensory Cortex during Implicit Fear Conditioning. NeuroImage 13: 1044-52, 2001
4. Phelps EA, et al: Performance on Indirect Measures of Race Evaluation Predicts Amygdala Activation. Journal of Cognitive Neuroscience12: 729-738, 2000.
5. Olsson A, et al: The Role of Social Groups in the Persistence of Learned Fear. Science 309: 785-87, 2005.

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