Preparar a la institución de educación superior para fortalecer la educación técnica profesional y tecnológica

Educación técnica y tecnológica

Qué cambios implica en la gestión académica administrativa

Transformaciones en el modelo pedagógico y en las estrategias y métodos de formación. Abordar programas técnicos profesionales y tecnológicos en los que se involucra un componente científico exige hacer cambios en el modelo pedagógico y en las estrategias y los métodos formativos.

Es necesario tener presente que los cambios que exige el desarrollo de estos programas van desde la aplicación de métodos de evaluación diferentes hasta el manejo de calendarios académicos no convencionales.

Modelos administrativos flexibles. Trabajar con programas flexibles exige modelos administrativos flexibles, una visión amplia y abierta frente a las transformaciones estructurales que implica el proceso y la capacidad para escuchar las voces de los diferentes sectores que participan en la alianza.

Esto significa, por ejemplo, estar preparado para dar opción de múltiples entradas y salidas de los estuciantes, poder ingresar a programas o ciclos, reconocer saberes previos, nuevos tipos de contratación de docentes o de registros en el historial del estudiante, nuevos sistemas y métodos de tasar las matrículas.

Cambios en la estructura y el diseño curricular. Pensar la formación técnica profesional y tecnológica por ciclos y basada en competencias, implica hacer cambios en la estructura curricular tradicional que manejan las instituciones de educación superior. El modelo típico de desagregación de materias afecta una adecuada correspondencia entre el perfil del egresado y las necesidades del sector productivo.

Participación de agentes externos en la toma de decisiones. Articular la academia con las necesidades de talento humano capacitado de acuerdo con las exigencias del sector productivo supone la participación de nuevos actores en la toma de decisiones de la institución, en relación con los objetivos y metodologías de formación y evaluación de sus programas. La dinámica del proceso implica la revisión de las normas institucionales para ajustarse a las nuevas realidades.

Apropiación de nuevos roles derivados de la formación basada en competencias.

La formación basada en competencias obliga a diversas transformaciones, principalmente las que se relacionan con el rol del docente, su perfil y sus funciones, ya que pasa a convertirse en líder, guía y acompañante del proceso de aprendizaje del educando. Esto, consecuentemente, conlleva modificaciones en los procesos administrativos para soportar su gestión y administración.

Liderar y consolidar innovaciones. La institución de educación superior debe mantenerse en constante actualización y responder, desde la academia, a las exigencias que los desarrollos tecnológicos demandan a los distintos sectores productivos. Debe asegurar, entonces, la implementación de mecanismos ágiles y efectivos de planeación, asignación de recursos, administración y gestión para dar respuestas oportunas.

Replantear el sentido y vigencia de las inversiones. Hacer la apuesta por programas con un componente importante de movilidad, que no van a permanecer estáticos, supone gran complejidad en la planeación estratégica de las inversiones en infraestructura y equipamiento, así como capacidad para aprovechar las oportunidades que ofrecen los aliados.

Por un lado, es preciso establecer mecanismos oportunos de inversión que garanticen la infraestructura y el equipamiento requerido para brindar una oferta de calidad y el cumplimiento de los objetivos de formación para el desempeño efectivo de los egresados en el mundo laboral, de acuerdo con las necesidades de los sectores productivos, y, por el otro, tener la capacidad de hacer sinergias efectivas con el sector productivo para aprovechar su capacidad instalada en equipos y laboratorios durante el proceso de formación.

Romper con ideas preestablecidas. Es necesario argumentar con solidez para superar prejucios propios de la tradición del sector de la educación superior: primero, que la educación técnica profesional y tecnológica tiene como objetivo generar “mano de obra barata” y, segundo, que formar personas para el sector productivo es aceptar el capitalismo salvaje.

Qué cambios implica en la docencia

Profundizar en el conocimiento de la formación técnica profesional y tecnológica. Es necesario que los docentes, tanto de las instituciones de educación superior como de las instituciones de educación media conozcan a fondo qué es la formación técnica profesional y tecnológica por ciclos y basada en competencias.

Esto permite, entre otros asuntos, avanzar en el reconocimiento de las virtudes de estos programas frente a los prejuicios y estereotipos que han existido tradicionalmente en el país en torno a esta formación.

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