Vida de Talú Quintero

VIDA PERSONAL
Talú Quintero es la segunda de ocho hermanos que nacieron en el hogar del médico Jaime Quintero y Lucía y quizá como ella misma reconoce, sus inclinaciones artísticas las heredo de su madre, una intelectual que le enseñó a descubrir que un alto porcentaje de la formación del ser humano se hallaba en los buenos libros. “desde niña me aficioné a la lectura, casi he sido una ermitaña debido a que acostumbro a encerrarme en mi apartamento a leer de todo, no soy muy dada a la vida nocturna ni a las rumbas, ese tiempo prefiero pasarlo desarrollando otras actividades o compartiendo con mi hija Ana Lucía”.

En su casa, lejos de las grabaciones, Talú Quintero es una mujer común y corriente. Le gusta cantar, trabajar en cerámica elementos sencillos que la llenan de orgullo y buscar la paz interior.

También viaja, uno de sus más grandes placeres, porque conocer el mundo es un hecho que deja experiencias que no se encuentran en los libros ni en las universidades.

Y casi todas las noches asiste a un taller especial para renovarse en el teatro, busca nuevas expectativas con su arte y darse cuenta de que cualquier personaje estaría a su alcance
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La Casa de Talú Quintero
Talú vive en su apartamento del norte de la ciudad, en medio de sus libros, música clásica y retablos de madera que ella misma trabaja.
Sus tardes nostálgicas las hace llevaderas con un buen café, algo de Mozart o Vivaldi y el tibio aliento de la chimenea estilo mexicano (de barro cocido) que ubicó en un costado de la sala. A unos pasos se encuentran los sillones cubiertos por mantas de lana virgen, de tonos oscuros y que raramente usa debido a que la mayor parte de su tiempo la pasa fuera de casa o en su pequeño taller recortando madera.

Los retablos, su obra más destacada, son ensamblajes en madera donde plasma escenarios imaginarios con fragmentos de poesía imaginaria, con trozos de poemas de diferentes autores colombianos como Giovanni Quessep, Alvaro Mutis, Eduardo Carranza, Liliana Cadavid, Neyla Vélez y otros. Ha realizado trece exposiciones con actores y compañeros que hacen trabajos con las manos, y sus trabajos se encuentran en muchas partes del mundo.   

TRAYECTORIA ARTÍSTICA

Talú Quintero nació en Bogotá y aunque su vida estuvo vinculada al arte, su profesión como actriz la inició hace 22 años.

Desde siempre ha elaborado retablos en los que pinta paisajes con fragmentos de poesía. Pero el talento artístico que heredó de su madre la llevó a ejercer la profesión de actriz. Es psicopedagoga y madre de Ana Lucía, su única hija. En las tablas probó suerte en la obra Romeo y Julieta; luego empezó a estudiar teatro, pero fue en la película María Cano donde comenzó su carrera de actriz. En su trayectoria tiene destacadas participaciones en Te quiero Valeria, Puerto Amor, Si mañana estoy viva, La alternativa del escorpión, La otra raya del tigre, La otra mitad del sol, Yo soy Betty, la fea, y Rauzán, entre otras.

La magia de los gestos

Recuerdan a la mujer que protagonizó el comercial de la pastilla para la memoria?

Si, era ella, Talú Quintero y sus gestos despistados son los mismos que los televidentes vieron en pantalla por espacio de cuatro años.

Talú es una artista pilísima, muy dinámica, algo introspectiva, artesana y actriz de tiempo completo. Ella era Clementina de Borrero en “Espumas”; la Madre Genoveva en “Amargo despertar”; Elvira en “Cuando quiero llorar no lloro”; la Torre de Babel en “Si mañana estoy viva”; Araminta de Castro en “Puerto amor”; la mujer de negro en “Fronteras de regreso”; Sofía Sarmiento en “La otra raya del Tigre” y Eulalia Palacios en “El Oasis”.

Estas y muchas otras caracterizaciones, alternadas con intensos talleres de formación, sintetizan el trabajo de Talú Quintero en los últimos diez años, que comenzó con la actuación en dos mediometrajes de Mauricio Cataño: Reflejos y Amigos Secretos, y un largometraje, María Cano, de Camila Loboguerrero.

“Entre mis personajes recuerdo especialmente a la Torre de Babel. Ella era como el retrato de la desolación, no era una loca, era más bien como esas mujeres que se encierran para quitarles una herencia y eso les causa tanta tensión y angustia que pasan por locas. La torre había sido catedrática de idiomas, y pues hablaba en varios idiomas. Jorge Alí Triana, el director, sabía que yo manejaba algunos idiomas, y me entregó ese personaje. En este personaje, además, yo participé en la elaboración de los parlamentos en ingles, italiano, alemán, etc., de acuerdo con la orientación de Hilda Demmner De La Zerda, la libretista, de manera que quien los escuchara en los idiomas originales entendiera claramente su sentido”.

Su pasión por la actuación se postergó durante muchos años, durante los cuales de dedicó a la pedagogía. Y es que tenía una razón muy fuerte: su hija Ana Lucía. Si ella no existiera, Talú estaría hoy en algún lugar de Europa haciendo teatro con los polacos, o en Inglaterra …Cuando la pequeña Ana Lucía cumplió siete años, Talú aceptó sus primeros papeles en el teatro. La niña ya podía quedarse sola en casa, o acompañaba a su madre –cuaderno en mano- a la función.

Talleres en el TPB, cursos de actuación, voz, interpretación, puesta en escena, fueron estructurando a la actriz que es hoy Talú Quintero. “Una actriz que hace retablos”, expresa ella aludiendo a su otra pasión.

Los retablos son imágenes de ciudades, con leyendas de sus poetas preferidos le han permitido a nuestra actriz mantener sana su economía familiar, en este medio difícil en el que los actores no siempre tienen trabajo.

Muchos de sus compañeros tienen algún retablo de Talú en su casa, de hecho ella ha organizado múltiples exposiciones en las que por lo general vende todo, todo excepto lo que decide guardarse de cada serie temática.

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