El Sentimiento de “Lo siniestro” ante lo Desconocido

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

Lo siniestro

Antes de plantear el fenómeno de “lo siniestro” en el ser humano definámoslo. Según el diccionario de la lengua española (1992), “siniestro” viene del latín “sinister”, y aplicase a la parte que está a la izquierda; a la vez tiene la connotación “de avieso, mal intencionado, infeliz, funesto o aciago, malo o propenso o inclinado a lo malo (malos instintos) desgracias; a la vez indica resabio vicio, o costumbre dañada; también se asoció con avería grave, des­trucción fortuita o pérdida importante de personas o propiedades especialmente por muerte, incendio, naufragio, accidentes”.

Por su parte en alemán “unheimlich345 es un adjetivo que se puede traducir como: lúgubre, siniestro, siniestra, tétrico, tétrica, tenebroso, inquietante; en alemán también aparece la palabra “bedenklinch” que es inquietante y… “tan grande que a nuestros ciudadanos les entra miedo de ella y les parece inquietante”; entre los sinónimos en alemán para “unheimlich” están “eigenartig, übernatürlich, eigenartig, gruselig, über­natürlich”.

Hago toda esta aclaración porque puede provocar confusiones y errores; sin em­bargo, el traductor no traicionó el sentido y el significado al poner el nombre de “siniestro”, puesto que el concepto de lo “extraño e inquietante” que Freud desarrolló en su obra, tiene una conexión con los conceptos de Schelling sobre la “extrañeza inquietante” como “lo que debía de haber quedado “oculto, secreto”, pero que se ha manifestado.

Unheimlich

El término en alemán “unheimlich”, es el antónimo de “heimlich” y que pertenece a representaciones alejadas entre sí; “heimlich” es a la vez algo familiar, “íntimo” y amigable y el significado opuesto significa algo más que íntimo sería lo secreto, “lo oculto y lo impenetrable, escondido y peligroso” y de ahí lo “siniestro”.

Téngase en cuenta aquí que el concepto de “unheimlich” antónimo de “heimlich” con­signa sutilezas que se unen en una representación, en un término y “heimisch” (doméstico), “vertout” (familiar); la partícula “un” es prefijo de la negación. Lo extraño e inquietante de lo familiar y extraño, también es escondido y paradójicamente consiste en una fuente de pavor, y emerge oculto en la sombra con un aspecto amenazante, peligroso y siniestro.

El concepto de siniestro en esta definición filosófica y psicoanalítica, ha pasado en la historia por sus vi­cisitudes y apuntan a mayores explicaciones y en realidad aspectos inaccesibles, puesto que se multiplican los sentimientos, las sensaciones asociadas a todos los adjetivos y como aquí se han nombrado, produce temor, espanto, pánico y sensación de lo siniestro346.

A la vez, téngase en cuenta que lo extraño, inquietante aparece cuando se pierde la distancia a la que se mantiene el objeto que no se conoce; mientras más lejano menos temor y menos es conocido; y, lo contrario, entre más se acerca lo desconocido más temor nos acecha, mas cuando no tiene nombre (terror sin nombre) y más cuando no se percibe en su totalidad, sino como una sombra, como son los espíritus, el fantasma desconocido. Aquí se relaciona con la fantasía inconsciente y lo que aparece en ella.

Freud ejemplificó el estudio de lo siniestro con el cuento de Hoffman en el cual aparece:

“El hombre del saco que arroja arena a los niños desobedientes para dejarlos ciegos. La ima­gen horripilante se concreta en personajes como el hombre de arena, el padre protagonista que adquiere durante las manipulaciones alquímicas los rasgos satánicos del amo”, véase aquí cómo “los personajes se superponen, se fusionan, se engendran los unos a los otros.

Al final, es el mismo rostro siniestro de lo familiar que se multiplica e invade toda la realidad. También la realidad interna no cesará de crecer hasta rellenar todos los resquicios con la sombra de lo siniestro. Se confundirá en último término, con los fantasmas ancestrales que emergen del interior para colgar sus vestiduras en los dueños de estos manejos”.

He aquí toda la fantasía de lo diabólico fantasmagórico que existe en la brujería:

Aaún más el objeto puede desaparecer o aparecer, evocar, y resolver temporo espacialmente distintas situaciones con o sin cuerpo, dejando o no huellas; mas todo queda desconocido o escondido. (347).

En resumen Freud en 1919 escribió un trabajo al cual denominó “Lo Siniestro(1919), en el cual examina este fenómeno aterrorizante, amedrentador y horrorizante ante lo desco­nocido. En su estudio trae al autor Jentsch quien enfatiza en el obstáculo que “representa el hecho de que los seres humanos varían en alto grado en cuanto a su sensibilidad con respecto a la sensación”.

No todo lo que resulta nuevo y desconocido es atemorizante, pero si puede incluir o guardar la significación de secreto colectivo social o colectivo familiar”.

En reali­dad la palabra en alemán “heimlichsignifica lo “secreto”, y además corresponden a series de ideas que si bien no son contradictorias, si son ambivalentes; por ejemplo, un ser aparente animado puede estar realmente vivo o un objeto inanimado podría ser de hecho animado; este hecho con sus dos valencias puede asociarse con distintas ideas de robo, daño, amenaza, ceguera, castración, y en todas ellas aparece la angustia puesto que la ansiedad y el temor es interno y corresponde a la reaparición de un elemento reprimido que constituye el terror a lo siniestro y que en términos generales se refiere al retorno de los muertos, sus espíritus o sus fantasmas; es lo que se llama actualmente en psicoanálisis el “objeto vivo- muerto”, dentro de la mente humana.

Freud lo relacionó también como uno de los síntomas de la epilepsia; sin embargo, no es propia de ella sino del imaginario individual y colectivo. “La muerte aparente y la resurrección de los muertos a la vez, han sido presentados como los temas más sinies­tros” y terrorífico que trastornan la vida de la conciencia y hacen una relación con creencias antiguas, mágico-omnipotente y fantasía persecutoria o creencias de hechicería, (Freud, S., 1919), (348).

Actualmente como en épocas anteriores y lo será en posteriores se crean defensas antifóbicas (contra el terror a lo siniestro del objeto vivo muerto) con la creación de imágenes terroríficas y se juega a controlar el terror pasando por él; los mismo infantes se deleitan en el día de las brujas (hallowen), con el disfraz (máscaras)349

(Lea También: Tendencia a la unidad (“el ser y no ser”, “el ser o no ser”))

Aún más, en la vida real el mismo silencio, la soledad, la oscuridad, pueden ser interpre­tados en que allí se originan las angustias por la soledad y la desprotección que acompaña al ser humano porque se enfrenta a lo desconocido y por lo tanto que no se puede controlar; obviamente cuando conocemos tenemos más instrumentos para defendernos con la negación, represión, huída, contracción, parálisis, camuflaje o ataque.

Esta forma de interpretar obviamente es factible de ser persecutoriamente negativa; sin embargo, puede interpretarse en forma positiva; Freud en el “Malestar en la Cultura” (1929)sugiere un malestar irracional o reacción de aversión atemorizada frente a algo maligno o indefinido o al descubrimiento de un secreto insospechado que debió mantenerse oculto y sólo un pequeño grupo tiene derecho a conocer o a contactar; la violación de ese privilegio está asociada con una culpa existencial y así con la amenaza, castigo o venganza potencial. (Freud, S., Lo siniestro, 1919). Téngase presente como quien conoce un hecho tiene el po­der de quien lo desconoce. El hombre como el animal juegan al conocimiento inmediato estímulo-respuesta.

En este momento nos podemos preguntar ¿juegan los animales? La respuesta es afirmativa y el hombre es otro animal racional; ahora ¿por qué el hombre inicio el juego?; las respuestas son múltiples desde los inicios de la vida.

La vida misma es un continuar los fenómenos y leyes de atracción y rechazo físico-químico-psíquico; ese fenómeno confluye en el “juego” (atraer, recibir, ensamblar, rechazar, ir y venir o volver, aparecer y desaparecer, cambiar la realidad, conseguir el placer y evadir el displacer no sin pasar por él), que en el ser humano se inicia desde la unión del espermatozoide con el óvulo350 y que luego se repite en todo el desa­rrollo del ser humano en sus distintas etapas pre y post natales, en la infancia, niñez, pubertad, adolescencia, madurez y vejez; ese es el juego de la vida en la que participan la imaginación cambiante en el “sí” y el “no”, en el ensayo y error, en el aparecer y el desaparecer y en de­fenderse de lo caótico, incierto, confuso, maléfico, terrorífico angustiante y de la nada.

Téngase en cuenta que el animal y toda la naturaleza metafóricamente juega y lo hace como una manera de existir, subsistir, adaptarse, conocer y ser.

