El Pensamiento

V

“Se cree o no en lo que se pìensa y co­noce o no se piensa y no se cree”.

Generalidades sobre el pensar(1)

La temática sobre el pensar o el pensamiento fue desarrollada en la obra “Cerebro Mente(2), así mismo está relacionado con la consciencia y la comunicación, lo que fue desarrollado en el cap. VI de la misma obra. (Sánchez Medina, G., 2009, pág. 399 y sig). Sin embargo, aquí voy a traer algunos textos (de esa obra) para que el lector los tenga en cuenta y así poder llegar a la comprensión de lo que trato de desarrollar en estos escritos.

La obra antes mencionada trae consideraciones etimológicas, lingüísticas, filosóficas, fe­nomenológicas, psicodinámicas, neurocientíficas, funcionales y relacionadas también con el sistema consciente e inconsciente, el aparato mental, el de pensar y con ello sus definicio­nes.

El término “pensar” ha sido estudiado por filósofos, filólogos, psicolingüístas, psicólo­gos de diferentes escuelas y actualmente está siendo investigadores por los científicos de las neurociencias.

Definición

Para los filósofos “el pensar” implica relacionar y formar ideas para lo cual se considera, se examina y se reflexiona, se concibe, se encuentra, se tiene presente, se ocurre o imagina, se aspira, se cree, se inventa y se tiene intención. Todas estas funciones se interrelacionan con la sensopercepción, la atención y el conocimiento (Moliner, 1998).

Todos los filósofos están de acuerdo en que “pensar” es un “acto psíquico único del hombre o sujeto pensante” que para lograrlo requiere de los órganos de los sentidos con el estímulo respuesta y así la producción de imágenes, representaciones concomitantes y ex­presiones de la capacidad consciente, a la vez que participa el inconsciente y la intuición. El pensar es, por consiguiente, “un acto” irreductible a las representaciones (imágenes) diversas y cuyo objetivo es lógico. Desde el punto de vista de la psicología el pensar es la acción psíquica por la cual se forman y relacionan ideas con examen y reflexiones de las mismas utilizando representaciones, las cuales se usan para conocer. Con la unión de representacio­nes que llevan al conocimiento se elaboran conceptos, se formulan las preposiciones signifi­cantes con sentidos. El pensar y los pensamientos pertenecen al sistema neuropsíquico en el que participan elementos fisicoquímicos con sus diferentes funciones. Entendamos que “el pensar psicológico puede ser lógico e ilógico y compete con la teoría del conocimiento”, a la vez que tiene sus diferentes estructuras y formas peculiares para hacerlo (orgánicas, me­cánicas, matemáticas, filosóficas, prácticas, abstractas, etc.); de ahí la forma, la mecánica y la contextualización en el proceso neuropsicológico del pensamiento, el cual requiere de la sensopercepción (Ferrater Mora, 1951).

El pensamiento es el término derivativo del pensar y tiene sus diferentes modalidades y características funcionales desde la intuitiva a la discursiva pasando por la lingüística, la con­ceptual y la integrativa. El filósofo Descartes decía que “con la palabra pensar entiendo todo lo que sucede en los otros; de tal modo que lo percibimos por nosotros mismos; por lo tanto no solo entender, querer, imaginar, sino también sentir es lo mismo que pensar”. A la vez, el filósofo Spinoza incluye entre los modos de pensar “el amor, el deseo y toda otra afección del alma”. El filósofo inglés Locke se refirió al significado del pensar [en inglés Thought (t) (3)] “como una clase de operación de la mente acerca de sus ideas”; en el mismo sentido lo hizo Leibnitz, (Abbagnano, 1997)

Para otros en el pensar están el entendimiento, el conocimiento intelectivo y la com­prensión; así mismo San Agustín y Santo Tomás incluyen el significado genérico, discursivo y cognoscitivo. Otro filósofo, Wolf, decía: “pensamos cuando conocemos lo que ocurre en nosotros y que representa las cosas que están fuera de nosotros”. Platón denominaba al pen­samiento discursivo “diánoia(4)y consideraba como el órgano propio de las ciencias pro­pedéuticas (aritmética, geometría, astronomía, música y aun filosofía), en la cual se incluía el pensamiento intuitivo.

En todos los filósofos se encuentran las funciones de la indagación y el acto de la facultad cogitativa. La capacidad valorativa y comparativa, la cual consiste en reunir y comparar las intenciones particulares y como la razón intelectiva pertenece al pensar. Como resultado de todo esto se constituye el pensador y lo pensado; el hombre que piensa (cogitare) que es casi el andar recogiendo algunos elementos “para poder comprender, transportar, aumentar o disminuir los materiales suministrados por los sentidos y por la experiencia” (Hume, citado por Abbagnano) (5).

El gran filósofo metodólogo alemán Emmanuel Kant se refirió al pensar como el unir representaciones en una consciencia, lo que significaba que “pensar es el conocimiento por conceptos” y éstos se refieren a “predicados de juicios posibles a alguna representación de un objeto…”. Por lo expuesto hasta ahora, la actividad del pensamiento, “el pensar”, implica una síntesis, una unificación, una confrontación, una coordinación, selección, transformación y otras actividades mentales que ya se exponen en los “cuatro ejes de las funciones del pensar, mencionado en otra parte. El filósofo Wittgenstein decía: “El pensar es la proposición signi­ficante” y la totalidad de las proposiciones es el lenguaje. Otros filósofos como Schelling y Hegel se pronunciaron en el mismo sentido haciendo énfasis en que para la identificación del pensar se requería una autoconciencia creadora como actividad propia productiva personal con sensibilidad, intuición, fantasía, apetencia, deseo, expresión y producción; de todo esto concluimos que el “pensamiento es un acto con sentido y significado.

