Obituario, Dr. Alberto Albornoz Plata

Académico Profesor

Miembro de Número
El científico, el médico, el profesional, el caballero, el amigo
Académico Dr. Zoilo Cuéllar Montoya

Alberto Albornoz PlataA pesar de la diferencia de edades que nosseparaba generacionalmente existió, entre Alberto y quien esto escribe, una estrecha amistad, que sobrepasa, en el momento de su dolorosa desaparición, los cuarenta y siete años, pues se originó, al impulso de vínculos familiares con su primera esposa, Doña Cecilia Ucrós de Albornoz, en la época en que yo culminaba mi carrera de medicina, cuando se inició la gran amistad que nos ha unido, desde entonces, con su hija Margarita y algo después, cuando él ocupaba el cargo de Director Científico de PFIZER de Colombia.

En el año de 1963, en virtud de mi interés por realizar, como trabajo de tesis, un estudio de investigación sobre hepatitis experimental en perros, estudio respaldado por dicho laboratorio, debí ponerme en contacto con Alberto, en varias oportunidades, con el fin de planear el proyecto, de común acuerdo.

Desafortunadamente, el trabajo se frustró y pasaron varios años antes de que nos volviéramos a ver. Fue con ocasión de la muerte de Cecilia que nos vimos de nuevo y, algo más tarde, en la Academia Nacional de Medicina, a partir de 1980, cuando volvimos a compartir intereses y a reafianzar nuestra amistad. Siempre admiré la distinción de Alberto, su impecable pulcritud, tanto en el vestir como, fundamentalmente, en su actuar, en sus maneras y en su trato, clásico de un caballero a carta cabal, como lo era él, porte que se mantenía constante, en su ejercicio profesional igual que en su relación con los colegas, con los pacientes, con sus discípulos, con los amigos y con los íntimos. Cómo admiré su ciencia, su alto profesionalismo, que le imprimían carácter a todas sus actuaciones en el ejercicio médico y que habían modelado, durante los años de generosa dedicación a sus pacientes, esa personalidad de quien no debió hacer el menor esfuerzo para inspirar confianza, en todos los que nos acercamos a él, bien se tratara de discípulos ávidos de saber, de comprofesores interesados en sus opiniones, de enfermos necesitados de sus extensos conocimientos y práctica, o de amigos y familiares que encontrábamos en él, todos, siempre, una respuesta cálida e inmensamente tranquilizadora, respaldada por una sonrisa que se extendía, como por encanto, a la expresión generosa de su rostro y nos introducía a la confianza del amigo o, en forma más profunda, al imperecedero afecto que despertaba en sus seres queridos.

Nació el doctor Albornoz Plata en Bogotá, el 16 de abril de 19201,2,3, en el hogar de don Rudecindo Albornoz López y de doña María Plata Arroyo1,2. La formación escolar la realizó en el Instituto de La Salle, allá en la Calle 11 con Carrera 1ª de Bogotá, plantel que le otorgó el grado de bachiller, en el mes de noviembre de 19351,2. Sus estudios profesionales los realizó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional1,2,3, en su ciudad natal, la cual le otorgó el grado de Médico y Cirujano, el 14 de agosto de 1943 con un trabajo de tesis titulado “Algunos usos del Tubo de Müller-Abbott”1,2,3.

Dentro de su formación de pregrado, ocupó el cargo de Externo, por concurso, en el Hospital de San Juan de Dios de Bogotá, en el Servicio de Medicina Interna, en 19411,2; el de Interno, por nombramiento, en el Servicio de Cirugía y Obstetricia de la Clínica de Marly, en esta capital, en 19421,2, época en la cual nació su estrecha amistad con Alberto Cárdenas Escovar, amistad que perduraría hasta el final de la vida del Señor Académico Cárdenas Escovar1,2; el de Interno, por concurso, en el Servicio de Medicina Interna del Hospital de San Juan de Dios de Bogotá, en 19431,2, hasta su grado. Realizó su medicatura rural en la localidad de Natagaima, Tolima, a partir de 1943 y, en la ciudad de Girardot, Cundinamarca, durante el año 19441,2. Se especializó en salud pública en la Escuela de Salubridad de México, posgrado que terminó en 19451,2,3 y luego, entre 1945 y 1947, lo hizo en medicina interna y gastroenterología en las Universidades de Michigan y Pennsylvania, Estados Unidos1,2,3, con los profesores Pollard y Bockus1,2. Su carrera docente la inició en 1948, como Instructor Auxiliar de anatomía, por nombramiento, en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional1,2.

En 1948 ascendió a la Jefatura de trabajos de anatomía en la misma Facultad, por concurso, al tiempo que ocupaba el cargo de Preparador de anatomía1,2. Ocupó el cargo de Profesor asociado, por concurso, de gastroenterología y medicina interna en la Universidad Nacional, de 1950 a 19671,2,3. Fue profesor de su especialidad en la Facultad de Medicina del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, desde el 5 de septiembre de 1967, durante varios años1,2.

