La Tecnología Moderna y el Aprendizaje

El siglo XX ha sido de una revolución tecnológica que nos ha permitido cambios fundamentales en la comunicación, en la información y el aprendizaje; estos cambios se han venido sucediendo a unas velocidades no calculadas con anterioridad. Hoy día las informaciones se llevan a puntos equidistantes, de miles de kilómetros, en segundos. El tiempo se ha reducido al máximo; el espacio que equivalía a tiempo en términos de comunicación también se ha reducido. Ya son pocos los pueblos que no tienen noticia de otros lejanos y de cómo viven, qué piensan, qué les sucede, cómo trabajan y cómo aprenden y viven. De tal manera la dimensión tiempo-espacio se ha reducido gracias a la tecnología.

Con la tecnología actual podemos tener más experiencias, acortar el tiempo de aprendizaje, vivir más rápido o quizás vivir más, puesto que el tiempo se prolonga desde cierto punto de vista. Las investigaciones se vuelven más fáciles y mejores, las decisiones del hombre más ajustadas a la realidad; también puede ocurrir un error en el manejo de los computadores; por ejemplo, en la maniobra de los cohetes nucleares llegando a destruir nuestro planeta y con esto nuestra civilización tecnológica, o simplemente con el abuso del uso de computadores se puede llegar a atrofiar las funciones mentales por su no uso; podría suceder que un pequeño grupo sea el que piense y trabaje o cree y maneje a toda la masa, y dentro de ella unos cuantos serían los que instrumentarían y arreglarían las máquinas, o podría llegarse a que la misma computadora se programaría para arreglarse a si misma en caso necesario, dejando al hombre a un lado . De todas maneras se quedaría el hombre con sus sentimientos, sus valores, sus impulsos vitales, sus necesidades biológicas, emocionales, de amar y de conocer.

Actualmente se habla de la enseñanza por medio de la “informática” con los computadores y la automatización. Los computadores, las calculadoras de bolsillo ya los tienen los niños en primaria y secundaria. Hoy día los cálculos que demoraban horas y hasta días se hacen en segundos gracias a las computadoras. Hoy solo basta hacer maniobrar unos botones para que los datos en la computadora resuelvan una serie de problemas que con anterioridad requerían hasta meses o años. De tal manera se han resuelto innumerables problemas de tiempo, espacio, dinero y se han evitado los errores humanos. Hoy día la enseñanza de la programación de las computadoras no es misterio o cuestión de científicos electrónicos; ya al muchacho se le está enseñando desde pequeñito la teoría de conjuntos, que luego, comprendiéndola, es la base para entender la teoría de sistemas y luego la programación.

El cambio ha sido tan rápido que el mismo hombre no ha aprendido todavía a encontrar todos los objetivos acerca del papel de las máquinas en el futuro y de cómo el ser humano debe utilizarlas y comportarse con respeto a esta tecnología. La computación ha traído y traerá problemas sociológicos y psicológicos y, por ende, su repercusión en el aprendizaje. Uno de los problemas que se puede observar es cómo el sujeto puede maquinizarse de tal manera que no piensa sino que actúa, no imagina sino máquina, se convierte en otra máquina e instrumento que maneja la máquina; se transforma en el hombre-máquina, del que en un escrito de hace ya treinta años, personalmente lo planteaba, y que a continuación me permito transcribir, bajo el titulo “EL CEREBRO MECANICO, LA CIBERNETICA Y LA LIBERTAD HUMANA” (1953), pues es interesante cómo en él, antes de haberse desarrollado las computadoras, ya estaban planteándose las consecuencias futuras.

“Hace poco tiempo se efectuó en Madrid el Congreso de Cibernética, ciencia que nació en España y que hoy día es conocida ya generalmente”. Los griegos llamaron el arte de pilotear ‘cibernética’; hoy día es la ciencia que domina, conduce y dirige. Los técnicos se han servido de ella para crear ‘máquinas-animales’, cerebros y hasta ‘robots’ humanos. Todos estos aparatos se conducen creando defensas contra agentes agresivos, adaptándose al medio y realizando cálculos que muchos hombres al tiempo no podrían efectuar. Se han creado máquinas que guardan recuerdos, tal como lo hace la memoria humana, cerebros electrónicos que hasta tiene la capacidad de equivocarse y de ser exactos (esto último difícil en el hombre), tortugas que buscan el frio o el calor y que hasta despiertan el apetito… Todo esto lleva unas veces a reír y otras a pensar en las innumerables incógnitas que guardan la naturaleza y el universo.

“El hombre quiere crear la vida y algunos sabios creen tener en sus manos los instrumentos técnicos para la creación del hombre. Se hacen nuevas especulaciones filosóficas y metafísicas. Se dice y se repite haber dominado ya la posibilidad de crear la vida”.

