Neurobiología del Prejuicio Social I

Neurobiología del Prejuicio Social

El prejuicio social es en muchas ocasiones una realidad adversa en el cual se fundamentan desigualdades sociales, injusticia y discriminación de individuos de otra raza u otro grupo diferente al grupo dominante o mayoritario. El prejuicio social -con todo lo que conlleva- se destila en cuestiones de orden psiquiátrico. Los individuos que sufren sus consecuencias pueden desarrollar por ejemplo, una depresión como mecanismo reactivo a la carencia de control sobre sus vidas o un alcoholismo como mecanismo compensatorio. Más grave aún es el hecho de que existe una relación significativa entre lo que se conoce como la derrota social causada por abandono y la esquizofrenia. Estudios hechos en Holanda confirmaron que individuos jóvenes vulnerables que forman hasta el 30% de la población, desarrollan esquizofrenia cuando son abandonados por su grupo categórico, Vg., sus compañeros de universidad. Los factores de riesgo fueron: pertenecer a segunda generación de inmigrantes (la segunda generación se siente con derechos al revés de sus padres que poseían una actitud sumisa cuando llegaron al país adoptivo), uso de marihuana (THC), carencia de grupo de apoyo y carencia de familia próxima. Yo agregaría que el síndrome esquizofrénico y esquizoafectivo es en ocasiones un fenómeno del privilegiado. El que no necesita trabajar para pagar por sus necesidades primarias -como los miembros de la segunda generación ya en mejores condiciones económicas- pueden darse el lujo de encerrarse en la intelectualidad egocéntrica y desprenderse de la realidad hostigante. El problema es que ellos -una vez que dilapidan la fortuna de sus progenitores- caen en la pobreza al no poder funcionar en sociedad. En la derrota social se genera un exceso de receptores dopaminérgicos D2 mesolímbicos, lo cual resulta en hipersensibilidad a los efectos farmacodinámicos del THC y de las anfetaminas. Estas drogas adictivas liberan una cantidad exagerada de dopamina en el sistema mesolímbico lo que causa el trastorno del afecto o la psicosis, mientras que en forma simultánea reducen la concentración de dopamina en el sistema meso cortical, originando las alteraciones cognitivas típicas de la esquizofrenia. Las anomalías cognitivas tienen peor pronóstico ya que se basan en la atrofia cerebral causada por apoptosis excitotóxica (¿glutaminérgica?). La derrota social que se recapitula en roedores en forma experimental, también se puede precipitar por exceso de formación reactiva del Factor Derivado Cerebral Neurotrófico (Brain Derived Neurotrophic Factor).

El prejuicio de un grupo contra otro predispone a tensiones sociales que culminan en muchos casos en revueltas violentas o guerras civiles. El prejuicio social es muchas veces injusto e inmoral. Es fuente de pobreza y en última instancia de problemas de salud pública tanto físicos como psicológicos. Pero todo problema -como cada moneda- tiene dos caras: El prejuicio social es igualmente un mecanismo innato biológico evolutivo que nos ayuda a defendernos en forma eficiente y rápida de grupos enemigos. El prejuicio social preserva la identidad y cohesión del grupo. También preserva cualquier ventaja genética adquirida durante la evolución. El prejuicio y por consiguiente la discriminación de otros, mantiene la biodiversidad y la psico-diversidad requerida para el progreso. Si no hay conflicto, no hay progreso ni adquisición de calidades favorables a la supervivencia de la especie..

Antes de ocuparme en los estudios recientes socio-psico-oftalmológicos que confrontan el tema complejo del prejuicio y de la discriminación, es indispensable en las dos partes iniciales presentar un glosario que define varios aspectos del aprendizaje social humano relacionado al sistema motor cortical o psicomotriz. En la parte 3 discutiré los aspectos más concretos del prejuicio social desde el punto de vista conductista individual y evolutivo.

