Retirar Lácteos de la Dieta en los Brotes de Actividad de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal EII

Ibero-Latin-American Section – Ilas

¿ Es Necesario Retirar los Lácteos de la Dieta en los Brotes de Actividad de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal EII?

* Trabajos libres presentados en ILAS – IBERO-LATIN-AMERICAN SECTION
27th American Society of Parenteral and Enteral Nutrition
– ASPEN Clinical Congress San Antonio, Texas USA.
TUESDAY, JANUARY 21, 2003.

Maurer A, Doménech E, Rosinach M, García – Planella E, Bernal I, Cabré E, Gassull M.A. Servicio de Aparato Digestivo, Hospital Germans Trias i Pujol (Badalona, Barcelona, España).

Introducción: La retirada de los lácteos de la dieta durante los brotes de actividad de la EII es una medida terapéutica habitual, a pesar de no existir base científica para justificarla. Por otra parte, se ha demostrado un aumento en la incidencia de alteraciones del metabolismo óseo de los pacientes con EII respecto a la población general, que podría agravarse por un aporte dietético inadecuado de calcio.

Objetivos: Evaluar la incidencia de malabsorción e intolerancia a productos lácteos en pacientes afectos de EII en brote de actividad.

Pacientes y métodos: en 22 pacientes con EII activa (12 CU/10 EC) y 18 controles sanos, se practicó un test de aliento de H2 tras ingestión de 240 ml de leche entera (contenido de 12 gr de lactosa) para valorar la malabsorción (según valores de H2 espirado) e intolerancia (según cuestionario) a la leche. Los pacientes con malabsorción o intolerancia repitieron la misma prueba tras la ingestión de 250 gr de yogurth (equivalente a 240 ml de leche en cuanto a contenido de lactosa). En caso de producción excesiva y precoz de H2, se practicó test de aliento con glucosa para descartar sobrecrecimiento bacteriano; asimismo en caso de producción anormalmente baja de H2 se practicó test de aliento con lactulosa para descartar déficit de producción de H2. Por último, se realizó una encuesta sobre el consumo de productos lácteos antes y después del diagnóstico de EII. Se excluyeron los sujetos con consumo reciente de antibióticos, laxantes, enemas, antidiarreicos, y aquellos con HDA o sospecha de estenosis intestinal.

Resultados: 6 pacientes (27.3%) y 9 controles (50%) presentaron malabsorción o intolerancia a la leche, solamente un paciente malabsorbio e intolero el yogurth y ningún sujeto sano. No se evidenció ningún caso de sobrecrecimiento bacteriano y en 4 pacientes y un control sano se evidenció déficit en la producción de H2. Todos los pacientes consumían lácteos antes del diagnóstico de EII, pero el 36.4% los abandonaron después del mismo. El motivo de la restricción de lácteos fue por prescripción facultativa (73.3%) o por actitud voluntaria (9%)

Conclusiones: La mayoría de pacientes con EII activa no presenta malabsorción o intolerancia a los lácteos. Aquellos con intolerancia/malabsorción a la leche, toleran y no malabsorben el yogurth. Dada la importancia de un aporte dietético adecuado de calcio en estos pacientes, la restricción sistemática de lácteos de la dieta durante los brotes de actividad de la EII es una medida innecesaria y contraproducente.

Glutamina y sus Efectos en el Paciente Séptico Posquirúrgico

García, V. Baptista, G. Sosa, B. Sanchez, A. Sanchez, R.

Objetivo: Conocer los efectos de la glutamina en pacientes sépticos postquirúrgicos, atendidos en el Hospital Universitario de Caracas entre Junio – Septiembre 2001.

Métodos: Estudio clínico prospectivo, controlado, ciego, al azar. Se incluyeron cincuenta pacientes, clasificados según score APACHE II. El grupo de estudio conformado por veinticinco pacientes recibió glutamina (0,5 g/Kg) durante 10 días; el grupo control tuvo veinticinco pacientes y no recibió suplementación. Ambos grupos recibieron soporte nutricional con aporte isocalórico e isonitrogenado. Se determinó leucocitos, linfocitos, neutrófilos, proteínas totales y fraccionadas, el primer, quinto y décimo día. Se midió frecuencia cardíaca, respiratoria y temperatura durante este período.