“Está ciencia de la cibernética, que realiza un paralelismo con el sistema nervioso, ha permitido crear artefactos que llegan a conducirse casi como un hombre; y felizmente digo ‘casi’, por que son incapaces de poder idearse y carecen de la capacidad de crear.

“En la hora actual, en este mundo revuelto, de sorprendentes descubrimientos y de increíbles progresos mecánicos y tecnológicos, la civilización ha hecho del hombre una máquina, y éste, a su turno, ha creado máquinas que en muchas cosas lo superan. Pero estos ‘robots’ no tienen la facultad de ser libres, sino que necesitan del hombre para su funcionamiento, mantenimiento y reparación; dependen de él y solamente con su información trabajan, mientras que el hombre produce su propia información. Pero, sobre, todo carecen de conciencia, de personalidad, de libertad y de responsabilidad, atributos precisos del espíritu humano. Se pretende que se ha llegado o que se llegará a conocer la esencia misma de la existencia; pero como dijo recientemente en Francia Luis Brillouin, ‘no se puede esperar que la cibernética nos proporcione en el futuro la solución del enigma de la vida, de la conciencia y del pensamiento’. Las ‘máquinas-hombre’ u hombres artificiales que se pretenden crear, podrán calcular, recordar, adaptarse, actuar y hasta pensar, pero jamás podrán decidir.

“Una noticia que en Europa alarmó a los centros científicos fue que en Rusia se estaban haciendo experimentos en los laboratorios de psicología con el llamado ‘lavado cerebral electrónico’. Se dice que con él las representaciones mnémicas se borran (o se lavan) y luego se pueden crear hombres, de conformidad con moldes anímicos preestablecidos, cambiando a si la personalidad antigua, creando nuevas capacidades de vivencia, de adaptación, de reacción y nuevos potenciales. Parece que este ‘lavado cerebral’ es algo distinto al tratamiento repetido de electrochoques.

“Si el lavado cerebral electrónico se emplea con los resultados que anuncian las informaciones recibidas, resultaría que la ciencia de hoy permite a los hombres la construcción, ya no de cerebros electrónicos o máquinas-hombres potencializados por la energía electrónica, sino ‘hombres-maquinas’ despotencializados con aquella misma energía.

“Sabemos que la ciencia rusa tiene a su disposición una gran partida del presupuesto nacional para el ensanche de los trabajos que se realizan en sus laboratorios de psicología experimental, y que en ellos se realizan estudios del hombre en relación con la sociedad, la familia, la religión y los diferentes medios ambientes en donde aquél debe actuar. Y sabemos, también, que cada experiencia conduce a los experimentadores a la convicción de que el hombre no puede vivir aislado, sin sociedad, sin familia, sin religión, porque está, al fin y al cabo, lleva al hombre a religarse o sea, a volver a ligarse en la unidad espiritual, dentro de una continuidad.

“Si el lavado electrónico se adoptase como medida usual, tendríamos ya el fin de la libertad humana. Y ocurre preguntar: ¿Hasta dónde el hombre puede ser libre y hasta qué punto la ciencia  y hasta qué punto la ciencia tiene el derecho o la libertad de desposeer al ser humano de ella? Ya sabemos que son muchas las personas que prefieren la muerte a la pérdida de la libertad. Pero estamos llegando a una época en que el hombre, aburrido de ella, quiere quitarse ese privilegio de pensar libremente.

“Ha correspondido al hombre actual vivir en la era de los más grandes descubrimientos, y no satisfecho aún, pretenden alcanzar el ‘cielo’ y el ‘universo’ como sucedió a los hombres que se confundieron en Babel.

“¿Hasta que punto también en el Hemisferio Occidente no se ha creado el hombre-máquina de consumo, que compra, consume y vuelve a comprar motivado por las fuerzas provenientes de la publicidad, las que a la vez lavan, contaminan, alienan y/o motivan al ser en una dirección u otra? De suerte que sería otra manera de lavado cerebral, de dirigir y conducir al hombre volviéndolo máquina. ¿Qué consecuencias tiene y ha tenido esto? Pensando en un solo sentido, tendríamos una defensa, una resistencia con violencia activa o pasiva, ante ese fenómeno; es así como encontramos los ‘antis’, que los hay en distintas direcciones. De todo esto podemos concluir cómo de una manera u otra la libertad humana se siente afectada y la misma ciencia puede y es utilizada para intervenir en las decisiones. Correspondería si, cómo las motivaciones sanas, ordenadas, que buscan el bien y el equilibrio, son las que mueven a los científicos en su ciencia y tecnología para integrar en ellas al hombre en su libertad interna y externa.