EL EFECTO CAMALEÓN: Imitamos inconscientemente desde edad muy temprana cuando observamos los movimientos del cuerpo, en especial los faciales, oculares, y de los brazos y manos, de nuestro co-específico. De igual manera imitamos el movimiento articulatorio de su lenguaje. En grupo se pone en evidencia el fenómeno del “contagio emocional”. En una fiesta reímos para enviar a los otros un mensaje psicomotriz de aprobación. En un partido de fútbol talvez actuamos en la tribuna en forma incivilizada “en gavilla”contra el equipo contendor, lo cual ilustra el hecho de que cuando hacemos parte de un grupo imitatorio se puede experimentar el fenómeno de la despersonalización. Con la despersonalización en un grupo diluimos la responsabilidad individual por actos irracionales que nos causarían dolor moral. Al imitar aprendemos generando registros en las redes neuronales de la corteza motora frontal (Véase artículo previo “Viendo con los ojos frontales”). Estos registros se comparan con registros similares pre y postnatales establecidos con antelación con el propósito de ANTICIPAR Y REACCIONAR en forma expedita y eficiente. El “lenguaje” silente observado se compara simultáneamente con los programas pregrabados por medio de descargas corolarias dirigidas hacia la corteza sensorial de los varios sentidos, como lo he repetido en varias ocasiones en esta serie de artículos. Esta comunicación sirve para aseverar certidumbre, generar expectativa o reaccionar con desaprobación. O dicho en forma mas primitiva, para defendernos o para escaparnos mientras todavía sea posible. Este proceso es multidireccional recíproco. Si oímos una nota podemos “ver”en la corteza frontal el movimiento del músico tocando el instrumento especifico. Imitamos para identificarnos (señales equivalentes talvez al lenguaje Morse) para apaciguar y para apaciguarnos. También imitamos cuando TEMEMOS. De ahí las tendencias (trends) culturales en los adolescentes. Ellos tratan de imitar al grupo étnico que perciben como más avezado y corajudo o más intimidante, en la manera en que caminan, se visten y hablan. O imitan su música y su baile que después de todo representan manifestaciones culturales-motrices. Porque imitamos lo que tememos, los líderes han de ser severos y decididos con objeto de infundir temor en sus seguidores. Líder que se respete no puede ser débil.

LA IMITACIÓN ES AUTOMÁTICA: Entre mas similitud existe entre el estímulo y el receptor del estímulo más fácil la conclusión auto aprobatoria sosegante. Por ello nos “gusta” más encontrarnos entre amigos, compañeros o familia. Es más fácil entenderlos; mas rápido; genera menos estrés. El “Efecto Simón” se refiere a que la generación de un movimiento se facilita si al tiempo vemos un movimiento similar o complementario en el congénere. Bailar con una buena pareja es agradable. ¿Por qué? No hay conflicto de movimiento. No quiere decir que tu pareja baila mejor que el resto. Significa de que SE ACOPLA mejor contigo. ¿Por qué queremos bailar? Porque queremos ser parte del grupo y encontrar nuestra medida simétrica. Entre más simetría hallas en tu pareja, mejor posibilidad de reproducirse con alguien mejor o al menos similar. ¿Quién quiere bailar con un deforme? Bueno, depende de tu punto de vista…

NEURONAS EN ESPEJO: A ellas me he referido en páginas anteriores. Ellas constituyen la red prefrontal y parietal inferior que anida los procedimientos psicomotrices. Existen tres tipos:

A. “Congruentes Estrictas” que copian exactamente la acción. B. “Congruentes Laxas” que reaccionan a movimientos relacionados. C. “Canónicas”que imprimen la lógica de asociación entre objeto y movimiento y en cierta manera encarnan el proceso mental de la abstracción. Estas neuronas trabajan en armonía y su desincronización da lugar a la apraxia frontal (incluyendo la apraxia ocular) en la que se establece una disociación teórico-práctica.

PATOLOGÍA DEL LÓBULO FRONTAL: Para imitar un movimiento o acción –apropiadamente- en un círculo social hay que hacerlo en forma “encubierta” o sólo mental. Para ello la corteza frontal dorso lateral debe inhibir el movimiento mientras lo observa. A su vez debe inhibir la emisión de palabras durante una conversación. Individuos con lesión o disfunción del lóbulo frontal experimentan desinhibición de sus impulsos motores corporales y articulatorios. En consecuencia exhiben ECOPRAXIA o imitan como un mimo los movimientos del interlocutor o imitan su lenguaje lo que se denomina ECOLALIA. Las personas impulsivas (de hecho somos muchas, en especial aquellas dentro del espectro autístico) no dejan terminar la frase lo cual constituye una ecolalia y ecopraxia parcial. Interrumpimos al interlocutor, lo cual produce irregularidades en la fluidez de la interacción lingüística. A su vez no nos gusta que nos interrumpan porque nuestra memoria de trabajo es débil, fragmentándose fácilmente por falta de flexibilidad psicomotriz. La interrupción de nuestra acción pro social interfiere con el envío de copias efectoras a la corteza sensorial (“las cuales nos dicen que estamos diciendo lo que queremos decir”) originadas en nuestro lóbulo frontal. Al mismo tiempo, las descargas corolarias efectoras inhiben la percepción consciente de los estímulos periféricos, que nos distraerían durante nuestra acción o enunciación de palabras. Si el interruptor o “switch frontal” es débil o por el contrario muy rígido u “oxidado” (¿recuerdan los experimentos oculomotores de sacadas y antisacadas “go”y“no-go”?) no hay fluidez en la interacción y se pierde el raciocinio. La interacción será entonces apráxica o irracional o no se puede sostener. No puede alternarse en ese caso con lógica cronológica ni semántica si no hay continuidad “on line” (acinética y silente) durante la interrupción. En otras palabras, no se puede sostener la atención. El lector puede leer un artículo anterior mío en el que se describe el trastorno oculomotor que padecen los pacientes con el síndrome de Asperger.

