Editorialista invitado: Ante los nuevos retos

Hace poco más de una década, y por iniciativa de distinguidos colegas interesados y versados en el tema, se organizó en Bogotá el “Primer Simposio Nacional de Menopausia”, el cual tuvo una amplia acogida. Fue así como, además de la masiva asistencia, se generó una inesperada afluencia de profesionales de diferentes ramas del saber, quienes con dinamismo y generosidad dejaron plantada la semilla de la inquietud científica, la cual culminó algunos años más tarde en la creación de la actual “Asociación Colombiana de Menopausia”. Obviamente, no fue éste un acto de generación espontánea, ni tampoco tarea fácil. Hubo que disponer de mucho tiempo de cada uno de los gestores de tan loable iniciativa, trabajo arduo y tenaz en grupos de trabajo intenso y desinteresado, labor de cabildeo ante diferentes entes afines a esta labor, como son, sociedades científicas relacionadas, universidades y entes académicos, casas farmacéuticas, etc. Pero el esfuerzo bien valió la pena y esa semilla, a tan buena hora sembrada por un grupo de pioneros, hoy en día muestra todo su verdor en fraterna y altruista comunión. Paso a paso, con prudencia pero con firmeza, se estableció la sociedad científica como tal. Se expidieron y aprobaron estatutos, actualmente en reacomodación, para que concuerden en su esencia con los de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Climaterio y Menopausia _FLASCYM_ , entidad continental a la cual nuestra Asociación pertenece; se crearon y estimularon Capítulos, como quiera que hoy existen en Antioquia, Valle, Costa Atlántica, Santander, Norte de Santander y Nariño, además del Capítulo de Bogotá, sede también de la Asociación Nacional; se gestionó y obtuvo la licencia respectiva por parte del Ministerio de Gobierno; se organizaron los Congresos Nacionales de Menopausia, los cuales se han venido realizando con éxito creciente, en Cali, Medellín, Cartagena y, en el próximo año, se realizará en Bogotá el V Congreso Nacional, el cual no lo dudemos, será de una trascendencia enorme. Una de las pruebas más visibles de nuestra madurez como sociedad la constituyó la creación de la “Revista Colombiana de Menopausia”, publicación trimestral que se ha convertido en uno de los mejores foros de discusión y difusión científica que actualmente existen en Colombia; su diagramación, la calidad de la impresión, la robustez de sus artículos, la variedad de los temas tratados y la selección de los resúmenes de los estudios científicos más interesantes y novedosos a nivel mundial, hacen de la “Revista Colombiana de Menopausia” motivo de verdadero orgullo para todos los afiliados, y foro abierto que expande la luz del conocimiento y la difusión de las ideas. Más a tono con las tendencias actuales, la Sociedad tiene su página web, donde a través de esta tecnología pueden conectarse los interesados y obtener la información pertinente.

Muchos son los artífices del desarrollo de nuestra Asociación. Contentémonos con anotar que ha sido una tarea amplia, generosa y desinteresada, aporte mancomunado y plural y, lo más importante, que debemos estar preparados para afrontar los nuevos retos que se avecinan.

Resumamos los desafíos en una sola frase: preservar la unidad, la solidaridad y la independencia.

Unidad porque todos los capítulos y todos los miembros nos debemos comportar como los dedos de una mano: seremos fuertes en la medida en que esos dedos al cerrarse formen un puño. No para golpear sino para generar la fuerza y la firmeza que nos ha de caracterizar ante los nuevos retos.

Esto no implica que no exista el pluralismo, la discusión abierta y libérrima, el foro amplio y liberal, la total difusión de las más disímiles tendencias. No, de manera alguna. Unidos estaremos en las divergencias, unidos en las discusiones y unidos en las diferencias, pero toda esa lluvia de ideas sólo nos deberá servir para que nuestra Asociación avance con la seguridad que sólo brinda la previa confrontación de las opiniones y la certeza de haber hecho la mejor y más acertada elección.

