Nutrición y Menopausia

Contribuciones Originales

Autores Principales: Gustavo GómezTabares, MD*; Sandra Patricia Alfaro **
Colaboradores: Libardo Bravo, MD; Álvaro Cuadros, MD, MSC; William Cárdenas, MD; Carmenza R. De Escobar, MD;Clara Torres, MD; Arlex Echeverri, MD; Martha Cecilia Calero, NUTR.; Miguel Bueno M., MD.

Profesor Titular y Distinguido, Universidad del Valle, Editor Jefe Revista Colombiana de Menopausia, Unidad Medicina Reproductiva Centro Médico Imbanaco _ Cali, Colombia. Correspondencia: [email protected]
** Nutricionista-Dietista Universidad de Antioquia, Biología Química Universidad del Valle, Centro Médico Imbanaco, Cali, Colombia. Correspondencia: [email protected]

Resumen

Los requerimientos nutricionales en el climaterio y la menopausia, tienen características especiales, debido al aumento de los factores de riesgo para enfermedad cardiovascular, osteoporosis, demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer y cáncer. Una dieta apropiada, el reordenamiento lipídico y el ejercicio son herramientas importantes para disminuir y para prevenir el aumento de la morbimortalidad relacionada con la obesidad y la hipertensión arterial y prevenir la mortalidad por eventos cardiovasculares.

La ingesta de alimentos ricos en calcio y el conocimiento de cómo evitar la perdida de calcio por el tracto gastrointestinal, deben si no reemplazar, por los menos disminuir el uso de suplementos de calcio.

Hay evidencias que relacionan la aparición y expresión de la enfermedad de Alzheimer con la malnutrición durante la niñez, el estado socioeconómico bajo y los cambios en los lípidos.

Este artículo está orientado a informar sobre los requerimientos energéticos contenidos en los grupos de alimentos básicos, y en los nutrientes, incluyendo vitaminas, en la dieta de la mujer menopáusica. Se discute la importancia de una dieta dirigida a prevenir los factores de riesgo que aparecen o se aumentan durante la menopausia y el envejecimiento como el riesgo de enfermedad cardiovascular, osteoporosis y enfermedad de Alzheimer y cáncer. Se hacen recomendaciones dirigidas a enfrentar con una nutrición adecuada lo que se quiere hacer con suplementos farmacológicos.

Palabras clave: Nutrición, menopausia, contenido calórico, nutrientes.

Abstract

Nutritional requirements during climateric and menopause have special characteristics due to increased risk-factors for cardiovascular disease, osteoporosis, dementia (including Alzheimer’s Disease) and cancer. An appropriated diet, a normal lipid profile and physical exercise are important tools to decrease morbidity and mortality related to obesity, hypertension and cardiovascular events. The regular intake of calcium-rich foods and knowing how to prevent calcium loses through gastrointestinal trac must decrease the need for calcium supplements. There is evidence relating Alzheimer’s Disease to malnutrition during childhood, low socioeconomic status and altered lipid profile. This article intends to bring forward information on the energetic values of basic food groups and nutrients, including vitamins, in the diet during menopause. The importance of a balanced diet for the prevention of risk factors such as the ones mentioned above is stressed and recommendations for the replacement of pharmacy supplements by natural elements in the diet are made.

Key words: Nutrition, menopause, caloric content, nutrients.

La dieta en la mujer adulta, especialmente en la etapa perimenopáusica, tiene gran importancia, por los cambios metabólicos que suceden de forma fisiológica y los que aparecen debido a los procesos normales de envejecimiento y al cese de la producción de estrógenos. Se asocian cambios importantes en la composición corporal, disminuyendo la masa magra y aumentando la masa grasa y el tejido adiposo abdominal. Al disminuir la masa magra se reducen las necesidades energéticas, lo que traduce en la mayoría de mujeres en un aumento de peso de 3 a 4 Kg o más.

La dieta en la menopausia, cuando no existen complicaciones metabólicas asociadas, se limita a una alimentación equilibrada en función de la edad, la talla, la composición corporal, el clima, entre otros, y sobre todo de la actividad física temiendo en cuenta los parámetros siguientes:

Aporte Energético

Los requerimientos calóricos de las mujeres por encima de los 50 años están determinados de acuerdo al índice metabólico en reposo a la actividad física voluntaria y al efecto térmico de los alimentos. La contribución de la actividad física es variable desde un 10% en personas en cama hasta un 50% en atletas. En promedio las calorías requeridas para este grupo poblacional se estiman entre 30 y 35 calorías por kilogramo de peso ideal o se pueden calcular en un rango de 1800 a 1900 calorías dependiendo la actividad de la mujer. Teniendo en cuenta lo estimado por el comité FAO/OMS a partir de los 40 años las necesidades de energía disminuyen aproximadamente de un 5 por 100 cada década, si esta circunstancia no se tiene en cuenta, se presenta un riesgo alto de desarrollar obesidad. Ver Tabla 1.

