Helicobacterias en Humanos y en Caninos: Vacuna

VACUNA

Se encuentra en desarrollo la vacuna CTB-UA, a base de la enzima (urea (183-203)) ureasa de H. pylori, el cual puede ofrecer una opción profiláctica y terapéutica contra la infección de H. pylori. Esta vacuna ha demostrado buena inmunigenicidad e inmunorreactividad, induciendo anticuerpos neutralizantes específicos contra la actividad enzimática de la ureasa del H. pilory. Los resultados experimentales indicaron inmunización oral con CTB-UA disminuyendo la colonización del H. pylori. Dicha acción se relacionó con los antígenos IgG-IgA, específicamente el IgA en la mucosa secretora. (47)

Helicobacter Pylori y su relación con las mascotas

La transmisión de H. pylori se produce de persona a persona por vía oral-oral o fecal-oral. Los factores de riesgo para el contagio de esta bacteria se han cuestionado y no están muy claras, no obstante ya se han establecido factores como:

– Nacimiento o residencia en un país en desarrollo
– Nivel socioeconómico bajo
– Hacinamiento doméstico
– Malas condiciones sanitarias de vida
– Agua o alimentos no lavados
– Exposición a contenidos gástricos de individuos afectados.

Los grupos sanguíneos O, tiene mayor incidencia de úlcera duodenal (21).

Un estudio realizado con población europea sugirió que la infección de H. pylori es menor en adultos mayores; no obstante está estrechamente relacionada con la educación y los estilos de vida. Dos estudios distintos reportaron la asociación entre la disminución de H. pylori en adultos mayores con su respectivos estrato socioeconómico. Estos estudios no controlaron el nivel socioeconómico de estos ancianos en su infancia relacionando una posible infección en su niñez (48, 49).

A fines del siglo XIX, se detectó por primera vez la presencia de bacterias espirales en el estómago de animales domésticos, anulando la teoría que este era un órgano estéril. Se ha informado la presencia de Helicobacter en el estómago de diferentes animales en los cuales no siempre provoca signos clínicos de la enfermedad. Debido a esto, se ha planteado la posibilidad que tanto perros como gatos portadores de Helicobacter, jueguen un rol de reservorios y eventuales transmisores de esta bacteria a sus propietarios (48).

Un posible componente que se ha planteado ha sido la convivencia con mascotas como perros y gatos, donde se ha logrado aislar de infección natural H. pylori en la mucosa gástrica de gatos y que una fuente de transmisión es el vómito que contiene la bacteria. Se demostró la eliminación de este microorganismo en secreciones salivales, jugos gástricos y heces. Las infecciones gástricas por Helicobacter en perros y gatos ha sido reportada en varios casos donde la prevalencia entre 65-100% señala la capacidad de Helicobacter de invadir el estómago de múltiples huéspedes de forma selectiva y eficiente (13).

La infección natural en perros con Helicobacter pylori no ha sido bien documentada. Sin embargo se sugiere que las mascotas pueden representar un medio de infección y desde el punto epidemiológico se puede plantear como una zoonosis; esto da a entender la posibilidad de una zooantroponosis por Helicobacter pylori en mascotas (24).

En un estudio experimental realizado en perros Beagle en 1990 se demostró un rápido incremento de neutrófilos en la mucosa gástrica (acompañado por un incremento en la expresión IL-8) quienes luego fueron reemplazadas por células mononucleares. Un mes luego de la infección hubo una infiltración de células linfoides en la mucosa con una evidente estructura folicular en el área antral, con un incremento en la periferia de CD-4 acompañada con una importante presencia 46 de CD-21 (células B). Clínicamente los perros infectados tuvieron síntomas agudos como vómito y diarrea (24).

Mediante exámenes endoscópicos de estómago compararon las lesiones gástricas de perros y gatos positivas y negativas a Helicobacter, detectando irregularidades macroscópicas de la mucosa en 20% y 25% de perros sanos y enfermos respectivamente, sin detectar anormalidades macroscópicas en los gatos. Este mismo estudio diagnosticó Helicobacter; mediante el análisis histológico de mucosa gástrica en 86% y 90% de los perros y gatos clínicamente sanos; y en el 61% y 64% de los perros y gatos con enfermedad gastrointestinal, respectivamente (49).

Basado en lo anterior se demuestra una clara diferencia en el tratamiento de Helicobacter pylori en humanos y caninos. En algunas de las mascotas se resuelven los signos clínicos, pero en otros no. Para estos últimos, es común que al realizar exámenes de rutina no se encuentren cambios relevantes a los cuales se les pueda atribuir la enfermedad, lo cual puede deberse al tratamiento previo que enmascara los resultados y también a la falta de 47 métodos diagnósticos específicos; por tanto, se dificulta establecer un diagnóstico definitivo (40).

Al momento, H. pylori es la bacteria gástrica más involucrada en la gastritis Humana, pero en estudios recientes han encontrado a H. heilmannii como causante de gastritis en humanos, la cual es una de las especies comúnmente hallada en los gatos, sugiriendo una transmisión zontica (44).

Debido a que no existen grandes diferencias en la prevalencia de esta bacteria en perros y gatos con o sin signos gastrointestinales superiores, se piensa que el Helicobacter spp puede ser parte de la flora normal de estos animales (21).

Aunque se han logrado enormes avances en el estudio de los factores de virulencia de H pylori y sus variaciones genéticas, esta información no ha sido totalmente aplicada a la práctica clínica. Asociaciones entre las características de la bacteria y el riesgo de enfermedad no han permitido definir suficientemente bien una guía de decisiones terapéuticas. La vacunación como profilaxis ha sido exitosa en modelos animales pero su aplicación en humanos ha sido difícil en parte debido a que la inmunología del estómago no es bien conocida. Es necesario seguir profundizando en los estudios. (37-43).

Los perros pueden ser portadores de la bacteria Helicobacter pylori y funcionar como reservorios, lo que podría explicar por qué algunos pacientes pediátricos no consiguen eliminar este microorganismo con el tratamiento farmacológico y se reinfectan con facilidad, según se desprende de los resultados de un estudio dirigido por Ramón Tormo, de la Unidad de Gastroenterología Infantil y Nutrición del Hospital Quirón, de Barcelona. Los investigadores decidieron realizar la prueba de la urea en aire espirado también a los perros con los que convivían los menores y pudieron comprobar que estos animales no sólo pueden ser portadores, sino que además pueden actuar como reservorios del Helicobacter pylori o formas bacterianas semejantes (49).

El aislamiento reciente de especies de Helicobacter diferentes al H. pylori causando enfermedad gástrica, intestinal y hepática en animales y humanos, ha despertado un interés particular sobre el rol patogénico y zoonótico que pueden representar las bacterias espiraladas presentes en los animales, especialmente las que se encuentran en la mucosa gástrica de perros y gatos por su estrecho contacto con los seres humanos. La baja prevalencia de bacterias espiraladas tipo Helicobacter diferentes al H. pylori colonizando la mucosa gástrica en seres humanos es muy baja y aún no se conoce con exactitud si el contacto con perros, gatos y otros animales representa un verdadero riesgo de transmisión al hombre (50).

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