En el año 2006 apareció la obra “La mente. Una breve introducción” de J. Searle filósofo de la Universidad de Berkeley en California, el cual protagoniza numerosas discusiones alre­dedor del tema cuerpo-mente y la metáfora computacional de la ciencia cognitiva, así como del proyecto de la inteligencia artificial y obviamente el pensamiento, (Searle, 2006). En su obra aparecen diferentes preguntas entre las cuales están: ¿Cuáles son exactamente las rela­ciones entre lo mental y lo físico?; ¿tenemos un conocimiento cierto de la realidad?; ¿cuál es la relación entre identidad personal y corporal?; ¿tienen mente los animales?; ¿cómo es posi­ble que los hechos ocurridos en nuestro cerebro remitan más allá de ellos mismos?; ¿qué es un estado mental inconsciente?; ¿cómo se produce la mente? El autor citado hace una crítica a todos los programas de investigación dentro de la filosofía de la mente, al dualismo sustan­cial, al materialismo eliminativista; para él todos los enfoques están equivocados y él mismo no soluciona el problema y carece de un proyecto de investigación y su filosofía de la mente se queda en argumentos ontológicos de la conciencia y obviamente del pensamiento, (6).

Es el ser (sujeto) el que piensa con su organismo vital, y cuando nos referimos al hombre, inmediatamente lo hacemos a la capacidad de pensar, lo que equivale a la organización de distintas funciones con un fin, un objetivo, un diseño pre-determinado para llegar al proceso del pensamiento el cual requiere obviamente de funciones y de informaciones. Los etólogos piensan que los animales tienen la capacidad de pensar a un cierto nivel; sin embargo, lo ca­racterístico del ser hombre es la “conciencia reflexiva”; he aquí los conceptos de “conciencia y reflexión” que pertenecen al proceso del pensamiento. Obviamente sin cerebro no pensamos y aquél, el cerebro, requiere de estímulos de los órganos sensoperceptuales, del movimiento neuropsíquico y fisiológico en los diferentes centros, áreas, neuronas con sus resonancias para producir el proceso de pensar y luego comunicarlo a través del lenguaje.

Aprender a pensar es quizás la tarea más importante y difícil que se debe lograr en la enseñanza. Esto significa el tener las bases y definiciones fundamentales de cualquier objeto, hecho, fenómeno, función, sistema o proceso que implica todo conocimiento, el que luego es integrado para manejarlo en la práctica en forma sintética. No es tener gran información lo más importante para pensar; es, repitámoslo, conocer la esencia y saber utilizarla funcio­nalmente en forma sencilla y simple llegando a la integración de lo senso-perceptual, lo lin­güístico, lo discursivo y lo conceptual; es decir, poder llegar al concepto esencial sabiéndolo expresar o comunicar; para lograr esto deben estar las funciones del pensamiento libres de bloqueos, inhibiciones, interferencias o perturbaciones. Existen diversas funciones del pen­sar, pero antes de seguir adelante es necesario determinar lo que se entiende por pensar desde el punto de vista psicodinámico, fenomenológico, cognitivo y epistemológico.


1 Algunos de los textos de este capítulo aparecen en las obras del autor: “Tiempo, Espacio y Psicoanálisis” (Sánchez Medina, G. 1987); “Técnica y Clínica Psicoanalítica” (Sánchez Medina, G. 1994); “Creación, Arte y Psiquis” (Sánchez Medina, G. 2003); “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”, (Sánchez Medina, G. 2009).
2 Capítulo V, p. 399-414
3 La palabra “thought” viene del sajón “thah” y “thauh”, del germano “doch”, del danés “dog”. En todas las lenguas se hace referencia a las concepciones o a las “ideas de la mente”, por imaginación, opinión, juicio, meditación de la consciencia.
4 Diánoia (en griego διάνοια); de día (a través de, separación); suele traducirse como “razón discursiva” y remite a la capacidad de la razón para obtener conocimientos mediante o a través de las premisas de una conclusión que necesariamente deriva de aquella; es el conocimiento obtenido mediante causas y principios como el de la intuición. En este sentido, la “diánoia” o razonamiento discursivo se opone al “nous” inteligen­cia, comprensión, entendimiento; esta oposición entre “diánoia” y “nous” es parcialmente aparente porque son complementarias, porque para tener razón hay que entender y tener inteligencia; es decir, tener la facultad de comprender y razonar.
5 Ibídem
6 “En el pensamiento de Searle no todo es de orden neurobiológico, sino filosófico y psicológico o forma parte de la ciencia cognitiva en general. Estudia la filosofía de la mente que está centrada en las representa­ciones mentales conscientes que estudia en su relación con el inconsciente. Para Searle ni el dualismo, ni el monismo, ni el materialismo puro solucionan el problema mente cuerpo”. (De Francisco, 2013).

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