Leishmaniasis

Leishmaniasis

Las leishmaniasis son un grupo de enfermedades parasitarias de distribución mundial transmitidas al ser humano por la picadura de alrededor de treinta especies de flebótomos infectados por protozoos del género Leishmania. Se estima que ocurren cada año dos millones de casos nuevos en todo el mundo, de los cuales 1,5 millones de casos son leishmaniasis cutánea. Se estima que el número de personas infectadas sobrepasa los doce millones. Sin embargo, los datos oficiales subestiman la realidad de la afección humana por estos protozoarios debido a:

* Gran parte de los datos oficiales se obtienen exclusivamente a partir de la detección pasiva,
* Numerosos casos no son diagnosticados,
* Existe un gran número de personas asintomáticas
* La leishmaniasis es de declaración obligatoria en solo treinta y dos países de los ochenta y ocho endémicos.

LeismaniasisEn América se han informado casos desde el norte de Argentina hasta el sur de Texas con la excepción de Chile y Uruguay. De acuerdo a los datos de leishmaniasis cutánea (LC) informada al Programa Regional en el 2006, se registraron seis de aproximadamente sesenta y dos mil casos; los países más afectados fueron Brasil, Colombia, Paraguay, Venezuela, Panamá, Ecuador y Perú. En cuanto a la leishmaniasis visceral (LV), forma más letal, los países reportaron más de cinco mil casos y el país más afectado es Brasil.

La Leishmania es un género de protozoarios cuyo ciclo de vida parasitaria incluye –como hemos mencionado- al mosquito jején o flebótomo y a un huésped apropiado como el hombre, entre otros. La infección por puede ocasionar una leishmaniasis cutánea que puede afectar las mucosas.

La infección también puede causar enfermedad sistémica. Las mucosas afectadas pueden tener un rango amplio de apariencias, con más frecuencia, en forma de úlceras. La leishmaniasis puede ocasionar lesiones cutáneas similares a las producidas por otras enfermedades como la tuberculosis cutánea, la sífilis, la lepra, el cáncer de piel e infecciones micóticas.

La leishmaniasis visceral –enfermedad sistémica- puede ocasionar complicaciones mortales. Cuando el jején pica, este parásito migra a la médula ósea, al bazo y a los ganglios linfáticos y afectan al sistema inmune disminuyendo el número de linfocitos que combaten la enfermedad. En los niños, la infección sistémica empieza regularmente de una manera súbita con vómitos, diarrea, fiebre y tos. En los adultos, se presenta una fiebre que dura de dos semanas a dos meses, acompañada de síntomas inespecíficos como astenia y anorexia. La debilidad aumenta con la progresión de la enfermedad.

La piel puede tornarse grisácea, oscura, reseca y escamosa. La muerte generalmente se presenta en un período de dos años como resultado de complicaciones (como otras infecciones) más que de la enfermedad misma. Excepto en Australia, se ha informado de casos de infección por Leishmania en casi todos los continentes. En los países de América, esta infección puede encontrarse desde el sur de México hasta el continente suramericano. Se han informado brotes de leishmaniasis entre el personal militar que regresó del Golfo Pérsico.

Los principales medicamentos para tratar la leishmaniasis son los compuestos que contienen antimonio (Antimoniato de meglumina, Estibogluconato de sodio); otros medicamentos que se pueden utilizar son la Pentamidina, la Anfotericina B y la paramomicina. Puede necesitarse cirugía plástica para corregir la desfiguración por las lesiones faciales destructivas (leishmaniasis mucocutánea) y la esplenectomía en casos resistentes a los medicamentos (leishmaniasis visceral). La tasa de curación con los compuestos de antimonio es alta y el tratamiento debe realizarse antes de que se comprometa el sistema inmune. La leishmaniasis mucocutánea puede ocasionar una desfiguración apreciable.

La forma más inmediata de prevención es protegerse de las picaduras del jején o flebótomo por medio del uso de repelentes insecticidas, utilizando ropa adecuada y colocando mallas en las ventanas y toldillos alrededor de las camas (en áreas endémicas) para reducir el riesgo de exposición. Son igualmente importantes las medidas de salud pública para reducir las poblaciones del jején y los estanques de animales. No existen vacunas ni medicamentos preventivos para la leishmaniasis.

Los principales problemas que se pueden observar en este tema son:

* La inaccesibilidad a la atención que registran los pacientes
* La falta de participación social organizada
* El insuficiente uso de la información para la toma de decisiones
* La falta de tratamiento
* La interacción del ser humano con el vector.

Todos éstos son factores que contribuyen con las tasas de morbilidad de leishmaniasis que se observa en la Región de las Américas, donde las leishmaniasis son enfermedades de impacto.

* La incidencia de la LV se han incrementado en los años recientes.
* Los sistemas de vigilancia son deficientes.
* Existe una falta de recursos humanos capacitados para actividades de diagnóstico, tratamiento y medidas de control.
* Falta de medicamentos para el tratamiento en forma oportuna.

El Programa Regional, con el apoyo del Programa Global, elaboró un plan de acción para el 2007, el cual contempla:

* Conocer la carga de enfermedad por leishmaniasis.
* Estandarizar las técnicas diagnósticas.
* Fortalecer el talento humano.
* Promover la descentralización de las actividades de los programas de prevención y control de los países a los servicios de atención primaria.
* Fortalecer el sistema de vigilancia.
* Empoderamiento de la comunidad.
* Buscar alianzas estratégicas.

OPS. Leishmaniasis: Actualización 2007
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Sugerimos la revisión de las revistas indexadas Biomédica y la de Salud Pública, además de Colombia Médica, o los sitios de la OMS y de la OPS.

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