LOS ESTÍMULOS DE LOS SENTIDOS NO TIENEN QUE VIAJAR DE LA CORTEZA SENSORIAL A LA FRONTAL.

Ellos van directo a la corteza frontal “para ahorrar tiempo”. Existe una SUCURSAL sensorial en nuestros lóbulos frontales que nos dice lo que está pasando por si acaso debemos elevar los brazos para defendernos del machetazo fatal, evadir el ataque, mostrar los dientes si somos perros, gritar una obscenidad amenazante o emprender la fuga. También es importante entender que sólo imitamos lo que es de importancia práctica, o en otras palabras lo que tiene validez estadística histórica personal y evolutiva e imitamos lo que es biológicamente posible. ¿Para qué perder tiempo tratando de interpretar contorsiones ilógicas cuando al distraernos así descuidamos la retaguardia? Dicho en otra forma: “A palabras necias, oídos sordos”.

LA ACTIVIDAD MOTORA SE FACILITA CON LA PERCEPCION DE LOS MOVIMIENTOS SIGNIFICATIVOS.

Utilizando la técnica de estimulación transcranial magnética se ha demostrado que la corteza motora en la cual se origina un movimiento específico -de la mano por ejemplo se torna en hiperexcitable o se disminuye su umbral de excitación, mientras uno solamente observa simultáneamente el mismo tipo de movimiento en otro individuo. En forma similar, el ver a una persona hablando facilita el trabajo de las neuronas del área motora correspondiente al área buco lingual. Entendido de otra manera, el hecho de que el interlocutor te dirija la palabra te incita o facilita la articulación de TUS propias palabras. Por eso “los buenos conversadores” son los que te incitan a hablar o “te ponen un buen tema”. Igualmente aprendemos en progresión geométrica. Entre más observamos, y más imitamos, más sabemos. Y entre más sabemos más apreciamos la calidad de la acción de nuestro congénere; ya sea cómo toca un instrumento musical, cómo declama, cómo baila, cómo habla, etc. Lo defino en forma diferente: La acción implementa, amplifica y “regulariza” la percepción. ¿Quien es el mejor crítico de pintura? Un pintor. Una frase lo dice todo: Practice makes perfect. ¿Qué ocurre en el campo de la clínica? El sujeto esquizotípico, el fóbico social, o el autista en general, no puede imitar correctamente, luego no aprenden las convenciones socioculturales y lingüísticas. Al no aprenderlas no las entienden (y viceversa) y el mundo le es extraño e incomprensible. Como tal se refugian en el escondite seguro de su propia mente que es lo único que tiene sentido para ellos. Diría talvez Freud “La locura es una alternativa lógica, aunque paralela a la realidad”. En forma correspondiente, el autista es percibido por otros como exótico e incomprensible puesto que el conjunto de su presentación motora es irregular o “no coincide con mi módulo”. ¿Qué sucede al final? Lo que no comprendemos, lo tememos y lo que tememos lo evitamos. En este mecanismo mutuo nace el aislamiento y “la derrota social”.

Daniel Jácome Roca, MD Profesor Asociado Clínico de Neurología Colegio Médico de Darmouth y Universidad de Miami

1. Selten JP, et al: Social Defeat: Risk Factor for Schizophrenia? Br J Psychiatry. 187:101-2, 2005
2. Wilson M, et al: The Case for Motor Involvement in Perceiving Co specifics. Psychological Bulletin 131:460-73, 2005
3, Grafton ST, et al: Premotor Cortex Activation During Observation and Naming of Familiar Tools. Neuroimage 6:231-6,1997.

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