Resultados: Los grupos fueron comparables en edad, sexo, estado nutricional,

y grado severidad. La ruta de alimentación en ambos grupos fue la vía parenteral en un 97.83%. En el grupo de estudio las frecuencias cardíaca y respiratoria, y la temperatura disminuyeron de manera significativa (p<0.05) al décimo día, y con respecto al grupo control. El contaje de leucocitos y neutrófilos disminuyó significativamente (p<0.05) y los linfocitos aumentaron al décimo día posterior a la suplementación. No hubo diferencia significativa en las concentraciones de proteínas totales entre ambos grupos. La albúmina aumentó de manera significativa (p<0.05), mientras que las globulinas disminuyeron al décimo día al compararlas entre grupos.

Conclusiones: La suplementación con glutamina en pacientes sépticos postquirúrgicos mejora la respuesta inflamatoria, el número y función de las células inmunes y el metabolismo proteico.

Palabras clave: glutamina, sepsis, respueta inflamatoria.

El Rol del Fonoaudiólogo en el Equipo de Terapia Nutricional

J Boechat, F Alvarenga, MITD. Correia

La nutrición oral debe de ser la ruta preferencial de alimentación. Todavía, algunos pacientes presentan disturbios de deglución (disfagia) que los colocan en riesgo de aspiración y de todas las complicaciones relacionadas con esta ínter correncia. Los enfermos con enfermedades neurológicas y de oro faringe, o aquellos en largo tiempo de ventilación mecánica son los que presentan riesgo más elevado. Luego es muy importante que el acto de deglución sea evaluado por profesional experto, en el caso el terapeuta de la voz, antes que estos pacientes inicien la alimentación por la boca, después de ayuno prolongado o en nutrición enteral por sonda.

Objetivo: Evaluar el grado de disfagia en pacientes liberados para alimentación oral por el médico asistente.

Método: Los pacientes fueron evaluados antes del inicio de la nutrición oral por fonoaudiologos. La evaluación consistió en: observación de las condiciones generales del paciente como el estado cognitivo, cuadro respiratorio y habilidad motora.; 2 – aspectos específicos, tales como la realización de praxias orofaciales y presencia o no de deglución automática y/o voluntaria de saliva; 3 – evaluación funcional de deglución, con oferta de alimentos en pequeña cantidad, en las consistencias pastosa y/o liquida, observándose la fase voluntaria (captación del alimento, preparación del bolo alimentar y su propulsión para la oro faringe), activación del reflejo de deglución y posibles signos de penetración laríngea, tales como, tos, retraso en la activación de deglución, ausculta cervical ruidosa, escape prematuro de alimento para la oro faringe, alteración de la calidad vocal y dispnea.

Resultados: 142 pacientes fueron evaluados. En 72,5% la dieta oral fue totalmente contra indicada, con 40% indicada la sonda nasoenterica, 31% gastrostomia, 24% sonda nasoenterica y terapia de deglución, 4% no aceptaron ninguna de las sugerencias y en 1% indicada la yeyunostomia. En aquellos con la vía oral liberada, 52% se contraindicó líquidos finos, 23,5% se les permitió recibir dieta líquido/pastosa, en 10% dieta pastosa gruesa, 10% dieta pastosa fina y solamente en 4,5% se le prescribió dieta libre.

Conclusión: Creemos que la evaluación de estos pacientes pueda haber disminuido el riesgo de aspiración ya que en la mayor parte de ellos se contra indico la vía oral. Caso la evaluación no hubiera sido hecha, probablemente los pacientes tendrían recibido algún alimento, favoreciendo el riesgo de aspiración. Así es que indicamos la actividad del terapeuta de voz como miembro integrante e importante del trabajo conjunto del equipo de Terapia Nutricional.

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