Nutrición: Nutrigenética y Nutrigenómica

Hasta el momento, el trabajo del profesional en nutrición y dietética ha sido la elaboración de dietas para los pacientes con base en su talla, peso, anamnesis alimentaria, preferencias y recomendaciones generales según las enfermedades específicas que padezca, especialmente las crónicas. En el futuro, se estará hablando de nutrición personalizada, mediante nutrigenética y nutrigenómica.

La nutrigenómica se relaciona con el papel de los genes en las enfermedades modificadas por la dieta, del impacto de la variabilidad genética con base en el riesgo individual de desarrollar una enfermedad y de la habilidad de los componentes bioactivos en la dieta que influyen en la función fisiológica, a través de los resultados genéticos. Desde otro punto de vista, la nutrigenómica se basa en el desarrollo de alimentos que contengan componentes bioactivos que, a su vez, influyen en el resultado codificado en los genes individuales.

Por otra parte, la nutrición personalizada requiere de diagnósticos y pronósticos y, lo más importante, exige soluciones para el consumidor [94]. Los seres humanos difieren en sus regulaciones metabólicas; por lo tanto, la dieta óptima para un individuo no es necesariamente la mejor para otro. Las evaluaciones personalizadas son necesarias. La tecnologías analíticas modernas se encuentran en capacidad de alcanzar el objetivo científico más importante que es la medición de todas las vías metabólicas, con el objeto de entenderlas y proveer una guía a los individuos sobre las modificaciones en la dieta o en el estilo de vida para afectar el metabolismo hacia una dirección positiva [95].

La terapia nutricional ha estado enfocada en la población, desarrollando recomendaciones de utilidad general. En el futuro, con la nutrigenómica, la terapia nutricional estará orientada individualmente y generará conocimientos del mapa genético y de la terapia nutricional apropiada para el individuo, enfocándose tanto en la prevención como en el manejo de la enfermedad. Por su parte, la industria de alimentos tendrá que responder desarrollando “alimentos funcionales” que tengan objetivos metabólicos específicos, por ejemplo, para incrementar la expresión de un gene o suplir la deficiencia resultante de uno defectuoso.

Las políticas de salud y nutrición se orientarán al entendimiento de los genes en la evolución de la enfermedad. Las recomendaciones nutricionales se establecerán dependiendo del mapa genético del individuo. La dieta suplirá los componentes bioactivos necesarios para que la intervención terapéutica sea efectiva. La nutrigenómica determinará la forma como los genes, la dieta y la enfermedad interactúan sobre las disparidades, y lo que se ofrece para minimizarlas. Las poblaciones, en vez de estar estratificadas por raza, estarán divididas por subpoblaciones genéticas con respuestas similares ante los alimentos. Las que más se beneficiarán serán las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial, la diabetes de tipo 2, el cáncer, las enfermedades inflamatorias, la obesidad y la osteoporosis [96].

Finalmente, el profesional en nutrición y dietética debe estar preparado para abordar su práctica profesional científicamente desde los diferentes ángulos necesarios. Es indispensable la educación continua para proporcionar un tratamiento nutricional de las enfermedades crónicas o las derivadas de las cirugías bariátricas y sus complicaciones. La proyección del manejo nutricional debe abordar los temas de nutrigenómica y nutrigenética, que abren una nueva frontera científica, con una perspectiva diferente y esperanzadora.

Conclusión

La obesidad se puede considerar como un problema importante de salud pública, que se presenta tanto en países desarrollados como en los que están en desarrollo. Es claro que la obesidad tiene múltiples causas y se manifiesta como una alteración entre la ingestión y el gasto calórico. Entre los diferentes factores predisponentes, se encuentran, la desnutrición tanto durante la gestación como durante los primeros dos años de vida, aspectos genéticos, la inseguridad alimentaria y los objetivos de la industria alimentaria.

La obesidad ha generado la aparición cada vez más frecuente de las enfermedades no transmisibles relacionadas con la nutrición que, a su vez, generan gastos adicionales en salud para su tratamiento y por sus consecuencias. La cirugía bariátrica se emplea cada vez con mayor frecuencia, pues ha demostrado disminuir la mortalidad y mejorar la calidad de vida tanto para la obesidad como para las comorbilidades.

El gran desafío para la salud pública del siglo XXI, es la elaboración de una estrategia reguladora, donde a pesar de tenerse en cuenta el punto de vista económico, se pueda amoldar según las restricciones gubernamentales, pero que evolucione de acuerdo con el conocimiento de la obesidad y su prevención.

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Recibido: Octubre 7, 2011
Aceptado: Noviembre 4, 2011.
Autora: [email protected]

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