Lo fue también de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana, en el Hospital de La Samaritana, donde realizó todo el recorrido curricular, desde Profesor Asociado, en 1975, hasta obtener el honorífico título de Profesor Emérito1,2,3. Ocupó la Jefatura de la Sección de Gastroenterología del mencionado Hospital de La Samaritana1,2,3, desde el 14 de junio de 19731,2 y por muchos años. Ingresó a la Academia Nacional de Medicina como Miembro Correspondiente, en 1965, y fue promovido a Miembro de Número en 1967 con el trabajo titulado “Tratamiento Médico de la Úlcera Péptica y su Aspecto Preventivo”1,2,3: ocupó Albornoz Plata el sillón del Señor Académico Profesor Carlos Arboleda Díaz1,2,4,5,6, muerto unos meses antes, y el discurso de recepción lo pronunció el Señor Académico Profesor Julio Araújo Cuéllar1,2,7. En cinco períodos, 1969 a 1977 y 1982 a 1984, estuvo a cargo de la tesorería de la Academia1,2,3 y fue vicepresidente de ésta en dos bienios: de 1980 a 1982 y de 1992 a 19941,2,3. Durante la presidencia del Señor Académico Profesor Guillermo Uribe Cualla inició la edición de “Temas Médicos”, libro que se publica en forma bienal1,2,3.

Hasta ahora, dicha obra ha recogido los trabajos más valiosos de la Academia Nacional de Medicina, en diezisiete volúmenes1,2,3, y la mayoría de los anales de la ALANAM1,2. Igualmente, fue el editor de diez libros de “Temas Escogidos de Gastroenterología”, en la Sociedad Colombiana respectiva1,2,3. Sus trabajos científicos superaron la centena y fueron publicados en revistas nacionales y extranjeras y en algunos de los volúmenes ya mencionados1,2,3. Además, es autor de la obra “Medicina Preventiva”, coautor del “Tratado Internacional de Gastroenterología” y del “Manual Latinoamericano de Alergia e Inmunología”, publicado en 19871,2,3. Perteneció y fue directivo de numerosas entidades científicas y profesionales de Colombia y el exterior1,2,3.

Recibió la Medalla de Esculapio de la Academia de Medicina de Francia, en 1988, la Medalla de París y otras distinciones1,2,3. El 24 de noviembre de 1995, en la ciudad de Quito, Ecuador, el entonces Presidente de la ALANAM, el Señor Académico Profesor Rodrigo Fierro Benítez, lo posesionó1,2,8 como Secretario Permanente de la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina, ALANAM1,2,8, acto en el cual estuvieron presentes los Señores Académicos Profesores Gilberto Rueda Pérez, por entonces Presidente de la Academia Nacional de Medicina de Colombia, y Jorge Voto Bernales, de la Academia Nacional de Medicina del Perú, por entonces Secretario Alterno de la Asociación1,2,8.

El Señor Académico Profesor Alberto Albornoz Plata, en no- viembre de 2001, envió al residente de la ALANAM, el Señor Académico Profesor Mario Paredes Suárez, una comunicación epistolar en la cual presentaba su renuncia al completar su período de seis años en el cargo de Secretario Permanente de la Asociación, comunicación que el Presidente Paredes Suárez leyó en la sesión administrativa del Consejo Directivo de la ALANAM, el miércoles 23 de enero de 2002, en la ciudad de Quito, ante lo cual el Consejo Directivo en pleno, después de aprobar un voto de aplauso a la labor desempeñada por el distinguido Académico, aceptó su renuncia1,9. En la sesión solemne del 4 de julio de 200210,11,12, el Profesor Albornoz-Plata fue promovido a la categoría de Miembro Honorario de la Academia: a cargo de la Presidencia de dicha Corporación se encontraba el Señor Académico Profesor Juan Mendoza-Vega1,2,10,11,12.

Fue delegado del país a numerosos eventos científicos internacionales, en los cuales presentó valiosas ponencias1,2,3. Parece ser que uno de sus trabajos, en el cual demostró la existencia de helicobacter pílori como causal de patología digestiva alta, pudo ser pionero en el tema, a nivel universal1,2. En 1996 editó el libro “Texto de Gastroenterología y Patología” del cual fue coautor.

Fue en el mes de abril de 2000 cuando su generosa decisión de nombrarme como Secretario Alterno de la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina, España y Portugal me permitió trabajar, desde entonces y por al menos dos años, a su lado en esta labor íberoamericana. Fue precisamente en esos años cuando, con Inesita Durana Samper, su asistente, por ese entonces, en el manejo de la ALANAM, caímos en cuenta del problema de salud que lo aquejaba. Con inmenso dolor, pleno de impotencia, vimos cómo nuestro querido amigo se perdía lentamente en el marasmo de la enfermedad que paulatinamente lo alejaría de sus grandes querencias: su profesión, su participación en las actividades de la Academia, su música y, fundamentalmente, el afecto y el amor de su familia.