Carbohidratos

Los carbohidratos o glúcidos deben mantenerse en una proporción de 55 a 60 por 100 de aporte energético total. Procurando no pasar del 10% del aporte de los glúcidos en carbohidratos simples o azúcares.

Tabla 1 Contenido calórico de grupo de alimentos y nutrientes que deben ser usados durante la menopausia

Contenido calórico de grupo de alimentos y nutrientes que deben ser usados durante la menopausia

Lípidos

La cantidad de lípidos de la dieta será de un 25 a un 30 por 100 de la energía total. Es muy importante tener en cuenta el origen de los lípidos alimentarios restringiendo los de origen animal y/o saturados debido a su poder aterogénico y dando preferencia a las grasas de tipo vegetal mono y poliensaturadas de cadena larga en una relación 1:2 de saturados: poli y monoinsaturados.

Proteínas

El aporte proteico debe ajustarse a las recomendaciones marcadas por la FAO/OMS, entre 12 a 15 por 100 de la energía total de las cuales el 60% debe ser de alto valor biológico.

Agua

En este momento, como en todas las etapas de la vida debe ser una prioridad estar bien hidratados, de 8 a 10 vasos diarios.

 Requerimiento de macronutrientes en mujeres mayores de 50 años

Figura 1 Requerimiento de macronutrientes en mujeres mayores de 50 años

Ingesta de Nutrientes

La mujer menopáusica está en alto riesgo de desarrollar obesidad, enfermedad cardiovascular, dislipidemias, hipertensión, enfermedad de Alzheimer, gota y cáncer.

Además de los requerimientos calóricos la mujer postmenopáusica debe adecuar en su alimentación otros nutrientes entre los cuales se encuentran vitaminas del complejo B, antioxidantes, vitamina E, las vitaminas C y D, fibra y calcio entre otros.

La incorporación de los nutrientes en una dosis y frecuencia adecuada se refuerza por las propiedades derivadas de estudios serios de investigación en los cuales se les atribuye efectos protectores de eventos cardiovasculares, acción antioxidante, actividad contra el cáncer, la osteoporosis y la enfermedad de Alzheimer

Acido fólico. La importancia del suplemento con ácido fólico en el embarazo para prevenir los defectos del tubo neural está bien definido.

También se conoce el beneficio potencial con respecto a la prevención de la enfermedad cardiaca. La acción parece ser a través del aumento del metabolismo de la homocisteína, la cual a su vez ha sido reconocida como un factor de riesgo para enfermedad arterial coronaria5. El estudio de las enfermeras de Boston mostró que después de la corrección para factores de riesgo cardiovascular, las mujeres en el percentil 90 de ingesta de folato y vitamina B 6 tenían un RR 0.55 para ataques cardíacos fatales y no fatales6.

También ha sido asociada con la reducción de riesgo de cáncer de colon (RR 0.25) a través de la posible disminución de riesgo de errores en la síntesis de DNA 7. (Ver tabla de alimentos ricos en folatos).

Vitaminas B6 y B12. Son necesarias como cofactores en el metabolismo de la homocisteína. Los adultos tienen el potencial desarrollo de gastritis atrófica con deficiencia de B12 y riesgo de anemia perniciosa.

Vitamina D. Necesaria para la absorción de calcio y mantener la integridad esquelética durante la vida. Es difícil obtener suficiente vitamina D de la dieta. Antes de los 65 años se sintetiza suficiente a través de la exposición al sol. Se ha encontrado hasta un 57% en pacientes hospitalizados, 46% de ellos estaban bajo suplemento de multivitaminas8. En mujeres y hombres mayores de 65 años que reciben 700-800 UI de vitamina D mas calcio diario, se han encontrado menos fracturas de cadera y otras no vertebrales9.

Vitamina C. Es un antioxidante con múltiples funciones en el organismo. Diversos estudios epidemiológicos han mostrado que la ingesta de frutas y vegetales ricas en vitamina C disminuyen el riesgo de enfermedad coronaria y cáncer10.

Un estudio reciente encontró un efecto protector de la vitamina C con respecto a la formación de cataratas11.

