Guías de Museos en Bogotá, Presentación

Guías de Museos en Bogotá, Presentación

Bogotá: ciudad educadora, es un ideal real. Ciertamente, como toda ciudad, Bogotá es educadora. En ella aprendemos a vivir y a comportarnos, a sobrevivir y a defendernos.

Nuestras normas de comportamiento se calcan sobre los comportamientos más comunes de la ciudad. Nuestros hábitos alimenticios, nuestras diversiones, el tipo de trabajos que son productivos e improductivos, lo que se puede y lo que no se puede, lo que se debe y lo que no se debe, lo que amamos y lo que odiamos, lo aprendemos en la ciudad, de la ciudad, por la ciudad.

En la megalópolis de finales del Siglo XX, que creció en sólo medio siglo a partir de la aldea que se adormecía en su sopor señorial sobre la nublada sabana, aprendemos del caos y de la desorganización. Nuestra ciudad creció tan rápidamente, que aprendimos a crecer con el desorden y todavía es lo que más sentimos de ella, lo que mejor la identifica. En realidad, la queremos y nos sentimos orgullosos de la cultura del atajo -basta salir unos días de Bogotá para ver que todo habitante de Bogotá la recuerda con una mezcla de alivio por no estar allí y de disimulada vanidad por ser capaz de vivir allí. Tan notorio es el desorden que a menudo nos pasa desapercibido el orden.

Y, sin embargo, también hay muchos bogotanos que se han dedicado a ordenar cuidadosamente, respetuosamente, cariñosamente, pedazos de la historia y de la geografía, del arte y de la tecnología, de la ciencia y de la religión y, cuando nos fijamos más, encontramos que Bogotá es también una ciudad de museos, con los cuales puede completar maravillosamente su calidad de ciudad educadora.

Bogotá, ciudad educadora es un ideal que podemos llevar más allá del entrenamiento para la supervivencia, a la formación para entender nuestra historia y nuestra producción, las exuberancias de la fauna y de la flora de nuestro país, la magia de nuestros artesanos, la calidad de nuestros científicos, la habilidad de nuestros aborígenes, la riqueza de nuestro suelo.

Adentrarnos en el mundo de los museos de Bogotá puede ser una experiencia maravillosa, enriquecedora, educativa. También puede ser una experiencia aburrida, insulsa, fatigante. Para evitar esto último, hay que ir preparados, listos a asimilar el contenido, alertas a los significados y a los tesoros escondidos, a la idea organizadora que está detrás de cada museo, al cariño que pusieron en él sus curadores.

Para ayudar a esta aventura de educarnos a través de los museos de Bogotá elaboramos este libro. Esperamos que le ayude al maestro, al padre de familia, al joven inquieto o al niño curioso a apoderarse de la riqueza de los museos. A entrar en ellos y vivirlos, gozarlos, asimilarlos y a través de ellos comprender la riqueza de nuestra cultura y hacerse dueños de ella. Bogotá, ciudad educadora es una posibilidad ilimitada que tenemos a nuestro alcance.

¡Gocémosla!

JOSÉ LUIS VILLAVECES CARDOSO
Secretario de Educación del Distrito
Capitán de Santafé de Bogotá

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