La afección neurológica progresó lentamente, hasta que se vio acompañada por alteraciones multisistémicas. La avanzada edad de Alberto y su situación en los últimos años, hacían apenas lógico que se cumpliera en él la dura realidad que nos plantea la ley de la vida a quienes nos denominamos, precisamente, mortales. El Señor, en su inmensa misericordia, señaló desde el cielo la hora definitiva: nuestro querido Alberto se alejó físicamente, para siempre, de nuestro lado; falleció en su casa de Bogotá, el día 8 de febrero de 2009.

Sus exequias tuvieron lugar al día siguiente, en la Parroquia de Cristo Rey de la ciudad de Bogotá. Qué falta, ciertamente, la que nos va a hacer a todos, en adelante, su señera Figura, su inolvidable sonrisa. Pero quedan sus numerosos escritos y la obra de toda una vida de honesta dedicación al trabajo, al ejercicio a manos llenas de la caridad con los más pobres entre los pobres, los enfermos: quedan las enseñanzas de un hombre cuyo actuar siempre fue coherente con sus ideas y sus convicciones, mensajes todos impresos como improntas en las mentes y los corazones de quienes lo apreciamos y lo quisimos; de su familia, de nosotros, sus amigos y comprofesores y de todo aquel que se aproximó a él.

Un mensaje de afecto, de consuelo y de apoyo en estos duros momentos de tristeza entrego a su familia y a sus amigos de parte de la Academia Nacional de Medicina de Colombia, de su Presidente, de su Junta Directiva, de todos los Señores Académicos y de su personal e, igualmente, de la Secretaría Ejecutiva de la ALANAM, a la cual, gracias a la confianza y el cariño que Alberto en un día me entregó, yo mismo represento: es el sentir no tan sólo de la Academia y el cuerpo médico nacional; es un sentimiento compartido por todas las Academias de Latinoamérica, la Real Academia de España y la Academia Portuguesa, de cuya asociación una vez fue él su Secretario Permanente.

Notas y Referencias

1. CUÉLLAR-MONTOYA, Zoilo. Notas Biográficas de los Académicos. Academia Nacional de Medicina. Capt. 18 – 1965 – 1970. Nº 312. En preparación.
2. CUÉLLAR-MONTOYA, Zoilo. Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina (ALANAM). Itinerario Histórico 1967 – 2002. ISBN: 958 – 97117 – 3 – 1. Talleres Leonardo Canal Mora. Bogotá, julio de 2002. pp. 114 – 115.
3. CÁCERES, Humberto y CUÉLLAR-MONTOYA, Zoilo. Academia Nacional de Medicina de Colombia. Sus Miembros 1873 – 1997. ISBN: 958 – 96171 – 0 – 7. Academia Nacional de Medicina. Santa Fe de Bogotá, febrero de 1998.pp. 192 – 193.
4. ALBORNOZ PLATA, Alberto. El Enfermo Funcional en Gastroenterología. Discurso de posesión como Miembro de Número de la Academia. Temas Médicos. Órgano Oficial de la Academia Nacional de Medicina. Editorial Stella. Bogotá, 1970. T. II. p. 640.
5. CÁCERES, H. y CUÉLLAR-MONTOYA, Z. … Sus Miembros 1873 – 1997. Op. Cit.p. 170.
6. CUÉLLAR-MONTOYA, Zoilo. Notas Biográficas de los Académicos. Academia Nacional de Medicina. Capt. 17 – 1952 – 1964. Nº 277. En preparación.
7. ARAÚJO CUÉLLAR, Julio. Discurso en la Posesión del doctor Alberto Albornoz Plata como Miembro de Número de la Academia. Temas Médicos. Órgano Oficial de la Academia Nacional de Medicina de Colombia. Editorial Stella. Bogotá, 1970. T. II. pp. 641 – 648.
8. CUÉLLAR-MONTOYA, Z. Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina (ALANAM). Itinerario Histórico 1967 – 2002. Op. Cit. pp. 115 – 116.
9. CUÉLLAR-MONTOYA, Z. Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina (ALANAM). Itinerario Histórico 1967 – 2002. Op. Cit. pp. 144 y 148.
10. CALENDARIO ACADÉMICO AÑO 2002. Archivo de la Secretaría General de la Academia Nacional de Medicina de Colombia. Libro de 2002. pp. 5 – 13.
11. ACTA DE LA SESIÓN SOLEMNE DEL 4 DE JULIO DE 2002. Archivo de la Secretaría General de la Academia Nacional de Medicina de Colombia.
12. CUÉLLAR-MONTOYA, Zoilo. Itinerario Histórico de la Academia Nacional de Medicina 1992 – 2008. Tomo II. Capt. 6 – 2002. En preparación.

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