Diagnóstico del Síndrome del Niño Maltratado Parte I

El Médico no Puede Ver al Niño Sólo desde el Punto de Vista Orgánico, para no Omitir el Diagnóstico del Síndrome del Niño Maltratado

Dr. Pedro Alberto Sierra Rodríguez
Profesor Asistente, Universidad Nacional
Jefe de Servicio de Lactantes, Hospital de la Misericordia.

Introducción:

“Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y al seguridad social, tener una familia y no ser separado de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión”.

Como consta en la Constitución Política de Colombia de 1991.

El niño desde su concepción tiene una serie de necesidades físicas y sociales que varían de acuerdo a la edad y requieren satisfacción por parte de los adultos y la sociedad, para obtener un crecimiento y desarrollo armónicos.

Durante la gestación al niño depende totalmente de la gestante para crecer y desarrollarse, posteriormente necesita del apoyo de otras personas que le van a ser significativas.

Cuando las necesidades del niño no le son satisfechas en forma intencional, debido a acciones ejercidas por un adulto o la sociedad misma, se presenta el maltrato infantil pudiéndose afectar su crecimiento, su desarrollo o ambos y manifestándose en su aspecto físico y social.

Se considera maltratado al menor, cualquier forma de relación agresiva de un adulto (padre, hermano, maestro, cuidador) con un menor, que afecta su desarrollo integral, ocasionándole traumas físicos, emocionales y psíquicos en forma temporal o permanente 3.

A través del problema del maltrato a la infancia se están violando directamente los derechos universales de todo niño, cualquier tipo de maltrato apunta a la negociación o al atropello de algunos o varios de estos derechos en los que se contempla el bienestar de los niños.

En 1924 se proclama en Ginebra los derechos del niño, en 1959 fueron reconocidos por las Naciones Unidas.

Es importante fortalecer los vínculos familiares y para que, desde un principio, los haga valer y denuncie ante los organismos más competentes.

Los niños son el futuro de un país, si no se les trata como debe ser, engrosarán la fila de hombres y mujeres amargados por la violencia y el maltrato a sus semejantes.

Por ello es que en estos momentos hay toda una campaña para prevenir un mal de la sociedad que acaba con la imaginación y el poder creativo de los menores, ocasionándoles graves problemas físicos, mentales y sociales.

El 80% de la población colombiana está marginada de los servicios del estado, con niveles de vida bajos, enfrentándose a situaciones de desempleo, carencia de educación, escasez de vivienda adecuada, deficiente acceso a servicios de salud, entre otros.

Toda la problemática que atraviesan muchas familias colombianas influye la mayoría de las veces en el maltrato, ya que todo lo anterior produce tensión y angustia en los adultos, quienes se desahogan maltratando al menor, ya que es la población más vulnerable.

¿Cuál es el origen de la violencia y el maltrato?

El hombre no parece tener peor enemigo que su propio semejante o dicho en otros términos: “Homo Homini Lupus” o sea “el hombre es un lobo el hombre”.

Los biólogos y los etólogos lo han dicho en todos los tonos: ningún animal, ni siquiera el más feroz de los carnívoros, que suele matar por comer, tiene la agresividad del hombre 28.

La agresividad es una característica de lo humano. No es un instinto sino un efecto de la estructura de la crianza. Una consecuencia psíquica en el desarrollo, por la indefensión inicial y la inmadurez biológica, que ponen al ser humano a merced del otro.

La agresión se convierte en violencia cuando compromete el cuerpo, los bienes y el bienestar del otro.

Un cierto manejo de la agresividad es aceptable y necesario en todo el proceso creativo.

La ley se encarga de normalizar el ejercicio de esta agresividad, no así el uso de la violencia, ya que compromete la convivencia, los valores individuales y sociales. El respeto por el otro, la solidaridad humana y la comunicación, necesarios en la formación y construcción de los valores que sustentan la vida como hecho social y cultural que es.

La violencia se constituye como el ejercicio de la agresividad que transgrede la ley en que se fundamenta la convivencia de los seres humanos.

