Dispepsia Flatulenta

El más Importante indicador de Éxito: Un Paciente Satisfecho

Dispepsia Flatulenta. Se define la dispepsia como un conjunto de síntomas del tracto gastrointestinal superior. Constituido por dolor abdominal superior o retro-esternal, malestar, agrieras, náuseas, vómitos u otras molestias.

Un porcentaje de estos pacientes tiene trastornos orgánicos subyacentes particularmente si son mayores de 45 años. Hay otros síntomas que apuntan a lesiones orgánicas, tales como los de úlcera péptica, esofagitis por reflujo, cáncer gástrico o colelitiasis. Lo cual hace necesario descartar este tipo de lesiones, particularmente por medio de endoscopia digestiva o por ecografía de páncreas y vías biliares.

Por lo menos la mitad de estos pacientes –si no más- sufren de una molestia funcional que hoy día se denomina “dispepsia no ulcerosa”. En Suecia, para una población de 8 millones de habitantes, los pacientes ambulatorios de consulta externa gastan 47 millones de dólares anualmente en cuidados y drogas para la dispepsia.

Las causas de la dispepsia no ulcerosa siguen siendo mal conocidas, y se relacionan fundamentalmente con el ácido, la motilidad intestinal y la ansiedad. Esta dispepsia no ulcerosa la han dividido en varias categorías que tienen como características generales que el paciente permanece en buen estado a pesar de que pasan los meses. No pierde peso y es de esas personas que viven preocupadas (Tabla).

FORMAS CLÍNICAS DE DISPEPSIA NO ULCEROSA

Predominio de síntomas:

  • relacionados con el exceso de gas o dispepsia flatulenta.
  • de motilidad alterada.
  • de síntomas ulcerosos.
  • síntomas de reflujo gastro- esofágico.

Dispepsia flatulenta

En cuanto a la dispepsia flatulenta, los síntomas más acusados son distensión epigástrica y abdominal, flatulencia, saciedad precoz, náuseas (especialmente matutinas) y eructos.

La sintomatología no sugiere ningún factor causante. Presentándose con clínica cambiante, aunque la presencia de distensión abdominal y flatulencia está casi siempre presente.

Cuando los síntomas de ansiedad y/o depresión son suficientemente manifiestos. Se puede emplear una terapéutica farmacológica, combinada o no con ejercicios de relajación a cargo de terapeutas especializados. Tanto los ansiolíticos como los antidepresivos deben usarse de forma intermitente y a la mínima dosis eficaz posible.

Además, muchos de estos pacientes, así como algunos con síntomas de motilidad alterada, suelen manifestar la presencia o por lo menos la sensación de excesivo gas. En estos casos son útiles consejos tales como masticar bien los alimentos, evitar comidas abundantes, disminuir bebidas carbónicas y alimentos flatulentos, como legumbres secas y ciertas verduras (col, coliflor y brócoli). En algunos parece ser beneficiosa la restricción de lactosa y evitar mascar chicle.

Si el 20-30% de los enfermos que visitan al gastroenterólogo son enfermos de dispepsia, el 90% de los mismos consultan por la sensación de gas intra-abdominal. Este tiene distinta procedencia y diferente composición química. En cuanto a la procedencia el gas, puede ser: 1o. Aire procedente de la deglución. 2o. Aire procedente de la sangre eliminada al intestino. 3o. Aire procedente de la fermentación y putrefacción de los alimentos, es decir, de procedencia intestinal por mala digestión. La composición del gas intestinal está dada por el nitrógeno, oxígeno, anhídrido carbónico, hidrógeno y metano.

Los enfermos con predominio de plenitud post-prandial mejoran. Al menos en los períodos que toman la medicación, con medicamentos pro cinéticos. Dentro de este grupo, unos aumentan el peristaltismo gástrico por sus efectos colinérgicos. Otros bloquean la acción que la dopamina, neurotransmisor que inhibe la contractibilidad gastro-duodenal.

Dismotilidad

Los dispépticos con trastornos de motilidad (o “dismotilidad”). Son un grupo importante dentro de estos enfermos; sus características son las siguientes. distensión abdominal, sienten hambre pero rápidamente se sacian con pequeñas cantidades de comida; sienten pesadez o llenura epigástricas; presentan intolerancias alimenticias variables y múltiples, el dolor es difuso y no nocturno; las náuseas son prominentes y si vomitan, “no pueden ni ver los alimentos”.

Los síntomas no son episódicos, tienden a ser continuos y con frecuencia hay un cuadro asociado de colon irritable. Entre el 25 y el 30% de los enfermos con dispepsia no ulcerosa tienen un vaciado gástrico más lento que los controles. Otros insisten en que el 50% de los pacientes tienen vaciado gástrico de sólidos y líquidos más prolongado, y se ha encontrado correlación significativa entre la lentitud del vaciado con los síntomas.

La alteración de la motilidad más frecuente en los enfermos de dispepsia es la hipomotilidad antral. Otras categorías son la dispepsia tipo úlcera (probablemente una variante de la enfermedad ulcerosa), y la tipo reflujo. Para la primera se recomiendan los antagonistas H2. Los dispépticos tipo reflujo se quejan de molestias retro-esternales, particularmente al inclinarse hacia adelante, después de comidas abundantes, o al acostarse; sensación de quemadura retro-esternal que se alivia transitoriamente con los antiácidos, con síntomas cuya severidad es cíclica y con pérdida reciente de peso.

Para estos pacientes se recomiendan cambios en el estilo de vida como dejar de fumar, no tomar tinto ni chocolate en exceso, perder peso y evitar los anti-colinérgicos.

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1 COMENTARIO

  1. buenas tardes muy interesante la guia de medicamentos y sobre todo de la salud, quisiera saber sobre el higado graso saludos

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