Psicodinamia del Aprendizaje

I.   Introducción

Una preocupación de todos los que enseñamos es cómo el ser humano aprende; por esto he querido hacer con este escrito un aporte más sobre el tema, enfocándolo desde distintos ángulos. Quizás he puesto en función el principio de que un efecto es producido por diferentes fuerzas que se oponen y forman un mismo campo; cada fuerza controla a la otra y a la vez cada una produce los efectos que le son característicos.

Deseo penetrar en la fenomenología, la mecánica y la dinámica, en este proceso que llamamos aprendizaje. Pero antes es necesario definir el aprendizaje. Este es el proceso por el cual adquirimos conocimiento de algo y modificamos el estímulo que recibimos en una respuesta más armónica.

Al considerar la etimología de la palabra aprendizaje, encontramos que viene de “ad” a, hacia y “prendere”; es decir, prender, percibir, tomar una cosa, un objeto externo y agarrarse, asirse a él sujetándose; esto puede ser en forma activa o pasiva, dependiente o independiente, integrativa o yuxtapuesta.

Hay que diferenciar aprender, de comprender y entender. En la comprensión existe el rodeo por todas partes del objeto; hay una inclusión y un “contener”. En el entender hay ya una aplicación y dirección, un aclaramiento; podríamos decir que hay un “en” y “tender” para ver más.

En el entendimiento hay dos fases: 1. La de sensopercepción, en la que se ven las partes, y 2. La del recordar. Aquí el proceso es superficial y no llega al fondo del principio de causalidad; en cambio, en el comprender existe un entender más la solución profunda de la incógnita.

Una vez hecha esa diferenciación sutil, nos podemos preguntar: ¿Por qué existe el “porqué”? esto pertenece a la mente, a la cualidad de pensar y buscar la relación causa-efecto; sin ella el hombre se angustia o muere en la nada al no poder encontrar la solución para adaptarse. Antes del porqué, existe el “qué” y éste está relacionado con el ser, el estar, el hacer y el tener; al mismo tiempo, en lo profundo, nos encontramos con el ser en su intimidad. Parece que existiera un interrogante interno, una incógnita, en todos nosotros, la cual deseamos resolver y descubrir.

El hombre estudia por curiosidad del Yo, por interés práctico, por encontrar las soluciones del dolor en búsqueda del placer y de la vida. Surgiría ahora la pregunta: ¿Por qué aprendemos? Si pensamos profundamente, la respuesta es muy simple: Porque necesitamos vivir conscientemente.

¿Qué bases tenemos para aprender? Esto será expuesto en el capítulo: “Principios básicos de la enseñanza”. Resumiendo, tenemos la herencia, la maduración, las capacidades, el condicionamiento y las experiencias internas y externas.

Por su parte, la medición por el cálculo de nuestras experiencias acumuladas, nos da un conocimiento de algo que ha estado fuera y ahora está dentro, aprendido.

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