Halsted, el Gran Cirujano

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William Stewart Halsted nació en Nueva York (1852) en el seno de una familia distinguida y económicamente pudiente. Habiendo terminado sus estudios en una selecta escuela privada de su ciudad natal, quiso ingresar a la Universidad de Yale para realizar sus estudios médicos. Allí, no se sabe por qué no fue aceptado, pero logró ingresar al College of Physicians and Surgeons en Nueva York, afiliado a la Universidad de Columbia, en donde obtuvo su grado de Doctor en Medicina para luego hacer su entrenamiento como cirujano en el Hospital Bellevue en la misma ciudad.Después de varios años de exitosa práctica quirúrgica en Nueva York, viajó a Europa, y en Viena se desempeñó como uno de los asistentes de Billroth, famoso cirujano de vías digestivas. Los años siguientes permaneció en Alemania, en donde se benefició de las enseñanzas de hábiles y connotados cirujanos de ese país como Volkmann, Kaposi, Chiari, Zuckerkland y otros. Terminó sus estudios en el viejo continente visitando en Suiza a Hermann Kocher, el virtuoso de la cirugía y enfermedades del tiroides, con quien hizo una profunda amistad que perduró por muchos años.

tensiometro64-imagen6En 1883 se produjo la selección del cirujano que debía asumir el cargo de Profesor y Jefe del Departamento de Cirugía del Hospital de Johns Hopkins. En primera instancia fue llamado Sir William Macewen, destacado cirujano de Glasgow, sucesor de Lister, quien en un principio aceptó la designación, pero que más tarde declinó por no parecerle adecuadas las condiciones de trabajo y su remuneración. John Shaw Bilings y William Henry Welch, quienes conformaban el comité de selección del recién nacido hospital, invitaron a Halsted, de 36 años, quien ingresó a Hopkins como Profesor Asociado, para más tarde -en 1889- ocupar la jefatura de cirugía que ejerció hasta 1922, año de su fallecimiento. Sus preferencias quirúrgicas eran la mastectomía radical, el reparo de las hernias inguinal y crural, la cirugía del aneurisma y la tiroidectomía. Insistía en la radicalidad de la cirugía del cáncer de seno y la importancia de extirpar el tumor en un solo bloque, lo que a su juicio evitaba las recurrencias locales. Ideo la incisión que lleva su nombre, que permite ser radical en la extirpación y a su vez el vaciamiento ganglionar de la axila. Incursionó con frecuencia en la cirugía gastrointestinal, en la que también sobresalió diseñando una técnica de sutura para las anastomosis intestinales que así mismo lleva el nombre de Halsted.

tensiometro64-imagen7Alexis Carrel (1873-1944), afamado cirujano francés, Premio Nobel de Medicina en 1912, “en reconocimiento por su trabajo sobre la sutura vascular y trasplante de vasos sanguíneos y órganos”, alguna vez anotaba que Halsted era la figura más prominente de su época en la cirugía de los Estados Unidos de América. Los historiadores señalan que cuando su madre Doctores Welch, Halsted, Osler y Kelly padeció de un piocolecisto, sus discípulos no se atrevieron a operarla y así él asumió la responsabilidad y le practicó la colecistectomía, salvándole la vida y permitiéndole vivir tres años más.Incursionó también Halsted en la anestesia convirtiéndose en uno de los pioneros de la anestesia troncular con cocaína. Cuando siendo muy joven trabajaba como cirujano en el Centro de Medicina Ambulatoria del Hospital Roosevelt de Nueva York, inició sus primeros ensayos infiltrando los troncos nerviosos con soluciones de cocaína y así pudo establecer que sí era posible utilizar la anestesia regional. Aplicaba la solución anestésica inyectada en el plexo braquial y el nervio tibial posterior y así lograba realizar cirugías en los miembros superior e inferior. Así mismo propuso la utilidad de infiltrar la cocaína en la piel como anestésico local. La manipulación frecuente del alcaloide lo lleva a la adicción a este, lo que le motivó varias hospitalizaciones y curas para combatirla. También fue adicto a la morfina. William H. Welch, su gran amigo y compañero de labores en el hospital, fue quien, con empeño y verdadero sentido de la amistad, logró la rehabilitación del célebre personaje y así rehacer su reputación. En sus lecciones tituladas Fundamentos de la Cirugía señalaba que los tejidos poseían una resistencia natural contra la infección, pero que ésta disminuía considerablemente cuando se efectuaban bruscas manipulaciones durante el acto quirúrgico. Recalcaba siempre a sus discípulos en la suave manipulación de los tejidos, la cuidadosa hemostasia, el empleo de finas suturas y el buen afrontamiento de los bordes a suturar evitando que éstos queden tensionados. Ideó una pinza arterial señalada con su nombre para cumplir con los preceptos de cuidadosa hemostasia y mínimo maltrato tisular. Les enseñaba también que un buen conocimiento de la anatomía y la fisiología del órgano a operar, eran fundamentales para realizar correctamente un procedimiento quirúrgico. Durante sus cotidianas intervenciones quirúrgicas, observó que su asistente miss Carolin Hampton, más tarde su esposa, presentó una seria dermatitis de contacto en manos y brazos, producto del empleo de soluciones antisépticas preparadas a base de bicloruro de mercurio para el lavado quirúrgico. Halsted acude entonces a la casa Good Year Rubber Company de Chicago, para que le confeccionara unos guantes de caucho y así proteger las manos de su asistente así como las suyas y de sus ayudantes. Nacieron entonces los guantes de cirugía que en poco tiempo se difundieron por todo el mundo, haciéndose su uso obligatorio para todo el personal que practica la cirugía. Halsted durante su vida activa como cirujano y profesor, entrenó un gran número de residentes que más tarde fueron famosos. Uno de ellos fue Harvey Cushing, quien anotaba en alguna oportunidad que su maestro era un verdadero “profesor de profesores”. Cushing se hizo más tarde neurocirujano. Cuando estudiaba medicina en Boston ideó la “Ether chart” para llevar el registro del pulso y la respiración durante la operación, para luego establecer el control de la presión sanguínea del paciente en el quirófano. Se hizo famoso en 1910 por la descripción del síndrome que lleva su nombre, de adiposis de la cara, cuello y tronco, hirsutismo, estrías cutáneas, distrofia sexual, debilidad muscular e hipertensión, presentes en el adenoma basófilo de la hipófisis con hiperfunción suprarrenal.

Todos los años Halsted se ausentaba por un tiempo de sus responsabilidades en el hospital para viajar a Europa, con el propósito de visitar hospitales y amigos cirujanos del Viejo Continente. Allí se enteraba de los nuevos desarrollos de la cirugía europea y a su vez informaba a sus colegas de los adelantos en los Estados Unidos. Su gran fama como hábil cirujano lo nutría de una numerosa y selecta clientela a quien cobraba jugosos honorarios por sus intervenciones. Se cuenta que una colecistectomía practicada por Halsted costaba US $ 10.500 de esa época. En 1919 William Stewart Halsted presentó una fístula biliar que le fue operada con algún éxito, pero en 1922, fue reintervenido por el mismo problema y falleció 24 horas después a causa de una neumonía nosocomial. Se vivía la era pre-antibiótica.

Ricardo Rueda-González, MD Ginecólogo, Fundación Santafé de Bogotá
(Apartes tomados de un artículo de la revista Medicina –de la Academia Nacional- 2003; 25: No.2)

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