¿Cuáles son las señales de alerta a nivel digestivo?

Señales de alerta a nivel digestivo, Fibrosis Quistica

Alertas

√ Poco aumento de peso, a pesar de tener un buen apetito y a veces voraz
√ Deposiciones frecuentes, suaves y/o voluminosas.
√ Deposiciones fétidas.
√ Moco o aceite en las deposiciones.
√ Exceso de gas y/o dolor de estómago
√ Distensión o hinchazón del abdomen

Pancreatitis: La secreción de páncreas es espesa y puede bloquear los conductos del páncreas llevando a inflamación recurrente ó crónica del páncreas.

Diabetes: Se desarrolla posterior a inflamaciones crónicas del páncreas, pancreatitis recurrentes o crónicas, que dañan la porción del páncreas que se encarga de controlar el nivel de azúcar en la sangre. Se puede empezar a desarrollar al comienzo de la segunda década de la vida (11 – 12 años).

Daño en el hígado: La secreción del hígado llamada bilis (líquido que interviene en la digestión) es más espesa y puede obstruir el conducto que transporta la bilis fuera del hígado para ser eliminado por el organismo.

Cálculos biliares: (pequeñas piedras) dentro de la vesícula biliar.

¿Cómo manejar los problemas respiratorios en Fibrosis Quística?

Los tratamientos crónicos tienen como objetivo mantener el pulmón lo más limpio posible, movilizando los tapones de moco de las vías aéreas, para prevenir las infecciones. Al desobstruir las vías aéreas, se está trabajando para prevenir las exacerbaciones y el daño que estas pueden causar a los pulmones y a las vías aéreas. Por esta razón estas exacerbaciones deben ser tratadas lo más temprano posible, especialmente con antibióticos, reforzando todo el manejo que se realiza de manera permanente.

Manejar los problemas respiratorios

Técnicas de aclaramiento o limpieza de la vía aérea

También llamada terapia respiratoria (TR) o Fisioterapia del tórax. Estas técnicas, y los antibióticos para combatir las infecciones son pilares muy importantes del tratamiento. Pueden ayudar al paciente con FQ a respirar más fácil. El objetivo de su uso es lograr aflojar las secreciones espesas y movilizarlas a las vías aéreas más grandes para que puedan ser expulsadas al toser o al hacer el “huff”. Mejoran la tolerancia al Ejercicio y la calidad de vida. Limpiando la vía aérea (bronquios) se disminuye la posibilidad de infección y mejora la función pulmonar.

La terapia respiratoria (TR) debe realizarse en todos los pacientes, sin importar la edad, todos los días dos a tres veces según la severidad de la enfermedad y las indicaciones del médico. Se debe practicar de manera permanente, sin interrupciones desde el diagnóstico de la enfermedad, incluso si el paciente está sin síntomas.

Hay que intentar que las técnicas para realizar la terapia o las ayudas mecánicas utilizadas para esta no resulten incómodas, ni provoquen ahogo o cansancio. El equipo de salud estará evaluando de manera permanente tanto el aprendizaje de las técnicas recomendadas, como su grado de cumplimiento.

El niño debe asociar la terapia respiratoria (TR) como algo rutinario, habitual y beneficioso para él, siendo la familia muy importante para involucrarlo como parte de su vida diaria. Por ello, es recomendable asociarlas al juego en los niños pequeños (juegos de soplar: hacer bombas, soplar a través de pitillos, tubos, flautas….) y nunca emplear el tratamiento como algo obligatorio o castigo.

Hay muchas técnicas para la limpieza de la vía aérea que van a variar de acuerdo a la edad y a las preferencias de cada persona. Para lactantes y  niños pequeños las técnicas de higiene bronquial pueden realizarla los padres. A medida que el niño va creciendo se irán adicionando más técnicas que podrá realizar posteriormente de forma autónoma. Más adelante detallaremos las diferentes opciones de TR.

En pacientes con FQ la tos ayuda a limpiar los pulmones. Anime a su hijo para que desde pequeño aprenda a toser “para que salga la flema”. No permita que su hijo se avergüence de toser tanto en las sesiones de TR como durante el día. Si no tose, las flemas se van a acumular y va a haber un mayor riesgo de infección.

Cuando aumente la tos y no se expulsen las flemas (tos seca), consulte a los profesionales de su equipo de atención para que revisen las técnicas de la terapia respiratoria.

Estas técnicas se asocian a otros tratamientos como pueden ser fluidificantes inhalados, antibióticos y  broncodilatadores. Los broncodilatadores deben ser suministrados antes de las técnicas de aclaramiento de la vía aérea (terapia respiratoria) para abrir las vías aéreas.

Muchos medicamentos se administran a través de nebulizaciones, a lo que llamamos aerosolterapia (administración de substancias sólidas o líquidas en aire u oxigeno). Su ventaja principal es que el medicamento va directamente a los bronquios (vías aéreas inferiores) y allí logran alcanzar concentraciones altas, sin los efectos secundarios al ser  utilizadas otras vías (oral o endovenosa). Estas nebulizaciones son más eficaces si se utilizan con boquilla; si no es posible hacerlo de esta forma se utiliza con máscara.

Medicamentos que ayudan a eliminar las secreciones:

Broncodilatadores: abren las vías aéreas para ayudar a limpiar el moco y hacer que se respire más fácil. Casi siempre son inhalados o nebulizados. El salbutamol, la terbutalina son ejemplos de  broncodilatadores.

Mucolíticos: son medicamentos que ayudan a volver más líquidas las secreciones facilitando su expulsión. Ejemplo de estos es la Dornasa alfa, suministrada también por vía nebulizada una vez al día. Actúa como una tijera cortando algunos componentes dentro de la flema.

Solución salina hipertónica: es  suero fisiológico con exceso de sal, idealmente al 7%. Esto ayuda a atraer agua y por consiguiente repone la que falta en las vías aéreas de los pacientes con FQ, facilitando la  limpieza del moco. Se recomienda usar con un broncodilatador como el salbutamol antes de su administración para prevenir la obstrucción bronquial.

Los antibióticos son la base del tratamiento tanto para la infección aguda (exacerbaciones) como para la infección bronquial crónica. Es muy importante saber, que hay que detectar la Pseudomona aeruginosa de manera precoz, especialmente si es la primera vez que aparece, para intentar su erradicación inmediata y evitar la infección crónica por este germen cuando ya es muy difícil su eliminación.

El tipo de antibiótico a utilizar y la vía de administración deben individualizarse en cada paciente. A veces se requieren antibióticos con frecuencia y por periodos largos. Otras veces se dan por vía oral, pero si la infección es más fuerte, o por gérmenes especiales, se requieren antibióticos directamente en la vena, ya sea en el hospital o en casa, usualmente entre 10 a 14 días.

Antibióticos inhalados: los antibióticos inhalados se usan para combatir o controlar las infecciones. Administrados por esta vía van precisamente a donde se requieren, las vías aéreas. Estos antibióticos se usan para mejorar los síntomas respiratorios en pacientes con FQ que tienen Pseudomona aeruginosa.

Azitromicina: es un antibiótico que se usa tres veces por semana para disminuir las infecciones y tratar la inflamación de las vías aéreas.

Medicamentos para la inflamación

Otro componente importante del tratamiento de la FQ son los antiinflamatorios.

Ibuprofén: es un antiinflamatorio que puede disminuir la caída de la función pulmonar. Se requiere controlar que la dosis sea adecuada (en sangre), y dosis muy bajitas o muy altas pueden no ser buenas para la persona con FQ. Debe ser indicada por su médico tratante.

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