Hospital Autosuficiente de Gaviotas

Hospital Autosuficiente de Gaviotas

Las Gaviotas de Paolo Lugari Castrillón. Primer Centro de Investigación practica del Trópico. Primer Hospital autosuficiente del mundo, otra víctima de la ley # 100.

Pocos colombianos conocen la tercera parte del país que llamamos Los Llanos. Esta planicie que se extiende entre Colombia y Venezuela. Hace parte de la cuenca del río Orinoco que sirve de límite entre los dos países.

Los llanos colombianos se extienden desde el pie de monte de la cordillera oriental hasta el río Orinoco. Se continúan hacia el Norte y al Nordeste con Venezuela y hacia el sur con la selva y la cuenca del río Amazonas.

La llanura colombiana comprende los departamentos de Meta y del Casanare, en el pie de Monte. Luego hacia el nordeste Arauca, Vichada y Guainía. Y hacia el sureste Guainía y Vaupés. La extensión de un poco mas de 300.000 kilómetros cuadrados tiene una densidad de población de 33 habitantes por km2.

Los Llanos tienen dos estaciones más o menos definidas. Las inundaciones cuando llueve y se salen los ríos de sus cauces y la época seca cuando se incendian los pajonales. La Sierra de la Macarena es una región aislada, designada como parque nacional. Una zona privilegiada y única por su flora y fauna, una de las más ricas del mundo.

Los Llanos han estado más o menos abandonados de los gobiernos centralistas. Sólo se habla de ellos cuando hay problemas. Fueron el sitio por donde ascendió a la cordillera el ejército descalzo y vestido de harapos del Libertador Simón Bolívar. Fue el sitio en donde se extendió la rebelión después del Bogotazo del 9 de abril de 1948.

El Departamento de Vichada en los confines con Venezuela, el centro de la gran planicie, es una región inhóspita. Donde viven los aborígenes Guahíbos quienes conservan sus costumbres. No hay vías de comunicación, la capital Puerto Carreño está aislada, en la desembocadura del río Meta en el Orinoco. Y conectada con la capital sólo por vía aérea o por trochas de caminos.

Lejos de de dicha capital, sobre un caño llamado Urimica. En un lugar que una vez fue campamento para el proyecto de la carretera de la Orinoquia. En donde había unas construcciones destartaladas, decidió Paolo Lugari Castrillón construir su sueño. Después de obtener el reconocimiento legal de la Fundación Gaviotas, solicitó la adjudicación de los terrenos baldíos.

Con la ayuda de ingenieros de la Universidad de los Andes en Bogota, formó un centro de investigaciones prácticas. El más importante de América, en donde se creó un núcleo de inventores que produjeron novedosas innovaciones utilizando solamente los medios a su disposición y sin dañar el medio ambiente.

Así desarrollaron la energía usando colectores solares para la producción de electricidad, molinos de viento y minibombas para la extracción de agua. Utilizaron tanques de fermentación de boñiga del ganado para proveer de gas metano a las cocinas. Iniciaron la producción de vegetales por métodos hidropónicos en un terreno estéril en donde solamente crecían pajonales y protegían el ecosistema.

La pequeña colonia se hizo autosuficiente y fue reconocida internacionalmente como un modelo para el desarrollo. Allí se aplicaron esos métodos a la construcción de un hospital de dieciséis camas. Gracias a los desvelos del arquitecto Luís Alfonso Triana y de Esperanza Caro.

Diseñaron un modelo sencillo de hospital con un patio central que tenía una fuente a la manera de las casas coloniales españolas. Conductos de ventilación subterránea semejantes a los de las mezquitas árabes que se desfogan por las torres de los minaretes.

El techo de doble capa y abierto a las corrientes de aire para reducir el calor. Tenía claraboyas con segmentos corredizos con poleas manuales sobre cada una de las catorce habitaciones. Para remover el aire y permitir la visión de la luna y las estrellas en el ambiente puro de la región.

La construcción del hospital que en realidad y por caprichos semánticos ha debido llamarse “enfermería”, se hizo en cuatro años. Para atender a los enfermos Guahibos, se construyó una Maloca de techo pajizo. En donde las familias ayudaban al cuidado de los enfermos en sus chinchorros. Los equipos de refrigeración solar inventados por los ingenieros -usando el principio de enfriamiento producido por el amonio sobre el calcio granulado-. Preservaban los alimentos y las drogas de la farmacia.

