Nuevo Héroe Nacional en Enfermería

New National Hero

Diego Fabián Martínez Rodríguez

Palabras clave: Enfermería, salud, cuidado, valentía,  servicio.

Amanece, son las 6 de la mañana. Una sensación de angustia invade a un “nuevo héroe nacional”

No le permite dormir más; sus cinco sentidos están totalmente activos, observa a su pareja dormir plácidamente, se levanta y pasa a la otra habitación, en donde se encuentra la luz de su vida, un pequeño de 7 años, quien con sus ronquidos y su respiración, pronuncia su profundo sueño.

Se le ocurre una gran idea: ¡¡¡Haré el desayuno y lo llevaré a la cama de mi esposa e hijo!!! Rumbo a la cocina, desprevenidamente, recibe un lambetazo de su querida mascota, una pastor alemán que no lo abandona en ningún momento. Con todo en silencio, se dispone a realizar ese anhelado desayuno sorpresa para su familia… Entre risas e historias de sus sueños culmina ese delicioso manjar familiar.

Todo transcurre con normalidad, pero algo no está como antes, no se escuchan los pasos de las personas en la calle y la ruta de su hijo ya no pasa como de costumbre.

Se asoma a la ventana, no ve los niños que rutinariamente paseaban rumbo a los colegios, los locales de comercio están cerrados, evidencia una desolada calle, se toma la barbilla y comienza a recordar. Enciente la TV y lo golpea de nuevo la triste realidad. Un virus que nos tiene encerrados en nuestras casas, un virus que nos ha cambiado la vida.

Ya no hay más abrazos, nos alejamos de nuestros familiares. El nuevo héroe nacional no recuerda la última vez que recibió un abrazo de su madre y los ojos se le humedecen, siente un nudo en la garganta y rompe en llanto.

Las noticias no alientan su desbastado ánimo.

Las cifras de contagios y de muertos siguen incrementando a nivel mundial, su país (Colombia) no es ajeno a este virus y mucho menos la profesión que decidió llevar como pasión y vocación. Como método distractor decide apagar la TV.

Las horas transcurren y al medio día recibe una invitación de su pequeña familia para un juego de mesa. Su hijo, ya todo un experto jugador de parqués, gana la partida. Un delicioso almuerzo preparado por su esposa lo espera en el comedor. Mientras come, en su cabeza la angustia y el miedo se apoderan de él y, con cada minuto que avanza, estos sentimientos lo invaden más y más.

Después de alistar su traje y guardarlo en una maleta lista para el combate, con accesorios como jabón, toalla, ropa de cambio y todos los implementos de aseo personal, llega el momento de salir y demostrar sus verdaderos poderes. Un beso, un abrazo, la bendición de su hijo y su esposa, y el infaltable lambetazo de su mascota marcan el hasta luego.

Desde que pisa la calle empieza un nuevo desafío.

El distanciamiento social y la soledad en las calles lo atemorizan aún más en su recorrido hasta donde se encuentra su mayor misión, su vocación y pasión de cuidar. El nuevo héroe nacional llega a su destino con sentimientos encontrados. Por un lado, el amor a su profesión y a sus pacientes, por otro lado, el miedo que ha traído este nuevo virus a la humanidad: miedo a contagiarse y contagiar a sus seres más amados. Aun así, inicia sus labores, pero un “héroe” no trabaja solo

. Junto a él, un grupo de héroes alientan a todos a continuar con el ánimo arriba, dispuestos a realizar la misión de la mejor manera. Como todo héroe, inicia con la postura de su traje, un traje que con el paso de los minutos aumenta su temperatura corporal.

La protección que el héroe lleva en su cara le aprieta, lo ahoga, se empaña e interrumpe la visibilidad; sus manos sudan, se encuentran cubiertas por tres pares de guantes, el sudor resbala por todo su cuerpo, lleva tan sólo 20 minutos con el traje y ya empieza a sentir estrés térmico. Da un paso, traspasa una barrera imaginaria, y se encuentra de frente con su mayor misión. Recibe como paciente a la Sra. Paulina (nombre cambiado), una tierna señora que se encuentra en la octava década de su vida, remitida desde un pueblo cercano de Bogotá.

Ella está consciente, alerta y orientada, en compañía de un hijo y con soporte de oxígeno de alto flujo, aunque, a pesar de ello, con trabajo respiratorio no tolera estar totalmente acostada. Ha sido valorada previamente por los médicos de la unidad y se encuentra con alto riesgo de sospecha de ser portadora de COVID-19 por su sintomatología y el resultado de sus laboratorios clínicos. El héroe se dispone a presentarse mientras la toma de la mano: “Mucho gusto, mi nombre es Diego Martínez, soy enfermero y voy a acompañarla durante el turno de la noche.

