Reseñas Bibliográficas: “Cuarenta años de Periodismo Médico”, del Académico Juan Mendoza Vega

Periodista Lisbeth Fog Corradine*
* Por invitación.
Presidenta de la Asociación Colombiana de Periodismo Científico (ACPC).

Señores miembros de la Academia Nacional de Medicina:

Periodismo médicoVengo a plantearles un caso. Es de carácter urgente y tiene que ver con todos ustedes, mejor dicho, con todos nosotros, -yo soy periodista, dedicada a divulgar la ciencia-, pero en últimas con la sociedad entera. Se trata de un problema de comunicación, que no es afasia, propiamente dicha, pero si tiene que ver con la pérdida del habla, y por consiguiente, de la imposibilidad para contar lo que se sabe.

Afecta a un buen porcentaje de colombianos.

Entre sus síntomas más conocidos está la ignorancia y el miedo frente a lo que no se conoce.

Produce además cierta confusión en la información y casi tantas versiones como seres humanos existen.

Creo, porque yo no soy doctora, ni médica, y menos especialista en enfermedades, que la causa tiene relación con una falta de valentía y de coraje, quizá de ganas, o simplemente de desconocimiento por parte nuestra (profesionales de la salud y periodistas) frente a una actitud que podría beneficiar a sus pacientes, y a nuestros lectores, a nuestra audiencia, para ponerlo en términos más amplios.

Sufrimos de este mal algunos de los que estamos aquí. Tengo la certeza de que quien no lo padece es el doctor Juan Mendoza-Vega, quien tuvo la oportunidad de ejercer durante toda su vida productiva, dos profesiones: la de médico y la de periodista científico.

Parecieran dos mundos distintos, incluso antagónicos, pero me atrevo a asegurar que no lo son: ni médicos ni periodistas tenemos horarios: siempre estamos dispuestos a desplazarnos a donde nos necesitan; tanto unos como otros tenemos la necesidad y la exigencia de estar actualizados; debemos regirnos por una ética que busca el bienestar de quienes son receptores de nuestros servicios; nos compete el sigilo profesional y el respeto por nuestros pacientes y por nuestras fuentes.

Pero por encima de todo, y el fin único de nuestros quehaceres, es buscar una mejoría en la calidad de vida de la ciudadanía. Porque informar más y mejor es el reto del periodista y es allí también donde yace el éxito de la relación del médico con su paciente.

Tanto la medicina como el periodismo son profesiones que imprimen carácter, se deduce del libro que presentamos hoy, Cuarenta años de periodismo médico, de su colega y mi colega Juan Mendoza Vega.

Profesiones por demás “raras y singulares” como también lo dice el autor, y lo cito textualmente, al referirse a la medicina: “Profesión rara y singular, porque lleva consigo la dedicación de sus miembros al bienestar y la salud de los seres humanos sin excepciones por causa de raza, color, situación económica, creencias políticas ni religiosas… porque quien entra en ella antepone los intereses de los demás a los suyos propios, hasta llegar, si fuere el caso, a poner su vida en peligro para cuidar las ajenas. Y singular -continúa- como lo es el empeño de educar a la gente para que no crea en supercherías ni magias”. Fíjense que este carácter de “rara y singular” se aplica fácilmente al periodismo.

El doctor Juanito, -nunca he podido quitarle el término de “doctor”, a pesar de su trato tierno y familiar siempre conmigo- representa esa simbiosis entre el científico y el periodista, fórmula ideal para divulgar la ciencia, difícil de encontrar porque cuando lo hacemos generalmente encontramos a dos personas, al investigador y al periodista, quienes trabajan generosamente en la preparación de un texto o de un guión.

Él ha tenido la fortuna de trabajar en ambos campos, sin desligar el uno del otro.

Aprovechó durante más de 40 años los espacios de El Espectador para hablar de medicina, para explicar esos procedimientos que son para ustedes tan familiares pero que para nosotros forman parte de su jerga científica, difícil de comprender. Y se ganó su espacio en los medios de comunicación por muchas razones, pero me atrevería a decir que lo hizo porque escribe como habla: de una manera sencilla, ágil, coordinada y organizada; va contando el cuento de la investigación realizada, del nuevo aparato adquirido por algún centro médico colombiano, del procedimiento quirúrgico, como si se tratara de eso, de un cuento bien contado. Es oportuno en sus temas, y directo en sus apreciaciones.

En Cuarenta años de periodismo médico el lector encuentra denuncias explícitas sin temor alguno a ser expresadas o a sus posibles consecuencias; también encuentra escritos prudentes, pero con la vehemencia que caracteriza a su autor; dice las cosas con elegancia.

Encuentra el lector actualización permanente de los avances de la medicina nacional e internacional; reflexiones profundas; posiciones decididas frente a las políticas en salud de tantos gobiernos y tantos ministros que puede uno encontrar en 40 años de historia del país, que generaron debate y discusión en los tom