En Colombia cada día la violencia adquiere mayores dimensiones, introduciéndose en “como una forma cotidiana de vivir”, tan asimilada en el comportamiento que adquiere formas sutiles e inconscientes de expresión, que le permiten ser negada frecuentemente por los mismos que la ejercen y las víctimas de ella, relegándola a una especie ghetto: “la pelea, la guerra”.

De este modo se hablará de la violencia de los demás, dando lugar a que la población se sienta ajena al problema (anestesia de la violencia).

Hay un factor que se expresa a través de la violencia, como es la negación del otro.

Si se admite que la negación del otro es un acto de violencia, es necesario reconocer como la competencia y la individualidad, valores promovidos por nuestra cultura desde muy temprana edad, incitan a la violencia. Pero es una forma de violencia que da lugar a negar la presencia y el anonimato de quien la ejerce.

El niño objeto de agresión del adulto:

Algunos grupos humanos frecuentemente son víctimas de diversas formas de violencia que se ejerce a través de la familia, el trabajo, la escuela, la calle y demás espacios en que se desarrolla la vida cotidiana.

Diversas expresiones de la violencia sobre estos grupos son justificadas que permiten ser negadas o aceptadas como formas de relación.

Entre los niños es muy frecuente encontrar modalidades de maltrato que por lo sutil y sistemático de su presencia se confunde con métodos educativos.

Otras formas de violencia sobre el niño, como el castigo de dolor, son justificadas en algunas culturas bajo el concepto del hijo como propiedad privada de los padres. Donde el padre puede hacer lo que desee con su hijo, desde el incesto hasta la amputación y explotación comercial.

El machismo es otro elemento de violencia sobre el niño y la familia, característica de nuestra sociedad, que se manifiesta no sólo en la asunción de ciertos roles en la estructura familiar sino en actitudes de dominación e irrespeto del marido frente a su mujer y a sus hijos, sobre quienes ejerce en muchos casos diversas formas de maltrato.

La violencia que el adulto ejerce sobre el menor, llámese padre, madre, maestro, vecino, está sustentada en un sentimiento de poder y autoridad del adulto sobre el niño.

Esta imagen de superioridad permite que el niño a su vez asuma un comportamiento de sometimiento y “obediencia” a las ódenes del adulto, facilitando el maltrato, situación muy frecuente en el abuso sexual y la explotación laboral de los menores.

La violencia intrafamiliar es una expresión cada día más conocida en nuestro medio, con una gran incidencia en la violencia social, si se considera la familia como núcleo básico de la sociedad.

Es la forma que presenta un mayor número de expresiones y grupos humanos afectados, siendo las víctimas más frecuentes los niños, las mujeres y ancianos.

Se ejerce a través de las relaciones cotidianas de la vida familiar, lo que hace que el deterioro en la responsabilidad educativa de los padres y las relaciones afectivas de parejas. Se conviertan en medios para la práctica de comportamientos agresivos.

El maltrato físico, el psicológico, la violencia conyugal, son las manifestaciones más frecuentes.

Ante esta situación los profesionales de la salud tenemos una inmensa responsabilidad y por lo tanto debemos alertar y prevenir a la sociedad sobre la gravedad de las consecuencias de la violencia en todas sus formas, sobre el desarrollo psicológico, físico y social de nuestros niños.

Historia:

El maltrato infantil es un fenómeno histórico que ha cambiado de dimensión de acuerdo a la cultura y las nuevas situaciones vividas por el ser humano.

La violencia y el maltrato se pueden manifestar de forma sutil, muchas veces en actos justificados por la cultura. Por ejemplo los castigos físicos y emocionales que los padres dan a sus hijos con el fin de enseñarles disciplina.

La violencia ejercida cobre el niño está siempre fundamentada en un sentimiento de poder y supremacía de adulto e inferioridad, duda, culpa y sometimiento del niño.

El maltrato en el niño fue descrito por primera vez en 1868 por Ambrosio Tardieu, patólogo de la Universidad de París quien define por primera vez en su cátedra el maltrato visualizado en 32 autopsias de niños muertos por golpes y quemaduras.

Posteriormente se encuentran descripciones de Caffey en 1946, quien observa la asociación entre hematomas y lesión de huesos largos. Sin explicación clínica aparente; luego junto con Silverman establece el origen traumático de ellas.

