Meningitis Tuberculosa

Meningitis Tuberculosa

Medellín. El contacto positivo en la casa, la duración de los síntomas mayor de diez días, la hidrocefalia y los movimientos anormales sugieren fuertemente el diagnóstico de meningitis tuberculosa, según pediatras del Hospital Universitario San Vicente de Paúl. La presencia de papiledema y el cultivo positivo para Mycobacterium tuberculosis en el líquido céfalo-raquídeo se relacionan con la muerte. Con el fin de documentar los rasgos clínicos y diagnósticos y explorar los factores asociados con la muerte de niños con meningoencefalitis tuberculosa, se hizo una revisión de las historias clínicas para obtener los datos demográficos, clínicos, de laboratorio, de tratamiento y de las complicaciones de treinta y cinco niños con tuberculosis del sistema nervioso central, entre julio de 1997 y julio de 2004.Veinte de los pacientes eran niños y quince eran niñas. La edad promedio era 3.7 años; treinta (85.7%) estaban en el estadio III de la enfermedad y cinco (14.3%), en el estadio II. Se documentó un contacto sintomático respiratorio en diecinueve casos (54.3%). Diez y ocho pacientes (51.4%) estaban desnutridos. Hubo fiebre en 88.6%, vómito en 62.9%, alteración de la conciencia en 80% y convulsiones en 51.4%. La duración promedio de la sintomatología fue de diez días. Al examen físico se hallaron signos meníngeos en 77%, trastorno de los movimientos en 31.4%, estupor o coma en 82.9%, hemiparesia en 60% y alteraciones en el fondo de ojo en 31.4%. En todos los pacientes se encontró anormal el líquido céfalo-raquídeo. La tomografía reveló hidrocefalia en 88.7%, meningitis basal en 57.1%, infarto ganglio-basal en 48.6% y tuberculomas en 11%. Se aisló M. tuberculosis en once pacientes (31.4%). La tasa global de mortalidad fue 17%.

Según una revisión de la Asociación Española de Pediatría, la clínica de esta meningitis tiene en su fase prodrómica una serie de síntomas poco específicos que duran un par de semanas, antes de que claramente se presenten la fiebre (en todos los casos), cefalea, vómito, signos meníngeos de Kernig y Brudsinsky, hipertensión de la fontanela, estupor, agitación nocturna, insomnio, convulsiones, compromiso de los pares craneanos VI, III, IV y VII, signos motores focales entre otros. El nivel de conciencia se altera progresivamente apareciendo confusión, estupor y coma profundo, signos bulbares, rigidez de descerebración y muerte inminente.

El diagnóstico se basa en la sospecha clínica, por antecedente de contacto con enfermo tuberculoso, la práctica de la reacción tuberculínica, que suele ser positiva, aunque en casos de TBC miliar puede ser negativa. La radiografía de tórax es patológica, al menos primoinfección, el fondo de ojo muestra típicamente los tubérculos coroideos de Bouchut. El líquido céfalo-raquídeo es de aspecto claro y a tensión; cuando se deja en reposo, se forma a los pocos minutos un retículo de fibrina llamado fenómeno de Froin. Hay pleocitosis discreta (

Solarte RA, Cabrera D, Cornejo JW. Meningo-encefalitis tuberculosa en niños:
revisión de treinta y cinco casos en el Hospital Universitario San Vicente de Paul en Medellín, Colombia. 1997-2004 Iatreia 2005; 18(4) : 385-395
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