Hostilidad en los Humanos

Hostilidad en los Humanos

Miami. El tamaño de los dígitos y la proporción o coeficiente de longitud comparada entre ellos es un rasgo genético sexual dimorfo, pues es diferente entre mujeres y hombres. La rata de longitud entre el dedo índice de la mano derecha (2D) y el dedo anular (4D) es menor entre los miembros del sexo masculino, en los que el dedo índice tiende a ser mas corto en proporción al anular, mientras que en las mujeres estos dos dedos tienden a igualarse. El grupo de psicólogos liderados por Peter Hurd, en la Universidad de Edmonton, Alberta , Canadá , descubrió recientemente que entre más pequeño el cociente de longitud comparado entre 2D/4D (índice más corto) es mayor el nivel de agresión y hostilidad-tanto física como verbal- del sujeto investigado . Los hallazgos no tuvieron validez estadística en las mujeres como grupo, ni tampoco al comparar longitudes similares en los dedos de los pies 2D/4D, en ambos sexos. El cuestionario utilizado para determinar lo anterior, incluyó ocho preguntas en la subescala de hostilidad, siete de indignación o exasperación, cinco de agresión verbal y cinco de agresión física. Es interesante que estas disimilitudes -aún conservando las proporciones normales- también existan en los primates subhumanos y los roedores. En los canarios, curiosamente el coeficiente de los dedos dos y cuatro de las patas es inverso al de los humanos. Los individuos con Desorden de la Atención /Hiperactividad, Autismo, Síndrome de Asperger, Hiperplasia Suprarrenal Congénita (en ambos sexos) y los de raza negra, exhiben coeficientes masculinizados. Al igual, entre más masculino el coeficiente, menor la fluencia verbal (y ¿tal vez la capacidad de expresar los sentimientos?) En las homosexuales femeninas (lesbianas) hay una tendencia a mostrar el patrón masculino en los dedos, mientras que en los homosexuales hombres el patrón es de feminización, en otras palabras, el tamaño de índice y anular tiende a igualarse. ¿Cuál es la razón biológica de estas diferencias? La masculinización anatómica progresiva multilobular del cerebro endocrino durante el desarrollo y la consiguiente agresividad normal y anormal de los machos -que es luego evidente- se debe a la exposición pre y perinatal de andrógenos circulantes. O también, se debe a la sensibilidad de los receptores a dichas hormonas. Dicha sensibilidad se basa en la cantidad de tripletas de las bases Citosina, Adenina y Guanina contenidas en el gene que codifica las proteínas constituyentes del receptor. Entre menos tripletas en el gene más capacidad de translación o de sensibilidad del receptor (nuclear) a la testosterona, por ejemplo. Estos receptores parecen encontrarse en células primordiales de la medula espinal primitiva, la que a su vez contiene los genes Hoxd y Hoxa a cargo de la formación de los dedos y de los genitales externos. Es posible entonces, que también el tamaño del pene y del clítoris se relacionen con el nivel de agresividad/hostilidad; en otros términos, entre más grande el pene o el clítoris, mayor el nivel de masculinización y mayor el índice de agresividad. Es obvio que estos hallazgos -en lugar de servir de argumento en la defensa de la discriminación social- representan un valor biológico-social indispensable y de mayor relevancia en los animales. En forma anecdótica, lo anterior explica el por qué -en ciertos grupos culturales- es común entre los hombres tocarse los genitales externos o referirse a ellos con gestos y además verbalmente en presencia de otros machos. (“El mío es mas grande, etc.”). Algo interesante es que entre menor el coeficiente 2D/4D en las personas de sexo masculino, es mejor la capacidad de esquiar en la nieve.

Bailey AA, Hurd PL: Finger length ratio (2D:4D) correlates with physical agression in men but not in women. Biological Psychology 68: 215-222, 2005
Kondo T, et al: Of fingers toes and penises. Nature 390: 29, 1997
Manning JT: The ratio of 2nd and 4th digit lenght and performance in skiing. J Shorts Med Phys Fitness 42: 446-450, 2002
Daniel Jácome Roca, MD
Profesor asociado clínicoDel Colegio Médico de Darmouth
Y de la Universidad de Miami