Solidaridad, en la concepción filosófica que generaron los grandes enciclopedistas franceses del siglo XVIII. El “uno para todos y todos para uno” que con tanto ahínco promulgaron Athos, Aramis, D’artagnan y Portos, los inolvidables Tres Mosqueteros, que la paradójica pluma de Alejandro Dumas, convirtió en cuatro. Cada miembro de nuestra Asociación debe sentir como propio el pesar del asociado vecino, como propia la dicha del compañero victorioso, como propia la incertidumbre que se ha venido posando sobre los actos médicos y nuestra estabilidad económica y social. Aquí hago un paréntesis para que entre todos estimulemos y aunemos esfuerzos en aras de la iniciativa y la inquietud que actualmente mueve a nuestro Presidente, Dr. Fabio Sánchez, en el sentido de trabajar, al lado del criterio científico, con un criterio que busque el mejoramiento del acto médico ante las nuevas vicisitudes que conlleva la legislación y la reglamentación de nuestras actividades profesionales. Sin mezquindades, sin politiquería barata y demagógica, sin egoísmos ni rencillas, con un alto espíritu. Casi me atrevería a proponer una gran “bolsa de empleo” y de inquietudes laborales donde quepan nuestras dudas, nuestras reflexiones y nuestras ideas. Algunas otras sociedades científicas nos han dado ejemplo a este respecto. Ellas nos han demostrado que la unidad, la solidaridad y la coherencia conceptual rinden frutos. Por ello son fuertes ante los demás, especialmente a la hora de defender los intereses de sus asociados. No hablo de perder el rumbo de sociedad científica que somos. Hablo simplemente de engrandecerlo en la medida en que atemos el progreso y la complementación científica a la lucha por el progreso y bienestar de nosotros como asociados.

Y por último, la independencia. Esta es vital y, lo más importante, es un requisito sine qua non para seguir existiendo. Lo voy a poner en términos sencillos y demoledores: Para seguir siendo la Asociación Colombiana de Menopausia debemos seguir siendo la Asociación Colombiana de Menopausia. Aquí en nuestro seno confluyen diferentes ramas del conocimiento científico: ginecólogos, internistas, endocrinólogos, reumatólogos, sexólogos, urólogos, ortopedistas, cirujanos plásticos, psicólogos, nutricionistas, enfermeras, rehabilitadores. Y más aún, debemos ampliar nuestro espectro: aquí deben ser bienvenidos antropólogos, sociólogos, trabajadoras sociales, y, en fin, todas las ramas del saber que tengan algo que aportar, que compartir y que aprender acerca del conocimiento de la mujer madura. El climaterio y la menopausia merecen ser una rama aparte del estudio de las ciencias médicas y sociales. Así se ha entendido y así tiene que ser. Si nuestro objetivo es promover la salud y el bienestar de la mujer mayor, nuestra política primordial debe ser la de conservar la independencia, que en últimas nos permitirá ser libres, es decir, existir. Esto, por supuesto, no implica convertirnos en “islas”. Al contrario, debemos ser abiertos con sociedades, que de alguna manera, tocan con nuestro objetivo. Al decir esto, hablo por ejemplo, de la Sociedades de Urología, Metabolismo Mineral, Ginecología y Obstetricia, Sexología, Medicina Interna, y otras más. Igualmente, debemos preservar la independencia ante las casas farmacéuticas. Es innegable el interés que éstas tienen en la parte comercial que implica el seguimiento y manejo de la mujer madura. En la medida en que establezcamos serios y estrictos controles a los avales y acompañamientos que la Asociación hace a diferentes eventos y actividades, promovidos, estimulados o sugeridos por la industria farmacéutica, preservaremos uno de nuestros más preciados valores: la credibilidad, es decir, la confianza que nuestro nombre genera y debe generar en la población blanco de nuestros quehaceres: nuestras pacientes. Esto, por supuesto, no quiere decir que no debamos trabajar con ellas. Al contrario, debemos ser amplios en la aceptación del hecho que implica el trabajar en conjunto, preservando nuestra independencia y nuestra capacidad de análisis crítico y objetivo de las evidencias que día a día llegan a nuestro conocimiento.

Entonces, podemos estar satisfechos por lo logrado hasta ahora. Ha sido un largo y venturoso camino que se ha recorrido en poco tiempo. Son muchos los logros, algunos enumerados en esta nota, pero son más los retos, los desafíos y las tareas por ejecutar. Podemos estar confiados en que nuestra Asociación está en buenas manos. Podemos mirar a nuestro alrededor con seguridad porque nuestra revista está siendo eficientemente dirigida. Podemos tener la certeza de que nuestro próximo congreso nacional será generoso en calidad científica y coherencia administrativa. Debemos, entonces, trabajar aún más. Como escribió Tomás Alva Edison: “El éxito se construye con un 5% de inspiración y un 95% de transpiración”. Los capítulos deben reunirse con más frecuencia, organizar más eventos, buscar compañía en la Asociación Nacional y en otros capítulos. Y no olvidar los tres valores que debemos preservar a toda costa: la Unidad, la Solidaridad y la Independencia.

Somos la esperanza de millones de mujeres que, en nuestro país, luchan porque su madurez no se convierta en una época de pesadumbre y tristeza. Somos el referente de miles de colegas y trabajadores que nos ven como el faro que, con luz certera, conduce el navío a través de mares y océanos aún inexplorados. Somos la Asociación Colombiana de Menopausia. Seámoslo.

David Vásquez Awad, M.D.
Asociación Colombiana de Menopausia
Capítulo de Bogotá
Vicepresidente

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