“Hoy día, el acoplamiento de las ciencias es una realidad; ya no se trabaja unilateralmente, sino en equipo, lo cual nos ha llevado y nos lleva al progreso, al avance y a la conquista de lo no hallado. Pero esto mismo puede confundirnos, porque buscando la solución de todo no llegamos a nada. De la misma manera si enfrentamos a las limitaciones, a la renuncia de la omnipotencia y omnisapiencia, de tal forma podríamos encontrar un camino más real y más bondadoso para las generaciones futuras. En esas renuncias y limitaciones cabrían el encuentro con un equilibrio entre los derechos y los deberes, cuyo resultado nos daría un punto de medida de libertad responsable y consciente”.

Si antes me réferi al llamado “lavado electrónico” y al “hombre-máquina”, hoy día podemos pensar que existen lavados mentales provocados por la inundación de la propaganda y por la idealización de la ciencia y de la tecnología; es por esto por lo que observamos la tendencia a que los niños usen las calculadoras y computadoras en forma indiscriminada, aun más, se piensa algunas veces que el niño debe recolectar o acumular la mayor información no siempre para la creatividad sino más bien para mostrar su sapiencia; es así como encontramos los famosos programas en la televisión que hacen alarde de conocimientos y se ensalza y se premia a aquél que conoce de algún tema como enciclopedias; afortunadamente los educadores no han caído en tal falencia y es por esto por lo que se nota más bien la tendencia a que el niño aprenda a pensar, a cómo comprender y a cómo utilizar sus conocimientos para así poder crear.

Son los hombres los que pueden crear máquinas y no éstas al ser humano, pero si es posible que se llegue el momento en que el hombre se deje comandar por la respuesta de la lógica programada en la máquina electrónica; de tal manera se verán muchos sujetos o la misma masa dominados por la electrónica; quizás ya lo estamos observando a través de la televisión, máquina o aparato, que recrea, en el sentido de la diversión o distracción, pero que automatiza el pensamiento o, mejor,  lo anula no permitiendo que el sujeto en realidad aprenda y piense.

Otros de los problemas que se suscitan es que el sujeto puede anquilosarse o subdesarrollar la intuición, quedando perezoso ante la obligación de calcular y pensar. Los técnicos de la computación y de la informática deben planear e imaginar cuáles serán los cambios, los métodos, los instrumentos que deben aplicarse a las referidas transformaciones que se suscitan por la utilización de las computadoras. Es importante, creo, que antes de formar hombres-máquinas, hay que formar más y mejor hombres pensantes y para eso hay que enseñar a pensar. Actualmente nos encontramos con la desproporcionalidad, por un lado, de los avances tecnológicos de la informática, la comunicación  y las computadoras, y por otro lado con la evolución  natural del ser humano. Estamos frente a una crisis de diferentes puntos de vista; uno de ellos es que el sujeto tiene ahora que aprender a adaptarse a ese nuevo sistema de vida que le está imponiendo la nueva tecnología; por lo tanto, los técnicos tendrán que pensar también cómo se deben crear medios y sistemas para enseñar al sujeto en esa nueva adaptación y así enfrentar con prevención el mundo del mañana. Actualmente hasta las fantasías de las profecías, entre ellas las de Nostradamus, se han llevado al examen de la computadora creando aparentemente una posibilidad matemática a las fantasías del siglo XVI.

Es posible que nuevas tecnologías  nos ayuden en está nueva adaptación a que ha hecho referencia,  lo que permitirá sobrevivir ante la frialdad de la máquina en este mundo convulsionado, en donde lo que se desea más es tener más, sin importar el ser y el existir trascendente. Se ha creado la carrera de la posición y del bienestar físico en una competencia de quién puede más física, intelectual, tecnológica y científicamente, para, repitámoslo, “tener” más, como si en ese tener se encontrara un estar mejor del ser. Quizás las máquinas mismas ayuden al hombre para un nuevo encuentro consigo mismo, con una participación del “otro” en un “nosotros”, despojados de envidias, celos, rivalidad y egoísmo fratricida, para así aprender del mundo que lo rodea, de si mismo y de los demás, conociendo y pensando.

La computación por lo tanto se está llevando a diferentes campos del conocimiento; en la pedagogía, la “unidad de computación”-computador-pantalla-máquina-teclado de señales-discos, ayudados por el audio, es posible utilizarlos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, aplicándolos por ejemplo en la enseñanza de la lengua, de la gramática, con imágenes y palabras, con un orden programado metodológicamente, a fin de formar e integrar gramáticamente las palabras, las que son escogidas con su significación e ideación especificas, para formar el discurso y el concepto.