Los fogones de las cocinas usaban gas metano como ya dijimos. Las ollas de presión o calderas con alambiques de cobre incorporados, llenos de aceite calentado. Circulaban mediante microbombas y colectores de energía solar. Un hervidor solar, inventado por Jaime Dávila, permitía disponer de agua hervida, pura y enfriada a la temperatura del medio ambiente en forma permanente. La ropa del hospital se secaba rápidamente en un calentador solar. Toda la electricidad se genera por paneles fotovoltaicos.

El Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas consideró a Gaviotas como el máximo éxito de todos sus proyectos. “La tecnología muy sencilla, los usos prácticos y el bajo costo de construcción, mantenimiento y operación. Mereció el reconocimiento japonés como un de las diez maravillas de la arquitectura”.

En realidad es un modelo y uno de los mejores diseños para los hospitales o enfermerías rurales. Infortunadamente un joven senador colombiano, en viaje turístico por los Estados Unidos en la época del gobierno del Presidente Clinton. Conoció el proyecto de socialización de la medicina de la primera dama.

Pronto lo tradujo al castellano. Sin estudios de factibilidad ni apropiación de recursos, el Congreso de Colombia lo aprobó a pupitrazos. Mientras que el proyecto Hillary era derrotado en los Estados Unidos.

Los resultados funestos de ese periplo fueron la monstruosa y funesta Ley # 100. Cuyos resultados han sido múltiples. Por una parte enriqueció a unas pocas y escogidas compañías de seguros de salud. Se bajó el nivel de atención a los enfermos reduciendo al mínimo la extensa cobertura. Bajaron los ingresos, la capacitación y calidad de los servicios médicos.

Cambiaron el título de doctores -expedido por las facultades de medicina- al de Proveedores de Salud. Y en tercer lugar ocasionaron el cierre de instituciones centenarias como el Hospital de San Juan de Dios, el del Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos, el Instituto Neurológico de Colombia, el Hospital de Gaviotas y otros cien más.

El caso del Hospital de Gaviotas -el único servicio de su clase en una zona despoblada en muchos kilómetros a la redonda-. Es una de las victimas lamentables de la famosa Ley # 100. Se supone que los “servidores de la salud” (eufemismo burocrático para designar los hospitales). Requieren cuatro especialistas de tiempo completo: obstetra, pediatra, cirujano y ortopedista.

Para obtener la licencia de funcionamiento se necesita una atención mínima mensual de dos mil enfermos. Para constituir una empresa promotora de salud o EPS (una de los múltiples siglas usadas en la actualidad). Se necesitan quince mil afiliados, muchos más que todos los habitantes del Vichada. De un plumazo se borró el esfuerzo realizado por los precursores y colonizadores de esa apartada y olvidada región.

PD. Deseo expresar mis sinceras felicitaciones a Paolo Lugari Castrillón, fundador de Gaviotas. Y a todos quienes colaboraron en los programas para desarrollar a Gaviotas. Incluyendo a Sven Zethelius, Jaime Dávila, Alonso Gutiérrez, Jorge Zapp, Luis Robles. Muchos otros ingenieros de las Universidades de Bogotá y de otras ciudades del país y del exterior y a todos los habitantes de Gaviotas.

Paolo Lugari Castrillón fue honrado por la Universidad Carnegie Mellon de los EEUU con un Doctorado Honoris Causa. Por su magnifica obra y merece el agradecimiento de todo el mundo por su labor precursora en el desarrollo de los llanos orientales.

Estoy especialmente interesado en un destilador solar de agua para suministrar agua pura a las comunidades que carecen de acueducto. Y sufren el problema de las enfermedades transmitidas por el agua con la consiguiente mortalidad infantil. Me han pedido ayuda de un sitio remoto de Bolivia para hacer la transferencia tecnológica. Y necesitamos la licencia o los planos o la ayuda de Gaviotas para divulgar esta técnica.

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Jaime Gómez-González, MD Colombia’s Model City, A Good Harvest (IC#42) 1995, Page 6  Friends of Gaviotas: www.friendsofgaviotas.org,
Paulio G: Las Gaviotas, an amazing case of sustainable development in Colombia.  Weinstein A: Gaviotas, a village to reinvent the world , Chelsea Green, White River Junction Pub. Co, Vermont, USA 1998

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