Revista de Cirugía: Cartas al Editor, Volumen 18 No. 4

Caracas, Septiembre 30 de 2003

Señores Doctores

Comité Editorial Revista Colombiana de Cirugía
Attn. Dr. José Félix Patiño, MD. Editor
Dr. Hernando Abaúnza, MD. Miembro Comité Editorial
Asociación Colombiana de Cirugía

Apreciados doctores:

Por el permanente interés que tiene Johnson & Johnson Medical de Colombia en la evolución y devenir del sector salud colombiano, de sus actores y de la Asociación Colombiana de Cirugía he leído con atención la posición editorial expresada en el número 3, volumen 18 del año en curso, firmada por el doctor Lázaro Arango. En este escrito encuentro comentarios en los que coincido y otros que tengo la obligación de aclarar.

Coincido en los siguientes aspectos:

1. Es fundamental que las nuevas tecnologías se evalúen con criterio, desde la perspectiva del beneficio para el paciente, como lo menciona McKneally, en el mismo artículo referenciado por el editorial. Debo anotar que cuando una tecnología llega a nuestros países, a través de compañías serias, como la que represento, ya han sido evaluadas con el mayor rigor científico por entidades regulatorias de reconocimiento internacional, como la FDA o la European Medical Evaluation Agency. Además, permanentemente durante su producción cumplen con altísimos niveles de calidad, evaluados con métodos exigentes, como Six Sigma. Deploro al igual que el editorial validaciones no juiciosas de procedimientos médicos.

2. Es necesario que el país ponga a funcionar el Comité de Evaluación de Tecnología para adecuado el POS a las necesidades de los colombianos, para que elimine tecnologías obsoletas, aclare interpretaciones e incluya tecnologías de demostrada relación costo-efectividad. En este comité deberían participar profesionales sin conflictos de interés que representen al usuario.

3. También estoy de acuerdo en que es crucial que la Asociación de Cirugía mantenga su autocrítica para evitar desorden en la práctica médica y para asegurar el cumplimiento de los lineamientos que formule sobre aspectos éticos de la práctica diaria. Sin embargo, creo pertinente evitar generalizaciones sobre comportamientos de sus afiliados. Los cirujanos colombianos son reconocidos en el ámbito internacional por ser innovadores exitosos y éstos son fundamentales para el desarrollo de los países y de la ciencia. Hoy Colombia más que nunca requiere de los innovadores exitosos, evitando los peligrosos, como los recomienda McKneally.

4. Igualmente creo en la necesidad de recertificar los profesionales para asegurar los mejores estándares de atención en salud a la población. También coincido en la necesidad de fortalecer los programas educativos, mediante procesos de certificación. Sin embargo, el papel de Jhonson & Jhonson en esta tarea es limitado. El gobierno, las sociedades científicas y las universidades son las llamadas a cumplir este papel. Jhonson & Jhonson Medical no puede, no debe certificar usuarios de nuestras tecnologías, dado que entraríamos en un claro conflicto de interés.

5. Al igual que el editorial también veo con preocupación que profesionales sin la formación requerida, a veces sólo con un curso explicativo de lo que es un producto, consideran que su capacidad quirúrgica es suficiente para afrontar el reto de la cirugía. En este sentido quiero mencionar que la industria de insumos médicos tiene como obligación moral, al introducir nuevos productos, instruir al personal de la salud en su uso adecuado y seguro. J&J lo hace con la mayor seriedad. Sin embargo, esta actividad de instrucción no certifica las habilidades o destrezas de los profesionales para realizar los procedimientos.

6. Coincido en que Colombia cuenta con grupos de cirugía organizados con resultados muy positivos en el desarrollo de la cirugía laparoscópica. Varios de ellos han recibido el apoyo de J&J en su evolución a través de congresos, facilidad de práctica en nuestros Centros de Entrenamiento, intercambios de actividades que hacemos como parte de nuestra responsabilidad empresarial.

En los puntos en los que definitivamente no coincido con el editorial del Dr. Arango son los siguientes:

1. La industria no es quien debe certificar a los médicos y dado que el editorial generaliza sobre esta práctica, aclaro que Jhonson & Jhonson no lo hace. Nuestra compañía tampoco decide cuando usar o no usar un producto. Es el profesional quien con su paciencia decide el procedimiento a seguir y los insumos adecuado para realizarlo. J&J cree que los insumos a usar siempre deben ser los de mejor calidad. Tdo colombiano debería tener acceso a los mejores insumos, independientemente de su condición socioeconómica, por esta razón J&J importa al país los mejores productos disponibles en el mundo entero.