La enseñanza de un idioma, de tal manera, se vuelve más corta, más simple, más sintética. En el área de las sociales, es posible programar haciendo síntesis de conceptos y estimulando al sujeto para que complete la idea. Lo mismo es aplicable a la geografía en sus aspectos descriptivos, económicos, funcionales y cuantitativos; de la misma manera es factible enseñar las formulas y estructuras químicas y físicas en su aspecto teórico, sin dejar a un lado la faceta práctica, tan importante en la enseñanza. Quizás son las matemáticas las que más pueden ser enseñadas por medio de las computadoras, programando en la imagen de la pantalla los números, los símbolos o signos, y con ello el concepto de conjuntos, de sistemas, haciendo que el niño aprenda jugando. Este es otro de los medios de enseñar y aprender valiéndose de la tecnología moderna. Así con las computadoras se logra facilitar que el niño aprenda a pensar no pegándose a la computadora sino utilizándola para formar conceptos, abstracciones, concretizaciones, para finalmente realizar análisis y síntesis que lo lleven al conocimiento formal y al científico dialectico.

La enseñanza general debe utilizar los computadores, y la misma instrucción  del manejo de los mismos es indispensable darla hoy día al joven estudiante, al cual también se le debe enseñar a investigar utilizando las computadoras para con ello también llegar a la creatividad. Lo importante ahora es crear programas pedagógicos ayudados con los sistemas de computación adaptándolos a la vida actual y a la futura.

Es posible que las computadoras puedan ayudarnos también en el campo de la salud física y mental para diagnosticar, conocer el  trastorno y así poder también encontrar más rápida y fácilmente las soluciones o remedios adecuados, con un mínimo de error. De la misma manera se podrán encontrar métodos de aprendizaje más rápidos, más sintéticos y concretos, que puedan desarrollar mejor las capacidades del pensamiento y de la creatividad. Sin embargo, tanto al médico, al maestro, como al científico, al creador, al artista o simplemente al hombre, no se los puede reemplazar. Siempre se requiere del hombre para ayudar al hombre con sus funciones conceptuales. La máquina podrá haber suplido las funciones que llevan a la memorización sin equivocación, pero no podrá reemplazar las funciones conceptuales.

Es por esto por lo que es necesario estar pensando en cómo se puede crear metodologías pedagógicas actualizadas o programadas para  niños venideros.

Con lo anterior no quiero significar que todo se pueda resolver mediante los computadores, todo lo contrario; más aún, no todos tendrán habilidades para el manejo de los mismos, pero sí a todos se les debe dar la oportunidad de enfrentarse a esta tecnología.

Es muy conocido cómo al ser humano se le está creando o estimulando la omnipotencia del manejo del cálculo, de la memorización de datos, del encuentro de soluciones ya dadas, de control de la imagen, de la facilitación de saber informaciones con aparatos que se tienen y se manejan con una sola mano, y todo en fracción de segundos, en el momento que lo deseamos. En un futuro quizás muy cercano cada casa, y aun cada sujeto, tendrá un computador o una calculadora para programar su vida de relación. Por todo lo expuesto es claro que el ser humano requiere no sólo de nuevas adaptaciones y encuentro de metodologías sociológicas, pedagógicas, sino cambios de actitudes de mentalidad en forma libre, estando abiertos a la inmensidad de posibilidades que nos llevan a mejorar la organización de las ideas, del conocimiento, del trabajo, de los criterios y conceptos, haciendo mejores análisis y síntesis, pudiendo abstraer y concretar mejor para así también poder crear.

Si antes se había creado máquinas memorizantes en el ser humano, hoy hay que crear hombres pensantes y no hombres máquinas, pues no encontraríamos en la misma situación cuando el objeto se suponía que debería reaccionar de acuerdo con ciertos patrones preestablecidos y normativos, y por lo tanto no se le permitía al sujeto pensar, actuar, ser y existir. El peligro es que con la misma máquina se llegue a lo mismo.

Ya hay proyectos de diseño de un “aparato de pensar”, es decir, de cómo se supone que la mente puede llegar a pensar, de acuerdo con las funciones conocidas; en este funcionamiento podemos encontrar una variedad de funciones que es factible ser llevadas a las máquinas, a los cerebros electrónicos; pero algunas cuantas funciones no podrán ser programadas en ningún aparato de sistemas, pues pertenecen, hasta ahora, al hombre; así, por ejemplo, entre ellas están las funciones de simbolización, de formación del pensamiento onírico, de la pre-concepción y concepción propiamente dichas. Repetir o copiar el aparato mental humano sería equivalente a hacer otro hombre con toda su naturaleza, a su imagen y semejanza, o con la misma identidad de hombre.

De todo esto se desprende nuevamente cuán necesario es tener en cuenta que tanto la tecnología cómo la ciencia debe estar al servicio del hombre y no éste al servicio de ellas, ni volverse esclavos de las mismas, endiosándolas. Cuando más investigamos, en cualquier campo nos encontramos con los límites del conocimiento y del hombre en su saber y aprender.

DÉJANOS TU COMENTARIO

DÉJANOS TU COMENTARIO

Please enter your comment!