La Dulce espera de Viena Ruiz

Viena Ruiz

ASÍ SE PREPARA PARA SUS TRILLIZOS

Con estas palabras define la presentadora su vida a la espera del nacimiento de sus trillizos que se esperan para mayo.

Tal vez ningún embarazo de la televisión colombiana había sido tan esperado, comentado y consentido como el de Viena Ruiz, porque está esperando trillizos. Y ahora que la presentadora se tuvo que retirar de la presentación para cuidar su embarazo, el público se pregunta a qué se dedica, cómo está y cuánto ha engordado. Ella le contó a Tv y novelas todos los detalles.

Ella se retiró del noticiero después de lo que lo haría una mujer embarazada de trillizos, pues aunque su médico le había dicho que era mejor empezar a descansar desde diciembre Viena se sentía saludable para trabajar hasta finales de febrero, pero tuvo que retirarse a finales de enero. «La verdad es que lo hice porque el médico me explicó lo que podría suceder si no lo hacía.

En el noticiero me estresaba mucho, me daba taquicardia y falta de oxigeno, entonces el médico me explicó que cuando yo estaba mal mis bebés estaban tres veces peor. Y sin más palabras me dijo que si no guardaba absoluto reposo podría sufrir una pérdida. Cuando fui consciente de eso me retiré».

NAUSEAS, AGRIERAS Y POCO SUEÑO

Desde entonces la vida de Viena transcurre en la más absoluta calma; sólo sale de su casa para los controles médicos y evitar subir y bajar escaleras y camina.

Ella lo disfruta al máximo, porque advierte que todo lo hace por sus hijos. Lo que sí le ha dado bastante duro son las continuas náuseas y los mareos, por eso mismo su alimentación es bastante sana y aunque no come mucho si lo hace muy seguido.

Esto explica porqué no ha subido mucho de peso, pues a los cinco meses tiene cinco kilos demás, únicamente.

A diferencia de la mayoría de las embarazadas que sufren de sueño permanente, Viena no duerme ni en las noches, tampoco ha sufrido de calambres, en cambio si de esas incómodas agrieras que para las abuelas anuncian bebés peluditos.

La lectura también la ha tenido que suspender pues le causa mareo, pero ha encontrado la forma de mitigar esa carencia cuando sus visitas le leen.

No hay duda, todos la contemplan, aunque ninguno tanto como su esposo y eterno enamorado, Humberto Mora, quien no pierde oportunidad para consentirla y hacer planes en la casa que los dos han construido para su numerosa familia, porque ya ella presiente que Humberto no se conformará con tres niños en casa. «Él siempre ha dicho que quiere tener siete hijos».

Viena no ha comprado nada para sus pequeños, que ya saben serán dos varones y una niña, pues la compañía MaxMara de Medellín.

Liderada por una amiga suya llamada Luz Marina Acosta, ya le diseñó y le obsequió todo lo que estará en la habitación de los trilllizos, que incluye cunitas, cómodas y muñequeros. Sus amigos por su parte le han regalado peluches, cobijas, piyamas, pañales, los choches y hasta las sillas del carro.

Lo que si tiene la presentadora listo es la primera muda de sus pequeños cuando los presente a la prensa, pues no piensa esconderse ni hacerse la difícil cuando ellos nazcan. «Cómo voy a ocultarle a mi medio, en el que trabajo y al que tanto le debo, mis hijos que son lo que más quiero.

Aunque sé que si nacen antes de lo previsto no podré mostrarlos tan pronto porque estarían en incubadora, pero si sé que quiero compartir esta dicha como todas las de mi vida con la gente».

DECISIONES DIFÍCILES

Del nacimiento la pareja ya ha hablado y aunque él quisiera presenciarlo, tiene sus dudas, pues sabe que puede impresionarse mucho.

La selección de los nombres también está complicado. Todos los días llegan sugerencias de familiares y amigos y por ahora han clasificado nombres como Carmen, Pedro, Camilo, Manuela, pero no hay nada definitivo, por eso siguen escuchando propuestas.

Los que si desecharon del todo son aquellos que están en el libro de los nombres que contemplan algunos como Euclides, Máximo y Olegario.

Y si de enumerar los momentos más emocionantes de su embarazo se trata la presentadora no tiene que hacer mucha memoria.

Pues recuerda perfectamente que el más feliz ocurrió el 21 de octubre cuando a mediodía le dijeron que estaba esperando. «No había experimentado tanta dicha. Nunca me había quedado tan quieta sintiendo que las lágrimas bajaban».

También fue emocionante cuando se lo contó a su marido y ambos lloraron y cuando vio una ecografía en el monitor y vio como se movían sus bebés mientras el médico le decía que divisaba un varón.

Viena sabe que su vida cambió cuando le dijeron que esperaba trillizos y que cambiará radicalmente cuando ellos lleguen al mundo, por eso cuando se le pregunta por su regreso responde sin apresurarse. «En principio me siento preparada para trabajar una vez transcurra la licencia.

Lo importante para mí es tener el tiempo para atender a mis bebés, cuando nazcan ya sabré cómo me va y sabré que es lo más sabio que debo hacer»

 

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