Psicología del Aprendizaje

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1. Proceso del aprendizaje. Para referirnos al aprendizaje, deberíamos mencionar la sensopercepción, los elementos de está, las clases, los órganos y, por último, llegaríamos a plantear los postulados de las diferentes escuelas psicológicas.

¿Cómo se desarrolla el proceso del aprendizaje? En cuatro etapas. Primera: realizar adecuadamente el proceso sensoperceptivo, significativo e interpretativo. Segunda: grabarlo y ser capaz de reproducirlo o reconocerlo, confiándolo a la memoria (recordar). Tercera: volverse eficiente aplicando éste conocimiento a situaciones diversas, buscando y encontrando soluciones para la adaptación. Cuarta: formar hábitos y facilitar la capacidad para encontrar nuevas soluciones. En todas está implícito el proceso del pensamiento.

En el pensar o inventar soluciones a problemas, el sujeto se vale y emplea los símbolos y signos que lo llevan al razonar (razonamiento). Los animales no tienen esa capacidad proyectiva y asociativa simbólica y significativa que se realiza, a través del signo y del símbolo. El animal, como es bien sabido, aprende a través del ensayo-error, moviéndose, además de la herencia programada genéticamente, por medio del placer-dolor, para resolver en últimas el problema de la vida y los obstáculos que a ella se le oponen.

Otra de las capacidades del hombre, que interviene en el aprendizaje, es la formación de conceptos. El concepto implica un darse cuenta de la calidad de ideas, formada por las distintas calidades específicas de otras ideas, las cuales están asociadas con las circunstancias en relación con el sujeto. Por ejemplo, saber qué está a la derecha o a la izquierda.

El animal no puede, como el hombre, formar proposiciones que son en el lenguaje psicológico premisas de relación entre los conceptos. Es decir, en el hombre se forma una cadena o una conexión que relaciona un concepto con otro. Como sabemos, el animal no puede proyectar simbólicamente o usar signos que forman los conceptos. No puede separa o distinguir las partes del todo e integrarlas. En otras palabras, sólo el hombre puede expresar sus tendencias en la relación sujeto-objeto, Yo-mundo externo. Las formas del pensamiento, como sabemos, desde el punto de vista psicoanalítico pertenecen a dos procesos: el primario (irracional) y el secundario (racional); este último, el más objetivo, nos da la esencia y cualidad del objeto; separando lo particular, queda lo abstracto.

Los símbolos y signos (por ejemplo, números y letras) son por su parte la expresión y forma de encontrar la solución a nuestro pensamiento abstracto.

En resumen, hay seis formas de encontrar la solución: 1. Ensayo-error; 2. Entender, y por ensayo acomodar las partes; 3. Por condicionamiento; 4. Por imitación; 5. Por “darse cuenta” 6. Entender, comprender y buscar la solución por la esencia.

La última, en la que hay un concepto abstracto, se sucede en dos fases: 1. La diferenciación o discriminación. 2. La generalización. Para que esto ocurra hay que individualizar las características comunes de los diferentes objetos; por ejemplo, los pares tienen una cualidad común que es “dual”; al realizarse esto, se pueden usar los sentidos y la capacidad de relacionar, de unir, de descubrir analogías, similitudes, semejanzas y así encontramos la alternación. En otras palabras, alternamos para clasificar o diferenciar y hallar la esencia.

Los pasos serían los siguientes: 1. Diferenciar; 2. Relacionar: Encontrar similitudes, analogías y semejanzas; 3. Generalizar; 4. Combinar las cualidades simples en conceptos más complejos; 5. Clasificar (diferenciación e individualización); 6.Encontrar la esencia, “abstracción”.

Para aprender, como se expuso, nos valemos de diferentes medios, que son las capacidades ya nombradas sensoperspecivas y procesales de la diferenciación; además de lo ya nombrado, participan el principio del placer-dolor, el miedo y la amenaza en un medio determinado. En otras palabras, tenemos que inventar, descubrir, aprender, para aliviar la tensión de los impulsos que mueven al desarrollo y dan la capacidad de rendimiento, y además para huir del dolor y del miedo. Aprendemos también, porque respondemos a estímulos, asociándolos y corrigiéndolos en la respuesta.

En suma, el proceso del aprender es aquel por el cual hallamos una respuesta para suprimir las amenazas del estímulo interno o externo. En búsqueda del placer vamos a conocer, a dar soluciones para poder vivir.