Vitamina E. También actúa como antioxidante en la sangre y los tejidos. Datos del estudio de las enfermeras de Boston muestran que el uso de vitamina E por mas de dos años da un RR de 0.59 de eventos coronarios mayores comparados con el no uso, después de ajustar los datos para edad, riesgo coronario y uso de otros antioxidantes12. Un estudio grande, doble ciego, controlado (estudio Cambridge Heart Antioxidant Study) diseñado para estudiar si dosis altas de vitamina E (400-800 UI) podrían reducir el riesgo de subsiguientes infartos de miocardio y muerte cardiovascular en hombres y mujeres con ECV establecida, mostró una reducción significante de infarto no fatal del miocardio, usado a altas dosis13.

Aunque los datos son escasos, se ha relacionado la vitamina E con la suspensión de los fogajes. La dificultad es que tiene que ser usado a grandes dosis con las posibles consecuencias de antagonismo con otras vitaminas liposolubles y el sinergismo con su acción anticoagulante.

Vitamina A y carotenos. Los carotenos son sustancias que le dan el color a alimentos de las plantas. Son antioxidantes y se convierten parcialmente en vitamina A. Se relacionaron tempranamente con la disminución de la enfermedad cardiovascular. Estudios posteriores se han asociado con aumento del riesgo de cáncer. En el estudio de las enfermeras de Boston se relacionaron con una disminución del cáncer de seno cuando se consumían en dosis bajas14. Su consumo en exceso se ha relacionado con un aumento de fracturas de cadera en un estudio sueco15.

Peso y riesgo Cardiovascular

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de morbilidad y mortalidad en las mujeres. En la menopausia y en el envejecimiento se aumentan los riesgos para desarrollar obesidad, dislipidemias, enfermedad cardiovascular, ECV. También la osteoporosis y enfermedad cognitiva y demencia incluida la enfermedad de Alzheimer, están incrementadas ya sea por el drástico descenso de la producción de estrógenos o por fenómenos relacionados con el proceso normal de envejecimiento (apoptosis celular).

Diagnostico del estado Nutricional

Dieta y protección contra enfermedad Cardiovascular

Figura 2 Dieta y protección contra enfermedad Cardiovascular*. Requerimientos diarios

* Food and Nutrition Board, National Academy of Sciences National Research Council.

La obesidad está relacionada en forma contundente con la ECV y la dislipidemia, colelitiasis, accidentes cerebrovasculares, hipertensión arterial, apnea del sueño y disfunción pulmonar, problemas articulares, artritis gotosa algunos tipos de cáncer (mama, ovario, endometrio, próstata), dificultades sociales y psicológicas, también puede estarlo con la resistencia a la insulina y concomitantemente con el hiperandrogenismo.

El diagnóstico del estado nutricional y por tanto de la obesidad puede hacerse por diferentes métodos. El más fino y preciso es el porcentaje de grasa corporal. Un marcador poblacional está determinado por el índice de masa corporal (IMC), al igual en porcentaje de aumento de peso sobre el peso ideal. En el caso del hiperandrogenismo y la resistencia a la insulina, la relación cintura / cadera mayor de 0,86 es un índice marcador importante.

La reducción de peso, el reordenamiento lipídico con dieta, ejercicio y terapia de estrógenos con un estudio previo e individual, son pilares para la disminución del riesgo cardiovascular y de muchas patologías asociadas a la obesidad.

La inclusión de grasas insaturadas (aceites de oliva y canola, nueces y grasas omega 3) y la suspensión de grasas saturadas con mayor énfasis en las hidrogenadas, son medidas nutricionales que deben tenerse en cuenta.

El consumo de una dieta variada que incluya frutas, vegetales, pescado, con bajo contenido de ácidos grasos saturados, y rico en ácidos grasos insaturados con un moderado consumo de azúcar y sal, alta en fibra y suficiente en agua, se considera una dieta saludable.

Numerosos estudios, la mayoría de ellos ya un poco viejos (20-30 años) han establecido de forma clara que el aumento de grasas poliinsaturadas en la dieta, aún con aumento del total de grasas en la dieta, está relacionado con una disminución del riesgo cardiovascular. Más recientemente el Lyon Heart Study valora cuidadosamente lo que se ha llamado la dieta mediterránea, llamada así porque refleja el tipo de dieta que se consume en el sur del mediterráneo, especialmente en Grecia, donde se conoce un bajo riesgo de enfermedad cardiaca, y que consiste en frutas, vegetales y granos, algunos quesos, cantidades restringidas de carne, mantequilla y crema. Enriquecida con ácidos grasos omega-3, que se encuentra en el salmón, arenque y aceites de pescado. En este estudio se incluyeron pacientes con enfermedad coronaria. Los resultados de la intervención dieta pura en la enfermedad coronaria mostraron una protección marcada de eventos coronarios, muertes coronaria e infartos no fatales, con una reducción del 70% o mayor, en el grupo experimental16.