Bienvenida a la Fundación Santafé de Bogotá”. La contextualiza en cuanto a fecha, hora y lugar, y sigue con un pequeño interrogatorio del estado actual de salud. A pesar de que a la Sra. Paulina se le dificulta respirar, refiere el enorme agradecimiento que tiene hacia el personal de salud que hasta el momento le ha atendido. La Sra. Paulina requiere más estudios de imágenes diagnósticas para poder ahondar en su patología, por lo que el enfermero que la acompaña procede a realizar el traslado a las salas de radiología.

Durante el proceso, la Sra. Paulina presenta mayor trabajo respiratorio y aunque la tomografía computarizada (TAC) de tórax se tomó rápidamente, esos 10 minutos se sintieron como el tiempo más largo de toda la historia del enfermero y de todo su equipo. Durante el proceso también se escuchan gritos, señales de ahogo, desesperación y agitación de la Sra. Paulina, que aumentan la angustia del héroe, quien ya se encuentra con el cuerpo totalmente sudado, la respiración muy rápida y una sensación de ahogo. Para el héroe, la Sra. Paulina se ha convertido en la razón de su turno.

Al terminar el TAC, rápidamente se disponen a trasladarse de nuevo a la unidad de cuidados intensivos. Caminan rápidamente, empujando una cama de más de doscientos kilogramos, un esfuerzo físico que además está limitado por el traje y todos los elementos de protección personal, ya que no hay completa visibilidad.

La dificultad respiratoria aumenta en la Sra. Paulina, no obstante, el enfermero también siente ahogo y entra en estado de desesperación, pero mantiene la calma.

La paciente requiere de sus cinco sentidos para los procedimientos que vienen, pues una nueva revaloración medica indica la necesidad de realizar una intubación orotraqueal para asistir artificialmente su respiración y otras intervenciones médicas que se asisten sin complicaciones para la Sra. Paulina.

(Lea También: El alivio de una Sonrisa en Tiempos de Covid-19)

Ya han pasado más de cuatro horas desde que el héroe inició su misión.

Siente cómo sus fuerzas se debilitan, el sudor que ahora resbala por su cuerpo es frio, sus piernas tiemblan, respira más rápido y quiere quitarse todos los elementos de protección personal. El desespero aumenta con cada segundo que transcurre, siente un intenso dolor de cabeza encima de las orejas, en su tabique nasal y siente deseos de llorar.

Ya estabilizada y tranquila, la Sra. Paulina duerme por los efectos de la sedación. El héroe inicia una caminata entre el pasillo de la unidad hasta que se detiene por un momento, respira profundo y recuerda a su amada esposa e hijo que lo esperan en casa, sano y salvo.

Entonces, retoma los registros clínicos y unos minutos después el calor, la humedad, la falta de oxígeno, el dolor cabeza y el dolor en sus orejas inician de nuevo un ciclo más de desesperación. Faltan menos de dos horas para terminar el turno, por fin el día se aclara y la Sra. Paulina se encuentra estable.

 Un nuevo día empieza, dejando atrás un sinnúmero de emociones que no serán fáciles de olvidar para este enfermero, que se dispone a despedirse de la Sra. Paulina, aunque esté sedada.

Ella merece unas fraternas palabras de aliento y de compañía, además le explica que habrá un cambio de turno y que unos nuevos héroes la estarán cuidando y que jamás estará sola.

En la entrega turno no se omite detalle alguno –qué gran memoria!, una virtud más de todos los enfermeros–.

El héroe se dispone a retirar su traje, un paso que pareciera sencillo, pero no lo es; el proceso es meticuloso y no se pueden cometer errores.

Al retirarlo, siente cómo el sudor cae como si tuviera una manguera de agua fría abierta dentro del traje y sobre su cuerpo, su rostro está marcado por el tapabocas y las gafas, una laceración en la oreja izquierda y un fuerte dolor en la derecha, sus manos arrugadas, sus pies fríos y húmedos.

Se traslada al baño, el agua caliente reconforta su cuerpo cansado, no deja de pensar en todo lo sucedido durante el turno, el dolor de cabeza no cesa.

Un desayuno antes de salir para su casa completa la jornada. De camino a su casa analiza el nuevo seudónimo: Héroes Nacionales.

Las redes sociales inspiran su labor, no obstante, recuerda que siempre, en su labor y la de miles de personas que tienen como profesión ser enfermeros, todos han sido héroes no reconocidos socialmente, aunque paradójicamente esta terrible situación ha enaltecido su labor y vocación. Al llegar a casa un nuevo protocolo empieza.

Posteriormente, el saludo de su esposa, hijo y mascota le dan un reinicio lleno de motivación y amor por esta profesión llamada enfermería. Nota: El nombre de la paciente es un seudónimo, utilizado para mantener la protección de su identidad.

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