Así también el niño fantasea, crea imágenes y se recrea para controlar el mundo externo de los temores de destrucción; atracción y rechazo psíquico y social, pueden crear y destruir, más allá o más acá del cálculo y de la necesidad de dominar todo lo extraño fuera de él, para tenerlo dentro de sí mismo en for­ma más tranquila y más aún para ella también participar en la necesidad de repetir (principio de compulsión a la repetición proveniente del instinto de muerte en “Más allá del principio del placer” (Freud, S. 1921).

Es así como el hombre busca razones, las da, juega con ellas en términos de lo propio y de lo colectivo o imagina, crea ideas, objetos, espacios virtuales y viaja por ellos; sin embargo, el hombre no podía vivir sin la razón y sin los principios, y, de la razón de la sinrazón, o de la razón lúdica, con o sin fundamento, con perspectivas o sin ellas, con intuición en todos los momentos de la historia.

Así el hombre llega al todo y a la nada, al abismo, a la coincidencia o al opuesto, a lo dionisíaco, lo nirvánico, o lo envolvente “en donde todo fundamento y razón quedan suspendidos” o llega a una localización o ubicación del “yo y del no yo” y así construye en el adentro o el afuera “otro Yo”.

Aquí me permito traer ciertas ideas como precursores conceptuales que el hombre tiene para confrontarse con el mundo.

Las ideas provenientes del psicoanálisis del siglo XX como las de Bion y Winnicott sobre “El terror sin nombre” (351), “El Reverie” (352), “Las agonías primitivas” (353), (354), “La noción de caos y de fractura”. Conocemos cómo el ser humano desde la temprana infancia requiere confrontar el Yo con el No Yo, con el “tu” con el “otro” para sentirse él con su “mismidad” (sí-mismo).

Dentro de todo ese proceso el bebé hace enso­ñaciones y juega con la nada y con “la no cosa”; es decir, con lo que no existe e imagina; sin embargo, en ese no existe ya hay “un algo” que existe, por que cuando decimos “nada” nos referimos a algo y lo representamos con la oscuridad o el no conocimiento o la no cosa, el no objeto o algo que le antecede; es por esto por lo que hablamos en psicoanálisis de “proto-obje­tos” (355) y “objetos virtuales” (356).

Cuando no hay objeto (s), hablamos de vacío y es cuando el Yo se queda perplejo, confuso, con la ansiedad más profunda y el “temor a la nada” o a la desintegración, negándose la transformación (primera ley de la termodinámica), más cuando no hay piso o referente de sustentación, sólo cuando existe el objeto presente y éste puede ser representado y/o proyectado y a la vez ser contenedor de la sensación tridimensional es cuan­do existe la posibilidad de un elemento externo “contenido-continente”, “realidad psíquica” interna y es así como se conforman los espacios psíquicos con su espacialidad (pleno-vacío, afuera-adentro, presente-ausente, abstracto-concreto, ser-no ser) (357).

Todo esto pertenece a procesos naturales determinísticos que se interrelacionan; entre ellos está el del “narcisismo primario”; en éste último la libido se ubica en el Yo en el “sí mismo”, en la “mismidad”, y la libido o la energía libidinal se expresa en las tendencias lúdicas.

Ocurre que si el yo proyecta la libido en los objetos con cargas o características narcisísticas, implica que no son conte­nedoras y por el contrario adquieren la cualidad de vació y por ende se devuelven como tal, sin llegar a “establecer unidad sujeto-objeto”.

Todas estas ideas pertenecen a la ciencia psicoanalítica y se refieren a las primeras ansiedades del ser; sin embargo, se interrelacionan con el temor al conocimiento y a la vez a lo desconocido, al ser y no ser, y a la nada, así como al azar determinista. (358).


345 ¿Por qué se trae en forma discriminada es término en alemán “unheimlich”? la respuesta es porque S. Freud la utilizó en su escrito para expresar una sensopercepción.

346 Consultar la obra. “Das Unheimlich”, “The Uncanny” (1919), SE, Vol. 28: 261 y en español pág. 2713.

347 Pilar Errázuriz, (2010) “El rostro siniestro de lo familiar: memoria y olvido”. www2.cyberhumanittis.uchile.cl/19/errazuriz.html

348 Freud, S., (1919). “The uncanny”. G.S. 1:369; G.W. 12:229; C.P. 4:368; S.E. 17:217; O.C. 18:151-86. B.N. Tomo VII. Cap. CXL, pág. 2483. 1974, Area 4 No. 7. C.S.E. pág. 295. 1976 (185).

