Muchas mujeres no reciben terapia preventiva recomendada para ECV

Menopausia al Día

Opportunity for intervention to achieve American Heart Association guidelines for optimal lipid levels in high-risk women in a managed care setting. Circulation 2005; 111: 488-493.

Mosca L, Merz Nb, Blumenthal Rs Et Al.

Cynthia A. Stuenkel, MD
Clinical Professor of Medicine
Endocrinology and Metabolism
University of California at San Diego
San Diego, CA

Evidencia Nivel II-3

Entre las mujeres de alto riesgo para enfermedad cardiovascular, ECV, solo el 10% reciben las recomendaciones de disminución de lípidos recomendadas para la prevención de ECV, de acuerdo con este estudio prospectivo de análisis de cohorte de 1.1 millón de miembros de una organización de cuidado de salud en el Southeastern, United States.

Se incluyó un total de 833 mujeres (edad promedio, 66 años) con alto riesgo de ECV (p ej. Mujeres con historia de ECV, diabetes o enfermedad renal crónica) y quienes no han recibido terapia para lípidos. Las mujeres te- nían un promedio de LDL-colesterol de 134 mg/dL y un promedio de HDL-colesterol de 164 mg/dL. Más del 50% de ellas estaban por encima del objetivo de LDL y HDL al ingreso.

Durante el seguimiento (máximo 36 meses; promedio, 27 meses), solamente el 7% de las mujeres alcanzó su nivel óptimo recomendado a nivel de lípidos, un porcentaje que aumentó a 12% en 36 meses. El manejo de la terapia de lípidos fue iniciado en el 35% de las mujeres con un LDL mayor de 100 mg/dL y en el 15% de aquellas con un LDL menor de 100 mg/dL. Otras modificaciones de los factores de riesgo no fueron evaluadas.

National study of physician awareness and adherence to cardiovascular disease prevention guidelines. Circulation 2005; 111: 499-510.

Mosca L, Linfante Ah, Benjamin Ej, Et Al.

Evidencia Nivel II-3

A pesar de los similares riesgos para hombres y mujeres, los clínicos pudieron percibir a las mujeres como las que tienen un riesgo más bajo de ECV y, así, seguir recomendaciones preventivas de bajo riesgo, de acuerdo con este estudio observacional. Los investigadores condujeron una encuesta en línea con 500 médicos al azar (300 médicos de cuidado primario, 100 gineco /obstetras, 100 cardiólogos) para evaluar evaluar su intención y adopción de guías cardiovasculares establecidas.

Las mujeres de riesgo intermedio (definidas de acuerdo con la determinación de riesgo de Framingham) fueron asignadas más frecuentemente a la categoría de bajo riesgo que los hombres con perfiles de riesgo idénticos (p 0.0001); esta tendencia persistió en los médicos de cuidado primario, gineco /obstetras y cardiólogos. El nivel de riesgo asignado a una mujer tenía un impacto significativo en el tipo de recomendaciones de estilo de vida y terapia farmacológica preventiva. Después de ajustar los riesgos asignados, el único impacto de género fue en el menor uso de aspirina (p < 0.01) y más manejo de peso para las mujeres de riesgo intermedio (p < 0.004).

Los médicos no se evaluaron ellos mismos como muy efectivos en ayudar a los pacientes a prevenir la ECV. Menos del 20% de los médicos supieron que muchas mujeres y hombres murieron cada año de ECV.

Comentario. La enfermedad cardiaca es el asesino número uno de mujeres y más mujeres que hombres mueren ahora de enfermedad del corazón. En 1999, la American Heart Association y el American College of Cardiology presentaron unas recomendaciones claras para prevenir la enfermedad cardiaca en mujeres (adoptadas por la NAMS y otros grupos) [Mosca Circulation 1999]. Las recomendaciones fueron actualizadas en el 2004 [Mosca Circulation 2004]. ¿Cuánto hemos practicado en implementar esas guías? El primer estudio nos dice que en la adopción de una gran HMO con resultados integrados médicos, farmacológicos y de laboratorio, solamente 1 de 8 mujeres a alto riesgo alcanzaron niveles óptimos de lípidos después de 3 años de seguimiento.

Solamente una tercera parte recibió una terapia de disminución de lípidos. Eso quiere decir que el 88% de las mujeres a alto riesgo no alcanzaron la meta y dos tercios no fueron tratadas. Estos hallazgos son preocupantes, pero son consistentes con resultados previos.

Del segundo estudio, una encuesta de médicos practicantes, aprendimos que no estamos haciendo un buen trabajo al asignar los riesgos. La percepción de bajo riesgo en mujeres, a pesar de ser calculada de manera similar, es consistente con los hallazgos de que 4 de 5 médicos encuestados no aprecian la magnitud del problema de ECV en las mujeres.

¿Cómo podemos mejorar el trabajo de prevenir la enfermedad cardiaca en la mujer?

•  Tener una copia de las guías. Cargarlas en la oficina y consultarlas.
•  Poner una copia del puntaje de Framinghan en cada historia de cada mujer y referirse a ella en cada revisión anual.
•  Continuar el refuerzo a las mujeres de la necesidad de escoger un estilo de vida sano. Su insistencia es importante.
•  Para mujeres sanas, repetir su test de lípidos y glicemia en ayunas cada 5 años. Actualizar el cálculo de riesgo si es necesario.
•  Familiarizarse con el criterio de riesgo alto e intermedio de tal manera que pueda identificarse en estas mujeres y recomendar una modificación apropiada del estilo de vida y terapia farmacológica. O referirlas, según necesidad.

CLIC AQUÍ Y DÉJANOS TU COMENTARIO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *