El Infantilismo

El Infantilismo

Al bordear el nuevo siglo se presentaron sendos informes por destacados médicos europeos, que le dieron a la hipófisis una gran importancia en la etiología de la obesidad, lo que se conoció como el síndrome adiposo-genital. El francés Babinski (recordado por el reflejo plantar patológico) informó el caso de una joven obesa con infantilismo genital, que presentó un tumor que ocupaba la silla turca. Al año siguiente Fröehlich describió otro caso comparable de infantilismo, cefalea severa y alteraciones visuales (enanismo con hipogenitalismo), que luego desarrolló obesidad y que –gracias a la disponibilidad de las nuevas técnicas radiológicas- presentaba un agrandamiento de la silla turca. La hipofisectomía trans-etmoidal mostró que se trataba de un quiste. Al respecto dice el historiador Amaro Méndez: Probablemente ningún otro diagnóstico en endocrinología ha sido tan amplia e injustificadamente utilizado, calificándose de este modo a niños que solamente son obesos. Ocurre que en el niño gordo, los genitales –aunque son de tamaño normal- lucen pequeños con el volumen corporal, y la pubertad aún no se ha presentado. A mediados del siglo todavía hablaban con frecuencia los endocrinólogos sobre casos de síndrome de Fröehlich. Estudios recientes han mostrado que en la obesidad si juega un papel el hipotálamo, a través de la leptina, las adiponectinas, los centros del hambre y de la saciedad; pero no como lo veían estos colegas de hace un siglo.

El concepto endocrino iba solidificándose y no cabía duda de que existían mensajeros químicos (ya con el apelativo de hormonas). Henry Hallet Dale (1875-1968) en Edimburgo, descubre la acción oxitócica del lóbulo posterior de la hipófisis (1906) a partir de lo cual el médico deja de ser un actor pasivo durante el parto. Para 1936, Edward Doisy ya había formulado los pasos para desarrollar una hormona:

1. Se debe identificar el tejido que produce la hormona
2. Se debe desarrollar un método biológico para identificar la hormona
3. Por medio del correspondiente bio-ensayo, se podría preparar un extracto hormonal activo, que –en etapas sucesivas- se podrá purificar (este paso es muy importante, ya que como pudieron observarlo los investigadores de la época era necesario procesar cientos de kilos de órgano crudo para obtener un extracto con actividad suficiente.
4. Finalmente es necesario aislar la hormona, identificar su estructura química y luego sintetizarla finalmente.

Estos procesos investigativos resultaban demasiado costosos, por lo que los científicos de la academia eran frecuentemente financiados por la industria farmacéutica o a menudo eran empleados por las empresas, sistema que persiste todavía.

Olmsted JMD. Charles-Edouard Brown-Séquard, A Nineteenth Century Neurologist and Endocrinologist. Baltimore, 1946.The Johns Hopkins Press.
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