En 1962 Henry Kempe propuso el término “síndrome del niño golpeado o maltratado (Battered child syndrome)”. Aquel que presentaba una lesión ósea, con una lesión cutánea de tipo equimosis, magulladura, quemadura, en la misma región y cuya causa no hubiera podido ser especificada

Bajo este nombre se identifica hoy en día a un fenómeno bastante frecuente en Colombia que afecta a niños menores de 3 años, o sea, en la etapa de su vida de mayor impotencia, agredidos físicamente y en forma brutal por los adultos encargados de su cuidado, o daños físicos causados por omisión intencional y destinados a lesionar al niño 1.

Lea También: Síndrome del Niño Maltratado Parte II

El doctor Miguel Trias decía:

“A puerta cerrada, los padres u otros miembros de la familia abusan, descuidan y maltratan a innumerables niños indefensos, se les golpea con toda clase de instrumentos, desde puños hasta bates de béisbol, se les producen quemaduras en hogueras, estufas de gas y con encendedores, a algunos se les estrangulan, a otros los asfixia con almohadas o bolsas plásticas”.

Magnitud del Problema:

Este síndrome es una entidad que se presenta en el ámbito mundial, en todas las culturales sin distinción de clase social, en países desarrollados y subdesarrollados.

La Unicef informó en 1990 que la cifra de niños muertos por maltrato ascendía al millón y medio en la última década.

En Estados Unidos el Centro Nacional del Niño Abusado, informó que desde 1960 el problema ha ido incrementándose desde el 66 al 73%.

Otro estudio realizado por la New Jersey División or Youth and Family Services en 1989, expuso una serie de datos confirmados y notificados de cada tipo de maltrato:

Los casos de maltrato físico representan allí un 34% del total, los de negligencia un 55% y los de abuso sexual casi un 8%.

En América Latina el problema es de una complejidad más grande, si se tiene en cuenta que las condiciones socioeconómicas, las guerras y todo el entramado cultural, se constituyen en variables importantes para darse el maltrato.

En Brasil por ejemplo, la mortalidad de menores de 5 años asciende a 185.000, la mayoría pertenece a la raza negra y son de muy bajos recursos económicos, lo cual lleva a estos niños al trabajo informal, la mendicidad y la delincuencia.

Las estadísticas acerca del maltrato físico de los niños con alarmantes. Se estima que de los cientos de miles que han recibido abuso y maltrato a manos de sus padres o parientes, miles mueren.

Los que sobreviven al abuso, viven marcados por el trauma emocional, que perdura mucho después de que los moretones físicos han desaparecido. La comunidad y las cortes de justicia reconocen que estas “heridas emocionales ocultas” no pueden ser tratadas 4.

A menudo el daño emocional severo a los niños maltratados nos e refleja hasta la adolescencia, o aún más tarde, cuando se convierten en padres abusivos y comienzan a maltratar a sus propios hijos.

Un adulto que fue abusado de niño tiene mucha dificultad para establecer relaciones personales íntimas y tiende a ver a todos los adultos como abusadores potenciales 4.

En Colombia la “violencia” es un fenómeno histórico que cree y se modifica constantemente; problemas como el narcotráfico, el alcoholismo. La drogadicción y la guerra que se libra en este momento en el país, son importantes para el cambio de valores culturales y sociales, ya que estimulan el desarrollo de una conducta egocéntrica y agresiva en la población.

El drama del maltrato a la niñez es uno de los principales problemas que afronta Colombia, tanto por la magnitud del dolor humano que representa, como por ser uno de los principales generadores y perpetuadores de violencia tristemente cotidiana, intrafamiliar y extrafamiliar, explícita, profundamente oculta, psicológica o física. 37.

Para ninguna persona en Colombia es ajeno el problema de la violencia que produce 30.000 homicidios anuales. Registramos dolorosamente una de las tasas de homicidios más alta del mundo.

En 1992: 86 x 100.000, la violencia es más grave si se analiza la tasa para los hombres, en 1992: 135 x 10.000 37.

Es así que en Colombia la magnitud del problema es grande, no se tienen estudios de prevalencia e incidencia reales y las estadísticas se obtienen de los casos informados a las comisarías de familia. Al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y a las inspecciones municipales.