2. En el editorial se menciona en forma generalizada el reducido apoyo de las empresas multinacionales para el avance en masa de las nuevas tecnologías, nada más alejado de la realidad. Quiero aclararles que J&J Medical de Colombia, ha sido un aliado incondicional de la Asociación Colombiana de Cirugía dentro del marco de valores que profesa nuestra empresa, el Credo Jhonson & Jonson. En este sentido hemos ofrecido apoyo permanente en sus foros e intercambios científicos; hemos invitado al país expertos seleccionados por uds., como por ejemplo el Dr. Moisés Jacobs, Gustavo Plasencia, Nilton Kawahara y Franz Aigner, entre otros; hemos respondido a sus necesidades de capacitación en centros de referencia; nos unimos con la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la Salle en Bogotá, con el invaluable apoyo del Dr. Hernando Abaúnza, y construimos un Centro de Apoyo Profesional para facilitar las prácticas de 5.320 médicos, la gran mayoría de ellos cirujanos generales, en tan sólo los últimos cinco años, y hemos apoyado el desarrollo de la Asociación y de sus publicaciones, entre otras actividades, J&J ha sido y es el más interesado en que se masifiquen procedimientos quirúrgicos y nuevas tecnologías con demostrada efectividad para el paciente. El acceso a nuestros productos, programas de capacitación y entrenamiento, su uso e información no es un secreto, y no se restringe a ningún profesional de la salud.

En este orden de ideas, y para responder unas de las preguntas del editorial, no creo que una Asociación Científica tan representativa y reconocida, como la que uds. lideran, deba simplemente ser considerada como un medio para conseguir un aval para la realización de cirugía por unos pocos, o como un trampolín para vender productos. La Asociación Colombiana de Cirugía es una de las sociedades científicas más importantes del país, por los miembros que agrupa y por el liderazgo ejercido como Sociedad Científica en muchos campos de la salud en el país.

El papel de J&J en el sector salud sigue estando claro y me permito recordarlo. Somos una empresa responsable, ampliamente reconocida por su trasparencia y la calidad de los productos que comercializa. Seguimos a cabalidad nuestros valores y credo para cumplir con nuestra responsabilidad para con los pacientes, los profesionales de la salud, nuestros empleados y accionistas y la sociedad en la que funcionamos.

Con mis mayores sentimientos de lealtad, consideración y aprecio.

Luis Enrique Pizarro
Vicepresidente – Negocios Corporativos
Johnson & Johnson Medical
Medical Devices & Diagnostics Groupç
América Latina


Bogotá, 10 de octubre de 2003

Doctor
Luis Enrique Pizarro
Vicepresidente – Negocios Corporativos
América Latina
Johnson & Johnson
Caracas – Venezuela

Estimado doctor Pizarro:

Hemos recibido su nota de septiembre 30 en relación al editorial firmado por el doctor Lázaro Arango, en ese momento miembro principal de la Junta Directiva de nuestra Asociación.

Evidentemente que la innovación quirúrgica se ha producido en forma acelerada con el advenimiento de las nuevas tecnologías de cirugía mínimamente invasora, lo cual exige que para practicar los nuevos procedimientos se cumplan estrictos requerimientos de conocimiento y de capacitación.

Es por ello que la cirugía, representada por las Asociaciones profesionales y realmente por cada uno de los cirujanos idóneos, se preocupa por diseñar métodos que aseguren la calidad de la capacitación y luego la de su aplicación a la práctica clínica.

Por ello estamos de acuerdo con los términos de su comunicación, y somos los primeros en reconocer, y yo a título personal, que es beneficioso el esfuerzo conjunto que hagan las entidades académicas y profesionales con la industria para la introducción y aplicación de las nuevas tecnologías.

Es motivo de discusión académica, no sólo en el ámbito nacional sino también en el internacional, la bondad y el costo beneficio de los procedimientos que hoy pueden ser realizados gracias al dramático avance y la rápida introducción de las nuevas tecnologías.

También estamos de acuerdo con que sean las sociedades profesionales las que certifiquen los cursos de capacitación, y tampoco creemos que se deben expedir diplomas, los cuales sólo deben ser otorgados por las universidades cuando se completan cursos o programas formales de postgrado. La educación, la formación y la capacitación son funciones de las instituciones académicas y de las sociedades profesionales.

Nosotros creemos que el esfuerzo conjunto entre las sociedades profesionales y el sector académico con la industria debe continuar dentro de los términos que usted anota, como son los de su empresa,

la cual reconocemos como responsable por su trasparencia y alta calidad de los productos que ofrece. Finalmente somos los primeros en reconocer su interés personal en dar apoyo a los programas de educación continuada de los cirujanos de América Latina.

Atentamente,

(Fdo.)
José Félix Patiño, MD, FACS (Hon)
Editor
Revista Colombiana de Cirugía

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