2. Elementos básicos del aprendizaje (fenómenos y funciones) Por su parte, para poder aprender es necesario pensar; a la vez pensamos por medio de signos y símbolos, de acuerdo con nuestras representaciones formadas en las sensopercepciones. Para plantear esto más claro, debemos mencionar los fenómenos y funciones que se interrelacionan y mezclan para constituir los elementos básicos del aprendizaje; es por esto por lo que es necesario referirnos al pensamiento, al discernimiento, conceptos, atención, evocación, memoria, percepción, recuerdo, representación, lenguaje y unidad psíquica.

Por lo expuesto es importante tener en cuenta, para la comprensión del aprendizaje, cómo el material objetivo en bruto de nuestras  percepciones es proporcionado por los órganos de los sentidos, y el conjunto de complejos de sensaciones va a convertirse en un conjunto de objetos, los cuales adquieren una significación precisa y provocan de un modo determinado acciones internas y externas. Toda esta impresión sensorial, por su parte, deja una huella; la reanimación de la huella seria la representación; a la vez el complejo de objetos puede estar fuera en el espacio perceptivo o dentro en el espacio representativo.

Los elementos esenciales de la percepción y que tenemos que valorar en el aprendizaje, son: 1. Naturaleza del estímulo. 2. El pasado del objeto: 3. Experiencias sensoriales anteriores; 4. Sentimientos, actitudes impulsos y fines personales.

Para que las experiencias sensoperceptivas puedan ser conocidas por la conciencia, es necesario que se establezcan la función de la atención. Atención ante lo interno y externo; para localizar la actividad periódica de la conciencia existe la ya nombrada memoria.

El discernimiento seria la parte imparcial del pensamiento, propuesta a decidir si una representación determinada es verdadera o falsa; esto es, si se halla o no de acuerdo con la realidad, y lo decide por medio de una comparación con las huellas mnémicas, recogidas por la memoria (de la realidad), la cual se establece por medio de la sensopercepción.

El pensamiento es, pues, el resultado de la actividad de las representaciones; el producto del discernimiento sería el concepto; y la palabra sería el representante del concepto expresado expuesto o proyectado en signos.

El lenguaje, por su parte, se convierte en un instrumento del pensamiento permitiendo comunicar y asimilar las relaciones. Ligar y desligar síntesis y análisis, son las actividades cardinales de la función del pensar y de la inteligencia. La capacidad para formar conceptos sirve también como medida de las funciones de la inteligencia.

En la vida psíquica diurna normal las imágenes externas e internas guardan relación entre sí, según las leyes de asociación; es decir, que lo semejante parcialmente idéntico se une a lo semejante; lo que mantiene afinidad afectiva, emerge sucesivamente a la percepción y se suceden los recuerdos y cada uno de éstos evoca otros, que temporal y objetivamente se hallan internamente unidos. En suma, todo lo psíquico está unido y asociado con todo lo restante, que desde cualquier vivencia se encuentra la vía libre hacia otra.

El recordar es el conocimiento presente de las experiencias del pasado. El recordar es la prueba de haber aprendido por la capacidad de volver a nuestra sensopercepción “ideática”, con las imágenes o representaciones del pasado. Sabemos que al percibir proyectamos algo del pasado y experiencias sensoriales, que va a integrar nuestras percepciones. Kant decía: “nosotros vemos las cosas no como son, sino como nosotros somos”. Es decir, la percepción representaría nuestra apreciación de la situación del presente, en términos de nuestras experiencias del pasado.

Hay cuatro clases de recordar: 1. Reconocer lo previamente registrado en los receptores sensoriales; por ejemplo, casa, música, pan; 2. Evocar: Nos damos cuenta de la experiencia del pasado (recordamos una música) (un libro); 3. Reproducción de lo aprendido; 4. Ejecución o representación de lo aprendido.

Para que estos pasos se realicen tenemos que tener la capacidad de obtener el saber (aceptar, recibir y fijar), lo cual esta determinado por el desarrollo cerebral y de la personalidad.

A la vez, para reproducir y ejecutar debemos adquirir, retener y formar un acto, un hábito. El hábito, por su parte, se aplica en tres formas: 1. En la respuesta a prendida; por ejemplo, amarrar zapatos, escribir, comer y leer; 2. La respuesta patrón, por ejemplo, cálculo aritmético-mental; 3. Reacción emocional; por ejemplo, miedo a los animales. Todas estas funciones y muchas más son las que operan para la producción del pensamiento, la formación de conceptos, la integración de estímulos-imágenes y el discurso; en capítulos posteriores me voy a referir al aprender a pensar

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