In Memoriam: Marco Antonio Gaviria Ocaña 1930-1999

Marco Antonio Gaviria Ocaña El Dr. Marco Antonio Gaviria Ocaña nació en la ciudad de Pasto el 1o de marzo de 1930.

Hizo sus estudios de primaria y bachillerato en el Colegio San Francisco Javier (Pasto) y se graduó de Médico Cirujano en la Universidad Javeriana en el año de 1958.

Nuestro dilecto compañero Marco Antonio Gaviria Ocaña, descansa en la paz del Señor, su paso por el planeta Tierra constituyó una vida fecunda en sabiduría, trabajo, servicio a la comunidad y generó amistad por sus amigos, socios, conocidos, alumnos, empleados, colaboradores y todos los que tuvieron la feliz oportunidad de tratarlo.

Constituyó un feliz e intachable hogar con Luz Mila, su inseparable compañera y fue siempre abanderado de la familia Gaviria.

Conocí a Marco Antonio en el año de 1965 en la Clínica de la Caja Nacional de Previsión, en este tiempo modelo de institución de salud, y desde entonces mantuvimos una estrecha amistad por 35 años que ahora se interrumpe por la inexorable voluntad de Dios.

El acontecer común desde entonces llega a la mente como una película de imágenes que tratan de presentarse desordenadas y atropellantes sin sujeción al tiempo ni a su ocasional relevancia.

Recuerdo que en 1972 estuvo con nosotros en la formación de la Sociedad de Cirugía Ortopédica Ltda., sociedad que a su vez creó a Inversiones Profesionales Ltda. IMPRO, sociedad ésta que a su vez originó la iniciación de la Clínica El Bosque, en mayo de 1977, y cuyos socios constituyeron la Fundación Escuela Colombiana de Medicina, hoy Universidad El Bosque, en julio del mismo año.

El concurso de Marco Antonio en todos estos procesos fue fundamental y definitivo para el éxito alcanzado a través de estos años.

Miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Ortopédica, de la Corporación Colombiana de Ortopedia y de la Sociedad Latinoamericana de Ortopedia, el ámbito científico fue par él común denominador y su asidua presencia en los distintos congresos y eventos nacionales e internacionales fue un quehacer habitual.

Educado en la Universidad Javeriana y con postgrados en Italia, Francia y España, contribuyó con trabajos científicos en la especialidad y en la elaboración de un texto de ortopedia.

Conjuntamente con los ortopedistas de DIRO, IMPRO y luego El Bosque constituimos la Sociedad de Cirugía Ortopédica El Bosque Ltda. Dirigida por él desde su fundación, sociedad ejemplo y modelo de armonía, amistad y trabajo par ala profesión médica.

Participó también en la sociedad URELCA, empresa constructora del Edificio de Consultorios El Bosque, edificio que constituye orgullo de la arquitectura colombiana y de la pujanza del grupo El Bosque.

Aparecen en el recuerdo las reuniones de organización del programa postgrado de ortopedia, para que se iniciara con solidez y competitividad.

Este programa constituye modelo de la formación del especialista en ortopedia fundamentalmente por su profundidad en ciencias básicas e investigación.

Lo recuerdo trabajando en las salas de cirugía con la sonrisa de quien sabe lo que hace, está consciente de lo que sirve y goza con la mejoría del paciente. Y en la dirección del curso básico preuniversitario donde su labor fue de la mayor importancia en beneficio de la educación y de la Universidad del Bosque.

Luego en la Vicerrectoría Académica de la Universidad, último cargo desempeñado, donde promovió la modernización y tecnificación de la Biblioteca, la educación de los estatutos de admisiones estudiantil y del profesorado y otras actividades inherentes al cargo.

Lo veo en las reuniones del Consejo Directivo, en las directivas de las diferentes sociedades a que perteneció, aportando siempre ideas inteligentes, actitudes conciliadoras y políticas de trabajo armónico.

En su vida hubo tiempo par todo. Su acción social la realizó no sólo con trabajo sino a través del apoyo permanente a la intensa y meritoria labor social de Luz Mila en beneficio de las clases más necesitadas.

Viajero permanente por tierra, mar y aire, supo disfrutar el producto de su carretera de Guaduas, cuando se ponía sin temor de que junto a las flores y a los árboles crecieran los malhechores de ahora. O al amanecer en el Himalaya tratando de mirar el Everest, o en las playas del Pacífico Sur, o en las montañas de Zipaquirá entre pinos y eucaliptos en las fiestas decembrinas de la Clínica Zipaquirá.

Lo que sí es permanente en toda esta película de su vida, es esa sonrisa jovial para todos sus actos su inteligencia sagaz, su carencia de odio hacia los demás, el buen gusto y las buenas maneras.

Se nos fue Marquitos y no le digo adiós, ni siquiera hasta luego, sino hasta pronto. En breve estaremos en el reino del más allá, reorganizando el grupo, par poder disfrutar de su preciosa amistad por todos los siglos hasta la eternidad.

DR. CARLOS LEAL URREA
Miembro titular SCCOT

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