Síndrome del Niño Maltratado Parte II

En cuanto al abuso sexual en Colombia, se sabe que de cada caso denunciado, existen 10 que no lo han sido.

El victimario generalmente es, en un 70% un familiar conocido. Siendo más que todo el padre o padrastro y las víctimas son niñas entre los 11 y 16 años. Menos frecuente en los niños en quienes se ubica en edades entre los 5 y 9 años.

El maltrato del menor en Colombia está ubicado básicamente dentro de una realidad dramática de la vida familiar, unido a la indiferencia social.

Miles de niños soportan día a día desde el maltrato físico hasta las tensiones y presiones que el mundo de hoy trae.

El niño por su condición física y mental, es susceptible de ser tratado de cualquier manera, así encontramos infantes apelados, cortados, fracturados, abandonados, violados, desnutridos y la lista se sigue, puesto que para torturar al pequeño niño hay mil formas en las que en muchos casos, lo menos grave son los problemas físicos.

Queda lo emocional y psíquico que repercute más adelante en la relación con los otros y consigo mismo.

La severidad de los castigos de quienes tienen a su cuidado al menor. En especial los padres, crean en él aversión, dependencia, falta de autonomía, inestabilidad, incapacidad para tomar decisiones con respecto a la vida y en general falta de adaptación social, estos efectos ocasionan el abandono, falta de amor y de afecto.

Un niño que ha sido maltratado con alguna frecuencia registra carencia a todos los niveles: afectivo, educativo, sensitivo y carencias en la relación con las otras personas.

En estudios realizados se ha encontrado que “el niño apelado es el padre apelador”, “el hijo golpeado es el padre agresivo”.

Una de las razones de los padres para maltratar a los hijos es esta, “me golpearon a mí “. ¿Por qué no golpear a mi hijo?

Pero la principal razón para maltratar es el interés de “educar”, los padres consideran que sus hijos son muy maleducados, que hay que corregirlos usando el castigo físico, pero algunas veces producen lesiones intensas.

Algunas de las causas de ataque a los niños son, el desplazamiento de un conflicto conyugal hacia el chico, la frustración y la ambivalencia de los padres ante un niño con limitaciones físicas o mentales, la adopción de aptitudes autoritarias irracionales e impositivas, el miedo a perder autoridad.

La sensación de frustración que los padres sufren cuando su hijo no corresponde a sus expectativas, la herida sentimental que un progenitor siente cuando uno de los hijos se liga amorosamente más al otro, los padres que no desearon a sus hijos, la envidia que inspira la fuerza, frescura y valentía de sus hijos adolescentes.

Pero en general, la reacción de los padres al ver a su hijo herido o desmayado, luego de la tortura, es de susto y culpa.

Aunque a la hora de reconocer su falta, mienten o se escudan en que el niño se lastimó sólo o lo apeló un vecino o la cuidadora (un adolescente o hermano).

Factores Predisponentes en el Maltrato Infantil

Hay ciertas características del niño maltratado y de la persona maltratante que hace que ese tipo de relación se de y se mantenga, a veces por largo tiempo.

Diversos factores de carácter emocional, social y económico se han relacionado con el maltrato infantil, como las relaciones familiares conflictivas, antecedente de maltrato en los padres, el desempleo, los escasos recursos económicos de la familia, problemas y trastornos emocionales de los adultos encargados del ciudad de los niños, el bajo nivel educativo de los padres, ausencia de uno de los padres, la drogadicción, jornadas extenuantes de trabajo de los padres que limitan el diálogo en la familia, la migración del campo a la ciudad.

Sin embargo como afirman Ruth y Henry Kempe no existe un estereotipo de los padres que maltratan.

También se han encontrado ciertos problemas físicos y psicológicos más frecuentes en los niños maltratados, como defectos neurológicos, trastornos psiquiátricos, enfermedades congénitas, separación temprana y prolongada de los padres, hijos concebidos mediante violación sexual, incesto, hijos no deseados o engendrados con la creencia de que solucionarían los problemas de pareja y todas las situaciones en general que no permiten establecer un vínculo afectivo entre el niño y los adultos que lo cuidan.

Característicamente el niño más predispuesto a la agresión es el menor de tres años, de bajo peso y con retraso psicomotor o algún defecto congénito, enfermedad crónica o recurrente.

Un hecho de gran valor diagnóstico es la existencia. En un alto porcentaje de casos (hasta 50% en algunos estudios) de antecedentes de separación temprana entre madre e hijo por permutares o enfermedad del niño o complicaciones puerperales en la madre, situación que interfirió con el contacto físico entre ambos y con la lactancia al seno materno1.

