Análisis del Perfil Cardiovascular en Niños y Adolescentes: Discusión

DISCUSIÓN

Al momento del estudio, los dos grupos mostraron ser similares en lo que respecta a sus promedios de indicadores de crecimiento y peso corporal, así como para edades y tiempos de tratamiento. Las dosis de medicación así como las concentraciones en suero en todos los casos resultaron dentro de los límites recomendables. En ambos grupos fue posible identificar la presencia de alteraciones de peso corporal y crecimiento.

En lo que respecta al exceso de peso, se encontraron pacientes con sobrepeso u obesidad, sin embargo, la frecuencia de este hallazgo resultó ser similar a lo reportado en la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional 2010 (12), que mostró para niños colombianos sin epilepsia en similares edades y condiciones socioeconómicas, un porcentaje cercano al 16 %. Esto se distancia de lo hallado por otros autores quienes vinculan la epilepsia con mayores prevalencias de obesidad, inclusive antes de instauración de tratamiento (13) y aumento de peso corporal, principalmente, al inicio de la ingesta en el tratamiento con AV (14).

Lo anterior permite pensar que el contexto socioeconómico del grupo estudiado, con frecuencia caracterizado por la pobreza y la malnutrición (15,16), podría estar enmascarando, por lo menos en parte, el efecto que reporta la literatura, especialmente si se toma en consideración que el aumento de peso se considera más relacionado a cambios de comportamiento en la ingesta alimentaria que a modificaciones hormonales (17).

Sumado a lo anterior, ninguno de los pacientes del grupo AV presentó bajo peso, situación que sí se identificó en dos integrantes del grupo CBZ (12,5 %). Este porcentaje resulta superior a lo esperado, cuando se compara con el 2 % de bajo peso que reporta la encuesta anteriormente citada (12) y, en ese sentido, induce a considerar que, sumado a una inadecuada alimentación, podría estarse presentando, por acción de la CBZ, un incremento en la degradación de ciertas vitaminas, tal como se menciona en la literatura(18-22).

Por otra parte, cobra especial importancia debido al rango etario de los pacientes, el hallazgo de indicadores de retraso de crecimiento en ambos grupos, con un porcentaje general (8/30; 26,7 %) superior a lo hallado en población sin epilepsia que oscila entre 8,8 y 13,4 % para condiciones socioeconómicas similares (12).

Los pacientes con epilepsia en tratamiento están presentando alteraciones en peso y talla que podrían ser la resultante de las condiciones propias de la enfermedad, la medicación y de las condiciones del contexto

Al categorizar a los pacientes de acuerdo con sus concentraciones de lípidos y glucosa en suero, pudo observarse que ninguno de los pacientes presentó glucemias elevadas ni HDL-C disminuidas, pero todos los niños y adolescentes estudiados, independientemente del tratamiento, presentaron triacilglicéridos (TAG) en suero superiores a las concentraciones recomendadas y halladas en estudios nacionales (23), lo que sugiere que, más allá de variables socioculturales o genéticas, la administración del tratamiento podría estar contribuyendo con esta alza.

Los resultados de los perfiles bioquímicos de riesgo cardiovascular en la literatura no son del todo concluyentes, en tal sentido mientras que algunos autores no reportan diferencias significativas al comparar niños en tratamiento con AV con niños control (24,25), otros muestran asociación de estos parámetros, demostrando inclusive diferencias en la alteración de los indicadores clínicos de padecimiento vascular (26).

En comparación con el AV, la CBZ ha sido considerada menos implicada con riesgo cardiovascular, debido especialmente a las evidencias que la relacionan con mayores concentraciones de HDL-C (27-32), en coherencia con los resultados obtenidos en el presente estudio. Sin embargo, el intervalo de confianza para las diferencias de HDL-C calculado no logra ser concluyente desde el punto de vista de su significación clínica, y deberá ser verificado en estudios posteriores.

Sumado a lo anterior, el grupo CBZ mostró mayor presencia de hipercolesterolemia y moderadacorrelación positiva entre la dosis diaria de CBZ y los niveles en suero de CT y LDL-C, resultados que contribuyen a debilitar la seguridad cardiovascular adjudicada a la CBZ, tal como se reporta en la literatura (33).

A su vez, el intervalo de confianza para las diferencias de los TAG no contiene valores de relevancia práctica, aunque cabe mencionar que, en este caso, independientemente del tratamiento, todos los pacientes presentaron concentraciones de TAG que superan los valores de referencia.

Por su parte el grupo AV mostró mejor comportamiento frente al riesgo cardiovascular, con baja presencia de hipercolesterolemia y menor concentración promedio de TAG, sin embargo, el hallazgo de moderada correlación negativa entre los niveles de glucemia y la dosis diaria, podría ser indicio de compromiso de este medicamento con la homeostasis de la glucosa, coherente con la evidencia que lo relacionan con hormonas vinculadas con el metabolismo de los glúcidos (34-37).

CONCLUSIONES

Este acercamiento al estudio de la población de niños y adolescentes con epilepsia idiopática en tratamiento en la ciudad de Cartagena de Indias, Colombia, hizo posible identificar dianas específicas hacia donde deben encaminarse los esfuerzos para lograr un enfoque integral de riesgos antropométricos y metabólicos que pudieran estar relacionados con la misma condición de la enfermedad o de su tratamiento farmacológico. Uno de esos elementos es el relacionado con los estimadores nutricionales, cuya determinación permitió identificar pacientes con alteraciones de peso en ambos sentidos; en ese orden de ideas, el control del peso corporal resulta indispensable, tanto en el sentido de evitar el efecto perjudicial cardiovascular del exceso de peso, como en el sentido inverso de valores inferiores a lo normal que, junto con el déficit de crecimiento, pudieran estar mostrando un compromiso con el desarrollo.

Para el grupo estudiado, las condiciones de contexto obligan a mirar con detenimiento en estos pacientes los indicadores de crecimiento y desarrollo, toda vez que dichas condiciones pudieran esconder alteraciones, al combinarse con efectos propios de la enfermedad o su tratamiento.

En lo que respecta a la evaluación del riesgo cardiovascular, los resultados obtenidos sugieren que, aun cuando no se observen concentraciones de HDL-C disminuido, es necesario considerar el resto de modificaciones del perfil lipídico, específicamente en razón de los incrementos en las concentraciones de CT y TAG evidenciados en este estudio, a efecto de poder intervenirlos de manera oportuna.

Conflicto de intereses: ninguno.

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Fecha de Recibido: Agosto 29, 2013.
Fecha de Aprobado: Septiembre 23, 2013.
Dirección para correspondencia:
Dr. Randy Guerra Olivares: [email protected],
[email protected]
Fundación Centro Colombiano de Epilepsia y Enfermedades
Neurológicas (FIRE). Calle 1ª, El Edén, Barrio Ternera. Cartagena
– Colombia A.A 604 y 5007. Conmutador: 57-6618107 –
57-6618111 Fax: 57-6618127 www.epilepsiacolombia.org

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