349 Véase la temática correspondiente en este mismo capítulo.

350 ¿Cuántos miles (o millones) de espermatozoides no se rechazan; simplemente no entran en el óvulo o son rechazados o negados por el óvulo?, ¿por qué sólo uno (1) es aceptado (si) para fecundarlo? O ¿es el sí un privilegio y cómo se determina? ¿está aquí presente el azar y el determinismo al mismo tiempo? Estas preguntas y otras más no las puedo responder.

351 Terror sin nombre: Término usado por Bion que se refiere a la intensa angustia de la cual no puede defen­derse el sujeto, por lo primitivo de las emociones y la ausencia de un continente que le posibilite pensar. Es también una respuesta que se remite a la imagen más primitiva del objeto madre en donde se establece la pri­mera relación vincular. Esta vivencia del terror sin nombre alude a las fantasías en la “experiencia terrible” que implica el parto como algo destructivo y a lo cual no se le puede dar nombre (denominar y reconocer).

352 Reverie: Sobre el reverie materno, entiendo el mismo “… como esa capacidad natural de la mente-mamá de aceptar, alojar y transformar una forma de comunicación primitiva, pre-verbal: la identificación proyec­tiva realista. La función “reverie” es una condición para el desarrollo de una conciencia capaz de tolerar los hechos.

Recibir sin pánico lo que el bebé trasmite en una atmósfera de urgencia y catástrofe, actúa como modulador del dolor y como condición para que esa comunicación pueda ser transformada en un “sueño” o “pensamiento onírico” (Bion, 1966). Reverie, se traduce por “ensueño”; es decir una especie de “sueño ilusionado” (quizás engendrándole la ilusión propia del ensueño); podría ser ese “recibir sin pánico”.

353 Agonías primitivas: Estos términos fueron utilizados primeramente por Winnicott y se refieren a también a angustias impensables que se heredan y aluden a experiencias en donde el “self” (sí mismo) es percibido como fragmentado sin relación con el cuerpo, sin orientación apareciendo la percepción de caída constante, de no seguir siendo y no estar completo, lo que implica un aislamiento por no haber medios de comunicación; aquí hay un fracaso de las funciones interpersonales esenciales y obviamente de lo que ya se mostró de la comunicación y por ende del vínculo; sin embargo, no se vincula con los estados fisiológicos. El bebé siente la agonía primitiva cada vez que se producen disoluciones temporales y parciales de un sentido del sí mismo nuclear. Tiene que ver con la percepción del “objeto del self”.

354 Lo catastrófico:

La palabra proviene del latín “catastrophe” y éste del griego “katastrophé”, de “katastré­pho” que significa destruir. En psicoanálisis también tiene una significación de una gran destrucción dentro del mundo interno lo que implica la destrucción de los objetos y la vulnerabilidad del “self” y los objetos del mismo, lo que lleva a la sensación de aniquilación por la fragmentación que siente el Yo de y en sus objetos.

355 En psicoanálisis se llama “proto-objeto”, como la palabra lo indica, a aquel esbozo de objeto, el que resulta de las primeras relaciones con el mundo exterior, con sus sensaciones y percepciones, con el objeto parcial; parte del objeto y la totalidad del mismo serían la integración de todo el objeto. Existe otro término utilizado por algunos psicoanalistas y es el de “protoyó” el cual se refiere a los esbozos del Yo que se establecen en las primeras épocas del desarrollo neuropsíquico en la vida fetal y ocurren cuando se comienzan a organizar las sensopercepciones a través de los neurotransmisores y es así como se establecen las diferenciaciones y los “límites entre el ser y no ser”. Aquí interviene lo genéticamente heredado, codificado en el ADN y lo que se establece continuamente a través del tiempo en sus diferentes ciclos o fases desde la fetal hasta todo el desarrollo en el ciclo vital en que se estructura el Yo y sus relaciones con el mundo externo (medio ambiente).

356 Cuando nos referimos a este término lo estamos haciendo a lo imaginario, aparente y que está implícito; tiene que ver con lo heredado y todo lo imaginado.

357 Consultar la obra del autor. “Tiempo, Espacio y Psicoanálisis”, 1982.

358 W. Bion, 1962; Winnicott D., 1981

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