Al relacionar la obesidad con la hipertensión arterial, HTA, aunque hay factores genéticos y ambientales contribuyentes, la disminución de peso, la reducción de la sal y de nuevo, el reordenamiento de los lípidos y el ejercicio son medidas coadyuvantes que disminuyen la necesidad o al menos, la dosis, de terapia farmacológica20.

Dieta e Hipertensión

En un estudio reciente controlado, de patrones de dieta y presión sanguínea (Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH), se diseñó una dieta rica en frutas y vegetales y a otro grupo se le agregaron productos lácteos de contenido bajo en grasa. Al final los datos de reducción de, tanto la presión diastólica como la sistólica en ambos grupos, fueron altamente significantes17-18. Los resultados de este estudio son compatibles con otros estudios en los cuales los componentes de la dieta, posiblemente relacionados con el contenido mineral, entre ellos, el potasio de las frutas y vegetales y no la disminución del colesterol, son los elementos involucrados en la regulación de la presión arterial.

El calcio en la Dieta

La ingesta de calcio a través de la vida es un factor decisivo para la cantidad de la masa ósea final. La reserva de masa ósea hasta los 35 años puede determinar la presencia o no de osteopenia y osteoporosis en la edad mayor. En la época perimenopáusica la masa ósea final se hace más importante. Después de los 65 años la incorporación de la vitamina D es casi imperativa, debido a la disfunción de absorción de calcio por el intestino. Los requerimientos de calcio en la mujer posmenopáusica son 1000 mg/día si toma concomitantemente TRH o 1500 mg/día si no lo hace. Además de la ingesta adecuada, se deben tomar medidas para que el calcio no se pierda en mayor proporción, como evitar el exceso de café, demasiadas proteínas en la dieta, evitar los fitatos en las harinas de cereales, buscar el sol y hacer ejercicio.

El componente de calcio en los alimentos, se encuentra principalmente en los lácteos y sus derivados, especialmente el yogur y en las verduras de hojas verdes cocidas como la espinaca, acelga, y brócoli principalmente. Para evitar el sobrepeso por el contenido de grasa en los lácteos y sus derivados, éstos se pueden consumir descremados sin que pierdan su contenido de calcio.

Aunque es muy difícil obtener los requerimientos de calcio en la dieta, una dieta adecuada puede reducir la necesidad de suplementos de calcio.

De todas maneras la forma ideal y lógica de disminuir el riesgo de osteoporosis en la menopausia, desde el punto de vista nutricional, es una dieta adecuada, rica en calcio desde la vida intrauterina a través de la madre, en el recién nacido, la infancia, la niñez y la adolescencia, combinada con una vida activa y asoleada

Fuentes de grasa en la dieta

Figura 3 Fuentes de grasa en la dieta

Enfermedad de Alzheimer

En la enfermedad de Alzheimer, la epidemia del siglo XXI, la nutrición también tiene participación importante de una manera indirecta disminuyendo el riesgo de ECV y por lo tanto isquemia cerebral.

La malnutrición infantil y el nivel socioeconómico bajo, se han relacionado y en las verduras de hojas verdes cocidas como la espinaca, acelga, y brócoli principalmente. Para evitar el sobrepeso por el contenido de grasa en los lácteos y sus derivados, éstos se pueden consumir descremados sin que pierdan su contenido de calcio.

Aunque es muy difícil obtener los requerimientos de calcio en la dieta, una dieta adecuada puede reducir la necesidad de suplementos de calcio.

De todas maneras la forma ideal y lógica de disminuir el riesgo de osteoporosis en la menopausia, desde el punto de vista nutricional, es una dieta adecuada, rica en calcio desde la vida intrauterina a través de la madre, en el recién nacido, la infancia, la niñez y la adolescencia, combinada con una vida activa y asoleada

Estrategias para retardar el envejecimiento cerebral y reducir la expresión de la enfermedad de Alzheimer

Figura 4 Estrategias para retardar el envejecimiento cerebral y reducir la expresión de la enfermedad de Alzheimer

Tabla 2 Tabla de contenido de calcio en los alimentos. Requerimiento 1000 mg con TRH; / 1500 mg/día sin TRH

Tabla de contenido de calcio en los alimentos

 Índice de Revista de Menopausia Nutrición y Menopausia: Dietas

 

 

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