Vitamina D, Oncología

Se sabe que la Vitamina D regula la expresión genética en muchos procesos celulares como la apoptosis, la proliferación, la diferenciación y la modulación de la respuesta inmune del huésped, efectos que podrían estar directa o indirectamente relacionados con el cáncer (6, 7, 9, 22, 75, 76). Algunos estudios observacionales muestran una relación inversa entre los niveles séricos de 25 OH Vitamina D y cáncer colorrectal, y un estudio demostró un gradiente dosis/respuesta entre el riesgo de dos frecuentes neoplasias malignas y los niveles séricos de 25 OH Vitamina D. Los autores estimaron una reducción del 50% en la incidencia de cáncer colorrectal y de mama manteniendo los niveles de 25 OH Vitamina D en suero sobre 34 ng/mL (cáncer colorrectal) y sobre 52 ng/mL (cáncer de mama) (6, 7). Otros tipos de  cáncer (linfoma de Hodgkin, pulmón y próstata) se han asociado con niveles bajos de radiación solar y de 25 OH Vitamina D (6).

En la actualidad, los estudios de investigación, la mayoría de tipo observacional y otros en fase preclínica, muestran una probable interrelación de la Vitamina D con enfermedades malignas (6, 75, 76). Su mecanismo de acción está probablemente vinculado con la regulación del crecimiento, la muerte celular, la angiogénesis y la diferenciación celular. Sin embargo, no es posible establecer una relación de causalidad, ya que hasta hoy se puede establecer que, en la génesis del cáncer existe un proceso multifactorial y, por ende, no se puede concluir ni establecer causalidad en una sola variable. Se ha documentado que solo del 5 al 10 % del cáncer está genéticamente predeterminado y que un 90- 95 % está relacionado con hábitos, costumbres y estilos de vida (6, 77, 78).

Múltiples estudios se han adelantado para evaluar el efecto de la Vitamina D en pacientes con cáncer de mama, próstata, colon, linfoma y melanoma sin que los resultados permitan recomendar rutinariamente su uso (6, 7, 76). Dada la múltiple comorbilidad del paciente oncológico, podría ser una opción usar Vitamina D para prevención y manejo de dichas patologías más que en tratamiento coadyuvante del cáncer. Este Consenso no recomienda suplementar de rutina a pacientes oncológicos, pero sí recomienda investigar comorbilidades o tratamientos crónicos que pudieran beneficiarse del uso de la Vitamina D.

Otras situaciones clínicas

La Vitamina D3 tiene la capacidad de inducir la expresión de catelicidina, un péptido antimicrobiano en bronquios, queratinocitos y diferentes células epiteliales incluyendo las gastrointestinales y del tracto genitourinario (79). La producción de caltecilidina es importante para la acción fagocítica del macrófago y, por ser derivada de la Vitamina D en estados de hipovitaminosis, los casos de tuberculosis (TBC) tienden a ser más agresivos y presentan más manifestaciones extrapulmonares como ocurre en pacientes de raza negra. A pesar de alguna evidencia existente, ningún esquema de tratamiento de TBC incluye a la Vitamina D y por ello este Consenso no recomienda su uso rutinario en esta patología.

La esclerosis múltiple (EM) constituye una enfermedad autoinmune mediada por células T CD4+ que conduce a un aumento en citoquinas inflamatorias en el Sistema Nervioso Central, causando degeneración axonal, pérdida de oligodendrocitos y desmielinización. Tomando como base la cohorte del estudio de las enfermeras,un estudio demostró que la ingesta de Vitamina D se relacionó inversamente con el riesgo de esclerosis múltiple (80). Esta enfermedad podría representar una indicación del uso de la Vitamina D según cada caso particular, pero este Consenso no aconseja su uso rutinario en esta patología.

También, se ha encontrado que la Vitamina D3 favorece el control de la respuesta inmune a los antígenos propios y extraños mediante regulación de supresores específicos de antígenos y células T regulatorias (50). La relevancia clínica de estos receptores inhibitorios en el mantenimiento de la tolerancia de los trasplantes, así como en la respuesta al tratamiento del VIH se encuentra en estudio. Este Consenso no recomienda suplementar rutinariamente a todos los pacientes bajo terapia antirretroviral. Está más indicada la suplementación cuando se usan antiretrovirales del tipo ITINN. (Inhibidores de la transcriptasa inversa no análogas de nucleósido). Este Consenso sí aconseja medir rutinariamente niveles séricos de Vitamina D en este grupo de pacientes.

Agradecimientos

Este Consenso fue realizado con el apoyo logístico de laboratorios Procaps.

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