Los niños que han sido maltratados pueden exhibir:

Una pobre auto-imagen; incapacidad para depender de, confiar en, o amar a otros; conducta agresiva, problema de disciplina y a veces comportamientos que se salen de las normas comunes; pasividad y comportamiento retraído, miedo de establecer relaciones nuevas o de comenzar actividades nuevas; fracaso escolar o abuso serio de drogas o de alcohol cuando sea adolescente4.

Formas de Maltrato

El maltrato al menor presenta algunas características específicas que permiten hablar de “formas de maltrato”. Las cuales no son excluyentes y por el contrario pueden presentar interrelaciones estrechas que dificultan su diferenciación3.

Maltrato Físico

Es la forma de agresión a los niños que se identifica con mayor frecuencia, caracterizado por el uso de la fuerza en forma intencional, no accidental o por comportamientos negligentes que afectan su salud, asumidos por los padres o cualquier persona responsable de su cuidado3.

El abuso físico es ocasionado con mayor frecuencia a través de los castigos aplicados mediante el empleo de golpes con la mano, pies, palos, hierros o alambres; estrujones, quemaduras, estrangulamiento o ahogamiento y puede ser destacado por las lesiones observables en el cuerpo del niño, como: moretones, heridas, fracturas, quemaduras o amputaciones3.

El abuso físico por negligencia se expresa básicamente en: negación intencional de alimentos, descuido en casos de enfermedad que pueden llevar al niño a un estado de gravedad o muerte, descuido en la higiene o aseo personal, accidentes frecuentes o destinación del niño a tareas superiores a sus condiciones físicas como cargar objetos pesados, cocinar, limpiar pisos y ventanas altas.

En la deteccción del abuso físico, frecuentemente se observa contradicción entre la explicación que da la familia a la forma como se produjo la lesión. El estado físico y el comportamiento del niño. Generalmente se observa temeroso, silencioso, y elude la presencia o aún la mirada de sus padres o de la persona que lo acompaña 3.

Maltrato emocional:

Se caracteriza por la carencia o presencia insuficiente de figuras afectivas para el desarrollo del niño 3.

Puede expresarse en diferentes formas:

1. Abandono absoluto: Consiste en privar al niño de la presencia de figuras adultas, que se responsabilicen de su cuidado y desarrollo integral. En Colombia cada 2 horas es abandonado un niño.
2. Abandono relativo: Puede presentarse las siguientes modalidades:

  • Rechazo a la presencia o a los comportamientos del niño.
  • Empleo de gritos, insultos, aislamiento, amenazas y atemorizaciones como método educativos.
  • Falta de estímulos afectivos, intelectuales y sociales.
  • Encierro del niño.
  • Exigencias en el cumplimiento de roles de adultos, que exceden las capacidades físicas y emocionales del niño.
  • Exigencias en el rendimiento deportivo o intelectual, que superan sus condiciones de desarrollo.
  • Utilización del niño para encubrir problemas de la pareja o para chantajear a otra persona.

Estas modalidades de abuso emocional, aunque no dejan signos visibles de maltrato, sí producen serias consecuencias en la formación de la confianza básica del niño, su estabilidad emocional y desarrollo intelectual 3.

Maltrato sexual (abuso sexual):

Es una de las formas de maltrato que se ejerce con mayor frecuencia pero que menos se conoce, generalmente es ocultado por el menor ante amenazas del adulto o por sus padres con el fin de evitar sanciones legales o censuras sociales 3.

El abuso sexual incluye todo tipo de comportamientos sexuales con menores, utilizando o no la violencia física, pero siempre asaltando su voluntad3.

Las principales formas de abuso sexual son: incesto (actos sexual entre padres e hijos o entre hermanos), violación sexual, estimulación sexual directa (caricias y manipulación de genitales) o indirecta (pornografía o exhibicionismo) 3.

La vinculación de menores a la prostitución, además de ser una forma de abuso económico que afecta notablemente el desarrollo físico, emocional y moral de los menores vinculados a esta actividad.

Los principales signos físicos en abuso sexual son: desgarros vaginales, hematomas en tejidos blandos, infecciones vaginales, enfermedades venéreas, ruptura de himen, laceraciones en vagina o daño 3.

Maltrato económico:

Consiste en la vinculación del menor en actividades laborales bajo condiciones que ponen en peligro su salud física, emocional y social.

Incluye la explotación comercial del menor a través de la mendicidad, el mercado de drogas, la prostitución u otra forma de mercado ilegal 3.

Los principales signos de abuso en los menores trabajadores son: accidentes, enfermedades adquiridas en el trabajo, intoxicaciones, desnutrición, ausencia de prestaciones sociales legales y de oportunidad para el ejercicio de actividades propias de su edad 3.

El trabajo en medios de mayor peligro como la vía pública, sectores de prostitución, bares y delincuencia implica otros riesgos como heridas por balas y armas cortopunzantes, accidentes de tránsito, intoxicaciones por bebidas alcohólicas 3.

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