Fitohormonas

Fitohormonas

Las hormonas fueron sin embargo inicialmente descubiertas en la plantas. Charles Darwin y su hijo Francis se dieron cuenta de que debía existir en ellas algún tipo de factor químico interno que les permitía responder a los estímulos externos. Al demostrar que la inclinación de los retoños de pasto biche hacia donde se encuentra la luz era debida a la acción de una sustancia química difundible, reconocieron que una sustancia generada en una parte de la planta podía influir en el crecimiento de otra en un sitio más distante, una definición inicial para hormona en sentido amplio y fitohormona, cuando se hace referencia a las plantas. Al contrario de los animales –que pueden correr y esconderse- las plantas están fijas a la tierra. Ante las sequías, las plantas cierran sus estomas para reducir la pérdida de agua, por acción del ácido abscícico o ABA. La naturaleza de las hormonas sugeridas por los Darwin se descubrió en 1930, pues se trataba de compuestos simples estructuralmente relacionados con el triptófano y se llamaron auxinas, la que regulan el fototropismo, el gravitropismo y la dominancia apical o patrón de ramas al moverse en la planta y estimular su crecimiento. Otra hormona es el etileno, un gas simple que regula procesos como la maduración de las frutas, marchitamiento de hojas o de flores; desde el punto de vista comercial es importante pues durante el transporte, su presencia acelera la maduración de frutas y verduras que entonces se pudren. Existen las citoquininas, hormonas que actúan en la división celular, descubiertas en 1950 cuando se trataba de cultivar plantas sin resultado; una de estas era una base de adenina similar a las de los nucleótidos y se encontraba en la leche del coco. Los japoneses encontraron que un hongo llamado Gibberela tornaba muy largos los tallos del arroz, lo que los hacía inclinarse y caer en la enfermedad llamada del plantón necio; descubrieron entonces las gibberrelinas, hormonas que estimulan el crecimiento de las frutas, germinación de las semillas, crecimiento de los tallos, etc. Las uvas californianas no cultivadas orgánicamente, reciben aspersiones que contienen gibberrelina. Sustancias como la soya contienen compuestos isoflavonas como la genisteína, que por extensión se incluyen dentro de las fitohormonas pues tienen un efecto estrogénico.

Jácome Roca A. Fisiología Endocrina 3ª edición. Academia Nacional de Medicina, Bogotá. 2005.

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