Según el ICBF la incidencia de casos de maltrato al menor aumenta cada año un 13% (equivalencia a un promedio anual de 9268), lo cual da una población de niños maltratados entre 50.000 y 100.000, de los cuales el 43.2% estaría entre el grupo de 6-12 años, el 30.8% entre 13 – 18 años, el 18% entre 1-5 años y el 3.1% menores de un año (12)

Este aumento de casos denunciado puede significar dos cosas: que los adultos han tomado conciencia del verdadero valor del niño y por lo tanto mayor sensibilidad ante sus necesidades. Lo que hace que denuncien más cualquier tipo de maltrato, o que la incidencia ha aumentado realmente, lo que sería gravísimo.

Mientras no se tengan estudios confiables de la magnitud del problema no se podrá saber con certeza lo que ocurre.

En un estudio observacional descriptivo, retrospectivo del síndrome del niño maltratado realizado en 200 pacientes del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en Medellín durante el año comprendido entre julio de 1987 a julio 19882, se encontró:

1. El grupo de 0- 3 años es el más frecuente afectado (36.5%), seguido del grupo de 8-10 años (35%).
2. En estos 2 grupos hubo predominio del sexo femenino, con relación al sexo masculino, de 2:1.
3. Los tipos de maltrato físico más frecuentemente observados fueron:

  • Mallugaduras (84%)
  • Lesiones de otro tipo (46%)
  • Maltrato psicológico (46%), se vió una alta frecuencia del maltrato verbal
  • Abuso sexual (11%)
    4. La mayor frecuencia del maltrato se presentó en parejas casadas pero cuya unión era inestable
    5. La persona agresora de mayor frecuencia es el padre (48.1%), seguido por la madre (36.9%) y otras (11.2%).

Profamilia en su encuesta prevalencia, demografía y salud, concluyó que el maltrato infantil, es más frecuente en zonas urbanas que rurales, que es prevalente en las regiones oriental y central y lo es menos en la región pacífica y atlántica.

También determinó que el 83% de los niños de la calle habían sido castigados por sus padres, siendo esta la razón más frecuente para abandonar su casa13.

En la encuesta a niños y jóvenes en alto riesgo en Bogotá, se concluye: que los golpes con correa y cuerda son los más comunes, que los hombres son más castigados físicamente que las mujeres.

Los muslos, los glúteos y las piernas son parte del cuerpo de los niños habitualmente golpeados38.

En un estudio realizado por el Hospital Universitario de la Misericordia en 1981, con 102 casos de maltrato reportados en este hospital, arrojó cifras bien interesantes y muy demostrativas de los que es el problema a nivel de la ciudad de Bogotá.

Hay un gran predominio del sexo masculino sobre el sexo femenino y la mayoría de los casos se ubican en edades entre los 5 a los 9 años. La mayor parte de los egresos eran madres en unión libre entre los 20 y 39 años y el 28% de ellas habían rechazado al menor durante el embarazo13.

Los 4 tipos más grandes de maltrato son: traumatismos varios en un 54%, abandono en un 25% y las caídas en un 3% e intoxicaciones en un 4%. Se consideran traumatismos varios para el caso de lesione producidas por golpes o descargas agresivas del agresor hacia el niño13.

En el servicio de Lactantes Occidente del Hospital de la Misericordia desde junio de 1997 a junio de 1998 ingresaron 693 pacientes, de los cuales 7 presentaban diagnóstico de maltrato físico, es decir 1 de cada 100 lactantes que ingresan al servicio presentan signos de maltrato físico.

En este período se presentaron 57 casos de maltrato físico por negligencia y presentaban desnutrición moderada o severa.

El Hospital de la Misericordia diagnostica y trata 300 casos de maltrato al año.

Medicina legal reportó de acuerdo a su banco de datos sobre maltrato, durante el año de 1995 para la ciudad de Bogotá, menores de 1 año: 158 casos, de 1 – 4 años: 528 casos y de 5-14 años: 2271 casos, pero estas cifras responden a consultas de extrema gravedad y por lo tanto hay infinidad de niños que no son notificados por las instituciones por falta de denuncio, hecho que incrementa el delito, la impunidad y su reproducción geométrica en la sociedad6.

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